noviembre 01, 2019

Magic ñoñitud

Las personas que juegan Magic: The gathering son, de lejos, las personas más ñoñas que habitan el planeta Tierra. Como prueba de mi irrefutable afirmación presento este video, en el que uno de esos überñoños muestra cómo su deck es Turing-complete.

octubre 29, 2019

Neighbor-hood

¿Por qué es tan complicado para tantos el detenerse y pensar en la mera posibilidad de fastidiar a otros con lo que planean hacer?

De repente, fastidiar a los demás no parece ser tan importante. Eso sumado a las falsas necesidades que llegan a la vida en forma de productos novedosos, ciertamente tiene un gran potencial para romperle las pelotas a todo el mundo.

octubre 11, 2019

Confidence

¿Cómo se recupera una comunidad de una situación en la que se encuentra después de decidir a partir de mentiras? ¿Cómo se reconstruye la confianza en sí misma? Que puedan creer que sí pueden decidir por sí mismos, elegir su propio destino y la forma en la que las cosas se harán para procurarse bienestar.

Hay gente que está recorriendo EUA y preguntándole a las personas cómo se sienten. En general, todos tienen miedo de cambiar de opinión porque no saben cómo les iría con otra opción. Incluso si ven que el manejo es malo y que, a largo plazo, el manejo económico del Mr Cheeto los puede afectar. Incluso ahí, la incertidumbre los mantiene diciendo "al menos acá pasa algo que de pronto nos beneficia en algún momento".

Se parece a los ejercicios de Teoría de juegos, en los que ponían a un grupo de personas a entrar en una subasta por un billete de, digamos, cincuenta dólares, comprometiendo el dinero que iban apostando. Todos sentían la necesidad de justificar el compromiso previo y presente, por lo que seguían subiendo la oferta incluso por encima de los cincuenta dólares que valía el billete subastado.

Suena todo irracional pero así funcionamos. El miedo tiene a todos minimizando pérdidas.

Igual, todas estas siempre serán pequeñas decisiones influenciadas o puestas a un costado gracias a un montón de dinero sin ética, nombre ni intención más allá de satisfacer a los accionistas.

octubre 10, 2019

Deprecated

No encuentro una forma más rápida de perder el interés por lo que alguien quiera decir, que saber que es economista y le gusta serlo, lo ejerce y lo considera relevante.

Los economistas son una plaga y deberían desaparecer. Son la peor plaga que trajo el nacimiento de la burguesía y el fin de la economía feudal.

Defense

Yo creo que nadie espera que las empresas de tecnología peleen las batallas que los ciudadanos deben tener con sus gobiernos (que no deberían, pero deben porque así estamos). Lo que sí creo es que deberían actuar más como ciudadanos y menos como embajadores de un estado supranacional invisible. Pensar en sus usuarios y no en ese ente ficticio que es cada Gobierno.

Si afirman el yugo que sujeta a otros, ganan espacio para comerciar pero pierden compradores (uno creería). Si hacen lo contrario e invalidan las restricciones que otros quieren implantar, ganan mercado pero pierden acceso legítimo al mismo por todas las restricciones comerciales que puedan aparecer cortesía de un Gobierno indignado. No sé hasta dónde le alcance el poder y el dinero a las grandes empresas para presionar a los Gobiernos a que las dejen trabajar.

Anoche escuchaba a algún veinteañero hablando de su semana a sus papás o tíos, contándoles cómo en la universidad estaba presentándose para hacer prácticas en Google, Oracle, Microsoft y todas esas empresas guay. Yo ahora mismo no quisiera llegar a ninguno de esos lugares, pensando precísamente en cuán a menudo se debe uno cruzar con dilemas éticos en las tareas que le asignen.

Está mejor trabajar en algún lugar del backbone tecnológico de las cosas. En lo que realmente ayuda a que la gente esté mejor y no en lo que la hace comprar más.

octubre 08, 2019

Collapse

En medio de tanto pesimismo global y de tanta desazón que trae lo irremediable de tantos cambios, ¿ustedes cómo conservan el optimismo necesario para salir cada día de sus camas? Quiero decir, hay ya más de uno que parece haber leído el libro de Pol sobre Las Historias del fin del mundo para concentrarse en escribir su propio prólogo. Uno en el que, al fin, el fin del mundo llega tal y como todos lo esperaban. O como nadie lo esperaba.

Unos simplemente dicen a la verga todo. Otros piensan en cómo sobrevivir más fácil y crean un sistema operativo que pueda correr en cualquier procesador, así sea el de una caja registradora. Algo así como Will Smith pero sin perro, sólo con un computador. Ojalá con celdas solares que no se dañen y baterías que no se degraden (porque no habrá industria que las haga ni naranjas o limones para hacer pilas caseras).  Pero bueno, lo importante es que Linux le gane a Windows.

En otros sitios, la gente simplemente elige morirse sin más porque no hay religión ni ley que se lo impida.

Yo sólo pienso en disfrutar todos y cada uno de mis días, muchos o pocos, y traerle un granito más de paz y de cuidado a quienes se me cruzan. Nada más. Así como no salvé al mundo como científico porque la Academia no me quiso, tampoco espero salvar al mundo desde mi casa, oficina o bicicleta.

Sólo hago. Nada más. Vivo.

**

No puedo creer que no haya encontrado una reseña en línea de Historias del fin del mundo.

(Political) battlefield

¿Recuerdan cómo les comentaba que la Internet se volvió un campo de batalla político y económico? Pues ahí seguimos, todos en medio del aparente caos, todos sujetos a la necesidad de no opinar so pena de ser castigados. No tenemos derecho a estar en desacuerdo, sin importar el motivo. Los poderes reales, económicos y políticos, se van a encargar de eliminar el disenso.

De paso, queda pendiente lo de revaluar el uso de servicios en la nube si es que vivimos en el tercer mundo y dependemos de servicios montados en los países industrializados. No sabemos en qué momento se vaya todo al carajo y quedemos a merced de decisiones ejecutivas. Sin derecho a devolución de nuestro dinero, por supuesto.

octubre 07, 2019

(Pay it) Forward

Creo que ya han pasado más de diez años desde que salió una película, más bien melosa, que en español llamaron Cadena de Favores, como tratando de darle sentido al muy anglo Pay it forward. Era un muchachito que, desde su salón de clase, convencía a todo un pueblo de ayudarse los unos a los otros esperando que más adelante alguien les compensara su generosidad con otro favor. Un ciclo virtuoso de ayudas y dádivas en el que todos se amarían hasta el final de los tiempos, comenzando por los dos adultos protagonistas que andaban con una gran necesidad de amarse.

Pues bien, estoy firmemente convencido de que esa película ya se hizo realidad. No es más sino ver cómo funcionan las reuniones políticas que se pueden ver en casas y casonas de la ciudad estos días. Un pepito bisoño cualquiera quiere acceder a círculos de poder, para lo que busca que otro con más experiencia acuda a su reunión política y así aumentar su reconocimiento, hacer creer a otros que puede hacer cosas por ellos (porque tiene a alguien con más poder de su lado) y dar la idea de poder potencial, de ser aquel con acceso al poder real. Reunión tras reunión en cada casa, las mismas casas que usan cada vez que hay elecciones. Las mismas escenas de las tres o cuatro camionetas estacionadas frente a una casa, unas cachuchas rojas, azules o verdes (por qué les gusta usar cachuchas en Bogotá, nunca lo entenderé) y el escolta de rigor porque fijo hay algún ya-político apoyando la causa.

Es una cadena de favores en la que cada político ayuda a otro buscando ampliar su poder, el alcance del mismo a través de otros que quedan en deuda, una cadena de favores que replica, sostiene y define el sistema. Un sistema social que vive del -falso- altruismo y de la ayuda al otro. Un sistema social en el que no estamos. La política sin gente, la política sólo con políticos. Se parece mucho a los matemáticos, tan alejados del mundo real a veces y tan cercanos a la abstracción de la que viven.

octubre 02, 2019

Force

La violencia como canal de resolución de problemas está tan fuertemente arraigada y es al mismo tiempo tan inútil. Igual, no es algo que dependa de la cercanía a la línea ecuatorial o de la altura sobre el nivel del mar. Es muy fácil ser una gonorrea. Es tan fácil que vale la pena hacer el esfuerzo que viene con el no serlo (tanto).

Quiero creer que sólo me enojo cuando enfrento causas justas y cuando sé que el hacer visible el enojo es necesario para que todos los que estamos interesados en negociar, aceptemos y entendamos los intereses del otro. Creo que me enojo mucho menos que antes, aunque para algunos parezca ser más a menudo de lo que debiera.

