diciembre 26, 2013

Abandono

La depresión es una enfermedad. Como tal, requiere tratamiento.

Es difícil de diagnosticar. Es difícil saber que necesitas ayuda.

La misma persona me dejó dos veces porque yo estaba deprimido. Una como pareja, otra como amiga. En ambas, eligió siempre su bienestar a hacer parte de este proceso. Eligió además herir porque cualquier otra opción daba miedo.

Es apenas normal. Nadie está obligado a acompañar a otra persona mientras se recupera de una enfermedad. Un amigo de mi hermano tuvo una pareja por 12 años y ella dejó de estar a su lado cuando no pudo seguir acompañando su lucha diaria contra los síntomas del Parkinson.

*

Yo comencé a sentirme falto de motivación hace unos dos años. Perdí interés en el trabajo, las negativas de ingreso a programas de maestría llegaron y los problemas de pareja eran frecuentes. La falta de interés fue entendida como falta de interés sin más y me cambiaron por alguien más.
Una noche me dijeron "este muchacho que trabaja conmigo me regala cosas y tiene detalles bonitos". Otra, me dijeron "me di un beso con ese muchacho que trabaja conmigo". La última, "creo que ese muchacho me gusta porque me da lo que añoro tener". Ahí se acabó.
Después se arrepintió porque había seguridades que aún no encontraba al otro lado y le temía a despedirse después de cuatro años. Ya era tarde; me mató la confianza en la pareja. Yo terminé todo para cumplir con los trámites de rigor, así ella lo hubiese matado antes.

**

Dos años después, cuando ya entendí que yo necesitaba ayuda profesional y apoyo de todas las personas cercanas, acudí a todos incluyéndola a ella. Se suponía que habíamos seguido siendo amigos, pero lo profundo del pozo en el que caí pareció abrumarla.
Decirle que las cosas que los demás -y ella misma- decían no tenían el efecto esperado porque no creía que todo fuese a estar bien, le hizo creer que lo que ella hacía no servía para nada. Le dije que era una conclusión estúpida. Me gritó que no me merecía a nadie y me iba a quedar solo. Le dije que se bajara del carro e hizo pataleta, se negó y me obligó a soportarla media hora más. De paso, menospreció o ridiculizó las cosas que yo había encontrado en mi camino (tratamiento) y lo que mis otros amigos me habían compartido de sus vidas. Me preguntó si me creía importante y por eso no me entendían. Parte de mi enfermedad ha sido creer precísamente que no soy nada importante. Ahí vi que nada de lo que yo decía le importaba realmente.

La busqué días más tarde para decirle que me había hecho mucho daño. Me habló de lo mejor que era alejarnos porque qué haríamos cuando ella se casara. Que debió luchar más por mí. Que lo bueno es que yo haría las paces con todo y que no me perdería por siempre. Que yo no podía irme cuando yo quería de ese lugar en el que me hacía daño porque a ella no le gustaba almorzar sola. No dijo nada de mí o de mi enfermedad. O de lo que me gritó aquella vez. No tuvo el coraje para decirme que eso era lo que pensaba y que no se iba a disculpar.

Ahora sé que escribe sobre mí por ahí, suponiendo y diciendo que alejo a la gente porque la alejé a ella, porque me enfermé. Yo sólo veo que me dejó dos veces la misma persona porque eligió salvarse, mientras mis amigos confabulan para sacarme de mis creencias erróneas. Veo que me merezco a mis amigos y así apago el incendio de sus palabras hirientes. Eligió creer que es fuerte y que demanda lo bueno de los demás, cuando en realidad sólo les vomita su lado más egoista mientras sigue llenando su cabeza con suposiciones mediocres.

Dice que estoy muerto pero nunca había estado tan cerca de conseguir un triunfo real -que no permanente, ya lo sé- sobre la muerte, a la que me acerqué tanto este año que termina.

diciembre 12, 2013

diciembre 09, 2013

Expendable

Yo interactúo con las personas pensando siempre en ser prescindible. En no generar dependencia.

No hago las cosas por los demás. Les explico cómo funciona algo y cómo podrían hacerlo. Para que no necesiten mi ayuda la próxima vez.

No ofrezco ayuda esperando una recompensa. Sólo hago las cosas un poco más fáciles para que sigan con su vida.

No quiero a alguien esperando que se quede por el resto de la vida. Sólo lo hago porque me nace hacerlo y confiando en que ofrezco cosas de las que los otros aprendan y mejoren. Para que sigan con su vida después y sientan que son mejores que antes de compartir conmigo, no peores.

No espero ser un mal recuerdo para nadie. Esencialmente hago todo pensando en que los demás estén mejor.

*

De un tiempo para acá, me da tanto miedo caer en el gaslighting que me demoro más en decir cosas relacionadas con lo que siento.

diciembre 06, 2013

Day one

Pocas cosas más teratológicas que el mar cerca a las Bahamas. Son pinceladas de azul y verde en medio del mar. Puro azar. Es perfecto.

*

Una gran imagen. Casi una coreografía. Una rigidez solemne a la distancia.

Buses escolares perfectamente alineados, uno junto al otro. Los veo salir, uno tras otro en perfecto orden, todos iguales. Bosques de muchos colores, todos ellos tonos entre el verde y el ocre.

El Potomac se ve bonito. Las casas, dispuestas alrededor de caminos sin un diseño coherente, forman suburbios que se antojan artificiales a metros por encima. Si se viesen desde la Luna, seguro se verían igual de extraños.

Campo de béisbol, campo de football. Compañeros inseparables aquí. Veo pasar varios, siempre juntos.

Aterrizamos.

**

El mismo cielo azul contrastando con los edificios blancos. Ni una nube en el horizonte. El miedo disfrazado de detalles decorativos en las entradas del aeropuerto, en forma de enormes bloques de concreto bloqueando el acceso de cualquier vehículo a las entradas.

Un aire frío y cómodo. Un acento al que no termino de habituarme. Supongo que aún no me hago a la idea. Aún así, aquí estoy.

***

Ahora todo gira alrededor de cuatro frases.

noviembre 29, 2013

Devoid

Despertar tan temprano como sea posible. Sin importar cómo se haya dormido la noche anterior, si estás enfermo o triste.

Apagar el despertador. Porque después de cierto tiempo no te acostumbras a despertar muy temprano sino que se te hace más difícil cada vez.
Levantarte, ir al sanitario y luego a la ducha. Afeitarte. Preparar el desayuno rápidamente. Desayunar rápidamente, puede que sentado cerca al televisor viendo el noticiero de la mañana, puede que frente a la tableta revisando el periódico en línea.

Salir. Caminar rápidamente. Hacer fila para subirse al alimentador junto a otras cien personas. Esperar diez o quince minutos. Puede que sean más minutos porque suele haber choques o atascos en el tráfico cerca a tu casa, así que la espera puede ser de veinte minutos. Si ya vas tarde, caminas rápidamente hasta ese lugar a ochocientos metros donde puedes tomar el bus de Transmilenio.

Esperas en la fila de la estación junto a otras sesenta personas. Todas con tanto o más afán que tú. Apenas llega el bus, cosa que se da en los siguientes cinco a diez minutos, todos se abalanzarán hacia la puerta. Oirás gritos e insultos. Y risas socarronas. Calculas ese intervalo de tiempo entre el fin de la marea humana y el momento en el que cierran las puertas del bus, esperas y comienzas a avanzar. Normalmente eso permite que entres al bus.

Viajarás por una media hora hasta tu estación de destino cerca del centro de la ciudad. En cada parada, otros con más afán que tú (y más miedo de ser despedidos) intentarán entrar en un bus completamente lleno, sujetándose de la puerta y de todo lo que encuentren y que les permita empujar a los otros al interior del bus. Oirás algunas quejas esporádicamente. Ya los demás se habituaron y piensan que algún día lo harán ellos mismos -si no es que ya lo hicieron-.

Llegas a tu parada de destino y te bajas junto con otros. Todos presurosos, algunos corren, otros van pensando en la excusa que darán. Nadie habla, todos caminan. Zapatean. Y tú con ellos.

Te dedicas ocho o nueve horas a hacer lo que estabas haciendo ayer o el viernes pasado.

Si no tienes tanta suerte, te dedicas más horas al día a hacer lo que estabas haciendo ayer o el viernes pasado. Muchas más.

Cuando finalmente logras terminar algo, alguna cosa, todos se cansan o simplemente ya no hay tanto miedo de ser despedido, sales a la estación a la que llegaste en la mañana, esperas con muchos otros igual de cansados, ves pasar muchos buses llenos y sólo piensas en todas esas cosas fuera del trabajo que quisieras estar haciendo ahora mismo.

Pasa un bus con espacio suficiente y logras subirte. Ves a otros camino a sus clases. Otros tantos juegan en sus teléfonos o hablan con alguien. Dependiendo de la ruta y la hora, tardas entre treinta y sesenta minutos en llegar a la estación cercana a tu casa. Allí puedes hacer otra fila y tardar otros veinticinco minutos para tomar el bus que te deja a dos calles de tu casa o salir de la estación, tomar un taxi y llegar en diez minutos.

Llegas a casa, comes algo, revisas tu correo personal, hablas con las personas que te importan hasta que te quedas dormido (si es que no te quedas dormido sin comer algo y sin hablar con alguien).

Te despiertas y el ciclo se repite.

*

Renuncié a mi último trabajo porque, entre otras muchas cosas, estaba cansado de no tener derecho a elegir cómo usar mi tiempo. De dormirme sin remedio, agotado, sin otra alternativa. De querer hacer algo y frustrarme cada mañana porque tenía que ir a hacer lo mismo que todos los días. De creer que había renunciado a esos sueños viejos por esta rutina en la que nada me hacía feliz.

