Ranthought - 20181210

Luis Carlos Vélez dice que la división del país "Es otro resultado, ni mejor ni peor, de no estar en medio de una guerra contra la guerrilla".
 
Peca por ser políticamente correcto con sus estimados y entrañables. Es el Fajardo del periodismo, sin comprometerse siquiera en el especial del 28 de diciembre.
 
Peca además, y es más grave, porque le parece comparable darse bala en el monte con las peleas en el Congreso y las payasadas de turno.

¿De dónde sacan estos mamarrachos para escribir?


Unload

Entrar a amazon punto com y ver todas las cosas que no necesito.

Entrar al mismo sitio web en black friday o cyber monday para ver todas las cosas que no necesito, en oferta.

No necesito.

Installer

Entre mis primeros emails que aún existen en GMail, encuentro la primera base de datos en Oracle que hice para un proyecto de verdad. Varios documentos relacionados. Instaladores y scripts SQL variopintos. Y entre todo eso, un instalador de Firefox 0.9.3.

Un instalador que, por estar en un humilde archivo punto exe, GMail bloquea sin compasión. Antes, en el lejano 2004, GMail estaba preocupado por ser rápido y ofrecer más espacio, no por ser seguro. Por eso mismo, mi cuenta estaba llena de instaladores que mantenía a la mano o que compartía usando la cuenta de correo en la que sí cabían.

Así pues, mi espacio de almacenamiento dice que me estoy aferrando a un viejo instalador que ni siquiera puedo usar. Como en la vida real, también hay apegos irracionales a lo intangible. Bien haríamos en borrar muchas cosas que ya no volveremos a usar (ni siquiera para pensar en el pasado, usándolos como puente a los recuerdos). Fotos, emails, archivos. Información que ya es sólo basura y que bien haría en volverse nada y ceder su espacio a cosas nuevas. Servidores que mantenemos llenos y prendidos al cien por ciento de su capacidad, alojando y ofreciendo sin descanso cosas que no usamos.

Qué desperdicio de todo.

Cipri

En esencia, me resulta imposible confiar en un policía.

Es una desconfianza que raya en lo patológico y que no se mengua sin importar la circunstancia. A duras penas logro ponerla tras una máscara del respeto mínimo que brindo a cualquier ser humano mientras interactuamos. Desconfío siempre, del todo, sin ambages ni concesiones. Por definición, asumo que un policía intentará joderme hasta que encuentre a alguien más a quien pueda joder más fácil.

*

Cuando era estudiante universitario, tuve la fortuna de serlo en una universidad pública. Una muy grande. Allá llegaban los policías muy temprano en la mañana (siempre sabían cuándo pasaría algo, como si cuadraran cita con los encapuchados) a comer empanada mientras era hora de golpear gente. Algún estudiante muerto hubo en la entrada donde se encontraban siempre; nada pasó. Algún policía muerto hubo; la prensa corrió a reforzar el estigma que se mantiene día a día sobre los que estudiamos y estudian en una universidad pública.

Igual, uno siempre era el sospechoso de hacer las cosas mal y algún Fiscal general (peor que el actual) salía a decirle a los periodistas que los posgrados de mi universidad versaban sobre cómo lanzar bombas. Sin sonrojarse siquiera, el muy hijueputa.

El caso es que más de una vez tuve que esconderme de esos policías que entraban a golpear gente a la universidad. Salir escondido en el carro de algún profesor mientras esos policías esperaban en las entradas a que saliera alguien más para llevárselo preso. Llamar a la vicerrectoria y oírlos decir que garantizaban nuestra seguridad mientras veíamos policías con escudos, armaduras y balas de goma correteando gente hasta tenerla a la mano para golpearlas (o dispararles latas de gas lacrimógeno si no se dejaban). Obvio no podían garantizar ni mierda.

Afortunadamente me salvé del primer día que entraron a la universidad. Aupados por Uribe, claro. Entraron y dispararon gas hacia los edificios, dejando atrapados a todos los que estaban en clase. Golpeando estudiantes que estaban haciendo lo que un estudiante hace: estudiar, parce. Porque, así les parezca increible, uno escuchaba la pedrea en la calle y seguía estudiando porque a eso es que uno iba. Supe de amigos que se escaparon de los salones rompiendo las ventanas y corriendo hacia las canchas de fútbol. Otros, enojados, comentaban cómo le lanzaban piedras y ladrillos a los policías. Yo me salvé porque estaba jugando en alguno de esos locales de videojuegos que quedaba cerca, esperando mi clase de las 4 p.m. Cuando salimos a ver, había un policía con armadura atendiendo en la entrada; dimos media vuelta y nos fuimos a casa pensando en lo grave que se veía todo.

Después fueron años de salir caminando en silencio, de verlos tomar fotos desde el puente peatonal que da ingreso a la estación de TransMilenio, de ver mover la entrada a la universidad para hacer más fácil el dispersar las manifestaciones. De verlos meter gente disfrazada a las manifestaciones para "identificar gente", que suele ser el eufemismo de moda para decir que revientan todo desde adentro.