Cuando nos dicen que es necesario aprender a expresar nuestras emociones de forma sana, oportuna y no destructiva, entiendo que el eonojo hacer parte de ello y debe ser recibido como tal en las interacciones. Recibamos el enojo y entendamos su origen en vez de tocarnos más que un bolero.

octubre 01, 2019

Ethics

A veces extraño el siglo trece. No por la peste ni por la expectativa de vida de treinta años (con suerte). Extraño la organización gremial, esa en la que los hijos eran llevados por sus padres a aprender un oficio y hacerse parte del gremio. Los hijos aprendían el quehacer junto con lo que representaba el darles a otros el resultado de su oficio, fueran pescados, sillas, cuchillos o ropa.

Hacerse parte de un gremio era aprender el oficio y hacerlo bien para que los demás te aceptaran como uno más. Seguramente la fe, el miedo del fuego del infierno y esas cosas tenían algún impacto en el miedo de hacer las cosas mal, pero seguramente no había necesidad de recibir dinero (todavía).

Ahora pareciera que no hay oficios ni ética asociada. Sólo importa hacer lo que les ordenan. Y los gremios sólo nos cobran para recibirnos y darnos un carné sin que importe que hagamos las cosas como deberíamos, como aprendimos y como sabemos que deberían ser.

septiembre 30, 2019

Free (lunch)

Es difícil recordar cómo eran las cosas en 2013. De hecho, muchos no recuerdan cómo era antes de 2007, que es la época en la que Facebook aparece como sitio de juegos Flash.

Ahora que salió publicado un libro de Edward Snowden, es raro pensar que han pasado ya seis años desde que supimos que había gobiernos viéndolo todo y tratando de hacer que todo fuese visible, incluso si nosotros no lo deseábamos. Los expertos en criptografía y seguridad informática andan revisando, poniendo todo en perspectiva, pensando en qué es lo que hemos mejorado desde entonces y qué nos falta por hacer.

No estamos todavía en un lugar deseable. Siguen existiendo rincones ocultos de la tecnología que usamos (como el IME de Intel) que recurren a la seguridad por ofuscación, la misma que ha probado ser inútil antes porque eventualmente todo se sabe. Nada hay oculto entre el cielo y la tierra, dice el dicho. Siguen apareciendo los debates entre los proveedores de servicios informáticos y las naciones que quieren estándares de seguridad inseguros para los usuarios y seguros para las fuerzas de seguridad.

En algún momento, Twitter dejó de ser un lugar de usuarios para ser un lugar de mercadeo (de productos, de ideas, de basura). Igual pasa ahora con Facebook. En general, la Internet es un espacio en el que los poderes reales interactúan y nosotros, los de a pie, quedamos en medio, como siempre. Hagan de cuenta que comparten espacio con todos los congresistas del país en un mismo restaurante; imaginen cuál será el servicio para ustedes y cuál será el servicio para ellos. Imaginen que no todos son uribistas, que no todos son del Polo, que no todos son Armando Benedetti, que es de todos y de ninguno. Igual, ustedes siempre irán últimos y recibirán lo que quede.

Por eso es que cada discusión técnica es legítima y por eso es que se debe ser un consumidor informado en lo tecnológico. Se deben reducir los lugares oscuros y los procesos mágicos para elegir al que cuida y desincentivar al que usa nuestros datos como un bulto de cebollas.

Sí, ya borré la cuenta de Facebook for good. Por si se lo preguntan, Tinder es de los que avisa cuando, dos años después del último login, agenda el borrado definitivo de sus datos si ustedes no lo han pedido. Esas son las pequeñas cosas. Elijan, decidan.

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PD. Tengan cuidado con los permisos que le dan a las apps para usar Bluetooth. Ahora resulta que nos rastrean, cuando vamos a locales o cuando estamos en nuestra casa. Sé de Apple y Amazon, seguro que las apps en Android lo hacen igual.

septiembre 27, 2019

Reduction

Es increíble como, tal sólo por una lesión menor, pasé de jugar el mejor fútbol en mi vida a jugar el peor. Estoy rápido y me siento más fuerte porque he seguido entrenando en el gimnasio, pero no tengo distancia y eso hace que falle los pases o que falle al hacer un triste regate a algún pobre infeliz.

Necesito jugar. Todos los días, si es posible.

septiembre 25, 2019

Costs

En la época en la que todavía tenía tumblr, alcancé a leer un hilo en el que alguien compartía la imagen, muy al estilo Catálogo de Sears, de un almacén en línea que ofrecía una correa para perro con mango en forma de pistola. El hilo de reposts (siempre me confundió que dijeran repost, reshare, no supe cuál era el que estaba bien) incluía comentarios diciendo:

- "hoy en Artículos que sólo puede usar gente blanca por USD 100"-cual pregunta de Jeopardy-,
- "costo para blancos: 9.99; costo para negros: de 10 a 20 años", seguido de
- "ese es el precio rebajado; el costo original son 3 a 5 gramos de plomo".

Pues bien, fue lo primero que recordé al ver los comentarios que hubo sobre el mural del Salón Nacional de Artistas que el Centro Colombo Americano decidió intervenir. Como eran artistas famosos recibiendo estipendios del Gobierno y bajo un acuerdo del Ministerio con el Colombo, lo único que hubo fue pintura blanca y silencio. Para los que pintan y exponen las mismas cosas sin dinero naranja de la economía naranja, normalmente el costo es UPJ o bala (que ya ha pasado).

Vayan al puente de la avenida Boyacá con calle 116; todo el puente está cubierto de imágenes para no olvidar a alguien que mataron por pintar una pared.

PD. Encontré la imagen de la correa justo después de terminar de escribir.


septiembre 23, 2019

Coding

Muchas veces, escribir código y hacer que se ejecute es una forma de sentir que se tiene control sobre las cosas. Creer que con un poco de dedicación, lo que uno quiere que suceda se hace realidad.

No muy lejos de esto están estos comentarios. El entrevistado se refiere al escribir código y ejecutarlo casi como una utopía para una persona controladora. Un lugar extraño en el que las cosas pasan como deberían pasar y en el que, quien debe obedecernos lo hace sin importar las órdenes o las circunstancias.

¿Ustedes se sienten controladores? ¿Hacen algo que les merme la ansiedad que trae la falta de control?

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El final de esa utopía llega cuando se descubre que no todos comenzamos desde el mismo lugar y que es una estupidez soberana vender la ilusión del "si lo quieres, lo puedes alcanzas si te esfuerzas". Esa proyección casi infantil de los propios deseos de movilidad. Algo que sólo surge del privilegio y de la buena suerte que viene con el que alguien privilegiado elija ser tu mecenas, apueste a tu talento y supla tu falta de recursos.

septiembre 20, 2019

Round(ed)

Es extraño cómo todos los círculos tienden a cerrarse. Tal vez dependa de lo rutinarios que somos en nuestro quehacer. Tal vez no vamos nunca demasiado lejos y siempre los dejamos cerrarse.

Diez años después, mis hábitos de configuración de entornos siguen siendo útiles y siempre será mejor usar rutas sin espacios. Los plugins que mantengo instalados en Firefox para manipular y revisar sitios web me siguen sirviendo para analizar los modernos proyectos en Angular. Los problemas construyendo sitios web siguen dependiendo de las incompatibilidades con los navegadores de Microsoft (todos ellos, Edge y el otro innombrable).

Todo ha cambiado tanto que nada ha cambiado en lo absoluto. Deberíamos volver a usar chicken Scheme.

septiembre 18, 2019

Comprehend

¿Cuál es el punto de cambiar los hábitos individuales si el destino final de todo depende de otros, de otros lejanos en lo físico y en las costumbres? Esencialmente no hay forma de evadir nada de lo que todos pronostican mientras el primer mundo no haga lo que le corresponde con sus abundantes recursos. Menos subsidios a lo que no corresponde y más apostarle a lo que es. Menos pensar en los accionistas (que seguro están alistando sus búnkers del fin del mundo) y más tratar de enderezar el camino.

Eso sí, si les preguntan, ellos siguen ocupados jugando a policías y ladrones.

septiembre 17, 2019

Títulos

Los títulos de las noticias son el detalle que todo lo cambia. Ahora los practicantes en los sitios web de los periódicos escriben titulares que no dicen nada y sugieren mil cosas. La noticia como entretenimiento y el clickbait como estilo de vida. ¿Cuándo fue la última vez que leyeron un titular de noticia que realmente les diera a conocer algo que no sabían?

Curiosamente, encontré este ejemplo que responde a mi pregunta y me da a pensar que depende mucho de la forma en la que se administra el medio que informa. Los que están sujetos a la línea editorial / conveniencia financiera de algún grupo económico, suelen ser los que más juegan a ser rentables con publicidad. Otros, como el del ejemplo o incluso más grandes (como The Guardian) se la juegan diferente y por eso mismo, no necesitan pescar incautos para que los lectores entren a los artículos.

Súmenle el que Google y Facebook, con sus walled gardens en los que todo entra y nada sale, permiten aberraciones como las mencionadas en el ejemplo. No se trata simplemente de difundir basura; ahora se pueden usar contenidos legítimos y bien construidos para decir mentiras.

