noviembre 01, 2019

Magic ñoñitud

Las personas que juegan Magic: The gathering son, de lejos, las personas más ñoñas que habitan el planeta Tierra. Como prueba de mi irrefutable afirmación presento este video, en el que uno de esos überñoños muestra cómo su deck es Turing-complete.

octubre 29, 2019

Neighbor-hood

¿Por qué es tan complicado para tantos el detenerse y pensar en la mera posibilidad de fastidiar a otros con lo que planean hacer?

De repente, fastidiar a los demás no parece ser tan importante. Eso sumado a las falsas necesidades que llegan a la vida en forma de productos novedosos, ciertamente tiene un gran potencial para romperle las pelotas a todo el mundo.

octubre 11, 2019

Confidence

¿Cómo se recupera una comunidad de una situación en la que se encuentra después de decidir a partir de mentiras? ¿Cómo se reconstruye la confianza en sí misma? Que puedan creer que sí pueden decidir por sí mismos, elegir su propio destino y la forma en la que las cosas se harán para procurarse bienestar.

Hay gente que está recorriendo EUA y preguntándole a las personas cómo se sienten. En general, todos tienen miedo de cambiar de opinión porque no saben cómo les iría con otra opción. Incluso si ven que el manejo es malo y que, a largo plazo, el manejo económico del Mr Cheeto los puede afectar. Incluso ahí, la incertidumbre los mantiene diciendo "al menos acá pasa algo que de pronto nos beneficia en algún momento".

Se parece a los ejercicios de Teoría de juegos, en los que ponían a un grupo de personas a entrar en una subasta por un billete de, digamos, cincuenta dólares, comprometiendo el dinero que iban apostando. Todos sentían la necesidad de justificar el compromiso previo y presente, por lo que seguían subiendo la oferta incluso por encima de los cincuenta dólares que valía el billete subastado.

Suena todo irracional pero así funcionamos. El miedo tiene a todos minimizando pérdidas.

Igual, todas estas siempre serán pequeñas decisiones influenciadas o puestas a un costado gracias a un montón de dinero sin ética, nombre ni intención más allá de satisfacer a los accionistas.

octubre 10, 2019

Deprecated

No encuentro una forma más rápida de perder el interés por lo que alguien quiera decir, que saber que es economista y le gusta serlo, lo ejerce y lo considera relevante.

Los economistas son una plaga y deberían desaparecer. Son la peor plaga que trajo el nacimiento de la burguesía y el fin de la economía feudal.

Defense

Yo creo que nadie espera que las empresas de tecnología peleen las batallas que los ciudadanos deben tener con sus gobiernos (que no deberían, pero deben porque así estamos). Lo que sí creo es que deberían actuar más como ciudadanos y menos como embajadores de un estado supranacional invisible. Pensar en sus usuarios y no en ese ente ficticio que es cada Gobierno.

Si afirman el yugo que sujeta a otros, ganan espacio para comerciar pero pierden compradores (uno creería). Si hacen lo contrario e invalidan las restricciones que otros quieren implantar, ganan mercado pero pierden acceso legítimo al mismo por todas las restricciones comerciales que puedan aparecer cortesía de un Gobierno indignado. No sé hasta dónde le alcance el poder y el dinero a las grandes empresas para presionar a los Gobiernos a que las dejen trabajar.

Anoche escuchaba a algún veinteañero hablando de su semana a sus papás o tíos, contándoles cómo en la universidad estaba presentándose para hacer prácticas en Google, Oracle, Microsoft y todas esas empresas guay. Yo ahora mismo no quisiera llegar a ninguno de esos lugares, pensando precísamente en cuán a menudo se debe uno cruzar con dilemas éticos en las tareas que le asignen.

Está mejor trabajar en algún lugar del backbone tecnológico de las cosas. En lo que realmente ayuda a que la gente esté mejor y no en lo que la hace comprar más.

octubre 08, 2019

Collapse

En medio de tanto pesimismo global y de tanta desazón que trae lo irremediable de tantos cambios, ¿ustedes cómo conservan el optimismo necesario para salir cada día de sus camas? Quiero decir, hay ya más de uno que parece haber leído el libro de Pol sobre Las Historias del fin del mundo para concentrarse en escribir su propio prólogo. Uno en el que, al fin, el fin del mundo llega tal y como todos lo esperaban. O como nadie lo esperaba.

Unos simplemente dicen a la verga todo. Otros piensan en cómo sobrevivir más fácil y crean un sistema operativo que pueda correr en cualquier procesador, así sea el de una caja registradora. Algo así como Will Smith pero sin perro, sólo con un computador. Ojalá con celdas solares que no se dañen y baterías que no se degraden (porque no habrá industria que las haga ni naranjas o limones para hacer pilas caseras).  Pero bueno, lo importante es que Linux le gane a Windows.

En otros sitios, la gente simplemente elige morirse sin más porque no hay religión ni ley que se lo impida.

