diciembre 06, 2016

Bomberman

Organizaron un torneo de videojuegos en el trabajo. Videojuegos clásicos, además. Usarán un emulador de algún tipo, un control conectado por USB y harán que la gente compita en Bomberman y Tetris. ¿Será que todas las horas, todos los días que he dedicado a jugar y jugar se verán recompensados en la gloria eterna de ser quien vapuleó, humilló, derrotó contundentemente a sus compañeros de trabajo?

Además, ganarle a otros en Bomberman es la cosa más divertida del mundo mundial.


diciembre 03, 2016

Ranthought - 20161203

Cuando aprendí sobre Bases de datos en la universidad, todas las prácticas y ejercicios eran sobre Oracle. Eso incluía aprender PL/SQL, el lenguaje base para construir bloques de código que hagan algo más allá de definir tablas e insertar datos. Es el que todos en el gremio suelen conocer al menos un poco.
Con el tiempo se va encontrando variantes más o menos parecidas, más o menos usables. PGPLSQL es la versión de PostgreSQL y tiene algunos vericuetos que quitan tiempo. Transact-SQL es la versión de MS SQL Server y la había eludido como la plaga hasta ahora.

La documentación en MSDN es relativamente buena pero los procesos que hace un asistente (wizard) en el programa que tiene interfaz gráfica equivale a numerosos procedimientos de T-SQL cuyo orden no está claro y es necesario adivinar con prueba y error. La interfaz simplifica el uso pero abstrae de forma poco ordenada lo que se hace por debajo de cuerda en la base de datos. Hoy terminé un script usando T-SQL y estoy por salir a comprarme media de guaro para celebrar. O una pizza con piña, lo que encuentre primero.

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Estoy seguro que Indiana Jones estaría de acuerdo si digo que Uno no está para tolerarle prejuicios pendejos a las personas por ahí, cercanas o no. Somos muchos y ya estamos grandes para esas cosas, es momento de hablar y rebatir esas cosas claramente y sin pegarle a las falacias lógicas.

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Remember:
  • Who you are.
  • What you are.
  • Who you represent.

diciembre 02, 2016

Matanza

Este weblog cumplió catorce años hace unos días. Como con cualquier otro hijo adolescente promedio, cumplo con ignorar las cosas importantes para él con la esperanza de verlo convertirse en un adulto respetable y lleno de traumas.

Celebro su cumpleaños recordando a Matanza, aquel juego en ASCII que era mantenido por los Freaks Unidos, incluyendo a Accusor, responsable de que yo haya comenzado a escribir acá hace ya tanto tiempo. Una de las cosas de las que me perdí por no ser un Freak Unido y pasármela en el clan de La vaca multicolor o en el clan de Olavia (el Boulevard des Revés o algo así).

Feliz cumpleaños, querido blog. Y feliz cumpleaños a los lectores habituales, que suman un año más viendo lo que se me ocurre dejar por acá.

diciembre 01, 2016

Cataracts

El amigo Andrés nos presumía su vida constantemente en sus clases y fuera de ellas. Creo firmemente que era una motivación a perseguir los sueños y vivir las cosas que gustaran más. Ese carpe diem tan popular entre quienes lidian con adolescentes y tratan de darles algún asidero firme para que no sucumban ante el primer atisbo de realidad. Una de las cosas que presumía con risa socarrona era el haber podido ver ciertas pinturas en cada uno de los museos que las exhibía. Nada de una exposición única e irrepetible en Colombia y esas cosas a las que uno iba corriendo cual concierto de metal. Eso impresionaba al que era impresionable en esas cosas y yo, que me la pasaba leyendo sobre qué carajos era o podría ser la función del arte, era bien impresionable.

Pues bien, el azar, la familia y el privilegio me han llevado a hacer eso mismo por ahí. Ver pinturas que sólo conocía en libros, ver las pinceladas bajo la tenue luz halógena, ver lo imponentes o humildes que son cuando están frente a uno, toparme con alguna pintura muy importante para mí sin esperarlo y quedarme ahí sentado hasta que siento que puedo seguir. En el MoMA pasé junto a La noche estrellada para irme a sentar frente a una de las Waterlilies de Monet, el tríptico gigantesco que me tuvo sentado en un banquito por casi una hora, a ratos lagrimeando y a ratos con las manos sosteniendo la barbilla incrédula. Como que podría irme a sentar ahí después del almuerzo cada tarde y sentirme un poquito mejor cada vez.

El sentimiento más lejano a ese día también le pertenece a Monet. El día que encontré varias de sus pinturas en el museo de arte de Filadelfia vi algunas de esas que hizo mientras tenía cataratas. El famosísimo jardín japonés que lo inspiró durante tanto tiempo estaba corrido al rojo, lleno de tonos rojizos y púrpura, tan alejado como podría estar de los nenúfares delicados y los reflejos vívidos. Parecía un mal sueño envuelto en una pesadilla, amarrado con una aparición. Da cuenta de lo sensibles que somos, de lo frágil que es todo y de lo fácil que puede cambiar todo. De lo distantes que estamos del mundo a pesar de todas las herramientas que tenemos para explorarlo a diario.

Hasta donde sé, Monet repintó varios de los cuadros con desesperación una vez le trataron las cataratas. Afortunados somos de poder ver alguno que no pasó por ese proceso para poder sentirnos un poco más humanos y no abandonar el carpe diem de antaño.

Corolario. De paso, serviría recordar que no somos lo que hacemos. Somos mucho más que eso.

