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mayo 09, 2023

Sides

Hace ya un tiempo que escribíamos por acá cómo es tan fácil (tan difícil) para las personas que cuidan a alguien con depresión el emitir juicios de valor. La persona con depresión no escucha, no hace caso a las recomendaciones, por qué no haces lo que dicen tus amigos, por qué no dejas de decir esas cosas. Y así.

Aparece entonces un breve video de esos que publican en redes sociales.

Se puede quedar uno en diferentes aspectos del mismo video. O mentarlos todos para quedarse pensando con menos sesgos y más ideas, todas juntas.

Lo primero es que ahora todo tiene que ser (o pretender ser) viral. Algo controversial, gracioso o caricaturesco. Todo, desde el periodismo hasta el contenido erótico para adultos, todo debe tener ese formato porque, aparentemente, las personas más jóvenes son incapaces de consumir otra cosa. No se puede conversar o publicar preguntas a especialistas de salud mental. No vale la pena conversar. Eso no genera interacciones. Tenía que ser un dramatizado ridiculizante y sesgado.

Lo segundo es que hay al menos una falacia lógica en el video y los comentarios de la persona que lo publica. Como ha sido paciente de especialistas en salud mental, eso la habilita para decir lo que está diciendo desde el corazón y escuchando lo que le comparten. Después de publicar, cuando le da interacciones. 

Lo tercero es que el tonito de contenido corto y chistosito es vergonzante para quienes se encuentran en la situación de quien aparece allí representado con depresión. Desfigurado. Podrían decir que la persona publicando dice algunos y no todos, pero ese intento de denuncia somete al escarnio a un montón de personas que se van a identificar aquí y van a reforzar la idea, común entre los que vivimos la depresión, de ser una carga para los demás.

Se le olvidó a la periodista que las personas que sufren de depresión a menudo van a usar todos estos mensajes como refuezo de sus propias ideas autodestructivas. Que no hay visión de futuro, no hay imagen de sí mismos que incluya algo bueno o digno de preservarse. Y posiblemente eso sea lo que me causa más incomodidad: la necesidad de denunciar, de preservar el personaje a través del cual denuncia lo que otras le comentan, pareciera ser incapaz de ofrecer cuidado a nadie más que a algunas personas. Los demás somos prescindibles; lo importante es el cuidado a quienes ella elige. A las que ella elige.

Claro que es frustrante interactuar con alguien que ha asumido su lugar de autocompasión y constante maltrato a sí mismo. Claro que va a pasar, que la persona sufriendo de depresión va a negarse a hacer cosas que sus cuidadores preferirían que hiciera. Por supuesto que esa persona va a elegir gastar su dinero en hedonismo inerme antes que en procurarse bienestar duradero. Si no hay sueños para uno mismo y la propia existencia es un estorbo para los otros, lo esperado sería entonces que se cargue toda la vacuidad en sensaciones físicas básicas que, como mínimo, permiten ignorar las emociones -e ideas- profundas que te persiguen todo el tiempo. Y en la repetición del desprecio de uno mismo y la victimización. 

Es cómodo y conocido ese lugar. Ese rincón donde te prestan atención porque eres así. Te identificas como persona deprimida, con pensamientos suicidas tal vez. Es lo que eres. Vas a defender ese espacio porque si quitan eso no queda nada más de ti.

Defintivamente sucede, que alguien se hace completamente ajeno a la frustración de los demás cuando tratan de ofrecerle cuidado concreto. Yo, como persona que también ha pasado por un tratamiento con profesionales de la salud mental (así como la periodista), recuerdo de forma vívida el momento en el que llegó ese insight. Ese descubrimiento, profundo e inimaginable para esa versión de mí, en el que descubrí que tirarle a los demás los grandes y complejos problemas que vivía no ayudaba a nada porque los demás no tenían cómo ayudarme con ellos. Entendí que, tal vez, era más fácil acudir a otros para cosas simples -un abrazo, un café acompañado- que definitivamente ayudaban a sobrellevar un día de pensamientos complicados y emociones abrumadoras. De un plumazo, la idea de ponerte en el lugar de otros, de los más cercanos, reaparece en el panorama después de un tiempo en el que ni siquiera te daba la energía para preocuparte por cuidar de ti mismo. Redescubres la empatía porque eso se había refundido hacía mucho tiempo junto a otro montón de cosas.