Escribo esto para compartir el vínculo a este texto cada vez que me pregunten por qué renuncié. Y para que no se me olvide.

noviembre 28, 2013

Football / soccer



Escocés, de veintidós años, lo encontramos en nuestra habitación del hostal departiendo con Josh y «el alemán». Siempre en camisetas manga sisa, más alto y musculoso que todos nosotros, resultó ser un muchacho calmado y «muy de su casa».

Sé que nos dijo la ciudad de la que venía pero no logro recordarla. Mientras el alemán pintaba un pene peludo y circuncidado en la pizarra junto a las escaleras, este escocés se quedaba tranquilo en su cama, contándonos que había viajado todo el verano y el otoño por la costa este y algunos otros estados, enseñando a pequeños gringos cómo se juega al fútbol de paticas.

Porque es bien sabido que los británicos son los que saben cómo se juega al fútbol, por lo que hicieron un convenio con sus otrora colonias (la FA inglesa, la galesa y la escocesa), ofreciendo su vasto conocimiento cada año, transmitido por jóvenes entusiastas que suelen trabajar como preparadores o entrenadores registrados.

Si jugamos a Bernal y Cuero, todo está soportado en UNA copa Jules Rimet de los ingleses. Dudosa. Pero ahora que recuerdo, vi jugar unos gringos por East Village en NYC y eran muy malos. Cualquier ayuda seguro es bienvenida.

Todo su equipaje era una gran maleta deportiva, en la que seguro cargaba sus camisetas manga sisa y sus guayos. No vi ningún balón. Lo que más extrañaba era sin duda su casa, después de tanto tiempo viajando; a su mamá la cocinera y dueña de su propio restaurante -en el que él trabaja los fines de semana-. No extrañaba tanto el clima, mucho más lluvioso que aquí en la costa este, aún al final del otoño y con pronósticos de nevada para los siguientes días.

Se despidió brevemente un par de días después. Iba a Nueva York por tres días y de ahí, a casa. A la comida de su mamá y al clima insoportable. Brass monkeys.

octubre 18, 2013

Ask

Horses by alfabravo_team

Horses, a photo by alfabravo_team on Flickr.

Iba en una calmada cabalgata el otro día -evento inusual dentro de lo posible- y me vi conversando con nuestro guía ni bien comenzamos nuestro recorrido. Era un muchacho de nombre Jhon Jairo. En algo más de cuarenta minutos, le pregunté sobre su vida, sus quehaceres y demás. Al rato me vi a mí mismo y me sentí raro. Era extraño estar entablando una conversación fluida con un desconocido.

Días después lo pensaba más y lo veía aún más inusual. ¿En qué momento dejé de rehuir y me propuse conversar con otros? Me gusta mucho conocer personas, saber cómo son y qué piensan. Sólo que normalmente era dolorosamente difícil saber qué hacer o qué decir. Hoy en día creería que es extrañamente fácil y sólo tengo sospechas sobre lo que propició semejante cambio.

La rutina y la interacción con muchas personas durante los últimos quince años ha cambiado cosas. Exponerme a muchos entornos desconocidos ha sido importante. Los empleos que me han empujado a situaciones en las que era absolutamente necesario llevar una conversación fluida.

Sigo viajando con la introversión pero creo que ahora la timidez no es su copiloto infaltable.

octubre 17, 2013

Ranthought - 20131017

Ayer me decían que uno no es según lo que hace, sino que uno hace de acuerdo a lo que es.

¿Cómo interpretar eso?

octubre 08, 2013

Fearsome

Hay un elemento de asombro al descubrir el miedo más grande que llevas por dentro. Eso tan irracional que ha condicionado tantas veces las cosas que decidiste hacer.

Es una imagen de uno mismo, a oscuras, respirando despacio para no empañar la ventana. Viendo la calle iluminada y vacía. Mirando cada taxi que pasaba, esperando que uno de esos girara hacia el oriente y parara en la portería. Esperando que mamá llegase a casa y todo estuviese bien esta noche.

Porque en el momento de esa imagen, como en muchos otros iguales a ese, me sentía solo y temía que ella no regresara para terminar con esa soledad. Que me quedara completamente solo hasta que me muriera como mi hermano, porque no tenía forma ni motivo para salir de esa casa. Me quedaba entonces en la ventana, todas las noches.

De día, ese miedo a la soledad se convirtió en exigencias inalcanzables que, al buscar ser lo suficientemente bueno, garantizaran el que no me quedase solo. «Si soy muy bueno, no se van a alejar de mí». Si soy realmente bueno en algo, me van a querer y respetar. No alcanzar algo en este modelo significa entonces quedarse solo sin remedio. Fracasar en el propósito subyacente.

Después de mucho tiempo se hizo explícito que no es necesario quedarse allí y esperar. En la ventana. Ya es posible salir y hacer las cosas por uno mismo, compartir con el mundo y vivir en paz con uno mismo. Hacer las cosas y dejar en paz a los recuerdos que sólo eso son.

Es posible que ser menos «perfecto» no signifique que los demás se vayan a alejar de mí. Sería mucho más simple que eso. Tal vez ya no tenga que esperar tanto y tanto de mí. Tal vez todo esté precisamente en las pequeñas cosas. Salir a la calle, no quedarme esperando, y vivir las pequeñas cosas; que sea eso todo lo que se necesita para compartir con otras personas en la vida. Y no esperar tras la ventana, en la penumbra.

¿Y si en realidad no soy un fracaso?

*

Cuando dejo de confiar en alguien, todo lo que dice se hace sujeto de duda. Pierde sentido compartir cualquier cosa porque no sabes ya si lo que te dicen es cierto o es sólo una mentira piadosa o un intento por construir una realidad pintada sobre cartones, en colores pastel, con sol radiante y nubes de algodón.

Perder la confianza equivale a matar cualquier complicidad que pueda existir. Y sin complicidad no hay vínculo profundo que sea posible. Ya no se entiende entonces que un desconocido te haga daño y simplemente lo evitas.

**

No me gusta que me hagan sentir rabia. Me desgasta, me hace sentir agotado. Espero poder perdonar pronto.

octubre 04, 2013

Yoga

Para algunos de nosotros, el yoga sería redundante en nuestra vida porque ya tenemos el fútbol. Sí, el fútbol es como yoga.

El fútbol nos purifica en cuerpo y mente. Interactuar con otros, a veces en situaciones de riesgo, demanda lo mejor de nosotros. Exige que estemos preparados y en la mejor condición posible.

El fútbol remueve los dolores físicos de la vida cotidiana. Por un rato nos sentimos realmente bien.

En el fútbol, nuestro cuerpo y nuestra mente, si son dirigidos adecuadamente, nos traen mucha felicidad en vez de ansiedad y depresión.

El fútbol nos enseña a ver a los demás como compañeros de experiencia, rivales o no. Todos estamos allí para lo mismo: Ofrecer lo mejor de nosotros.

Una persona que practica el fútbol, a diferencia del yoga, no adquiere un nuevo nombre. No es un yogi. Su individualidad permanece incólume y todos le reconocen por su nombre o por aquel sobrenombre que recibió de sus amigos y que representa un vínculo especial con ellos.

Hay varias formas de jugar al fútbol. Clases, si se quiere. Como el Yoga, cualquier lugar es apropiado. Cualquier cosa se convierte en balón. Cualquier vestuario es válido pero hay algunas cosas que lo hacen más cómodo.

Nadie ha contado las razones por las que es conveniente practicar el fútbol. Seguro todas pasan por ser más fuertes, más flexibles, más ágiles, mejores personas, más empáticos. Felices.

El fútbol cubre en mi vida todo lo que el Yoga podría ofrecer.

septiembre 26, 2013

Walk away

El sábado pasado tuve la suerte de ir de afán camino a la casa de un amigo. Sábado, mediodía. Ese es normalmente un mal momento para ir de afán en Bogotá.
Tomé un taxi confiando en que este sábado no fuese como todos los demás y lograse llegar a donde iba en un tiempo razonable.

Me llevó en su taxi don Mario. Le pregunté por el tráfico antes de decirle a dónde íbamos. Una vez me dijo que no lo veía tan malo, le indiqué a qué parte del barrio Galerías necesitaba que me llevara.
Una vez pasamos el portal norte de TransMilenio, me comentó que en la mañana habían estado allí policías del ESMAD, atentos a cualquier manifestación o bloqueo. Al mediodía ya se habían ido, supondría uno que a vigilar algún otro lugar. Apenas le comenté lo que había visto esa mañana, las protestas y los abusos que habían grabado y publicado durante la semana varios campesinos, él comenzó a contarme la historia de su vida, sin más.

Me contó que era campesino, hijo de campesino. Cuando comenzó con su historia, no parecía tan interesante y simplemente lo dejé hablar mientras le preguntaba a alguien por el teléfono sobre lo que haríamos en la tarde. Fue más adelante que la historia se hizo peculiar y terminé guardando el teléfono.

Me compartió un recuerdo de su infancia, en el que acompañaba a su papá a llevar bultos de papa hasta Corabastos. Cómo debían buscar un camión alquilado porque para muchos esa es la única opción. Llegar allí y ver que eran unos pocos los que les ofrecían comprarles sus bultos de papa a un precio que para ellos, que no eran conocidos de los compradores, era malo al punto de no cubrir los gastos del cultivo y su cosecha. «Si no se la compro yo, no se la va a vender a nadie», le dijeron. Lo triste es que era cierto y su recuerdo termina con él sentado, viendo a su papá feriar la cosecha a la entrada de Corabastos, en medio del afán porque el dueño del camión alquilado le reclamaba con urgencia su paga.

De ahí pasó a la reflexión que lo llevó a cambiar su vida. «Pensar, pensar es importante. Me senté a pensar mientras veía al tipo con el fajo en la mano. Por qué él podía vestirse decentemente. Comerse un buen pedazo de gallina. Por qué él podía y nosotros teníamos que andar con unos harapos y una ruana, oliendo a chucha, sin poder comer bien».