Single

La expresión de las posiciones políticas más conservadoras es ahora una mezcla de intereses económicos y creencias religiosas (dispares entre sí, juntas por conveniencia en la necesidad de mantener la religión como un asunto esencial del Estado).

(Va y lee un libro de historia)

La expresión de las posiciones políticas más conservadoras ha sido siempre la manifestación pública de intereses económicos hegemónicos y creencias religiosas expuestas como justificación.

(Se inscribe como voluntario para irse a Marte y morirse allá)

noviembre 30, 2016

Distance

Una de las cosas que muchos de los treintañeros y cuarentañeros parece querer evitar es el enfrentar las consecuencias de los propios actos en las emociones ajenas. Ver lo que una decisión propia, una palabra dicha, produce en otro. Lo sienten como el momento más escalofriante de la vida y huyen como uribista en votación o hincha del Barcelona cuando se habla de ayudas arbitrales.


Asumir esas cosas también hace parte de la vida. 

noviembre 29, 2016

The last one

Ayer se murió el último futbolista en el mundo.

Aquellos con edad suficiente para recordar su historia echaron de menos sus regates y sus goles. Fue el último de una familia en la que todos dominaban el arte de golpear balones haciéndolos volar a su antojo en cualquier dirección, en trayectorias irreales tras ejecutar movimientos ahora irrepetibles. Gambetas elásticas que hacían suspirar a miles y que hacía a otros volver a casa de rodillas agradeciendo su suerte al ver justo esa jugada, ese día. Saltos interminables en los que volaban por horas antes de cabecear un balón lejos del alcance de sus rivales. Barridas fuertes y decididas que llegaban al balón un instante antes, justo a tiempo. El saludo entre rivales al final del partido, el abrazo y el reconocimiento al esfuerzo del otro. El saludo a quienes los iban a ver cada semana. La cerveza al salir del estadio, los colores y las canciones.

Hay todavía algunos balones exhibidos en varios museos, junto a armaduras samuráis y vasijas de barro. Los niños no corren ya tras una pelota y se ve lejana la magia de hacer rodar una usando sólo los piés. Los amigos tienen ya otras excusas para reunirse y compartir; los rivales tienen ya otras excusas para insultarse y golpear. Los estadios se han ido cayendo de viejos, solos y raídos, rodeados de estatuas de bronce y escalones colonizados por la maleza. Las personas decidieron no entretenerse más viendo qué más se podía hacer usando un balón inflado con aire y los ídolos aparecieron en otros lugares, bajo otras luces, sobre otros pedestales.

Ayer se acabó un oficio. Un quehacer menos para el ocio de la gente. Un sueño menos en las noches de los niños, que ya no aspiran a clavarla en el ángulo faltando un minuto para el final del partido.

A veces hay un déficit de artesanos en la vida. Hace falta más artesanía, más cosas hechas con las manos. O con los piés. Yo sinceramente no entiendo por qué dicen que alguien daña algo cuando lo hace con los piés, si es que recuerdo lo que hace la gente con un solo pie y me faltan manos para conseguir algo parecido.

Loas y vítores al último futbolista en el mundo, último de una estirpe llena de gloria y de tristezas. Una familia llena de la vida como pocas en el mundo, llena de todo lo que las personas asociaron alguna vez con estar vivo. Que aun muertos claman porque los demás sigamos vivos. Ojalá corriendo, ojalá haciendo goles.

El próximo gol que haga se lo dedico a ustedes.

noviembre 28, 2016

Lectivo

Lista de cosas que he aprendido este año.

  • Las toallas se lavan por separado para no llenar de motas las cosas.
  • Uno ya no tiene quince años para lavar la ropa o el piso sin guantes.
  • Soy talla 8 en guantes.
  • Los condones japoneses son realmente pequeños.
  • Las babas de un perro suben el ánimo y sanan los raspones.
  • Los abrazos son la vida.
  • Los tatuajes son divertidos.
  • Llegar a entenderse con otra persona nace de cosas más allá del idioma.

noviembre 27, 2016

Agenda

Es un hecho aceptado el que la Internet y las comunidades que allí se reúnen son fuente de contenidos que afectan la Opinión Pública. La indignación cíclica se mueve al ritmo de quienes dicen y desdicen allí. ¿Hasta dónde es simplemente un grupo informe con intereses comunes y hasta dónde es un grupo siguiendo la guía de unos intereses reducidos y propios de unos cuantos?

La pregunta, que me parece legítima (así parezca sobreactuada a ratos) surge de aquí. ¿A quién le interesa desvirtuar una de las fuentes de innovación tecnológica más relevantes en la industria estadounidense durante la última década? Ahora bien, si la respuesta a la pregunta es que efectivamente son un grupo de personas que casualmente tienen ideas comunes, es posible que todo se reduzca a buscar ser populares y llamar la atención, tener más visitas en breitbart y cosas así. Obtener poder político usando la indignación para agrupar gente.

En cualquier caso, todo me recuerda a un libro que publicó la extinta Telecom, donde contaban la historia de las comunicaciones en Colombia y reseñaban la época en la que los campesinos bajaban los palos con cables de telégrafo a machete porque ese invento era de Satanás.

Corolario. Ese cuento del alt-right como eufemismo de la supremacía blanca, los neo-nazis suena a Tercera Vía como eufemismo de los libertarian lavaperros de Maggie Thatcher (sí, es contigo, candidato quemado de gafas y calzonarias que se peina de lado). Ambos casos me la pelan.