¿Para qué preocuparse entonces por estar dentro de los jardines de verdes pasturas? Ni siquiera clasifican como Truman show porque, al menos en ese caso, Christof se preocupaba por Truman de alguna forma. A su manera. Yo al fin logré desacoplar todo de Facebook y ya le di sepultura. Ahí vamos.

septiembre 13, 2019

Abortuit - 20190913

Ya pasó suficiente tiempo para que a las personas ya no les importe nada y no les parezca solemne nada del pasado. ¿Qué de lo que se hace o dice ahora es lo que le ha quitado solemnidad a todo, incluyendo las tumbas de los muertos en las guerras?

agosto 21, 2019

Marketing

En la publicidad manda el que tiene dinero para gastar consumiendo. Eso se comprueba todo el tiempo: con los anuncios que no cambian nada y sólo integran cualquier crítica al sistema como un commodity más. El punk como moda, la anarquía como consumo, esas cosas.

Pues bien, un ejemplo más está en este señor que intentaba hacerle publicidad a su libro con fotos sobre los viajes espaciales y los consumidores de esa publicidad se encargaron de hacer que su campaña fallara. Se ofendieron porque los enfrentaron a publicidad que contradecía sus creencias (unas en las que la tierra es plana y el viaja a la Luna fue un montaje), por lo que pidieron que los anuncios fuesen retirados. Y los retiraron (porque es un algoritmo el que decide, no una persona).

Y ustedes, ¿se sienten cómodos siendo la minoría?

agosto 18, 2019

agosto 15, 2019

Abourtuit - 20190815

Me decía M. el otro día que siempre era mejor desilusionarse mil veces a andar por el mundo sin esperanza.

Hoy es el turno de mi enésima desilusión. Con ustedes, la persona encargada de hacer que sus transacciones se completen, que su dinero llegue a destino, que su compra sea enviada. Es decir, uno más que llega a preguntar a un foro de Internet sin siquiera buscar en el puto Google (o en el pato, que es más chévere):

agosto 14, 2019

Siegfried

¿Qué tan posible es vivir la historia de Aquiles en carne propia? ¿O tal vez, la de Sigfrido? Encontrar la forma de ser un poco más fuerte y de aguantar un poco más las visicitudes de la existencia material, poder andar un poco más rápido en bici, jugar mejor. Todo eso.

Pues bien, creo firmemente que eso fue lo que me pasó a mí. Tras un año completo de ir a levantar peso con las patas y con los brazos, creería que estaba jugando el mejor fútbol que he jugado en la vida. Recién a los treinta y tantos, sí. Estaba haciendo los goles imposibles en los que le pegaba con el borde externo, casi sin recorrido de la pierna, y la ponía en el ángulo allá en el segundo palo, pasando por encima de dos defensas y sin mandarla al techo. Estaba ganando en velocidad y estaba aguantando las patadas ajenas como tula de kickboxing.

Hasta que me pisaron una uña. La uña del dedo gordo del pie izquierdo.

Irrelevante, dirán algunos. Las uñas no se usan, eso no pasa nada. Pues bien, ese pisotón me dejó por fuera tres meses hasta que sanó la herida, se cayó la uña y volvió a salir. Todavía ando con un capuchón de silicona para proteger el dedo, porque por ahora sólo tengo un remedo de uña y el dedo está expuesto a cualquier golpe. Mi punto débil fue ese que no podía reforzar con ejercicio, comida, agua, proteína, calcio, agua o canilleras.

Sólo espero el día en el que pueda volver a jugar porque estoy convencido de que voy a jugar aún mejor.

*

Ayer fue el día en el que descubri que ya no necesito bajar un plato para subir los puentes vehiculares en bicicleta. Con bajar un cambio, basta. Me parece una cosa sorprendente; casi que puedo subir el puente en el cambio más duro de la bicicleta sin mayor esfuerzo. El cuerpo es una cosa increíble, de veras.

agosto 12, 2019

Multimedia

Si alguien quiere que comparta comentarios e historias sobre algún tema en particular, usando un canal diferente (un podcast, un video en youtube o vimeo, historia de instagram), que lo haga saber en los comentarios y procedo en el término de la distancia.

Nombre, asunto del que quiere la publicación y medio por el que desea que la publique.

Digan pues.

agosto 05, 2019

Abortuits - 20190805

El gobierno facho de turno en EUA se las arregla para reescribir el discurso de los blanquitos enfermos mentales que se dan bala por culpa de los videojuegos y la Internet. Lo mismo de siempre, vendido a través de nuevos titulares que dan la impresión de dar acceso a un discurso menos esquizofrénico y menos alejado de la realidad (comparado con los que habitualmente nos ofrece el PR naranja de los empresarios gringos).
Se nota que ya vienen las elecciones.

*

La elección para el próximo alcalde de Bogotá pasa por: un imbécil puesto por los que gobiernan hoy el país; alguien impetuoso que a su vez navega los mares moderados de quien no quiere perder mucho entre el voto de opinión ni entre la minoría con poder económico que le puede sacar de carrera con mala publicidad; y un tipo conocido por defender un plan de gobierno ajeno mientras golpea mujeres en su tiempo libre.

Vamos bien. Apenas para decidir mientras hacemos la declaración de renta.

agosto 01, 2019

Building

Hay una costumbre muy rara en Bogotá: los edificios de apartamentos sólo reciben el nombre de una mujer o el de un lugar geográfico. Pueden ser Laura, María Helena, Catalina I, II, III, IV; pueden ser Milano, Verona, el Rincón del Puente, Roma. Lo que nunca serán es Camilo, Alberto, Maximiliano I, Adolfo, Josef.

¿No vivirían ustedes en un lugar con el nombre de un tipo? A mí me encantaría un edificio Tesla. O tal vez un Schrödinger. Edificio Archiduque Francisco Fernando. Lléveme al edificio Pambelé en la 82 con 11, señor taxista, porque es mejor ser rico que pobre. Pero simplemente no pasa y se quedan en deformaciones de lo que ya existe o en vainas inexistentes para no repetir nombre (que además, no está permitido): Rozalez, Andaluzia, Amarilo.

Creo que lo único en esa onda han sido los edificios con nombre de pintor en Colina Campestre. Hay Monet, Picasso y todo eso, pero seguro lo hacen porque son nombres conocidos; ni de fundas le ponen Oppenheimer o Max Born porque qué pereza esos nombres tan ñoños.

julio 31, 2019

Abourtuit - 20190731

Me pregunto si siempre ha pasado lo mismo: que las decisiones políticas descarten los argumentos científicos que no les son afines.

[Un artículo científico fue bloqueado porque no se ajusta a las consideraciones de la administración Trump sobre el cambio climático]

¿Será que todos los gobernantes han actuado igual a través de la historia?

julio 28, 2019

Abourtuit - 20190728

Hace rato que Facebook dejó de ser la empresa que, según ellos mismos, quería crear un mapa de las conexiones entre personas, para ser la empresa que se caga en todas las personas.

julio 26, 2019

Politician

Las personas creen poder decirse a sí mismas que es posible vivir sin ser políticos, sin tener una opinión y sin actuar en consecuencia. Discuten sobre lo que les dicen en la radio, en la televisión y en tuiter o feisbuc. Se enfrentan y se acaloran mientras hacen ver lo ridículo que es el otro por pensar en lo que está pensando.

Y sin embargo, ¡sin embargo!, están sometidos a la política constantemente. Confunden el construir una opinión con el estar indignados. Ni siquiera enojados; sólo indignados. Y es así como lo político define cada aspecto de sus vidas al ponerles límites sin que hagan algo por cambiarlo. Simplemente, como pasa con quienes conviven con los ríos de aguacaca que son tuiter y feisbuc, se paran en meido de un gran delta en el que desembocan infinitas sandeces y las vuelven su rutina, su cotidiano y su historia de vida. Acompañan su café de la mañana con ellas. Se van a dormir con ellas. Coquetean con ellas.

Vean nada más lo que pasa con cosas simples como decidir qué buses debe usar una ciudad. Una decisión eminentemente técnica que debería hablar de costos directos e indirectos, además de políticas públicas asociadas, se volvió un fortín político para quienes buscan estar o permanecer en el poder. Y bueh, también se volvió caballito (lisiado) del idiota de turno que es alcalde sin saber hablar en público. Se habló del gas, del diésel y de la gasolina. También de los vehículos eléctricos. De repente, todos fueron expertos ingenieros llenos de datos que se les salían por las orejas. Pero toda esa sapiencia se diluyó en una discusión por mil buses, mientras que, por poner un ejemplo, todos los buses y camionetas de transporte escolar siguen andan con motores diésel de tecnologías tanto o más viejas y ruidosas (¿quiere alguien pensar en los niños?); muchos de los furgones de carga en la ciudad siguen andando con ACPM y sus conductores almuerzan A.C.P.M. (arroz, carne, papa, maduro); los buses viejos que pintaron de azul, verde y naranja, esos también siguen por ahí y nadie gastó tres segundos de iluminación en discutir su existencia en las calles de la ciudad.