«Porque como campesino acá, siempre se va a pérdida

Ahí decidió cambiar de quehacer y decirle «A mí no me pida más que vaya. Yo no le trabajo más ese campo». Cuenta que le decían «Se me rebeló» por no seguir el orden natural. Para el viejo, la siguiente cosecha sí daría plata y estarían mejor. Siempre era la siguiente. No se imaginaba nada diferente a «trabajar el campo». Para Mario, el campesino no sabe, no piensa tanto las cosas más allá de su quehacer. «Usted le habla de plata y no entiende porque sólo sabe de su campo».

Lo siguiente es que se fue de su casa, a trabajar en la ciudad. Llegó a trabajar lavando carros. «No era lo que yo quería pero sabía que si ahorraba, podía ponerme a hacer otra cosa luego». Tras un tiempo, dejó de trabajar ahí y se fue a un taller mecánico. Ahí vio que eso le gustaba más y pensó en seguir allí.

«Cuando tuve plata suficiente, me abrí de ahí, conseguí gente que quisiera trabajar y monté mi propio taller. Eso me ayudó a estar aún mejor. Con lo que me iba dando, ahorré y compré una casa en compañía con un hermano» (sic).

Una vez compró la casa, el taller le dio para comprar tres taxis. Consiguió personas que los sacasen todo el tiempo y con lo que daban los taxis y el taller, salió del negocio de la casa con su hermano comprando su parte de la casa para venderla toda y comprar otra casa más grande para él. «Más bonita, en conjunto cerrado».

Hace poco tiempo vendió dos de los taxis, consiguió dinero prestado (porque no le gusta deber dinero pero vio que era necesario esta vez) y construyó un edificio con varios apartamentos. «Conservo este taxi para salir a trabajar. No me gusta quedarme en la casa haciendo nada. Sé que la renta me va a dar la plata pa pagar lo que debo y para vivir pero no me gusta quedarme quieto.»

«Yo no tengo plata, sólo la administro, toda es del de arriba. Otra cosa es ayudarle a los que necesitan, porque eso le quita a uno las envidias y si uno no le ha quitado un peso a nadie, ¿por qué no usar eso pa ayudar?»

En eso llegamos a donde yo iba, pagué, me despedí, le di las gracias y me bajé. Cada quien verá un aspecto diferente de esta historia y podrá llegar a diferentes conclusiones. Pero la historia es una sola, indivisible.

septiembre 25, 2013

Deserve

«No te mereces a nadie y te vas a quedar solo»

Sí. Eso me dijeron en un grito que todavía resuena en mi cabeza. Confirmando luego que no se arrepentían de hacerlo. Y si me preguntan, ahora mismo yo lo creo. Me lo repito y todo.


septiembre 24, 2013

Ranthought - 20130924

En la mañana, un joven punketo me empujó con la mano para abrirse paso tratando de alcanzar un bus que salía de la estación hacia el centro. Llevaba a su novia de la mano. Como no pudo tirarme a un lado, su novia, que iba corriendo tomada de su mano, chocó conmigo y sólo atinó a gritarme «¡imbécil!» mientras trataba de no caer.

En la tarde volví a pasar por esa estación. En una de las paradas había un manchón oscuro de sangre, rodeado de numerosas gotitas. Casi como una visión del futuro probable que no fue simplemente porque no cedí a las provocaciones ajenas. A la vez, una muestra más de lo desagradable que es vivir aquí, rodeado de personas que sólo esperan nuevos motivos para responder de forma violenta. Una diferencia, un desacuerdo. Todo termina en no tener que pensar y quitarle valor al otro, quien quiera que sea.

Estoy cansado de soportarlos a todos ustedes. A los que hacen doble fila porque no les importa que yo esté detrás y no vaya a girar a la izquierda. A los que me empujan sin recato con el brazo, queriendo tirarme al piso. A los que conducen ebrios. A los que han querido matarme o joderme porque mi camiseta tiene un nombre delante y no otro.

*

En la última sesión, me decían que era importante el refuerzo positivo por ser. Por estar.

Querámonos porque somos y estamos. Y podemos.

**

Resumen de la semana: 2 / 10 en la escala del tristecosómetro. No ha sido fácil pero deseo que sea mejor. Tal vez eso haga la diferencia y logre que sea mejor. Sigo haciendo lo que creo que es correcto.

En algún momento pensé (y opinaba alguien) que me perdí a mí mismo. Dejé de creerme y me perdí. Me caí del bus y rodé fuera del camino. Hasta dónde vale la pena dar reversa y buscarse, vivo o muerto; hasta dónde es mejor jugar a reinventarse con lo que permanece y tal vez encontrarse con algo mejor. Igual, la memoria es una cosa poderosa y con ella, el pasado se vuelve una ayuda y no un lastre (si uno así lo desea, claro).

***

La familia es fe. Los amigos son la vida. Entre esos dos grupos es que lo mantienen a uno con esperanza.

agosto 26, 2013

Diary - 20130826

Esta semana, la sesión fue un día no convencional (el miércoles). También fue inesperada porque esta vez confrontó cosas y al salir no estaba tranquilo sino lleno de desazón. Sintiendo que me engañé durante mucho tiempo (persiguiendo un duende que no existe) y a la vez, que la única forma que tenía de sobrevivir era haciendo las cosas como las hice. Es difícil lidiar con ello en la medida en que entiendes que perseguir un imposible te costó todo lo que alguna vez has querido o buscado. Es otra forma de desarraigo, desprendimiento. Otra vez lo perdí todo.

Me dice que debo considerar la idea de creer que tengo valor más allá de lo que hago. Todo se hizo tan doloroso que la sesión terminó con ella diciéndome que la buscara si la necesitaba. Vi su cara de preocupación. Me hace suponer que entre lo que he sentido y lo que dejo ver, no me vi muy bien esta vez. Un gran contraste comparado con la semana anterior pero supongo que es necesario.

Me volví a ver con el exjefe. Fue extraño. Volver a Lina's, sentarnos a tomar un café y hablar. Él con sus problemas de salud y con sus ideas, sus proyectos y cosas que sigue haciendo. Me propuso ayudarle en algunas de sus cosas de consultoría. Un par de días a la semana. Vamos a probar este mes a ver cómo salen las cosas... inicialmente sería cerca de 1M por mes, apenas para recibir algo de dinero por ahora. Seguir pagando las consultas, el móvil y la eps, pagar los pasajes de transmilenio y eso.
Me sigue haciendo falta pero bueno, al menos es un comienzo de algo. Algo diferente.

He avanzado poco en los proyectos personales. No he podido concentrarme, he estado distraido con los pensamientos repetitivos pero espero mejorar la próxima semana. Hoy tenía una entrevista de trabajo pero estuve mal de la panza todo el día, así que no salí a nada. Tengo pendiente ir por mi liquidación porque incluso las pedreas no me han dejado ir a firmar cosas.

Se dañó el cargador del Xbox así que tampoco tengo entretenimiento fácil. Me queda Netflix. Pues, para no gastar más dinero en eso. La pantalla del portátil es intermitente y falla cada cierto tiempo. Ahora mismo sólo funciona la mitad de la pantalla. :/

agosto 19, 2013

Been there, blah blah blah

Hace un par de semanas me pasaron el enlace a un video que, según decían, me ayudaría a mejorar el ánimo y a encontrar ideas para lo de lidiar con la tristeza.



Después de varios intentos fallidos, hoy vi el video completo. Sí, siempre lo interrumpía por algo pero bueh, ya lo vi.
¿Saben qué me hizo pensar? Que lo vulnerable como el camino correcto a la convivencia de acuerdo a lo que uno cree... eso ya lo había tenido en la cabeza cuando decidí exponerme en vez de esconderme, hace ya como diez años. Diez. Cuando revalué el usar máscaras y el dividir la vida como un rompecabezas, dándole dos piezas a cada persona en el camino. Sí, yo hacía eso por miedo a exponerme.
Pues muy bien, ya lo había pensado. Ajá. ¿Si es así, yo por qué sigo sintiendo que no merezco cosas? ¿Por qué la facilidad para ayudar a otros no se traduce en «oiga, yo sí merezco que los demás se acerquen y compartan conmigo»?
Bueno, al menos ya había pensado lo mismo que una señora de esas que estudian mucho y hacen cosas importantes. Yupi. Pero se me olvidó en el camino y por eso no hice una charla TED. Mal.

agosto 16, 2013

Smiling

Hoy en consulta, quien me acompaña en este proceso sonreía más de lo normal mientras conversamos. Se lo hice saber y al final de la sesión me explicó que se debía a que hoy me veía sonreir más. A que había una o dos cosas que yo pensaba diferente y lo hacía saber con mis respuestas durante la conversación.

Tal vez lo racional esté ayudando aquí. Para algo debía servir «ser un robot». Me toca ser uno de los que se arregla a sí mismo «la programada».

En general fue un buen día. Me ofrecí un buen día.

agosto 12, 2013

Letting you know

Un cómic ñoño decía que uno debería vivir más como un niño de tres años e incluía entre los quehaceres propios de esa edad, el hacer saber cuando se estaba triste.

¿Hasta dónde es uno el que arrastra a otros al foso en el que uno está de huésped? ¿Hasta dónde otros deciden y aceptan, conscientemente o no, bajar y sentarse ahí en un rincón?

Pareciese que la tristeza es tabú y uno es un completo irresponsable al dejar que se derrame por ahí en la calle o en cualquier parte. Y sobre todo, que si alguien se siente mal al interactuar con esa tristeza, la culpa es de uno por dejar que fuese visible.

«Use su tristeza con precaución»

PD. El cómic ñoño del que hablo es este aunque sea complemento de este otro.

agosto 07, 2013

Ranthought - 20130807

Hay preguntas que duran años en responderse. Lo triste es que pase tanto tiempo y al final lo único que queda es una sensación profunda de fracaso.

agosto 05, 2013

Reject

Entre el jueves y el viernes, pasé dos veces por dos momentos en los que me quedé sin palabras. En los que no pude ofrecer argumento alguno más que quedarme en silencio.