Lo lamentable es que, por preservar al personaje que siempre denuncia, por ser la salamandra de la antiviolencia, la periodista carezca de empatía con una población numerosa y frágil. Porque posiblemente conoce algunos casos en los que la falta de empatía y el autosabotaje, la autocompasión, se acercaron peligrosamente a los comportamientos que algunas personas han usado para hacer gaslighting y para ejercer violencia psicológica en otros. Pero es que no hay excusa, dice quien posiblemente no ha lidiado con personas condicionadas tanto o más, con las que la racionalización de las emociones y las expresiones no procede.

Falta ver si los profesionales con los que dice que habló, aprueban su aproximación al video o simplemente charlaron y olvidó validar su contenido con ellos antes de salir a recibir interacciones por la Internet. 

Y bueno, ¿cómo hacemos para identificar a los que en realidad no sufren y sólo viven alguna crisis de vida desde la que sí están explotando un discurso? ¿Será que implica no traer a la pantalla la depresión ni ningún otro problema real de salud mental para hablar de alguna otra cosa? No hay cómo compararlo con otras condiciones físicas porque esto afecta el comportamiento de una persona; sus acciones y su discurso está atravesado por esta condición de salud. Entonces, ¿cuál es la profundidad del argumento que supuestamente expone?

Pero eso para qué hacer una crónica o una entrevista, si con un meme basta para que se entienda. Igual, ella fue paciente (psicológica y/o psiquiátrica) y por eso no debemos entender mal su denuncia.

Pero qué imbécil.

junio 29, 2020

Memorias de una hospitalización XIV

Cuando estaba aún hospitalizado haciendo todo lo posible para sanar una herida invisible a los ojos, hacía cosas que normalmente uno no asociaría con el que una herida interna sane. Uno cree normalmente que toca quedarse quieto y evitar que los tejidos se muevan. Uno cree que entre más tranquilo se esté, más fácil será todo. Al segundo día de estar allá metido, lo común es que todo el personal de enfermería y los médicos se empecinen en hacerte mover, sacarte de la cama tantas horas como sea posible y ver que te muevas por tus propios medios. Nunca solo pero siempre activo -a menos que algo duela-. Dándole espacio a las siestas cuando el cuerpo las pida.

Cuando me quebré un hueso en el pulgar de una mano, hubo una espera de dos meses antes de tener mi mano libre de nuevo. Una de las tareas que me devolvió la motricidad fina fue... jugar videojuegos con los amigos, tres y cuatro horas cada vez. O más. Jugar Winning Eleven hasta el cansancio (literal) para recuperar esa relación cercana entre el dedo oponible y los ojos. La terapia era sólo para recuperar fuerza, porque el dedo se movía a las mil maravillas (traqueando una que otra vez pero funcionaba perfecto sólo un par de semanas después).

Ahora que han pasado ya un par de meses desde que fui dado de alta, encuentro que el dedicarme a mantener mi casa limpia ayuda montones a recuperarme. Limpiar vidrios, trapear pisos, pasarle el cepillo a los baños. Todas esas cosas han hecho por mí tanto como si saliese cada día en la bicicleta o entrenara en el gimnasio como antes. Me siento un poco más hábil, un poco más fuerte, un poco menos endeble. He subido de peso y ha regresado el tono muscular a varias partes del cuerpo que lo habían perdido.

Todo esto que les cuento se parece mucho -creo yo- a la búsqueda por sanar un poco de la depresión. El camino pasó, entre otras cosas, por intentar cosas. Cambiar de estado entre no hacer nada y hacer algo, cualquier cosa. Estaba acostado en el sofá, mirando al techo y viendo cómo el crepúsculo me rodeaba de sombras siniestras, sin pensar en nada diferente a la tristeza, los recuerdos y los miedos. De repente tuvo sentido dejar de ver twitter y comenzar a preguntarme qué me gustaría hacer, casi como una extensión al preguntarme qué era lo que me gustaba hacer antes de todo eso. Antes del perro negro.


Los caminos para sanar suelen ser los más inesperados. Como que el cuerpo y todo lo que hay en uno está hecho para curarse en la medida en que le demos uso. En que volvamos a intentar algo, cualquier cosa. No creo tanto en el dicho ese que asocia el uso a la atrofia, pero creo firmemente que es más habilitante intentar y fallar estrepitosamente que quedarse mirando el atardecer desde la caverna.

abril 06, 2018

Consent



El consentimiento es un concepto poderoso y básico en las interacciones humanas. Parte de no asumir que las decisiones de una parte son igualmente válidas para todos los demás, procura conocer esas otras visiones antes de llevar a cabo cualquier cosa y da a otras perspectivas un lugar en el mundo.