Si alguien se atreve a cuestionar cualquiera de los grupos de vehículos que enumeré, seguro encontrará protestas y quejas porque son servicios privados, porque es que no dejan trabajar (1), porque seguro Duque tiene una flota de camiones y camionetas blancos en Buenaventura (2). Y si no fuese así, igual tampoco pasaría nada porque nadie entendería que no se trata de tener la razón (o de que el otro no la tenga) sino de construir una política que le convenga a la comunidad. Las personas no quieren ser políticas, sólo quieren ser graciosas o populares. Ni siquiera importa la veracidad de los datos que añaden al mar de aguacaca; sólo importa que sean los datos más populares. Mucho menos importa el que mi decir haga alguna diferencia en el bienestar de la comunidad. La política está limitada aquí a tener amigos con poder y torcer las vainas tanto como se pueda para ganarle a la vida junto con esos amigos con poder.

Yo seguiré despertándome temprano cortesía del tráfico de rutas escolares ruidosas, que igual no planeo tener hijos y esa nunca será la señal de que se nos hizo tarde para comenzar el día.

*

(1) La excusa estándar para un reclamo a alguien que se vuela una norma es esa, incluso si son normas básicas como no echarle el carro encima a las personas o no robar a la gente.
(2) Cada elección relevante de alcalde o presidente mete un rumor así entre los taxistas. Viene desde Samuel Moreno, pero puede que haya estado antes sin que yo la oyese.

julio 17, 2019

Emotion

¿Que si me gusta ser ingeniero? La respuesta siempre es un no sé bien lacónico.

Lo que pasa siempre es que se me olvida lo que pasa cada vez que veo un avión volar. O cada vez que leo cualquier cosa sobre la exploración espacial. Leer sobre el proceso de desarrollo de software para el proyecto Apollo. Leer sobre aquellos que trabajaron en el proyecto (enlace pago). Ver el código escrito por otros.

Me emociono hasta las lágrimas, parce. Tengo treinta y seis años e igual, me sigo emocionando como la primera vez que leí algo sobre aviones. Creo que no podría trabajar en una empresa de aeronáutica porque me la pasaría chillando.

Mi bicicleta se llama Margaret porque, cuando sea grande, quiero ser como Margaret H. Hamilton y eso me lo recuerda todos los días.

julio 09, 2019

Silk

Puse el canal alemán y mostraban un documental seriado en el que, tras la noticia de una nueva Ruta de la seda, logran mostrar cómo ese progreso estereotípico pasa por encima de un montón de estilos de vida y tradiciones que la gente -dice ahí- no está interesada en recibir.

Minas de oro en Kirguistán que recibieron a los soviéticos antaño, ahora reciben a cualquier chino sin papeles que viene junto con la aplanadora del progreso y el mismo cianuro. Todos desde el creciente fértil hasta la China misma, estudian chino mandarín y reciben dinero de China para permitir que ese progreso avance y así las rutas desde China a Europa se acortarán para las mercancías.

El mismo presunto progreso, impuesto en otro idioma, uno nuevo diferente al inglés o el francés. Para variar.

julio 08, 2019

Endure

El equipo de fútbol de EUA ganó el mundial de fútbol femenino ayer y realmente no se ve cómo alguno de los otros equipos pudo haberle ganado. Es un equipo lleno de experiencia, liderado por una directora técnica que conoce bien la competencia y el medio, con jugadoras de altísimo nivel y con gran liderazgo. Un equipo que visiblemente está un nivel por encima de todos los demás.

He procurado seguir la liga inglesa femenina con regularidad (y celebré que este año Arsenal ganó la liga contra el odioso Manchester City). De paso, va viendo uno el panorama en el fútbol europeo y es visible la superioridad de holandesas, francesas, inglesas y alemanas. Sin embargo, a pesar de estar en ligas bien estructuradas, apoyadas por clubes bien establecidos y con muchos recursos, ninguna de ellas pudo con el equipo gringo.

Desde acá todo se ve como se veía el dominio de las Williams en el tenis. Una mezcla imparable de gran técnica trabajada desde la infancia, junto a un entrenamiento físico sin par y una firmeza mental inquebrantable (el ego del deportista de alto rendimiento es casi tan importante como su técnica para competir a alto nivel, sin duda). Martina Hingis podía tener un drive impecable, pero no le iba a dar una devolución ganadora a las Williams ni poniendo su vida en ello porque físicamente estaba un nivel por debajo. Es esa combinación la que hizo de Serena Williams la leyenda viva del tenis que es (y que su hermana, quien pudo haberle competido, sufrío una enfermedad que no le permitió jugar en los mejores años). Y es esa misma combinación la que uno encuentra fácilmente en el equipo de fútbol.

Se siente un poco como si Iván Drago fuese ahora gringo y mujer. Habrá que ver si llega a aparecer algún Rocky en otro lugar que le arrebate el dominio al equipo de EUA. En Europa comienza cada vez más temprano con la formación y eso es lo que garantiza la técnica (como lo decía Arsenio), mientras que el trabajo físico cada vez es más completo y disponen de los mismos centros de entrenamiento y rutinas que los equipos masculinos. La mentalidad... esa se ve que ya está y cada vez son más competitivas. Fue un gran mundial y ya queremos ver cómo será el próximo.

PD. Se hace aún más admirable que Marta haya sido tan relevante en medio de esta situación. Sólo su talento enorme pudo llevarla a superar semejantes adversarias.

PD2. Da más tristeza comparar todo esto con lo que encuentra uno en latinoamérica. Ni hablemos de eso.

julio 05, 2019

Mear

Se supone que orinar es una cosa trivial para quienes tienen un pipí. Y resulta que no, no es así. Uno supone que tener un canal direccionable simplifica todo el asunto al ir a orinar, pero nadie cuenta con las particularidades de las cosas vivas, de las cosas líquidas y de la vida.

Como el pipí hace parte de un ser vivo, no es un pipí de acero (así muchos quieran creerlo) y no permanece inmutable en el tiempo. Algún día hará más frío o calor, algún día habra usado uno un calzón más o menos apretado. Todo eso hace que el conducto y, sobre todo, el orificio de salida cambien y estén ligeramente ovalados, más o menos abiertos. Y, si alguien ha jugado con regaderas, sabrá que el que el conducto no esté muy abierto (o que ) hará que el flujo se acelere y se dispersará en un área más amplia. Por si se o preguntan, uno no sabe ni siente nada diferente en esos casos y sólo lo nota cuando la orina se dispersa o el chorro sale torcido en una dirección inesperada y hay que aguantar el chorro, examinar y luego continuar (limpiando siempre el desastre, por supuesto).

Definitivamente no es deseable que el pipí esté rígido cuando se va a orinar. Imposibilita el dirigir el chorro y no queda otra aparte de sentarse y ponerlo -dentro del sanitario- a apuntar a algún reborde por los que sale el agua cuando se presiona el botón de descarga. Como podrá suponerse, sale uno levemente salpicado en las nalgas. Y claramente es imposible de hacer en un orinal porque ahí no habría más remedio que orinar hacia arriba y salpicarse toda la barriga.

Un tercer detalle es la limpieza posterior. Posiblemente lo mejor que uno podría hacer es limpiar la punta del pipí con papel. Evitar que quede cualquier gota rebelde por ahí. Lo siguiente mejor, que también es lo más frecuente, es sacudir el pipí para que todas las gotas en el conducto salgan, aunque es un arte hacer que salgan y caigan en el sanitario. Muchas personas obvian esta parte y por eso es que hay gotas por aquí y por allá alrededor de los sanitarios.

Nada de esto excusa los charcos de orina debajo de los orinales (que con su forma y cercanía reducen mucho estos problemas) ni el que la gente no limpie los regueros que produce. Lo que sí es claro es que orinar por entre un tubo no hace a nadie infalible. Como para que se quiten ese cuento de la cabeza.


junio 28, 2019

Bogotá

¿Qué tan peculiar es vivir en Bogotá?

Pues bien, todo comienza con el clima. Agreste y hostil, con días soleados inclementes y días fríos que calan muy profundo. Lloviznas pertinaces y lluvias que parecen estar a punto de borrarle el color a todo (a veces pareciese que lo logran, al fin).

Luego sigue el lugar como tal. Demanda usar bloqueador solar todos los días (aunque eso se compense con el ahorro que trae el que el agua hierva más rápido, supongo). Es un lugar contaminado porque hacemos de todo: vivir, trabajar, producir. Convivimos con plantas, fábricas de todo tipo, mientras junto a los cerros las grandes empresas mantienen sus edificios llenos de gente con corbata o vestida de casual formal. Todos viajando al mismo tiempo y en la misma dirección, lo que garantiza atascos invivibles como parte de la rutina.