El jueves, en consulta, una discusión terminó en un argumento recibido para el que aún no tengo respuesta y ahora, cuatro días después, sigo pensando. Creo que no recuerdo bien los últimos diez minutos de esa conversación por estar dándole vueltas al dichoso argumento contra un pensamiento repetitivo que tengo. Me gusta que me digan cosas que me lleven a revaluar lo que pienso.

El viernes descubrí por casualidad que quien era mi jefa en El Sistema tenía por hermana a quien fue mi psicóloga hace trece años. TRECE años. Fue a El Sistema el viernes en la tarde y nos encontramos mientras yo entregaba mi puesto.
Ella, la psicóloga, sin que yo dijera una palabra, me dijo que se acordaba de mí, del libro que yo le había regalado y que aún conservaba, del libro que había procurado no perder a pesar de las cosas que había vivido. Que yo dejaba un bonito recuerdo en las personas. Que era especial, "de esas personas que uno siempre recuerda". Me habló de su vida, de sus hijos y de su quehacer. Me dio un abrazo al despedirnos.
Parece que con eso se me murió el miedo irracional a regalar libros, ese que me hacía sentir que la gente que los recibía se alejaba irremediablemente.

Parece que los cambios radicales abren campo para encontrar cosas nuevas. Lo más extraño es ver a los demás sorprendidos con mi decisión, la que para mí resulta apenas natural. Si confiara lo suficiente en mí diría que asumo riesgos que los demás temen; ahora sólo atino a decir que no sé qué es lo que encuentran riesgoso pero igual trato de buscarlo con preocupación para no olvidar nada en el camino.

Espero seguir encontrándome de frente con momentos y situaciones que me ayuden a salir de aquí.

julio 30, 2013

Wrong way

Que hay que encontrar un equilibrio delicado entre la inconformidad que mueve hacia adelante y el aprecio por lo que se es y se ha hecho hasta ahora. No lo encuentro y por eso la inconformidad lo anegó todo, lo dejó todo como un pantano.

Que uno es especial. No, eso sería válido si algo de lo que hago tuviese alguna utilidad o algún sentido para mí. No lo tiene, así que me siento como un bicho raro.

Que no hay que compararse. No hay que ir compitiendo contra todos como Miguelito. Termino comparándome después de divagar sobre lo mal que he hecho algo. Primero viene el garrote y luego la frustración.

Que hay que soñar. Se me olvidó cómo.


No hago nada como dicen que debería hacerlo.

julio 28, 2013

Relentless

Tristeza
*
En todas partes.
*
Nunca había estado por tres días así. Con la lágrima viva en el ojo casi todo el tiempo. En un llanto ininterrumpido, que no cede ante el sueño profundo o la embriaguez adormecida. Sólo lloro y las lágrimas no se agotan. Esto no parece mejorar; pareciese que no he tocado fondo. No sé qué me asusta más de esas dos cosas.

Y extrañar el contar con una confidente no ayuda.

julio 24, 2013

Frozen

El dilema de la exnovia lo resolvió la depresión profunda.

Como no quiero dañar cosas y como en este momento no hay nada en mi vida para cuidar, lo único que me interesa es que los demás estén bien. Y como ustedes, los que leen, suponen que no tiene sentido ser amigo de la exnovia, supogo entonces que el chico nuevo de la exnovia tampoco cree que tenga sentido. Luego, lo mejor que puedo hacer es alejarme mucho y esconderme mucho. Y dedicarme a encontrar motivos para levantarme de la cama y no llorar a cada rato.

Ir cortando lazos hasta que no esté atado a nadie, supongo. Ahí es que finalmente me voy a morir, al fin.

julio 20, 2013

Handwriting

Time has passed
since my way found you
in the middle of nowhere
without even thinking about it.
And just as surprising
is the fact I found myself
holding these feelings about you
when I supposed they won't be
this sweet, this cute...

It's hard to be sure about all this
when I got used to feel sad and sick,
to feel like I've been hurt, to expect
something overwhelming, impossible to handle
and to ignore. It's
even harder to believe I could find
such quietness and joy.

Yes, it takes me a long time
before gathering enough courage
to let  myself fall into the unknown
but I'm just changing some
things deep down inside,
once and forever, so I won't
hurt anyone again when remaining (sic)
silent, quietly letting the time pass me by.

As expected, I just can hope it's
not too late. I mean, it'll
never be too late to be honest,
but sometimes honesty is not enough...
sometimes hope feels too real to be vanished like
a vague tremor who happened and goes quietly
into some kind of forgotten land.

I've heard from you once, that
you usually reveal a
darker side on the ones you loved...
I'm sure I've chosen several times
to be a better me because of sharing
life with you. I ask myself "why
should that be different this time?"
The hope I cherish the most right
now is to choose right once again
and, as I read some time ago,
take the Unknown Island into
the seek for itself... not as lonely
as supposed.

It's time for me to grow up some, I guess.
And luckily, it'll be the right moment for 
many other things.
By now, I know the matter is not
about trusting you (I do already), but
about trusting me first. Can I do
what I'm supposed to do? What am I
supposed to do, by the way! There're
a million different things that
come to me while reflecting about
my feelings and I got frightened
of doing any of those and fail,
losing something that took us years
to build, a friendship that made
my life better. Somehow, I expect
that the confidence in between will
help, whatever we've decided then.
I just have decided about how to
live... and it'll be anything but silent.

Te quiero mucho y eso sí que lo
tengo claro, así sienta ahora mismo
que me equivoqué al darle alas a esta idea,
no porque esté mal sino porque parece
ser sólo mía y así no durará mucho, supongo...

***

Manuscrito no enviado a C. Fechado "VIII / 06"

julio 18, 2013

Pussy(lánime)

Siempre he demandado de mí lo mejor posible. Bueno, al menos hasta hace poco. Últimamente rehuyo los intentos fallidos y he perdido la persistencia, la insistencia, la terquedad propia del que quiere saber cómo es que funciona algo. Eso pareciese que se evapora fácilmente si se deja al sol de la baja autoestima; sólo queda la desconfianza del que no cree que lo que se hace resulte en algo bueno o útil.

No me quiero volver un pusilánime.

(Not) Common

Hoy evadí el trabajo, una vez más.

Me quedé en casa, leí y compré unos parlantes sencillos para reemplazar los viejos parlantes delanteros del carro que ya se habían dañado hace unas semanas. Después de leer un par de sitios web, instalé los parlantes nuevos en poco más de dos horas. Aprendí algo nuevo y pude ver que al final funcionaba bien. Se sintió bien.

En medio del cambio de parlantes, revisé los parlantes traseros y sin proponérmelo comprobé que quepo con facilidad en el baúl. Recordé la época de la infancia en la que me gustaba esconderme en cualquier rincón de la casa.

Probé algunas cosas de desarrollo en móviles y escribí un par de líneas. Aparte de estas.


Siento que este día, tan simple como fue, resultó mejor que muchos en el último año y medio. A pesar de la tristeza profunda en la mañana, esto es mejor que sentarse a no vivir por nueve horas al día.

julio 17, 2013

Handwriting

No sé cuándo comencé a sentir la necesidad de escribir cosas. No sólo escribir porque debía entregar una tarea. No. Hablo de la necesidad real de escribir, de sentir que era necesario escribir en alguna parte lo que estaba pensando.

Sé que mientras estuve en el colegio no escribía mucho. Me gustaba escribir para hacer las tareas, sí, pero no tenía un espacio para escribir lo que quisiera. Al menos hasta que me senté en la sala de mi casa todas las tardes a escribir en hojas blancas. Despegaba las formas continuas de la impresora y me sentaba a escribir lo que estaba pensando. Lo que pasaba por mi cabeza sobre las cosas que veía y con las que no estaba de acuerdo. Lo que esperaba. Esas cosas. Fueron cincuenta, tal vez sesenta hojas que ahora mismo no sé si aún están guardadas por ahí o ya boté a la basura.
No tuve diario o algo parecido, sólo esas hojas escritas a mano.

Cuando estaba en la universidad di vida a este weblog. Comenzó con el conocido estilo querido diario, recogiendo anécdotas e ideas varias. Creo que la necesidad de escribir encontró un espacio y se volvió hábito. Va y vuelve, nadie sabe cuándo pero vuelve. Lo importante es que siempre, como mínimo, puedo escribir aquí.

Ahora volví a escribir a mano, en hojas de papel. Ya van quince hojas llenas de pensamientos y no sé cuántas más serán.

julio 16, 2013

Ranthought - 20130716

He recibido consejos e ideas valiosas de las personas que menos lo esperaba. Parece que necesitaba moverme e irme para recibirlos. Eso me anima un poco.

*

Descubrí que Linkedin no es un buen sitio para navegar por ahora. Las comparaciones no deberían hacer tanto daño. Yo no tengo que convertirlas en algo doloroso.

**

El momento esperado llegó y el portátil ya comienza a mostrar daños bloqueantes. Espero terminar a tiempo de afinar el PC de escritorio y usar una tablet o algo así para conectarme remoto, correr todo ahí. El plan va por la mitad.

***

Ya anoté tres ideas de cosas que podrían resolverse con aplicaciones web o móviles. O con alguna combinación malvada. Pero lo último que importa es la tecnología (porque en tecnología todo es posible). La cosa es de resolver algún problema de verdad.

****

Ya no madrugo. Encontré algo de dignidad por allá en el fondo.

julio 12, 2013

Ranthought - 20130712

Volví a perder peso. He estado enfermo y eso me ha hecho comer mal.

Renuncié. Trabajo dos semanas más. Aún no sé qué haré. Me quedan cuatro millones y medio para vivir de aquí a que encuentre una fuente de ingresos.