¿Qué tan interiorizada puede estar esta idea novedosa? Imaginen que están en una reunión con delegados de una universidad sueca. Ustedes, muy latinos, departen y se toman el vinito y los tentempiés mientras hablan de sus planes en la universidad sueca. Al final, llega la señora sueca y se despide de cada uno, preguntando si está bien darles un abrazo. Como podrán imaginar, fue inesperado ver que la señora me preguntaba si estaba bien darme un abrazo. Lo preguntó como la cosa más natural del mundo mientras que yo sentía que mi opinión era importante y que mi espacio personal merecía respeto.

*

En el pasado distante sigue estando un recuerdo en particular. Una noche, mi pareja en aquel entonces tuvo sexo conmigo sin mi consentimiento, mientras yo estaba inconsciente, dormido.

Fue después de un día largo, en el que caminamos por horas bajo el sol, hicimos mil cosas y fuimos a muchos lugares. En la noche nos encontramos con unas amigas y nos tomamos un par de cervezas en un bar. Volvimos a casa de su familia pasada la medianoche y yo caí en un sueño profundo ni bien me había recostado en la cama. Lo siguiente que recuerdo son dos rayos de consciencia, de uno o dos segundos cada uno, en los que me veo debajo de ella mientras me quita el pantalón, me hace sexo oral y me monta. No le interesa despertarme, asegurarse de que yo participe activamente; sólo me usa para su placer.

El no recordar bien qué pasó es el primer problema que enfrenté y he enfrentado desde la mañana siguiente a ese episodio. No saber qué más había pasado ni cómo llegaron esas imágenes a mi cabeza. ¿Será que lo soñé? Recién en la tarde del dia siguiente, tantas horas después, ella atinó a preguntar si mi ensimismamiento tenía que ver con lo que había pasado anoche. Que tampoco quiso mencionarlo o describirlo. Y yo seguía sin saber qué nombre ponerle a lo que había pasado, cómo pensar al respecto.

Sólo hasta que le pregunté Qué pasaría si hubiese pasado lo mismo, sólo que invirtiendo los papeles, sólo ahí vio las cosas de otra forma y abrió un poco los ojos. Cambió el tono. Comenzaron las dudas. Me ayudó a través de su miedo, a entender que en realidad sí era algo grave, tal vez más de lo que yo creía.

Las dudas y el problema básico de la disonancia cognitiva (dos cosas radicalmente opuestas viniendo de la misma persona, ambas ciertas) hicieron que terminara el noviazgo con ella una semana después. Lo siguiente, igual de importante, fue el buscar ayuda en mi red de apoyo. Hablar, escuchar y tratar de entender a través de los demás. Atreverme a hablar de esto como violación y entenderlo como tal. Entender las emociones y las ideas que me pasaban por la cabeza a partir de ello. Pasar por el sentirme culpable, por el buscar lo que había hecho mal para que esto pasara.

Porque ella no era así. Si lo hizo es porque hice algo mal. Seguro.

Ella siempre se presentó a sí misma como feminista. Comunicó ideas feministas que nos educaron a todos los que los leímos. Cuestionó a aquellos que eran machistas en público y se enfrentó con quienes le restaban importancia a sus ideas o a sus protestas. Y sin embargo, eso no la llevó a cuestionarse cuando decidió por mí y me quitó el poder del consentimiento. No debatió ni se cuestionó a sí misma, sólo escuché que se dijo algo similar a "lo siento pero no" mientras me bajaba los pantalones, tal vez diciéndose que no iba a dejar pasar sus ganas de tener sexo.

Esa noche no fui merecedor de respeto. Se supone que el consentimiento es contínuo y consciente, pero esa vez no fue así. Lo que normalmente servía como fuente de confianza en esa persona no cambió nada y no modificó sus acciones. Nada de lo que alguien crea, piense o diga es un certificado que garantiza saber cómo serán sus decisiones futuras.