Después va la rutina. Los buses llenos que nunca dan abasto. Los buses viejos que huelen más a humo por dentro que por fuera. Las calles sucias, siempre llenas de basura en los rincones. Las filas para todo, en todas partes. La obsesión por hacer fila y, al mismo tiempo, por saltársela. Es por eso que no importa el medio de locomoción, siempre habrá alguien yendo en contravía para saltarse la fila, hablando con el subgerente o con el administrador del lugar, saltando torniquetes para evitarla. La fila como medio, como fin y como excusa. Y cuando la fila no puede evitarse, siempre quedan los codazos y los empujones. Las mujeres mayores, siempre más bajas, con el bolso en la mano y moviendo sus piernas cortitas para pasar raudas, empujando a todos con los hombros y buscando saltarse la fila; detenerlas es disponerse a recibir un hijueputazo.

En medio de todo está el mal trato. Y el buen trato. Ayer, por ejemplo, un chico quería venderme un embellecimiento para mis tenis. Lo ofrecía con un líquido oscuro en un envase, que se apuraba por ponerle a mis zapatos. Cuando le dije que no y casi que trotó para lograr ponerme algo de su embellecedor, le volví a decir que no y cambió su aproximación para insultarme y pechearme, como si de repente estuviéramos jugando fútbol y discutiéramos por una falta. Sólo que, como estamos en Bogotá, no sabemos si esta pelea en particular termine con un chuzo en la mano de alguien, posiblemente entrando violentamente en alguien. Antier murió alguien que no le dio una moneda a otro alguien, discutieron y el alguien que pedía chuzó al que no dió.

Y eso es lo común: que la interacción entre las personas pase por la violencia más básica y sólo hasta que alguno es más parado, intimida más al otro o sale corriendo, el acto violento no se detiene. Es ahí donde toda esa gente famosa peca por ingenua, porque siempre salen en la televisión diciendo que lo que necesitamos es educación, pero su privilegio o su ingenuidad les impide ver que la cosa es de la calle, cultural, cotidiana. Cuestión de la desigualdad, fuente de toda la mierda cotidiana. Es la desigualdad la que genera rencor y envidia. Es la desigualdad la que pone a un montón de gente a pelearse por migajas porque no hay más y no hay esperanza de recibir las cosas por otro camino. El man de ayer no habría respondido con violencia al sentirse intimidado o cuestionado por mi negativa si no creyese que con eso se reforzaría lo desigual de todo esto, lo jodido que él esta comparado con los que trabajamos en esa zona. Pues esa es la vuelta: la vulnerabilidad acá está prohibida porque implica el siempre salir perdiendo, y eso bien puede terminar con uno muerto, más pobre o sin poderse subir al bus y llegar tarde al trabajo. Entonces, nunca existe la opción de aceptar el error propio y siempre habrá que buscar la confrontación para que dejen de exponer la vulnerabilidad propia.

Por último está la disonancia. Porque, a veces, encontramos a alguien más de buen humor o con algún tipo de convencimiento, el que sea. Uno más en una minoría que algunos se empeñan en inflar. Los mismos que creen que Twitter es el país (o al menos, el país político). Los que cantan que los buenos somos más (y tontamente contribuyen a la misma polarización que buscan los hijueputas de siempre). Entonces, ayer mismo, poco después de la pelea con el chico que se enojó porque no le di dinero, iba en la bicicleta por una calle de barrio concurrida, hice la señal de giro a la derecha y un tipo en su moto me dijo "hágale, pase". Genuinamente me cedió el paso y se lo agradecí como celebrando un gol de Arsenal. Porque eso acá pasa una de cada cien veces y normalmente hay que creer que quien viene detrás o al lado buscará pasar por encima tuyo, culpándote si no le dejas pasar.

Entonces, Bogotá es eso. Puñaladas soleadas por una moneda, peleas frías por una silla en Transmilenio o noches sucias en las que un desconocido te ayuda. Como un manicomio al aire libre, lleno de smog, con una iglesia vigilante y un enorme edificio a medio terminar por encima de todos.

Y si me preguntan, yo ya le hice la charla a alguno de los que ofrece embellecer los zapatos y arreglarles el color, ya sé que lo que llevan no es más que anilina o algún tinte y algo de jabón. Háganse el favor y no le den dinero a quienes sólo quieren obtenerlo a través del engaño, recordando siempre que no hay que ir más allá de un parce sentido, con volumen, para dar a entender que uno no se va a dejar chimbear.

junio 18, 2019

Remaining

¿En qué momento se hizo deseable que algo nos diga cuánto tiempo nos queda antes de terminar de leer algo? Cuatro minutos restantes, veinte porciento restante. Corre que ya casi llegas a la meta. Dentro de poco se te acaba el martirio de recorrer todas estas letras, ese chorro de consonantes y sus amigas forras, las vocales de mierda.

Yo quiero terminar de leer algo cuando se me dé la gana. En el tiempo que crea conveniente o relevante. Me quiero ir a tomar un café, me quiero engolosinar y amañar entre las palabras. No me interesa saber si ya casi acabo; tal vez cuando NO quiero que se acabe.

A la mierda con su lectura ágil para ejecutivos que no tienen tiempo para leer nada diferente a lo importante.

junio 10, 2019

Abortuit - 20190610

Tanto discuten por los parques para los niños mientras los niños siguen en sus cuartos sentados jugando Fortnite. Si acaso serán parques para los abuelos, que son los únicos que quieren salir de su casa sin miedo a que los roben y sin pereza por el clima.

*

Hablan mucho de parques sin marihuaneros y sin borrachos. Sabiendo que las riñas entre borrachos se dan en cualquier lugar, sea un andén, un establecimiento privado o un hogar cualquiera. Es un ideal idiota como los andenes sin gente y sin ciudad que tanto buscan los policías. Con arbolitos sin tierra (otra ficción idiota), con pisos en concreto (y bases en arena que ceden a la menor corriente de agua). Con más espacio para que todos sean más hijueputas entre sí cuando lleguen a la nimiedad dentro de los buses rojos.

junio 05, 2019

Abortuits - 20190605

Cordial saludo a la pintoresca pareja que se agarró a traques con un pintoresco asociado de Uber (o Cabyfy, o Beat) esta mañana en medio del atasco habitual en la autopista.

Pareja que reparte traques unida, permanece unida. Supongo.

*

Uno nunca termina de conocer a sus gatos.

mayo 15, 2019

Legs

Ahora mismo ya perdí la cuenta de los meses que llevo yendo al gimnasio. Han sido ya numerosas semanas en las que voy dos o tres veces a hacer diversas rutinas de ejercicios y puedo decir que ya echo de menos el ir cuando el cuerpo no me da.

La primera pregunta suele ser el motivo para comenzar a ir. La respuesta pasa por las cosas que ya hacía cada semana para mover un poco el cuerpo. Eso es, jugar fúþbol una o dos veces por semana, normalmente fútbol 5 (en equipos de cinco, seis o siete). Como ya lo hemos discutido anteriormente, aquellos contra los que juego suelen llevar ventaja en peso y estatura, por lo que cada golpe que me daban terminaba en una o dos semanas adolorido o cojo. Después de un rato de ver esta rutina, M. se ocupó de mis moretones y me animó a pensar en lo difícil que sería seguir jugando en el futuro si seguía así.

Porque ya no soy tan joven como antes, ya no es tan fácil sobreponerme a los golpes y las magulladuras.

El pensar en no poder jugar o en quedarme sin poder volverlo a hacer en unos pocos años me motivó a moverme más. A hacer algo al respecto. A fortalecer lo que pudiera para aguantar el embate del tiempo y de los hijueputas que me pegan.

Lo siguiente que preguntan es el motivo para seguir yendo. Esa es fácil: Voy con M. Ir solo me daría una pereza infinita y me daría espacio para echar globos y sentirme observado. Ir acompañado me distrae y hago mientras paso tiempo con alguien. Charlo las series. De paso, el entrenador de M. hace todo más fácil (¿o más difícil? no lo sé). Enseña, explica y acompaña las rutinas, así que siento que realmente estoy aprendiendo a hacer algo nuevo.
Aparte de eso, debo decir que me siento mejor y veo que estoy mejor. Efectivamente soy más fuerte y me va mucho mejor al jugar. Salvo algún pisotón en una uña, nada más ha pasado y esa es una gran señal, un gran cambio. Como efectos secundarios: estoy un poco más rápido, me recupero mejor durante y después de cada partido, le pego más duro al balón, ando más rápido en la bicicleta y me veo mejor.

Sí, parce. Creo firmemente que me veo mejor y es algo que no esperaba. Suena tonto pero es real; no pensé en el cambio de imagen que traería el ir a levantar cuatrocientos cincuenta libras con las patas.