Hice saber a mis amigos cercanos que me sentía muy mal. Que estaba muy mal. Algunos estuvieron allí hasta que la frustración fue más grande. No los culpo. Otros insisten, persisten. Es bueno no sentirse tan solo.

Busqué ayuda. Tal vez funcione. Espero que funcione.

julio 03, 2013

Light

No importa que uno viaje a toda velocidad por la carretera, tratando de dejar a un lado los problemas en uno mismo. Esos problemas suelen ser ideas que viajan a la velocidad de la luz por nuestra cabeza. Y nada es más rápido que la velocidad de la luz.

Moraleja: Resolver los problemas y no usar el viaje como programación neurolingüística. No funciona.

julio 02, 2013

Overdose

No me gustó descubrir cómo se siente estar en medio de una crisis nerviosa potenciada por el alcohol.
Sumaré a las «condiciones para la conservación de la existencia» (1) el reducir el consumo de alcohol a un par de copas, una vez que otra.

---

1 Algo que me acabo de inventar y que encierra todo lo que hago para poder seguir vivo.

junio 25, 2013

Runes

Creería que lo más difícil es no tener algún futuro latente por vivir. Una suerte de «destino manifiesto» personal, si se quiere. No tener certeza alguna sobre lo que podría o debería hacerse con uno mismo.

*

La runa de Odin es todo futuro. Nada es posible y todo está permitido. No hay que cumplir ya con ninguna expectativa, es un regalo de libre albedrío.

Me despierto cada día viendo al techo y creyendo que estoy viendo la runa blanca. Creyendo que podría hacer cualquier cosa. Sin saber aún qué.

junio 13, 2013

Primera

La primera vez que monté en un triciclo fue a los tres años. Dicen que salía por la calle que pasaba frente a la casa y recorría los andenes de un extremo al otro. Sé que en el primer trasteo que recuerdo, tuve que elegir entre un caballito de madera y aquel triciclo rojo. Sé que elegí el triciclo porque implicaba salir de casa.

La primera vez que subí a un bus solo fue una tarde en la que me dejó la ruta al salir del colegio. Tuve que buscar a alguien más que viajase hacia el norte de la ciudad y se atreviese a tomar un bus en la «troncal de la caracas», una hilera de paraderos lúgubre y peligrosa que cortaba la ciudad de norte a sur como una enorme costra sobre una cicatriz que no terminaba de cerrar. Había que ir acompañado a tomar el bus e incluso había que turnarse en el tiempo por el que cada uno dormiría durante el viaje.

La primera vez que viajé en tren no la recuerdo pero me cuentan que fue uno de esos viajes épicos de muchas horas hasta la costa caribe. Los vecinos en el vagón se preocupaban porque estuviese bien y ayudaban a mi mamá cuando necesitaba cambiarme o bañarme para aliviar el calor.

La primera vez que me senté a conducir un carro fue en el curso previo a obtener el permiso para conducir. Un eterno recorrido desde mi casa hasta chapinero, en pleno sábado cerca del mediodía. Buses y busetas, familias saliendo a hacer en sus carros lo que no logran hacer entre semana, calles con huecos que aún no conocía por ir siempre como pasajero. Sudé mucho, como si hubiese jugado horas de fútbol.

La primera vez que viajé en moto, llevaba un casco que nunca antes habían probado y que, según su propietario, no había costado más de veinte mil pesos. Iba por las calles del pueblo tan rápido como podía, pasando junto a taxis y buses. Casi me caigo cuando quien conducía no logró esquivar un hueco y saltamos por los aires. Lo improbable se hizo posible y caimos de nuevo sentados en la moto. Comimos rico en el camino y tomamos muchas fotos.

La primera vez que me dijeron meranista fue hoy.

junio 12, 2013

Context

Creería que entregar información implica hacerla relevante, si se quiere que el destinatario no la rechace o la ignore.

Normalmente se busca que el receptor cree relaciones, conexiones entre el conocimiento que ya posee y los datos que se están entregando. Suelen ser referencias comunes dentro del público objetivo (como en Discovery Channel y National Geographic, donde suelen entregar comparaciones que rayan en lo cómico: «Este edificio, acostado, ocuparía el mismo espacio que doscientos mil elefantes parados uno junto al otro»).

En otras ocasiones, lo que se espera es complementar la información inicial con datos asociados que tengan relevancia para quien lo lee y le ayuden a construir un juicio de valor. Rodearlos, crear un contexto dentro del cual la información cobre sentido. A veces, además, ese contexto está nutrido de juicios de valor que pretenden guiar la opinión de quien recibe el mensaje.

Creería también que suele ser muy aburrido cuando alguien entrega información como excusa para opinar, pero sin dejar de decir que entrega información. Aburrido por incorrecto o por ser directamente tendencioso. O mentiroso.


junio 05, 2013

Deprecated

Una de las esperanzas más profundamente arraigadas -y más frecuentemente traicionada- en el colectivo es la de las mejoras tecnológicas como fuente de objetos perdurables en el tiempo. Que los avances técnicos nos darían a todos cosas que podrían usarse por muchos, muchos años, a un costo mínimo.

En otras épocas, las grandes construcciones se hacían para perdurar y hacían uso de todo el conocimiento disponible. Al final eran las mismas piedras, sólo que se tallaban, cortaban y disponían de alguna forma peculiar. Además, eso de tallar, cortar y mover muchas piedras no era barato. Como mínimo, había que alimentar muchos esclavos.

Desde la Revolución Industrial, pareciese que cada avance y cada descubrimiento se ofrece como "el camino hacia una mejor calidad de vida, rodeados de un entorno saludable (¿aséptico?), tranquilo y feliz". Las máquinas de vapor, los trenes y viejos automóviles hechos en hierro, los fertilizantes sintetizados artificialmente, los polímeros para crear vasos y platos a prueba de golpes. La cultura Tupperware.

Es posiblemente esta última la expresión más reciente (con todo y que tiene ya cerca de cuarenta años) de esta inocente esperanza. Amas de casa reunidas alrededor de lo que la industria les ofrecía para hacer todo más limpio, fácil, saludable y bonito. Lo último que se supo es que estos productos fabricados con ciertos polímeros desprendían partículas carcinógenas.

La norma ISO, ese estándar del que muchos presumen y pocos entienden, define calidad como el grado en el que se encuentra una característica en un producto. Para muchos fabricantes y proveedores, la durabilidad no es una característica que deba considerarse revelante frente al atractivo visual o la utilidad inmediata como generador de una necesidad no existente previamente. Los consumidores jóvenes parecen haber abandonado esta esperanza y ya aceptan la necesidad de reemplazar sus cosas en uno, dos o tres años.

Entre los muchos criterios dispares que dividen generaciones hoy, se puede encontrar la tendencia a almacenar cosas pensando que servirán más adelante. Para alguna cosa, no sabemos qué (hasta que sea necesario), tendencia que cede espacio a los productos fabricados en masa y con costos laborales ínfimos, ofrecidos a precios muy bajos. Fáciles de reemplazar.

junio 02, 2013

Slept

Dormí.

Soñé que nos sentábamos juntos en una banca de parque y veíamos a la gente pasar.

Seguí durmiendo.

Te vi en el lugar donde nos encontramos por primera vez.

Sentí que iba a abrir los ojos y me resistí.

Soñé que te metías en mi pasado y me acompañabas cuando me sentí solo.

Renuncié a despertar de nuevo para no dejarte ir.

Soñé que dormíamos juntos.

Verte al cerrar los ojos es más real que cualquier otra cosa que pueda encontrar mientras los abro. Es sólo ahí que me siento vivo porque sólo ahí sueño. Vuelvo a dormir.

mayo 30, 2013

On route

Llego a la parada donde me espera el bus. Un señor que se parece al negro-que-se-muere-primero-en-todas-las-películas me pregunta a qué estación de destino voy. Confirma que este es el bus correcto y me señala dónde debo dejar mi maleta.

Voy en el bus. En un asiento cerca a la mitad, junto a la ventana. Como no tengo compañero de silla, el asiento del pasillo también está disponible para mí. Primero pruebo sentarme mirando hacia la ventana, estirándome tanto como puedo sobre los dos asientos y recostando la nuca sobre el apoyacabezas. Ahí aprovecho para ver el amanecer a través del cielo nublado, grisáceo. Veo pasar campos verdes y marrones, árboles desnudos y, tras una media hora, un arco de fútbol en medio de la nada. -¡Al fin civilización! (Lo digo montado en un bus a toda velocidad, por una moderna autopista).

Llueve y eso sólo le añade gotas y salpicaduras al recorrido. Camiones que dicen llevar comida, ninguno llevando gallinas como los había visto en otra vida. Unos pocos automóviles, todos con uno o dos pasajeros. Ninguna familia viaja tan temprano.

Luego de un rato viendo pasar el mundo, cambio de posición. Es decir, me siento igual pero mirando hacia el pasillo del bus. Veo que en las sillas del otro lado del pasillo viaja una muchacha que parece haber hecho el mismo trayecto antes. Tendrá tal vez unos treinta, treinta y cinco años cuando mucho. Se arropa con una cobija delgada y está recostada en la misma posición que yo; cambia luego para mirar hacia la ventana (y se revisa constantemente para que el pantalón no deje al descubierto su ropa interior).

Me duermo.

Al rato abro los ojos de nuevo. Instintivamente miro hacia atrás, por la ventana, encontrando a lo lejos una torre horrenda que me da idea de dónde estoy. Me tranquilizo porque sé que aún quedan al menos quince minutos de viaje. Miro al otro lado del pasillo. Ella me sonríe como pensando que me despertó con sólo pensarlo y ya no tiene que hablarme. O que tal vez perdió su oportunidad. Ya entramos a la ciudad y pasamos entre altos edificios y viejas iglesias. Ella guarda su cobija, se prepara y se arregla el cuello de la blusa, lo que me da a entender que nos acercamos al final del viaje. Sigo su ejemplo y justo cuando me termino de anudar la bufanda, el conductor anuncia que hemos llegado a destino. Ella se baja primero y se va. Yo me bajo y busco un café caliente. Encuentro un puesto junto a la estación, atendido por italianos. Veo a obreros luchar con el clima para mantener en pie un cartel que anuncia su presencia allí.