Nunca entendí de dónde salió esa versión de ella, tan diferente a todo lo demás. Una versión que tampoco supo explicarse a si misma y que tampoco pudo ofrecer la certeza de la no repetición. Sus excusas pasaron por decir que Se sintió como siempre, que Ella tomaba la iniciativa, por cosas que nada tenían que ver con el problema como tal. Con el tiempo entendí que no me corresponde entender y por ello ha sido más fácil dejar atrás. Tampoco me interesa debatir sobre la legitimidad de su feminismo, de sus palabras, porque no me corresponde. Lo que sí podría hacer es prevenir a otros sobre lo peligroso que es estar con ella, pero eso implicaría estar pendiente de su vida y eso francamente no me interesa.

¿Será que en algún momento, mientras escribe sus diatribas feministas, se pregunta el porqué de sus acciones esa noche? Nunca lo sabré, supongo.

**

Cuando he hablado con M. sobre esto (y en general, sobre cualquier cosa que esté medianamente conectada a la historia de aquella chica), ella me hace notar que hay cierto tipo de bloqueo en mí. Que bloqueo toda esa historia y el vínculo mismo, como si dejara en un desván todos los recuerdos asociados debidamente cubiertos por sábanas o empacados en cajas; nunca lo hice conscientemente pero encuentro verdad en ese comentario porque hay cosas que simplemente no recuerdo sin un esfuerzo prolongado.

Tal vez es que no encuentro la forma de ponerme en su lugar y sentir empatía por L., considerar las emociones que la afectaban en aquel entonces (que pensé conocer lo suficiente en su momento) y que han podido guiar sus decisiones. Así cómo me pasó antes con aquella exnovia en otra vida, esa que dejó tantas marcas imborrables, a quien simplemente dejé como una colección de recuerdos que no entiendo y que hace tiempo dejaron de ser mi problema. Posiblemente sea este el lío: la imposibilidad de convivir con estas cosas que inconscientemente bloqueo o ignoro.

Escribo esto, entonces, tratando de leerme a mí mismo y de encontrar esa pizca de paz que hace falta para no mirar de reojo hacia atrás, con temor de reencontrarme con aquello que me ha causado tanto temor cada vez que doy un paso adentrándome en el futuro.

Al final, todo siempre será cuestión de fe, de tener fe en otros y de cómo algunas veces la fe también se agota o se esfuma sin remedio.

Unconscious people don't want tea

abril 02, 2018

Stroll

Hay calles llenas de miedo. De incertidumbre y dudas. ¿Será que soy capaz de hacer lo que esperan que haga? ¿Será que cumplo con los objetivos del proyecto? Calles que suenan al timbre del celular del trabajo o que tienen el color del email corporativo.

Hay calles por las que discurre la desilusión. Calles de las que uno sólo recuerda el piso, las grietas, los desagües y el tono de gris del cemento. Calles que uno recorrió mirando al piso, como si buscase el ánimo o los restos del amor (propio o ajeno). A pesar de todo, son las que preferimos no volver a ver ni recorrer.

Hay calles llenas de desasosiego. Calles llenas de planes con mil condiciones sobre ellos. Sueños etéreos, vanos, loterías inalcanzables con una serie infinita de pasos hacia ellas.

Hay también calles en llamas. Calles donde no volvió a crecer la hierba después de que pasáramos por allí, invadidos por la ira, ahogados por ella.

Hay calles que huelen al amor. A la contentura y a la satisfacción. A la sensación de ser cuidado y querido, de estar a salvo y querer compartir las papitas a la francesa con alguien.

Lo más interesante de todo es descubrir que las calles también se pueden resignificar, se les puede cambiar el color, el olor y la banda sonora.

febrero 16, 2017

Heart

It never ceases to amaze me how much, how deep a football club might get into your feelings. Yesterday I had a brief, slim line of hope lingering after 45 minutes of digging deep and having, against all odds, several chances to get on top in the scoreline. A draw in Munich? Of course it was good. Suddenly the second half began, our captain got subbed after getting his hamstring done and it seemed as if he took the heart of this team with him. Never had I seen the phrase "he is the heart of this team" so blatently proven as yesterday. Just as you would expect when you take a heart from a living thing, the team collapsed in a matter of minutes and died. I saw my team die on the pitch and no one, not the manager nor the subs or the fans, could do a shit to stop it.

We all died there. The hope of a decent closing for Arsene and his legacy. The consolidation of this group of players as the result of all this effort we did during these tough years. Our belief in the way the coach and the Board are doing things. The possibility of challenging anyone on anything. The high standards Arsene set up for himself and the club. Everything died there yesterday.

