G-nope

Gnome no logra dejar de ser un asco desde que decidió crear la versión 3 y botar a la basura cualquier idea de usabilidad.

Veo que todo sigue como estaba cuando abandoné Gnome, hace ya ocho años. Qué desperdicio, todo ese código sin servir para lo que se supone que debería servir.

Seguiré lejos de ese adefesio.

Vote

En Colombia muchos votan con rabia o con enojo. Con ganas de ganarle a los que no piensan igual para presumir la victoria, más por identificación con un colectivo que por una identificación con un programa de gobierno.

En Europa son cada vez menos los jóvenes y jóvenes adultos que votan (de pronto prefieren tirar piedra que legitimar partidos políticos. Y es esa apatía la que deja las decisiones en manos de los más viejos, que usualmente poco entienden de los nuevos canales y procesos, las nuevas tecnologías y las normas de facto.

Rupert Murdoch parece estar dando sus últimas peleas por seguir teniendo un negocio sostenible sin cambiarlo en lo más mínimo. Y Europa, al menos por ahora, cede a sus pretensiones. Hay que ver cómo los estados de la Unión transforman ese chorro de babas en legislación efectiva y cómo los grandes Walled Gardens responden a ello. ¿Cambiará la búsqueda de Google para no ofrecer vínculos a contenidos que les van a cobrar por ofrecer ese vínculo? ¿Cómo controlará FB el que sus usuarios compartan vínculos a contenidos externos a la plataforma?

Veremos.

Fritz

No todas las películas de Fritz Lang son la guasamondá ni son maravillosas.

Me senté a ver Doktor Mabuse der Spieler (1922) y me resultó imposible de seguir. No sé si sea más fácil de ver después de leer el libro del que sale el personaje, pero yo no logré identificar a los personajes tras cincuenta minutos de esforzada observación.

Por otra parte, no deja de sorprender que Tom Cruise siga aprendiendo, ya viejo, a hacer nuevas maromas para poder entretener al público. Es todo un Jackie Chan moderno.

Countries, Nations

La experiencia de país normalmente varía de persona a persona, por lo que me resulta extraño pensar, como tratan de vender los publicistas y los políticos (que tampoco son muy distintos los unos de los otros), que el país es ésto o aquello. Que no somos lo que muestran en esta serie o en esa otra; que la gente es así y asá, que las riquezas están acá y acullá. Que las cosas buenas están y son muchas.

La experiencia de país es muy personal y si acaso tendrá en común lo que pasa por lo cultural, que normalmente es transversal. A menos que uno interactúe con personas pobres y adineradas, lo que hace que eso que creíamos transversal cambie también. No hay una única interfaz de país.

Esas situaciones o experiencias que se presumen unificadoras, en realidad sólo resaltan más las diferencias. La selección nacional de fútbol, por ejemplo, sólo sirve para promover unas ideas que en la realidad no existen; se vive una falsa unidad entre personas que igual, unos tragos más adelante, bien pueden terminar en una riña o que al día siguiente se van a enzarzar en cualquier tipo de enfrentamiento (diga usted, a los codazos mientras intentan entrar al mismo bus). Nos venden la idea de ser un país bello y bueno, lleno de gente que se pone la camiseta y es vivo reflejo de todo lo bueno que proyectan unos deportistas; la realidad, bien distinta, pasa por unos cuantos atletas de alto rendimiento que hicieron las cosas sin saltarse pasos, sin torcer las normas, con disciplina y dedicación, que es lo que normalmente no se usa en el cotidiano colombiano. Es por eso que lo que todos -periodistas e hinchas- rescatan de los partidos son precisamente los resultados a la vez que ponen el trabajo o la preparación en un segundo plano, supeditándolos a opiniones y cotilleos de esos que prefiguraron el clickbait en la era de la radio y la TV.

Todas las experiencias de país son entonces, igualmente válidas. Lo que me pase a mí nada tiene que ver con lo que sufre o goza el otro. No estoy loco por querer cambiar mi rutina al considerar inviables las opciones que tengo aquí; nada tiene de irracional el que otros se sientan a gusto en una u otra ciudad. Lo que se vive a diario es una construcción colectiva y una negociación permanente (de espacios, de recursos, de roles, de ideas) que funciona mejor para unos que para otros. A cada uno le corresponde simplemente gestionar su propio proceso de negociación y el espacio en el que mejor le funcione.

Es por todo esto que resulta necio cuestionar la experiencia de país que unos u otros puedan tener. Por eso es importante atender a quienes han vivido y viven la violencia, de la más cruda a la más sutil y normalizada. Ya estuvo bueno de minimizar las experiencias ajenas para ensalzar un estúpido sentido de pertenencia a algún colectivo inútil que poco se preocupa por el bienestar de quienes lo conforman.

Ranthought - 20180820

Para ver la diferencia entre la forma en la que trabajan los desarrolladores hispanohablantes y los de otras latitudes, sólo es necesario comparar las preguntas en las versiones en inglés y español de Stack Overflow.

El contenido del sitio en español está plagado de preguntas mal formuladas, de usuarios perezosos que no leen la documentación del software que usan para construir más software, incompletas porque no muestran el código que están intentando hacer funcionar, ilegibles porque no les importó aprender a escribir.

En general, dice mucho de las estructuras en la cabeza de quienes escriben líneas de código por acá. Hace rato me cansé de pelear con los que llegan a pedir que les escriban el código o les resuelvan el problema para su clase de programación.

Yo no soy ni mucho menos un gran desarrollador; me gusta resolver problemas y me preocupo por leer bien antes de escribir, me preocupo por escribir bien así me tome más tiempo. Me aterra ver cómo tantas cosas se hacen con las uñas, con pereza y sin mayor preocupación por la calidad.

Peón

Broom

El otro día un señor en su camioneta consideró prudente ir por una calle en reversa y entrar en reversa a una avenida. Mi comentario (la parte que pronuncié) fue "un campesino más". Mi pensamiento completo fue "un campesino más que se escuda en el hábito para no aprender nada". Igual no me gustó pensarlo. Me acordé de mis tíos en el valle de Tenza, de cuando alguno iba a la reunión de la vereda para ver cómo montaban el acueducto y las líneas de riego. Todos de repente sabían de mangueras, plantas, motobombas. Todos aprendieron para poder seguir con su oficio.

Luego, ayer, se posesionó un presidente nuevo. Esto salió hoy.


Ayer precisamente, pensaba en estas analogías. Los abuelos y los papás le decían peón (pión) al iletrado, tosco y burdo (normalmente, asociado a su falta de educación formal). Igual, la educación formal no es garantía de nada ni certifica nada más que conocimientos particulares sobre algo. Algo de esa costumbre nos quedó por ahí, normalizado.

La verdadera diferencia en esta foto (y lo digo yo, poco amigo de la Policía y lo que representa) está en que el que sostiene la sombrilla se compromete (en teoría, espero que en la práctica) con el servicio a los demás, a todos, al que lo necesite. El otro sirve a unos pocos y vive del favor sombrío como moneda de cambio, despreciando como despreció los últimos cuatro años a las minorías, a las mujeres y a los que pensaban diferente.


El peón trabajaba y trabaja de sol a sol, vive del jornal a cambio de su trabajo y no le debe nada a nadie. Haré la plana para quitarme esto también de entre las costumbres. Ya suficientes cagadas me han hecho personas con maestría y doctorado como para comer de póster con sellito.

G-nope

Gnome no logra dejar de ser un asco desde que decidió crear la versión 3 y botar a la basura cualquier idea de usabilidad. Veo que todo si...