La llovizna me cae de frente en la cara. Busco refugio en la estación. Termino el café.

*

Me despierto, abro los ojos y recuerdo de nuevo lo lejos que estoy de ser cualquier cosa que hubiese querido llegar a ser. Soy un vacío, esa espera mientras sientes caer la primera gota de café a través de la rendija de la tapa (en esos vasos que ofrecen hoy, tan útiles para quienes van de paso).

mayo 14, 2013

Technical reminder (20130514)

Contexto: Se compra un disco duro nuevo, se daña una instalación de Windows más allá de cualquier reparación posible; cualquiera sea la justificación, tenemos archivos en un disco con permisos de usuario efectivos para usuarios no existentes.

Problema: Al explorar archivos de un disco duro "disponible previamente" en una instalación anterior de Windows 7, es posible encontrarnos con restricciones de seguridad que nos impiden modificar o eliminar los archivos. Si es una estructura de directorios y subdirectorios compleja, cambiar los permisos de todos los directorios se hace dispendioso.

Solución: Iniciar la consola ("Símbolo del sistema"). Importante iniciar como Administrador, haciendo clic derecho en el icono y seleccionando la opción correspondiente en el menú contextual. En la consola, usar este par de comandos:


  • C:\>takeown /f D:\path\to\directory /r /d S
  • C:\>icacls D:\path\to\directory /grant [usuario_a_autorizar]:F /t
El primer comando cambia el usuario propietario de los archivos. La opción /r lo hace recursivo en subdirectorios y la opción /d configura una respuesta estándar a las preguntas interactivas del tipo «¿está seguro?». En español se usa S, en inglés Y.
El segundo comando modifica los permisos (ACL) sobre el directorio seleccionado y en este caso añade a nuestro_usuario en la lista de usuarios con privilegios. El modificador :F indica que se le otorga Full access. La opción /t lo hace recursivo.

Uso unidades diferentes en el ejemplo (ubicado en C, trabaja sobre D) para mostrar que es posible modificar permisos en unidades diferentes.

Más información sobre los comandos usados: takeown y icacls.

mayo 09, 2013

Pitch

Supongo que esto de no tener un norte, un dueño, es lo más parecido que se puede ser a un ronin.

Hoy sólo tengo muchas ganas de morirme.

mayo 08, 2013

сварливый

Cuando me enojo, cuando estoy realmente enojado, las ideas se disipan rápido. Reviso ideas y argumentos una y otra vez. No grito ni digo malas palabras; hablo un poco más despacio para que cada palabra que digo se entienda. Todo me produce fastidio, me siento fatigado constantemente y respondo con monosílabos.
Cuando me enojo, la cosa empeora si me repiten preguntas o instrucciones, si me dicen qué hacer en situaciones triviales o evidentes como si no supiese yo hacer nada en la vida.

Si me enojo con alguien y la persona insiste en decir o hacer cosas que me enojan (reclamos injustos o insultos), hay un momento en el que siento un leve clic en la cabeza y pareciese que se rompiera un dique, que una tranca cediera o que una puerta se abriera de repente. Todo asomo de control o compostura se pierde y dejo de medir la sinceridad o la prudencia en las respuestas. Si con esa persona usamos malas palabras entonces fluyen los reclamos directos incluyendo malas palabras. Si no las usamos, me quedo en lo franco y directo. Si me interrumpen mientras hablo, me callo y miro muy mal.

Si el enojo es con alguien y me responde después de las quejas y los regaños, espero que como mínimo ofrezca algún argumento. Si supone cosas mías o generaliza cosas que he hecho una o dos veces, me frustro y peleo aún más. Por los problemas de forma y porque me molesta que supongan en vez de preguntar. Siempre pueden preguntar.

Desde que descubrí aquel clic, como si fuera un punto de contacto del embrague al hacer un cambio de velocidad, trato de evitarlo y escucho con calma. Trato de enojarme menos. Si es la otra persona la que grita mucho, me aburro y me quedo por fuera de la conversación.

Con el tiempo me he ablandado. Además, dentro de la idea general de exponerme un poco más para vivir las cosas a plenitud, procuro entender la situación antes que reaccionar a ella. Lo que no quita que a veces no lo logre y termine dejando salir los sentimientos de formas inusuales. Desfigurando usuarios y cuentas en redes sociales, borrando cosas viejas, releyendo el blog, desconectándome de todo.

Pero siempre pasa. Soy alfa antes que bravo. Soy Nelson Andrés antes que alfabravo. Ahí vamos, tratando de aprender de los errores.

abril 29, 2013

Improvement

Lo mejor que hago es ayudar a la gente y para eso no necesito nada más. No hace falta llenarme de más cosas para seguir haciéndolo.

Es una epifanía. O tal vez anagnórosis.

abril 26, 2013

Structure

La necesidad de desarrollar ideas o establecer argumentos para defender una forma de ver el mundo.

La necesidad de buscar fuentes de información que amplíen nuestro propio conocimiento y nos lleven a leer sobre la idea en la que pensamos. A entender un poco más. A cuestionar nuestras propias ideas.

Ya dicen algunos que Internet, que los buscadores de contenidos en Internet cambian la forma en la que piensan las personas; tal vez se refieren a la pereza que sienten muchos al verse en la necesidad de construir argumentos lo suficientemente sólidos para conversar con alguien; es más fácil buscar los de alguien más. "Alguien dijo por ahí, en algún lugar del mundo, en algún momento de la historia. Alguien más pensó lo mismo que yo."

La necesidad reciente de interactuar rápidamente tiende a empujar las palabras (las primeras que encuentra) en detrimento del argumento o de la exposición detallada. A veces limitada aquella por el medio disponible. A veces limitada por el tiempo disponible. Pero, sobre todo, limitada por la cada vez menor necesidad de conocer algo.

-¿Mucha pereza? Le rinde más buscando en Google.

A mí lo que me gustaría es que más personas cuestionen lo que significa conocer algo. A qué se refiere alguien con "saber". Hasta qué punto existe la necesidad de alojar algo en la propia memoria, ese mismo lugar donde guardamos la ubicación de los huecos en las calles que transitamos a diario o aquella receta para preparar brownies.

Yo soy un fracaso confeso para aprenderme cosas de memoria. Las fórmulas matemáticas sólo persistían en la cabeza tras numerosas repeticiones de ejercicios. Sólo aquello que llama poderosamente la atención se gana un espacio aquí adentro.

Y como soy diletante, muchas cosas me llaman la atención.

Believe it or not! by alfabravo_team
 Believe it or not!, a photo by alfabravo_team on Flickr.

abril 25, 2013

Rant

Cuando discuto con alguien, la forma termina siendo tan importante como el fondo.

Cuando alguien me endilga una responsabilidad en medio de la discusión y sus argumentos son válidos, me quedo en silencio. Si usa argumentos inválidos, los rebato con insistencia porque no acepto que alguien sea injusto conmigo. Si el argumento que no acepto permanece, la discusión se bloquea y yo me enojo. Puede parecer una forma de eludir responsabilidades pero normalmente respondo "es cierto que... sin embargo, esto otro no es cierto".

Regañarme se convierte en un ejercicio argumentativo.

abril 22, 2013

Reverse

Muchos critican lo banales que se han vuelto las situaciones y los sentimientos para el común de las personas.

Yo les digo que idealizarlos tampoco es la solución. Emplazarlos en un pedestal y guardarlos con celo se vuelve restrictivo e inútil. Contrario a la vida.

abril 19, 2013

Ranthought - 20130419

Un amigo me decía que, mientras supiese con certeza el tiempo que había pasado desde que terminamos con la exnovia, podía esperarse que yo no lo hubiese superado todavía. Eso era un verdadero reto a la ñoñez que mantiene las fechas y los datos constantemente al día.

Extrañamente llegó ese olvido conveniente en el que el tiempo que llevas caminando solo ya es inconmensurable. «Como dos años», responde uno secamente.

***

Soñé que tenía un perro. Que jugábamos mucho. Hace rato no descubro que sueños premonitorios se hagan realidad. Ojalá ese fuera uno.

***

Otra vez me senté a escribir el dichoso statement of purpose y me sentí diciendo mentiras. No le encuentro propósito a la vida, mucho menos se lo veo a un estilo de vida en particular. Creo que no voy a enviar esos papeles.
También pienso en salirme del sistema pero no logro hacer eso que dicen todos los consejos inspiradores. Encontrar algo que te motive a dedicarle todo tu tiempo, blablabla. Esa vida sin sentido definitivamente genera ganas de morirse.

Corolario: Por eso es mejor estar solo. Pobre de la que se dignara a aguantarse una persona sin rumbo.

abril 18, 2013

Furtivo

En esta nueva rutina de sueños interrumpidos, se me ocurre pensar que me duermo entre las 8 y las 9pm para despertar siempre a las 12:30am, cada día de la semana, esperando que alguna noche sea diferente, que alguna noche pueda abrazar a alguien que duerme ahí al lado y quizás así rompa el hechizo del sueño furtivo. Y logre así dormir decentemente.

Si es así, me jodí.

abril 17, 2013

Ranthought - 20130417

Hace un tiempo ya que decidí exponerme un poco más y usar un poco menos las máscaras de siempre.

Y así no parezca, aún da un poco de miedo el dejarse querer.

abril 15, 2013

Ajiaco

El ajiaco para mí es compartir.

Desde que tengo memoria, mamá siempre preparaba un ajiaco delicioso en la noche de navidad y lo compartía con otros. Vecinos, familiares o incluso con aquellos pobres vigilantes que tenían por suerte estar allí cuidando bienes ajenos a esa hora. Una imagen perenne de lo que significa la redistribución.