It will get worse. We'll end up below Sp*rs, we'll see them all celebrate. We'll go back to mid-table obscurity and intrascendence as it was before we were lucky enough to have Dennis on our side. Make no mistake: if you ever thought we were not that club anymore then you were deluded by how bright and shinny Dennis was. Eventually the structure of the club will improve to help whoever gets to be coach and won't expect them to be coach/manager/scout/visionary at the same time. Hopefully we'll get an eager coach willing to ask and to punish underperforming players rather than let them punish themselves. One that pushes them to run their asses off out there so we can see some decent pressing when we choose to concede possesion. That kind of, you know, decent football.

I felt heartbroken when they broke down to pieces last season. The goal against Leicester on stoppage time was supossed to be the beginnning of something, the light at the end of the tunnel. Instead, it became a simmering memory of something that was never meant to be thus eventually simmering down as a glorious failure. Another one. Now I'm just sad. Plain sad. Black-hole sad. So sad no sadness can escape.

We had years and years of arguments about how much possesion we had and how to score more goals. We are reduced to a keeper, a defender/vicecaptain and a winger who show some courage. The discussion now is how to get back the heart into the team. Into the bloody fucking club, if you ask me.

Note. I'm fucking done with my life and Arsenal's doom interlaced. My failures and delusion mixed with their failures and delusion. Neither seemingly getting to whatever we envision ourselves achieving.

diciembre 07, 2016

Candle

La noche de las velitas no ha sido tradicionalmente mi celebración favorita. Siempre olvido la fecha, llego tarde, pienso que es el día siguiente, rehuyo participar. Hacerle vigilia a la concepción de la Virgen no ha tenido mucha relevancia para mí, ni siquiera cuando era creyente y devoto. No quita que haya colgado faroles y manchado sardineles con parafina de colores, claro. Uno hace eso porque está con la familia, porque algo se hace y cambia la rutina. Y qué frío pero hay canelazo.

Las únicas veces que prendí velas con alguna intención o algún interés lo hice mientras estaba en terapia. Cuando no entendía bien qué pasaba, llegaba a casa buscando estar solo, ponía un cojín en el piso y prendía una única vela frente a mí. Por lo que recuerdo, lo hacía por buscar algo que me ayudara a acallar los pensamientos repetitivos. También lo hacía para procurarme un espacio de calma en medio de tantas emociones abrumadoras. Por último, creo que era una manifestación de aquello que vociferaba muy en el fondo, diciendo a viva voz que era necesario conservar la esperanza en el Yo del futuro.

Le prendí una vela al Yo del futuro, confiando y deseando al mismo tiempo que esa versión encontrara la forma de hacer mejor las cosas para sí mismo.

octubre 30, 2016

Deprivation

Una de las cosas que identifico ahora como una alerta temprana en mi ánimo es la variación en los hábitos de sueño. Dormir mucho, muy poco, a deshoras. Dormir raro equivale para mí a tener un perrito que comience a ladrar antes del temblor de tierra. Me pone a buscar el maletín con el pito, el atún enlatado, el radio de pilas y agua embotellada. Me pone a buscar las listas de chequeo que uso para revisar conscientemente qué tan bien o mal estoy en realidad.

A veces es necesario meterse debajo del escritorio pa llorar un ratico y salir luego a reconstruir los daños.

A veces es mejor salir corriendo al punto de encuentro y darse abrazos con la gente de uno.

Que se note que escribí esto después de un simulacro de evacuación.

octubre 07, 2016

Proyección

Anoche soñé que L. se las arreglaba para encontrarme y decirme Qué viejo estás, te quedaste solo.

Es tremendo ver cómo uno proyecta los miedos propios en existencias ajenas. Que además son supuestas porque ya ni certeza de su ser hay. Y bueno, parece que persiste el miedo a aquel deseo vestido de maldición.

mayo 17, 2016

Turtle

Después de la depresión soy más lento para hacer mi trabajo. Siento que tengo más ideas y conceptos en la cabeza pero me tomo más tiempo para resolver un problema. Me viene a la mente la imagen de una moto vieja arrancando lentamente hasta que tiene impulso suficiente.

Soy una tortuga y no sé si soy la tortuga en la paradoja de Zenón o la tortuga que le gana a la liebre. Tal vez sea la tortuga en Buscando a Nemo.