*

Verme en el espejo y creer que me veo mejor me ha traído nuevas inquietudes a la cabeza. Pienso en los ejercicios de empoderamiento que vienen con el dejarse ver en una foto. Pero también pienso en lo mucho o poco que se necesita ese refuerzo externo y lo que dice del interno. Si para mí está bien, qué más da que me vean o no, podría decir. Y bueno, también está el que no dejo de pensar en que habría halagos y juicios (reproches, desaprobaciones) en igual medida si me dejo ver en una foto con menos ropa de lo acostumbrado. Igual, quisiera sentir que tengo ese poder de elegir dejarme ver y celebrar el sentirme mejor con mi imagen.

Parece que ya aprendí a sentirme cómodo entre los infinitos espejos de los gimnasios. El ver a los mismos en las mismas (en medio de las oleadas de gente que viene y va a medida que la culpa los empuja y la pereza los detiene) me tranquiliza porque ya sé que cada quien anda en su cuento. Una repetición a la vez, un minuto más a la vez.

En el fondo, creo firmemente que el autocuidado tiene mucho que ver con el arraigo. Tanto tiempo sintiéndome ajeno y en tránsito también me quitó la preocupación por el bienestar. Eso y los beneficios de un cuerpo amable que funciona bien. El mínimo bastaba para hacer todo, siempre.
Establecerme en un lugar, aceptarme en él y vivirlo junto a alguien me hace querer estar mejor por más tiempo. Prolongar la existencia tanto como sea posible con tal de seguirlo compartiendo. Nada de esto pasaría si no quisiera seguir caminando la vida junto a M. y, de paso, descubrir que se puede estar aún mejor.

abril 30, 2019

Abourtuit - 20190430

Últimamente me sabe un poco a mierda el encontrarme con los discursos que pregonan el que "con disciplina todo se puede". No, no es sólo cuestión de disciplina y dedicación. Siempre hay un componente de privilegio ahí metido, sin el que no se llega a ninguna parte.

*

La idea de los abortuits es de M. Si algo, ella tiene la culpa (y todo es gracias a ella).

abril 29, 2019

Abourtuit - 20190429

Pues nada, ya volvimos a los días en los que aparecía la gente con el corte franela o con el pipí en la boca. Todo muy accidental. Todo muy sin querer queriendo, no crean que perdimos el control de algo, ni más faltaba.

Los días de las amenazas, de la degradación pública y de los peores criminales representados o representándose a sí mismos en el Congreso.

Tal vez esos días nunca se han terminado. Muy seguramente debido a los de siempre que procuran mantener todo tal y como está. Las tierras en las mismas manos, el poder en las mismas cabezas.

*

Ya estoy planeando el siguiente tatuaje. A ver si encuentro quién convierta mi idea en un diseño chévere.

*

La Policía ya está llevándose patinetas eléctricas a los patios por invasión del espacio público. ¿En qué momento dejarán a alguien sin su silla de ruedas?

abril 23, 2019

Abourtuits - 20190423

¿Qué tan perezosos son los que escriben código y usan Stack Overflow en español? ¿Por qué creo que son más perezosos que los que usan SO en inglés?

Pues...


***

La única certeza que tengo al ir por la calle es que la Policía no trabaja por mi bienestar ni para protegerme de nada.

abril 17, 2019

Abourtuit - 20190417

Es bonito ver cómo Facebook, otrora servidor de juegos en Flash tan populares como la cocinita y la granja, va convirtiéndose poco a poco en un 9gag glorificado. Con opción para usar GIF animados como respuestas, con likes y corazones, con recordatorios para los momazos más buenos.

Ese es el destino que se merece. Estar lleno de información falsa.

abril 16, 2019

Fire

Es como muy normal que algo de 900 años se queme o se dañe. Que le pasen cosas. No dejo de creer que las personas logran lidiar con la historia de las cosas mientras no les toque vivirla. Mientras no les afecte el apego de turno y la costumbre.

Las cosas cambian, están y dejan de estar. Chicago y Londres fueron alguna vez una enorme hoguera y no dejaron de ser sólo porque les pasó algo que involucró fuego.

Fuego, el cambio permanente por excelencia.

En el fondo, el incendio en Notre Dame es una lección sobre los apegos inútiles y sobre cómo un montón de gente transforma cualquier hecho en algo sobre sí mismos. Como los noticieros colombianos, que buscan la forma de mostrar que hubo colombianos involucrados en cualquier cosa.

E igual, para eternas las montañas y las estrellas, pero no veo a nadie enviando sus oraciones cuando hay una supernova o cuando el temblor hace y deshace los cerros. Y si algo mostraban los 900 años de historia de ese templo es que los católicos son tercos; seguro la reharán.

Seguro la terminan de reconstruir antes que terminen en Colonia y Barcelona -risas pregrabadas-.

abril 09, 2019

Gonorreas

Ahora que no hay un conflicto como el que hubo en este país, las discusiones dejaron de tener máscaras y son ahora evidentes: los dueños del poder real, representado en tierras y en las pocas fábricas que hay, disputan los despojos con los desposeídos y los desplazados por las balas y las amenazas. Los primeros justifican el uso de la fuerza y la muerte con tal de conservar lo ganado.

Pero bueno, al menos tenemos ya un escenario menos opaco, menos diluido entre la niebla de las noticias, el miedo derivado de ellas y los programas de concurso que desconectan la indignación antes de dormir.

*

Microsoft publica oficialmente sus primeras versiones del nuevo navegador web basado en Chromium. Es decir, deja de hacer uno propio y reusa el que ya está construyendo Google (sí, sí, en el proyecto abierto. Igual es de ellos, parce).

Dicen en su sitio web
"Back in December, we announced our intention to adopt the Chromium open source project in the development of Microsoft Edge on the desktop to create better web compatibility for our customers, and less fragmentation of the web for all web developers. Now we're ready to show you what we've been working on, and invite you to come along on our journey." 
Esencialmente, es una declaración de abandono, donde aceptan que el negocio está es en que les compren servicios de Azure y licencias de Windows (que ahora se roba todos los datos y hace negocio con ellos como todos los demás).

Siguen pagando por haber detenido el desarrollo del entorno web unos diez años, por haber liquidado la competencia y por haberse quedado vendiendo Office de escritorio. Segundones en todo menos en el puto Office, que sigue fallando como siempre, sólo que ahora ya no se detiene inesperadamente sino que pierde todos los cambios y guarda el resultado en la nube para que no haya ya ni siquiera un archivo temporal a rescatar. Hijueputas.

abril 08, 2019

Abortuits - 20190408

Hay cosas que pasan por la cabeza y no dan para un post. Son como un tuit pero, como no hay twitter, no llegan a nacer.

* Debe ser más difícil hacer las pizzas por metro porque son líneas rectas y los pizzeros seguro la tienen más fácil girando las masas o amasándolas como esferas.

* Es muy curioso ver cómo la matanza ruandés se vende -exitosamente- como un conflicto étnico. La parte en la que los belgas dividieron el país entre pobres y menos-pobres se omite exitosamente para no hablar de cómo se puede construir un odio que antes no existía. Un caso más de Europa se caga en África. Una historia más que se vuelve "historias de pobres siendo violentos".

* Venezuela hoy ya va en el tercer segmento de las noticias del mediodía, en cortos de tres o cuatro minutos, muy por detrás de las noticias regionales. Seguro comenzará el ruido con la copa América para compensar la falta de emoción.

abril 04, 2019

Choice

Cada vez estoy más convencido de que la vejez es el camino a la pérdida de opciones. Perder la posibilidad de elegir sobre cada vez más y más cosas. Menos control, menos facultades, menos poder de decisión sobre lo voluntario e involuntario. Menos control sobre el irse del sitio en el que ya no se quiere estar, menos control sobre el lugar en el que sí se quiere estar.

Control. Elección. Libertad.

Los cumpleaños de los abuelos eran siempre, sin planearlo, una celebración de la libertad como parte esencial de la vida. Dejarles elegir qué hacer, dónde comer, cuándo salir, cuándo volver, dónde sentarnos, qué postre comer. Era un escape de la rutina que normalmente los limitaba y una suerte de regreso a un pasado más sonriente, con más picardía y alegría genuina. Ahí están los recuerdos de
los abuelos comiéndose el pescado que normalmente no probaban el resto del año, en el restaurante que normalmente les quedaba muy lejos, en un día en el que normalmente estaban con los nietos o tomando el sol en el parque junto a la casa. No importaba si no podían comerse todo o si era un poco más caro de lo que se compraba en el mercado; sólo importaba ser felices.

Este año, el cumpleaños de mi má fue una celebración de la libertad. De poder elegir de nuevo y de no estar limitados por las medicinas, por la rutina y por los malestares. Este año no hubo sorpresas ni decisiones mías; mamá eligió qué comer y dónde, si salir o no en la noche. Me limité a ser el facilitador de sus gustos -más que lo acostumbrado-.

