abril 08, 2013

Presencia

A medida que pasó el tiempo, me pregunté de forma recurrente si me haría o me hacía falta tener cerca a mi hermano para las cosas importantes de la vida.

Fue poco a poco que descubrí una suerte de presencia inmaterial. Parte de esa presencia diferida estaba en las cosas que quedaron de él y que terminaron siendo mías al ser el único hijo hombre restante. Ahí estaban los cassettes grabados por mi hermano, que tenían The Cure, New Order y The Police. Junto a muchas otras cosas, claro. Fueron los que comencé a oír a los ocho o nueve años. Por los que decidí qué buscar cuando compartía música con los amigos del colegio o iba a alguna tienda a conocer cosas. Los que me llevaron a preferir algunas cosas sobre otras cuando elegía qué escuchar más a menudo.

Él estuvo todo el tiempo e hizo parte integral de mi vida. No pude preguntarle por qué esa muchacha me dijo esto o aquello cuando salimos. No pude darle un abrazo cuando me gradué del colegio. Me dejó, entre otras tantas cosas, una banda sonora de la vida que incluso ayer estuvo ahí. Ver a New Order y entender así esa presencia fue tan bonito como la presentación en sí.

Nota: El bajo de New Order es conmovedor. No es el Michael Schumacher de los bajos. Es sólo conmovedor de la bonitura que encierra. Me aguanté como un machito hasta la última canción, en la que ya me tocó llorar un poquito de alegría.


2 comentarios:

Tatiana Luján dijo...

¿El bajo de alguna canción específica?

Andrés Salcedo dijo...

Todas, Tatiana. Unas más que otras, pero es impresionante lo que ese bajo le da a cada canción.