Soy la tortuga.

mayo 12, 2016

Nod

You can actually see how everyone nodded, moved their heads sideways, like helping Danny on heading that ball.



I really thought it was the defining moment, the turning point.



I'm still heartbroken, I guess.

abril 26, 2016

Top of the league

El fútbol me tiene triste. Lo que habría escrito en twitter todo este año se resume más o menos en este vine.



Maldita sea, Arsenal. Maldita sea.

enero 01, 2016

Ranthought - 20160101

Hay dos intervalos de tiempo para los que parece que no recuerdo muchas cosas. Han sido varias las oportunidades en las que me siento a ver una película, reviso iCheckMovies y veo que la vi en algún momento entre abril y agosto de 2011. O tal vez entre diciembre de 2013 y febrero de 2014.

La depresión también se mete con la memoria a largo plazo, parece.

enero 12, 2014

Minimal

Hay que agradecer incluso la oportunidad de pelear.

Cuando se pelea por algo que se considera justo, se define algo hacia lo que tenemos sentido de pertenencia.

A veces, cuando se ha caído en un lugar muy, muy profundo, el que aparezca un combate justo da la posibilidad de defender eso mínimo que se tiene de sí mismo sin importar el momento. Por medio de esa pelea uno llega a encontrarse nuevamente. Casi como una nación dispersa que se une alrededor de una causa común, así se reconcilian ideas dispares y llegan a darse su justo lugar dentro de uno con tal de defender lo que está en peligro de ser destruido desde afuera.

Algo que pudo haberme hundido más me dio la posibilidad de encontrarme. De encontrar un lugar firme a partir del cual volver a andar por la vida. Andar mejor.

Gracias.

septiembre 25, 2013

Deserve

«No te mereces a nadie y te vas a quedar solo»

Sí. Eso me dijeron en un grito que todavía resuena en mi cabeza. Confirmando luego que no se arrepentían de hacerlo. Y si me preguntan, ahora mismo yo lo creo. Me lo repito y todo.


agosto 07, 2013

Ranthought - 20130807

Hay preguntas que duran años en responderse. Lo triste es que pase tanto tiempo y al final lo único que queda es una sensación profunda de fracaso.

julio 30, 2013

Wrong way

Que hay que encontrar un equilibrio delicado entre la inconformidad que mueve hacia adelante y el aprecio por lo que se es y se ha hecho hasta ahora. No lo encuentro y por eso la inconformidad lo anegó todo, lo dejó todo como un pantano.

Que uno es especial. No, eso sería válido si algo de lo que hago tuviese alguna utilidad o algún sentido para mí. No lo tiene, así que me siento como un bicho raro.

Que no hay que compararse. No hay que ir compitiendo contra todos como Miguelito. Termino comparándome después de divagar sobre lo mal que he hecho algo. Primero viene el garrote y luego la frustración.

Que hay que soñar. Se me olvidó cómo.


No hago nada como dicen que debería hacerlo.

julio 18, 2013

Pussy(lánime)

Siempre he demandado de mí lo mejor posible. Bueno, al menos hasta hace poco. Últimamente rehuyo los intentos fallidos y he perdido la persistencia, la insistencia, la terquedad propia del que quiere saber cómo es que funciona algo. Eso pareciese que se evapora fácilmente si se deja al sol de la baja autoestima; sólo queda la desconfianza del que no cree que lo que se hace resulte en algo bueno o útil.

No me quiero volver un pusilánime.

julio 12, 2013

Ranthought - 20130712

Volví a perder peso. He estado enfermo y eso me ha hecho comer mal.

Renuncié. Trabajo dos semanas más. Aún no sé qué haré. Me quedan cuatro millones y medio para vivir de aquí a que encuentre una fuente de ingresos.

Hice saber a mis amigos cercanos que me sentía muy mal. Que estaba muy mal. Algunos estuvieron allí hasta que la frustración fue más grande. No los culpo. Otros insisten, persisten. Es bueno no sentirse tan solo.

Busqué ayuda. Tal vez funcione. Espero que funcione.

julio 03, 2013

Light

No importa que uno viaje a toda velocidad por la carretera, tratando de dejar a un lado los problemas en uno mismo. Esos problemas suelen ser ideas que viajan a la velocidad de la luz por nuestra cabeza. Y nada es más rápido que la velocidad de la luz.

Moraleja: Resolver los problemas y no usar el viaje como programación neurolingüística. No funciona.

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