Yo sólo pienso en disfrutar todos y cada uno de mis días, muchos o pocos, y traerle un granito más de paz y de cuidado a quienes se me cruzan. Nada más. Así como no salvé al mundo como científico porque la Academia no me quiso, tampoco espero salvar al mundo desde mi casa, oficina o bicicleta.

Sólo hago. Nada más. Vivo.

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No puedo creer que no haya encontrado una reseña en línea de Historias del fin del mundo.

(Political) battlefield

¿Recuerdan cómo les comentaba que la Internet se volvió un campo de batalla político y económico? Pues ahí seguimos, todos en medio del aparente caos, todos sujetos a la necesidad de no opinar so pena de ser castigados. No tenemos derecho a estar en desacuerdo, sin importar el motivo. Los poderes reales, económicos y políticos, se van a encargar de eliminar el disenso.

De paso, queda pendiente lo de revaluar el uso de servicios en la nube si es que vivimos en el tercer mundo y dependemos de servicios montados en los países industrializados. No sabemos en qué momento se vaya todo al carajo y quedemos a merced de decisiones ejecutivas. Sin derecho a devolución de nuestro dinero, por supuesto.

octubre 07, 2019

(Pay it) Forward

Creo que ya han pasado más de diez años desde que salió una película, más bien melosa, que en español llamaron Cadena de Favores, como tratando de darle sentido al muy anglo Pay it forward. Era un muchachito que, desde su salón de clase, convencía a todo un pueblo de ayudarse los unos a los otros esperando que más adelante alguien les compensara su generosidad con otro favor. Un ciclo virtuoso de ayudas y dádivas en el que todos se amarían hasta el final de los tiempos, comenzando por los dos adultos protagonistas que andaban con una gran necesidad de amarse.

Pues bien, estoy firmemente convencido de que esa película ya se hizo realidad. No es más sino ver cómo funcionan las reuniones políticas que se pueden ver en casas y casonas de la ciudad estos días. Un pepito bisoño cualquiera quiere acceder a círculos de poder, para lo que busca que otro con más experiencia acuda a su reunión política y así aumentar su reconocimiento, hacer creer a otros que puede hacer cosas por ellos (porque tiene a alguien con más poder de su lado) y dar la idea de poder potencial, de ser aquel con acceso al poder real. Reunión tras reunión en cada casa, las mismas casas que usan cada vez que hay elecciones. Las mismas escenas de las tres o cuatro camionetas estacionadas frente a una casa, unas cachuchas rojas, azules o verdes (por qué les gusta usar cachuchas en Bogotá, nunca lo entenderé) y el escolta de rigor porque fijo hay algún ya-político apoyando la causa.

Es una cadena de favores en la que cada político ayuda a otro buscando ampliar su poder, el alcance del mismo a través de otros que quedan en deuda, una cadena de favores que replica, sostiene y define el sistema. Un sistema social que vive del -falso- altruismo y de la ayuda al otro. Un sistema social en el que no estamos. La política sin gente, la política sólo con políticos. Se parece mucho a los matemáticos, tan alejados del mundo real a veces y tan cercanos a la abstracción de la que viven.

octubre 02, 2019

Force

La violencia como canal de resolución de problemas está tan fuertemente arraigada y es al mismo tiempo tan inútil. Igual, no es algo que dependa de la cercanía a la línea ecuatorial o de la altura sobre el nivel del mar. Es muy fácil ser una gonorrea. Es tan fácil que vale la pena hacer el esfuerzo que viene con el no serlo (tanto).

Quiero creer que sólo me enojo cuando enfrento causas justas y cuando sé que el hacer visible el enojo es necesario para que todos los que estamos interesados en negociar, aceptemos y entendamos los intereses del otro. Creo que me enojo mucho menos que antes, aunque para algunos parezca ser más a menudo de lo que debiera.

Cuando nos dicen que es necesario aprender a expresar nuestras emociones de forma sana, oportuna y no destructiva, entiendo que el eonojo hacer parte de ello y debe ser recibido como tal en las interacciones. Recibamos el enojo y entendamos su origen en vez de tocarnos más que un bolero.

octubre 01, 2019

Ethics

A veces extraño el siglo trece. No por la peste ni por la expectativa de vida de treinta años (con suerte). Extraño la organización gremial, esa en la que los hijos eran llevados por sus padres a aprender un oficio y hacerse parte del gremio. Los hijos aprendían el quehacer junto con lo que representaba el darles a otros el resultado de su oficio, fueran pescados, sillas, cuchillos o ropa.

Hacerse parte de un gremio era aprender el oficio y hacerlo bien para que los demás te aceptaran como uno más. Seguramente la fe, el miedo del fuego del infierno y esas cosas tenían algún impacto en el miedo de hacer las cosas mal, pero seguramente no había necesidad de recibir dinero (todavía).

Ahora pareciera que no hay oficios ni ética asociada. Sólo importa hacer lo que les ordenan. Y los gremios sólo nos cobran para recibirnos y darnos un carné sin que importe que hagamos las cosas como deberíamos, como aprendimos y como sabemos que deberían ser.