Feliz día, má.

marzo 12, 2019

Pics

Picasa era un servicio novedoso que recién en estos días se está terminando de morir, al fin.

Picasa nació como una aplicación de escritorio que permitía editar fotos de forma intuitiva, cargándolas rápidamente en álbumes en línea para poderlas compartir. La interfaz se parecía un poco a la de Google Earth, si me preguntan. No era Photoshop ni pretendía serlo; era una opción más sencilla para quienes no sabían realmente cómo hacer que una foto se viese mejor.

Picasa fue una opción viable que ayudó a poblar miles de blogs y sitios web con contenido propio sin mucho esfuerzo. Alrededor de 2016, Google siguió con su rutina de acabar con las cosas que ya no le interesan o no le permiten generar ingresos por publicidad, acabando con Picasa (link pago) y redirigiendo todo a Google Photos en Google+.

Esta semana que comienza se supone que es una de las últimas para Google+. Todos los contenidos que estaban allí, incluyendo por supuesto las fotos, quedarán disponibles para sus dueños a través de alguna aplicación específica pero ya no servirán para publicar contenido. Es decir que miles de vínculos se romperán y de repente, llegaremos una que otra vez a enlaces rotos o páginas sin imagenes.

Pongamos como ejemplo este blog: no sé qué imágenes desaparecerán y ciertamente me da un poco de sopor el pensar en que debo ir a través de más de mil posts y ver qué fue lo que se perdió (porque ya una vez había pasado todo de un ftp en lycos.fr a google porque era más confiable).

La confiabilidad en tecnología definitivamente no depende del tamaño ni de la presencia en línea de alguien.

marzo 08, 2019

Guidance

En los últimos ocho meses he tenido el desafío de guiar un grupo de personas y hacerles creer que es buena idea hacer una cosa u otra. Creer que vale la pena seguir haciendo lo que estamos haciendo. Hacer cosas nuevas alrededor de lo que YA estábamos haciendo.

Siempre es más fácil dar órdenes que convencer y motivar. Sembrar esa semilla de interés que termina en ideas y en quehaceres valiosos. En fallos espectaculares que dejan algo aprendido. Y a mí me da mucha pereza dar órdenes desde que jugaba con carritos y el estralandia. Siempre prefiero un acuerdo en el que todos los involucrados entiendan por qué se elige un camino u otro (sobre todo si se supone que todos somos mano de obra altamente calificada).

Por ahora me dicen que lo he hecho muy bien. Todo indica que los sigo teniendo engañados: ellos creen que soy bueno y yo sigo siendo yo. Bueh, es verdad que he crecido un poco pero sigo sin ser eso que pintan como un programador senior.

marzo 01, 2019

Push

De unas semanas para acá, la Policía en Colombia se ha dado a la tarea de convertir las infracciones al Código de Policía en sanciones económicas.

La Policía los quiere con miedo. No tengan miedo. Puede que elijan no chocar con ellos pero no les tengan miedo. ¿Se supone que la gente va a hacer las cosas mejor si tiene miedo? La delincuencia organizada, que es grande y poderosa acá, esa no le teme a estos idiotas. Sólo el de a pie le va a tener miedo a la arbitrariedad. De paso, son un montón de comparendos que sólo atascarán más los lugares a los que deben comparecer los multados. Pero sobre todo es el miedo a hacer cualquier cosa, ese que buscan los que tienen poder a través de las armas y obedecen a los que quieren calles vacías y gente caminando sin mirar al frente.

También son estos patiños del Patiño mayor, el sub presidente, que van cada uno haciendo lo que cree conveniente sin alguna política que defina lo que sí se debe hacer. Como el inepto ministro de justicia, aquel que cree que lidiar con la flora y fauna de un país equivale a lidiar con las plagas en su finca. El que cree que jartarse un galón de glifosato es una buena prueba científica de lo bueno o malo que puede ser para la salud pública. Ese mismo homúnculo defiende las actuaciones ridículas de la Policía porque cree que así tendrá resultados por mostrar.

Es un inepto sin preparación ni carácter, rodeado de un circo muy malo que hace de forma individual lo primero que se le cruza por la cabeza, algo que suele ser una mala idea y que no suele tener mucha competencia en esas pequeñas y vacías mentes.

Es una suma de estupideces que, para el ojo no entrenado o la mente muy ávida, bien puede parecer un plan muy organizado. No es nada diferente a una profunda incompetencia y a una sed de poder llena de maldad.

febrero 06, 2019

Ranthought - 20190206

En algún momento, muchos comenzaron a preguntarse si el modelo de Amazon para vender libros digitales tenía sentido. Específicamente, comentaban cómola propiedad del bien adquirido se diluía hasta volverse puro éter. Se compraba un libro pero el libro no existía. Se compraba el libro pero el libro dejaba de existir si la cuenta en Amazon se cerraba.

Se vendía el acceso a algo que podía estar disponible hasta el fin del los días, del usuario o de Amazon. Pocas cosas más intangibles que esa. Todo depende, entonces, de que el usuario quiera tener o simplemente poder ver el libro en cuestión.

Ahora mismo el software, arquetipo de lo intangible desde su origen, recorre exactamente el mismo camino. Resulta que el software por el que pagamos ya no nos pertenece. Es una forma extraña de ir en contra de todo lo que el movimiento Open Source nos ha dicho hasta el cansancio. Las licencias para compartir y redistribuir el software. Todo eso se vuelve humo y ahora los proveedores nos ofrecen sus productos por una (no tan) módica cuota mensual. Así como el libro se convirtió en un pago por poderlo ver, el software se volvió un pago por el servicio, por el uso del software durante el período de tiempo autorizado. Puedes utilizar los archivos que generas con este software siempre y cuando pagues por nuestro servicio.

A la mierda se fue todo el discurso de la tecnología como factor de igualdad. Como para quitarle las alas (de cera) a la cháchara de la economía naranja.

Supone uno que, con cosas como el bloqueo completo de un río mayor en las noticias, lo siguiente será cobrar por no morirse deshidratado como siguiente etapa del cobrar por el agua potable.

febrero 02, 2019

Driver

Los adolescentes hacen muchas cosas mientras pasan tiempo con los amigos del colegio. Sobre todo si son esos colegios estúpidos en los que sólo hay gente del mismo sexo biológico. La gente se compara el pipí, comparte pornografía y todas esas cosas.

Y bueno, a mí lo de la comparación nunca me pareció divertido ni relevante, así que ese tiempo lo gasté jugando videojuegos. Hubo uno en particular al que le boté muchas horas junto a un par de amigos: Driver. Era un juego de PlayStation en el que se hacía de chofer (policía infiltrado) para llevar y traer ladrones y mafiosos. Misiones y misiones cruzando las calles de varias ciudades gringas a toda velocidad, esquivando policías en medio del tráfico habitual. Un juego particularmente entretenido y con alto grado de dificultad en varias misiones; de ahí que le haya dedicado tanto tiempo con los amigos.

Pues bien, recién hoy encontré la película que seguramente inspiró la historia del juego. The Driver (1978) ofrece una historia medio neo-noir con persecuciones buenísimas (¿mejores que en Bullit?) y una red de engaños y trampas. Con los mismos carros que usa el juego (la misma época) e incluso una secuencia que resultó ser la prueba inicial del videojuego.

Si les gusta el cine noir, la gente persiguiéndose en carros a toda velocidad o creen que les dará nostalgia del videojuego como a mí, deberían ver esta película. DIcen que a Tarantino le gusta, si es que eso tiene algún valor para ustedes.

enero 16, 2019

Coordination

Ser jefe es cansado. Por encima de todo, es un quehacer cansado.

Hace meses que no me siento a escribir líneas de código y a veces extraño la tranquilidad que trae el sentarse a resolver cosas con líneas de código. La simplicidad casi ascética de la vida dedicada al cuidado del código base. A duras penas me siento a hacer pruebas de concepto y revisión de las ideas que pueden terminar en el producto. O de los casos de soporte que la gente de Soporte no logra resolver. O de los bugs que se encuentra uno por ahí.

Añádale un poco de LidiarConMuchachosSinInterés. Y la dosis normal de PelearConGenteQueTienePoder.

Eso sí, mis habilidades para hacer uso de todo Office 365 han aumentado significativamente. Ya tenía cinturón negro en Excel; ahora puedo lidiar con la suite completa y ser dizque-productivo.

No dejo de pensar que preferiría volver a hacer algo simple, algo que me permita trabajar de forma remota todo el tiempo.

enero 15, 2019

Margaret

No han pasado más de una pocas semanas desde que subí a Patios por primera vez en mi bicicleta de todos los días y todavía me sorprende haber podido hacerlo.