Ofrecer algo al otro. Porque puede que lo necesite pero el valor está en compartir algo realmente tuyo. Algo que bien puedes ofrecerte a ti mismo.

abril 08, 2013

Presencia

A medida que pasó el tiempo, me pregunté de forma recurrente si me haría o me hacía falta tener cerca a mi hermano para las cosas importantes de la vida.

Fue poco a poco que descubrí una suerte de presencia inmaterial. Parte de esa presencia diferida estaba en las cosas que quedaron de él y que terminaron siendo mías al ser el único hijo hombre restante. Ahí estaban los cassettes grabados por mi hermano, que tenían The Cure, New Order y The Police. Junto a muchas otras cosas, claro. Fueron los que comencé a oír a los ocho o nueve años. Por los que decidí qué buscar cuando compartía música con los amigos del colegio o iba a alguna tienda a conocer cosas. Los que me llevaron a preferir algunas cosas sobre otras cuando elegía qué escuchar más a menudo.

Él estuvo todo el tiempo e hizo parte integral de mi vida. No pude preguntarle por qué esa muchacha me dijo esto o aquello cuando salimos. No pude darle un abrazo cuando me gradué del colegio. Me dejó, entre otras tantas cosas, una banda sonora de la vida que incluso ayer estuvo ahí. Ver a New Order y entender así esa presencia fue tan bonito como la presentación en sí.

Nota: El bajo de New Order es conmovedor. No es el Michael Schumacher de los bajos. Es sólo conmovedor de la bonitura que encierra. Me aguanté como un machito hasta la última canción, en la que ya me tocó llorar un poquito de alegría.


abril 04, 2013

Terra

Cuando finalmente se acordó que todos los hombres serían iguales, definieron también el patrón de medida. Al pagar por el trabajo o por la vida de un ser humano, todos usarían la misma moneda. Se llamaría Terra, recordando los tiempos en los que la posesión de territorios era la medida del poder que alguien tenía sobre otros.

Esta moneda se acuñaría con estricto cuidado de entregarla a quienes tuviesen derecho de pagar por otros, por la existencia de otros. Los nuevos terratenientes, los que darían un giro al significado de esta palabra.

http://en.wikipedia.org/wiki/Terra_(currency)

abril 03, 2013

Electri-city

En Bogotá había trolebús. Trolebuses. Buses con correas a lo Rudolf Hommes, avanzando por las calles mientras hacían un ruido extraño que aún no logro recordar. Eran buses diferentes a los demás, un poquito más limpios, con sillas plásticas sin cojín.
Sí. En Bogotá ya tuvimos buses eléctricos y nadie dijo entonces que fuese una ciudad innovadora. En ese entonces yo vivía sobre la calle 80, cerca a donde hoy está el portal de Transmilenio. Habitualmente usábamos los buses «normales» pero en ocasiones la ruta de los trolebuses nos servía, así que conservo un par de recuerdos fugaces en los que voy sentado en una silla de un naranja desteñido, junto a la ventana, mientras el bus avanza en calma. Recuerdo también cómo el bus podía desconectarse del cableado para adelantar a quien estuviese en el carril bloqueando el paso (iban por el carril derecho) y cómo se oían muchos ruidos mientras se desconectaba y conectaba de nuevo a los cables eléctricos.

Recuerdo que ni siquiera los trolebuses podían con el cruce de la calle 80 con avenida Boyacá. En esa época el puente vehicular que hoy se encuentra allí no existía y el cruce era gobernado por un semáforo. O al menos eso creían pues sólo se requería una lluvia estándar bogotana para inundar el cruce y volverlo un lugar de nadie en el que buses, camiones y carros se peleaban por cruzar el lodazal. Aun ahora, después de ver cómo el cruce dio paso a noches de obreros vertiendo concreto en enormes moldes y luego a un enorme puente vehicular, todos los días ese lugar se convierte en un enorme nudo sumergido en humo gris, coloreado ahora por las vitrinas de un nuevo centro comercial.

Un recuerdo asociado es el de un compañero de colegio que vivió en Ecuador hasta los 8 años y cuando volvió a Colombia, ya no habían trolebuses en funcionamiento. Recuerdo aún su cara de asombro mientras le contábamos que hubo alguna vez buses eléctricos en esta ciudad, algo difícil de creer sin duda, sobre todo en aquel lejano 1995 en el que Internet no era aún centro de resolución de disputas históricas. Habría bastado con mostrarle algo como este sitio para convencerlo.

Nunca entendí por qué ganó el transporte social subsidiado, con sus buses montados en un chasis de camión Dodge 600, pintados de verde y amarillo o de rojo y blanco, llenos de ruidos y latas y afanes.

abril 01, 2013

Ranthought - 20130401

Plan alternativo de vida # 22773.

Conseguir un trabajo que me permita ahorrar mínimo un millón de pesos al mes y dedicarme a viajar a conciertos por el mundo. Suficientes viajes como para que no importe lo que hago en el trabajo. Igual, el mundo se va a acabar o lo van a acabar y no hay cómo evitarlo.

marzo 26, 2013

Sword

Tráiganme sus imposibles que con gusto yo peleo a muerte contra ellos.

Es un gusto adquirido, dicen mis amigos. Una motivación. Competir contra lo imposible.

marzo 22, 2013

Anónimo

Desde que existe la posibilidad de interactuar con otras personas en línea, existe una tendencia a crear  espacios para compartir información personal que normalmente no se comentaría con extraños. El equivalente a sentarse en un lugar poco concurrido para poder hablar de las situaciones y pensamientos que persisten como situaciones irresolutas o como «curiosidades que no encajan en lo que la gene conoce de uno».

Comienzo por decir que mi interacción con Usenet fue muy reducida. Y como uno no habla de lo que no conoce, pues le dejo esa tarea a quien quiera comentar al respecto.
Lo que sí sé es que seguramente en los canales de IRC, estos espacios para el coqueteo o para las conversaciones aparentemente triviales ya existieron y tal vez aún existan. Más adelante surgieron las salas de chat, interfaces amigables para los mismos canales IRC (al punto que yo mismo usé un cliente para IRC con configuraciones iniciales listas para conectarse a ciertas salas como LatinChat). Se convirtieron en lugares concurridos donde cualquiera llegaba a pasar el tiempo y buscar con quien conversar. Los servicios de mensajería instantánea abrieron por su parte el espacio para interacciones más fluidas, un poco menos anónimas pero que igual cumplían con el propósito de abrir espacio a conversaciones casuales. Servían como salas privadas en las que se invitaban desconocidos que lograban llamar la atención. Las personas creaban múltiples cuentas para albergar a grupos diferentes de usuarios, para separar las personas cercanas de "las de mentiras".

La interacción con personas desconocidas se redujo cuando el protagonismo pasó a las redes sociales. Luego recuperó vigencia cuando se hizo popular el uso de weblogs (que en muchos lugares sólo cobraron protagonismo en el momento en el que los medios masivos los vincularon a sus procesos habituales de generación de contenido). Y finalmente recuperó el lugar perdido con el microblogging y la generación de contenido en tiempo real. Salvo que dispongamos otra cosa, cualquier persona en el mundo nos puede leer: El día que visité el Emirates Stadium recibí saludos desde Bogotá, Santiago, Malaysia, Ciudad del Cabo y Moscú.

Finalmente todos llegan a que, si se pasa el tiempo suficiente en un lugar y este se hace muy concurrido, se piensa un poco más en la imagen que se ha construido y proyectado a los lectores regulares, por lo que el espacio otrora reservado a pocos hoy resulta muy ruidoso para exponerse y nuevamente comienza la búsqueda de nuevos canales para continuar con "las conversaciones importantes" en las que se es un poco más uno mismo y un poco menos lo que los demás esperan.
Algunos hablan de volver al weblog, otros de usar nuevas redes como Heello, unos cuantos abandonan todo esto. Nadie tiene una respuesta que le sirva a todos.

(A este post le falta algo pero no sé qué. Si alguien sabe, que lo complemente en los comentarios)

marzo 20, 2013

Ranthought - 20130320

La única vez que pensé en no esperar a tener que morirme, deseché la idea pensando que le haría daño a otras personas. Es una forma peculiar de decir que la gente me salvó la vida.

Porque a veces, en verdad, uno llega a creer que eso es lo único que sabe hacer medianamente bien. Pensar en los demás.

marzo 13, 2013

Delinear

Cuando hablaba con amigos ñoños, me decían que una persona normalmente elegía un personaje en juegos de rol o juegos de PC como Diablo, de acuerdo a su propia personalidad. Que se identificaban con algún rasgo en particular.

Desde hoy creo que con los equipos de fútbol pasa exactamente lo mismo.

marzo 12, 2013

Master of

Cuando era pequeño imaginaba que ganaba algún premio para ñoños. Junto a mi mejor amigo haríamos algo tan absolutamente genial que los otros ñoños lo reconocerían como tal.

Pasaron los años y la imaginación transformó esa visión en algo más modesto. Una vida feliz en la academia construyendo cosas divertidas o útiles.

Luego vino el pregrado. El amigo estudió una ciencia exacta, yo una ingeniería. La idea de continuar en la academia persistía, en parte por costumbre y en parte porque no quería vivir lo que vi que mamá vivió: Años de cubículos, de 8 a 5, de lunes a viernes. Porque creía que había más espacio para hacer cosas nuevas, diferentes.

Justo antes de terminar el pregrado, llegaron al hogar los problemas reales, tan reales que tuve que enfrentarlos yo. Dejar a un lado la academia, el título y todo eso por la necesidad de resolver los problemas reales. Después se abriría el espacio para terminar lo pendiente y recoger el póster aquel en el que aceptan que sea ingeniero, sin dejar de atender la realidad y convivir con los cubículos resignado.