Seis kilómetros y medio de un sufrimiento físico y mental que se prolongó por 32 minutos (o algo así, porque no lo puse en Strava para no andar buscando su aprobación). Un reto que salió de una propuesta casual en la oficina, donde alguno del equipo sugirió subir un domingo temprano. La sugerencia rápidamente se convirtió en un plan y así fue como terminé el domingo a las 6:30 esperando gente en el puente Belisario (que de repente pasó a tener el nombre de una persona muerta).

Lo primero que debo decir es que fue otro escenario en el que pude refrescar la idea del colombiano como un ser esnob siempre y en cada escenario de la vida. Es imposible para muchos compartir el gusto y el disfrute de algo sin pordebajear a otros y enrostrarles su inexperiencia. No se pare ahí, no se vaya para allá, no haga esto o aquello. Mil cosas que todos saben y le enrostran al bisoño cuando lo creen conveniente.

Una vez estábamos todos y salimos cuesta arriba, la siguiente tarea fue encontrar el ritmo ideal. No es la bicicleta más liviana y tampoco salgo en la bicicleta más allá de los ires y venires oficiniles (y los desvíos a sitios aledaños cuando es necesario). Así pues, encontrar qué tan rapido podía y debía ir en la subida era la diferencia entre la sensación de tener los muslos en llamas y un ascenso ininterrumpido. No tardé más de un par de curvas en encontrar el ritmo; el siguiente reto era mantenerlo a pesar de todos los que, no sé cómo, iban más lento que yo. Yo iba en el plato lento, en un cambio lento. De alguna forma, había gente que iba más lento que yo.

Una vez encontré el ritmo y me sentí cómodo, lo siguiente fue pensar que podía llegar arriba. Que no faltaba mucho para llegar al segundo kilómetro. Luego estaba el tercero y eso era prácticamente la mitad. Una izquierda, una derecha y llego al repecho. No debo olvidar que después del CAI viene una cuesta dura. Efectivamente, uno llega al CAI y viene una pendiente más pronunciada que prueba la cabeza más que las piernas. El subir y subir, el no dejar de subir una pendiente a pesar de todo lo que se ha pedaleado, es tal vez una de las pruebas más grandes a la paciencia que uno puede tener. No hay más que hacer aparte de seguir subiendo. Ya llegará el repecho prometido, posiblemente en la siguiente curva a la izquierda. O a la derecha. Pasa un señor en su bicicleta y me anima: "vamos, vamos, hay que darle". Y le doy. Voy.

Hay algunos que pasan raudos en sus modernísimas bicicletas y trajes ligeros. La mayoría va a un paso cancino. Ir temprano garantiza que el tráfico de carros es mínimo y es fácil adelantar en doble y triple línea si el ritmo lo permite. Miro el asfalto que se queda atrás bajo la rueda, las líneas que pasan y se mueven al ritmo del pedaleo. Veo la siguiente curva y logro llegar a un puente peatonal, a partir del cual se supone que hay un repecho salvador. Y lo hay. Hago un cambio al fin y logro dar pedalazos más sueltos para aliviar las piernas. Avanzo y veo llegar el marcador del sexto kilómetro. Sólo queda la subida al peaje, un par de curvas, y todo se habrá terminado. Subo con el doble de ahínco y casi creo que podría haber subido más rápido. Descubro aquí, al final del recorrido, que me guardé todo el tiempo para tener la certeza de poder llegar, pero que posiblemente podría haberme esforzado un poco más. La próxima, me digo con confianza.

Llego y me encuentro con el que iba en la bicicleta más moderna del grupo. Me dice que llegó hace poco menos de cinco minutos, lo cual lleva a concluir que me tomó poco más de media hora. Sólo cinco minutos de diferencia con el que iba en su moderna bicicleta en marco de fibra de carbono, ruedas delgadas y pedales de esos que llaman choclos. Y yo, yo sólo iba con Margaret, mi Margaret.
Lo demás llegaron entre diez y quince minutos después. Tomamos un respiro y nos alistamos para bajar. Otro recorrido frío y cansado, esta vez en las manos que frenaban con fuerza aquí y allá. Otro ejercicio de paciencia en el que uno quiere dejar de frenar. Y el frío en el pecho, tanto frío.

Llegamos abajo y nos despedimos, contentos de haber subido. Yo volví raudo a casa para ver un partido de fútbol importante. Todo parecía simple y fácil a comparación. Subía y bajaba calles como si fueran andenes de la ciclorruta; ya había pasado por lo más cansado del día, así que podía ir a toda velocidad por un recorrido que suele ser mucho más cansado. Ese tercer aire llegó lleno de energía y de satisfacción. Como si hubiese bajado de allá con una camiseta nueva que le decía a todos lo bien que lo había hecho. Y bueno, también está el que nunca estuve cansado porque de algo debía servir el ir al gimnasio tres veces a la semana. Había sido doloroso pero nunca me quedé sin aire o sin piernas.

Qué feliz es ir por ahí en mi bicicleta y llegar a nuevos lugares, parce. Y qué feliz es que el cuerpo pueda ir a donde la cabeza sólo imagina llegar.

enero 11, 2019

Pattern

¿No les pasa que se quedan mirando las baldosas (azulejos) del baño o la cocina y comienzan a ver patrones en el veteado? A mí me pasa y he encontrado ya dibujos diversos, animales corriendo y escenas propias de una historia de Tolkien.

Es casi como detenerse a ver las nubes pasar, sólo que se puede hacer desde la comodidad del sanitario. Además, depende de cómo haya dispuesto las baldosas el maestro de obra, pues al poner una baldosa rotada ciento ochenta grados, el patrón resultante cambia por completo.

Creo que por eso es que no me gustan los diseños planos y limpios; disfruto encontrar patrones en las cosas aparentemente aleatorias. De pronto todos somos un poco así, sólo que algunos lo disfrutamos de forma consciente, mientras que el resto se queda con la parte automática del asunto. A la larga, todo lo que hacemos al interactuar con el entorno parte de identificar un patrón en medio de ese todo que nos rodea.

No lo he probado con las baldosas de antaño, esas hechas a mano y cocidas con amor, sin recubrimientos brillantes. Al menos con las que no tienen diseños pintados en el centro, tal vez pueda hacerse algo similar.

Dame un patrón y describiré el mundo.

enero 07, 2019

Birds

Anoche vi Pájaros de Verano junto a M. Debo decir que me gustó la historia, al igual que el contexto y el final. Algunos rieron en el cine durante los primeros quince minutos y ya después sólo hubo silencio (excepto por el primer muerto, que alguien recibió con un sonoro Ay, maaarica).

Uno de los detalles en los que me dejó pensando fue en la presencia de las pistolas y los revólveres. La pistola junto al chinchorro, la pistola al cinto, la pistola en la mano, la pistola en el carro. Y recordé el hábito más raro que di por normal durante mucho tiempo: mi papá dormía siempre con su revólver bajo la almohada y un machete bajo la cama.

Siempre estuvo esa presencia ahí, las advertencias del no tocar y no mover. Las cajitas con balas por ahí guardadas. Y es recién ahora que me pregunto si uno realmente necesita estar listo para defenderse de... algo. Si algo les causara temor, ¿vivirían igual?

Hay que recordar también que mi papá es un hombre que creció en el campo durante La Violencia. Así pues, nada habría de raro en que siguiera cuidando de sí y de su familia como lo hizo por tanto tiempo. Aún así, mi temor reverencial a las armas y a los machetes perdura hasta hoy. Pocas cosas más destructivas que un machete. No jueguen con machetes, parce, que las historias de dedos colgando de un hilito de piel son numerosas. Es como la uña de un gato, pero cien veces más grande. Como un velocirraptor pero sin dientes.

enero 05, 2019

Traveller

Las fiestas de fin de año que acaban de pasar me enseñaron lo mucho que cambia todo según donde uno viva. De acuerdo al espacio que uno habite.

Siempre he vivido en un apartamento, en la ciudad. En medio del altiplano, acá arriba en la cordillera. Las fiestas son tranquilas, de cenar en familia y escuchar la música de diciembre. Este año me correspondió pasar el año nuevo en la casa de M. y su familia y hubo ajiaco como siempre tuve, pero esta vez le añadí la rutina de salir a saludar. La gente en casas sale a saludar a los vecinos.

¿No les parece muy raro? Se entiende que uno ve a menudo a los vecinos pero, al menos en los edificios de apartamentos, uno rara vez sale a saludar vecinos del piso o de otros pisos. ¿Qué es lo que cambia de un edificio a una casas para que la gente aplace la cena de año nuevo un rato y elija salir a saludar a doña Pepita o a los Ramírez que viven en frente?

Sea lo que fuere, salimos a saludar a unos y otros. Mientras tanto, vimos pasar a los que salen arrastrando alguna maleta y todos les desean Feliz viaje. Me imagino que antes era más incómodo, cuando las maletas no tenían ruedas. Las personas que no me conocían igual me deseaban muchas cosas bonitas y felices.

¿Será que vivir en una casa hace a la gente más amable? ¿O será que no hay correlación?