Han pasado ya cuatro años y algo más desde que terminé el pregrado. Han sido ya tres veranos en los que he intentado volver a eso que llaman la Academia. A leer papers, masticar datos y concluir algo después de construir algo y probarlo. Siempre ha sido el mismo resultado, siempre falta algo y a la vez, cada día pasa más tiempo y me alejo más de ese mundillo.

Hay momentos en los que desprecio lo que hago todos los días y no le encuentro valor, así a otros les parezca digno de admiración. No le encuentro gracia ni siento que haya hecho algo notable. Ahí miro en el patio vecino y veo que la Academia es un molino de undergrads, donde el sistema no está hecho para mantenerlos a todos y tal vez la frustración termine siendo la misma (con algún póster nuevo en la pared, tal vez). Y ahora, después de enfrentar los problemas reales, siempre pienso en la puta plata para todo, no me arrojo a la aventura sin pensar en lo que costaría.

No sé qué soñar, no sé con qué ilusionarme. No tengo idea de cómo me veo en diez años ni en cinco. Creo que ya recordé cómo se sueñan cosas pero no hay hasta ahora un sueño que me guíe.

Nash

Alguien decía en alguna clase que "Todo se redistribuye, a las buenas o a las malas". Bajo esa premisa, no temo dar propinas o ayudar a quien dice necesitarlo.

En el equilibrio de Nash dicen que hay una ganancia máxima individual al actuar cada uno suponiendo que los demás actual de forma racional, realizando la mejor elección posible. En juegos cooperativos, sin embargo, se encuentra que hay una ganancia máxima conjunta disponible al cooperar todos para obtenerla.

Hoy vi a dos personas saltar un torniquete en la estación de bus y sólo pude pensar en la ganancia máxima conjunta.

marzo 07, 2013

Valley

La primera vez que pensé en morirme fue el día que sepultaron al hermano.

La segunda fue en plena guerra del golfo, cuando uno no entendía qué tan grave podía ser y a veces creía que toda esa cantidad de balas y misiles podían caer por error donde uno estaba. No podía ser más extraña la sensación porque justo por esa época yo andaba en el que era, tal vez, el lugar más plácido del mundo.

En la finca de los tíos pasaba los días a la orilla de la carretera, viendo pasar buses «subiendo y bajando», esperando a quienes se habían ido monte arriba a cambiar las vacas de potrero, caminando entre pastales, cultivos y gallinas. Cuando tenía suerte, iba a caballo junto a algún tío hasta la casa de un vecino, prestando atención a la forma en que se movían las orejas del animal. Nunca aprendí a montar a caballo por mi cuenta.

Cuando crecí lo suficiente para que me ofrecieran cerveza en las tardes, me sentaba junto a tíos y primos en un gran tronco recostado junto a la casa, justo a la vera del camino. Era un gran tronco, seguramente de uno de los eucaliptos que tontamente han sembrado en la zona. Aserrado para aplanarlo y volverlo un gran banco, era el lugar donde todos en la zona esperaban encontrar a mi familia. "La banca de los Álvarez". Era el lugar perfecto para ver pasar el día, saludar a los vecinos que pasaban por allí, hablar de la vida, oír hablar de política (cosa que se hace con frecuencia en los pueblos, por si no lo saben), todo eso con una cerveza en la mano.

El entorno de esa placidez, casi que propia de la Arcadia legendaria, era la imagen de un valle tallado en las rocas, profundo y flanqueado por enormes acantilados, paredes verticales que dominaban el horizonte. Así ya nadie viva allí, sé que debo volver a tomar tantas fotos del lugar como pueda y así asegurarme de no olvidar cómo se ve todo aquello.

Porque allá pensé que me iba a morir. Et in Arcadia ego.


Bis Bald!!

febrero 28, 2013

febrero 11, 2013

Lehrungen

Hoy entendí qué es problematizar. Es lo que hago todo el tiempo con todas las cosas del mundo. Pregunto mucho y me pregunto mucho.

***

Las personas extrañan muchas cosas. Yo extraño preocuparme por alguien, mimar a alguien y esas cosas. Ojalá nadie saque provecho de eso.

***

Como que ya pasé el punto de no retorno en el que ya dejé de pensar en dejar de exponerme. Tal vez ya no importa.

enero 22, 2013

Macro

Fue una macro de Excel la que desencadenó el fin del mundo.

En tiempos de compatibilidad condicionada, de promesas incumplidas y de tipos de dato prostituídos, un asistente contable de una empresa cualquiera decidió escribir algunas líneas de código para terminar más rápido sus tareas de revisión de saldos, cuentas, transferencias y demás.

Abrió el editor de código VBA con Alt + F11 como le había enseñado un ingeniero el otro día. Se sentía un poco más profesional en su tarea usando atajos de teclado en vez de los habituales clics. Apareció la ventana con bloques de código dispersos y desordenados. Era lo que había grabado la semana anterior. Algunas pruebas que usó para entender lo que había leído en los tutoriales en línea.

Garrapateaba en el teclado, a veces transcribiendo ejemplos de los tutoriales, a veces improvisando desde lo poco que ya había aprendido a hacer. Rangos, celdas, columnas, formatos, sumas, restas, cortar y pegar.
Usaba las funciones que había copiado y las que había grabado, concatenaba los bloques sin mayor apuro.

De repente, pensó en escribir algo más para que la macro terminara más rápido. En un tutorial que no llegó a entender del todo. Sí, había algo que hacía a la rutina ejecutarse más rápido. Eso seguro le gustaría a su jefe.

Trató de recordar, se ayudó pulsando Ctrl + Espacio varias veces. El resultado se parecía a lo que había visto pero no estaba del todo seguro. Igual, sólo con ejecutarlo podría ver si había algún error en la rutina.
Guardar, ir a la hoja de cálculo, Alt + F8, seleccionar la macro principal, Ejecutar.

En uno de los servidores de archivos de la empresa, la ejecución del código apuntó misteriosamente a direcciones de memoria inválidas, a una velocidad vertiginosa. Errores que se sucedían unos a otros sin parar. De repente, la corriente que pasaba a través de los componentes los calentó más allá de cualquier límite conocido y lo que siguió fue una implosión. Todo alrededor del servidor colapsó y ese vacío comenzó a engullir todo a su alrededor.

Cables con conectores RJ-45 y RS-232 sucumbían por igual, latas y diodos LED de colores diversos desaparecían en el oscuro punto. Millones de unos y ceros eran engullidos por el vacío oscuro. El Universo entero desaparecería en medio de un Sub, End Sub interminable.

Hasta que apareció una pantalla azul en la terminal de aquel usuario y aquel vórtice iracundo se quedó sin energía para enviarle datos a algún universo paralelo.

enero 18, 2013

Buhardilla

¿Es esto lo que se supone que he buscado siempre?

Una soledad llena de silencios mezclada con la discreta amabilidad de los que se crucen en el camino cada día. Una pequeña ventana que da a una calle helada o calurosa según lo ordenen las hojas del calendario. O tal vez sea la libertad para vivir con independencia, con ataduras negociables o flexibles, con autonomía. Sin culpas, sin deudas, sin nostalgia.

Quizás, con el tiempo, cualquier lugar se llena de esas cosas, lo llenamos de esas cosas. Lo que sí sé es que hacer esto por mi cuenta, darme tiempo para estar conmigo mismo lejos de todo y de todos, es la señal más clara y duradera -para mí mismo- en mucho tiempo de lo terco, obstinado y a la vez persistente que hay en mí. Que todo está allí afuera. Que sí es posible. Que ya me acordé cómo era eso de soñar con algo y encontrar la forma de hacerlo real. Por ahí derecho llegué a lo de los objetivos y los planes en la vida.

Aún así, sigue allí adentro, aquí adentro, el temor que surge cada vez que creo que acercarme implica exponerme y dejarme conocer. Temo decepcionar a las personas cuando me expongo tanto como si les ofreciera ayuda en vano. Huyo entonces de toda situación en la que crea que alguien no va a gustar de lo que encuentre.

Vivo y me construyo constantemente alrededor de irrenunciables. Algún día deberé sentirme bien con lo que he hecho de mí. Ahí podré acercarme a los demás con menos temor, les dejaré decidir y recibir lo que a bien tengan. Como pasa cuando busco ayudar a alguien.

Y yo viviré en paz conmigo mismo. Como me siento ahora mismo. Al fin.


Escribiendo desde mi refugio, una casa acogedora en Kennington Park Road. 30/12/2012.

enero 14, 2013

Grafo dirigido

A mí me enseñaron a compartir y a "saber escuchar". Se les olvidó lo de perdonarse a uno mismo y escucharse a uno mismo para creerse y confiar en uno mismo.

En esas estamos.

enero 08, 2013

Aufräumen

La última vez que me había enfrentado a esta tarea de entregar mi puesto, lo hacía sabiendo que no iba a volver. Había tomado la decisión de renunciar un mes atrás y  lo había discutido con el gerente general, mi amigo. Ante la visión de alguien que ya no era feliz yendo a hacer cosas, no había mucho que él pudiese hacer, tampoco.

El portátil que me habían dado, lleno de directorios ordenados por cliente, por proyecto y por fecha. Lleno, atiborrado de archivos. Con el código fuente de gran parte de los proyectos de software de la empresa. Con todos los documentos ITIL de los proyectos de servicios. Con documentos sugeridos en los que planeaba mejoras en algunos procesos, con prototipos de cosas. Las pruebas evidentes de lo que había hecho en todas las áreas y productos de la empresa.

Entregaba una parte de la vida, porque en eso se convierte lo que uno hace cuando se ha hecho con pasión. Se hace triste cuando los espacios de creatividad se convierten en rutinas aburridas llenas de problemas cuyas soluciones no se convierten en algo novedoso. Son sólo problemas. Incendios. Presión. Aburrimiento. La pasión se va y llega la pereza. El desgano y las ganas de quedarse en la casa. El enojo.

Queda buscar un nuevo quehacer. Algo que permita jugar con cosas nuevas y aprender cosas en el camino.