**

Otro escenario en el que me veo enfrentado a la policía es en los conciertos. Me gustan los conciertos ruidosos con varias guitarras y pogo de integración. Conciertos a los que vamos todos sin importar nada diferente al haber podido pagar la boleta. Allá se daban cita esos mismos policías a golpear metaleros: algunos por intentar colarse, otros por "ser marihuaneros", otros por cualquier otra cosa. Policías a caballo empujando gente con sus enormes caballos, policías con escudos y bolillos, policías con armaduras.

En uno de esos conciertos caminé de salida junto a la novia de entonces, escuchándolos compartir anécdotas sobre cómo aquel había caído después de que le dio un bolillazo, cómo ese otro se sacudía con su pelo largo mientras lo empujaba con el escudo y le golpeaba, cómo otro más había salido reventado por "revirar". Como no teníamos otro camino más que pasando junto a ellos, avanzamos en silencio mientras alguno atinó a preguntarme si yo también quería otro poco. De bolillo y golpes, supongo.

***

Los países del primer mundo elogian y celebran sus fuerzas armadas. La gente les paga el pasaje de avión, les rinden homenajes cada vez que pueden, las leyes siempre tienen en cuenta a los veteranos. Acá en el tercer mundo suele ser todo lo contrario: la Policía termina en medio de tormentas de pata cuando va a atender riñas, los soldados son vistos como fuente de opresión y como otra herramienta del Gobierno para joder a la gente (a menos que uno quiera viajar a su finca o tener muchas cabezas de ganado en sus extensas fincas, caso en el que uno sí aplaude el trabajo de las fuerzas armadas).

El primer mundo parece sentirse orgulloso de sus fuerzas conquistadoras, de sus enviados de la democracia y el orden. Acá no han sido más que una herramienta para perpetuar porquerías e hijueputas. Tal vez sea por eso que a nadie le interesa aplaudir por estos lares.

Si me preguntan, no siento ni un gramo de compasión o empatía por un policía, en cualquiera de sus presentaciones. Sacaron a alguno en un periódico diciendo que ellos tienen sentimientos. Y posiblemente así sea, pero también sé muy bien que, una vez se visten para salir a trabajar, harán lo que tantos experimentos han confirmado y olvidarán todo lo que no sea su ansia de poder y las órdenes de sus superiores.

Policías hijueputas.

G-nope

Gnome no logra dejar de ser un asco desde que decidió crear la versión 3 y botar a la basura cualquier idea de usabilidad.

Veo que todo sigue como estaba cuando abandoné Gnome, hace ya ocho años. Qué desperdicio, todo ese código sin servir para lo que se supone que debería servir.

Seguiré lejos de ese adefesio.

Vote

En Colombia muchos votan con rabia o con enojo. Con ganas de ganarle a los que no piensan igual para presumir la victoria, más por identificación con un colectivo que por una identificación con un programa de gobierno.

En Europa son cada vez menos los jóvenes y jóvenes adultos que votan (de pronto prefieren tirar piedra que legitimar partidos políticos). Y es esa apatía la que deja las decisiones en manos de los más viejos, que usualmente poco entienden de los nuevos canales y procesos, las nuevas tecnologías y las normas de facto.

Rupert Murdoch parece estar dando sus últimas peleas por seguir teniendo un negocio sostenible sin cambiarlo en lo más mínimo. Y Europa, al menos por ahora, cede a sus pretensiones. Hay que ver cómo los estados de la Unión transforman ese chorro de babas en legislación efectiva y cómo los grandes Walled Gardens responden a ello. ¿Cambiará la búsqueda de Google para no ofrecer vínculos a contenidos que les van a cobrar por ofrecer ese vínculo? ¿Cómo controlará FB el que sus usuarios compartan vínculos a contenidos externos a la plataforma?

Veremos.

Fritz

No todas las películas de Fritz Lang son la guasamondá ni son maravillosas.

Me senté a ver Doktor Mabuse der Spieler (1922) y me resultó imposible de seguir. No sé si sea más fácil de ver después de leer el libro del que sale el personaje, pero yo no logré identificar a los personajes tras cincuenta minutos de esforzada observación.

Por otra parte, no deja de sorprender que Tom Cruise siga aprendiendo, ya viejo, a hacer nuevas maromas para poder entretener al público. Es todo un Jackie Chan moderno.

Countries, Nations

La experiencia de país normalmente varía de persona a persona, por lo que me resulta extraño pensar, como tratan de vender los publicistas y los políticos (que tampoco son muy distintos los unos de los otros), que el país es ésto o aquello. Que no somos lo que muestran en esta serie o en esa otra; que la gente es así y asá, que las riquezas están acá y acullá. Que las cosas buenas están y son muchas.

La experiencia de país es muy personal y si acaso tendrá en común lo que pasa por lo cultural, que normalmente es transversal. A menos que uno interactúe con personas pobres y adineradas, lo que hace que eso que creíamos transversal cambie también. No hay una única interfaz de país.

Esas situaciones o experiencias que se presumen unificadoras, en realidad sólo resaltan más las diferencias. La selección nacional de fútbol, por ejemplo, sólo sirve para promover unas ideas que en la realidad no existen; se vive una falsa unidad entre personas que igual, unos tragos más adelante, bien pueden terminar en una riña o que al día siguiente se van a enzarzar en cualquier tipo de enfrentamiento (diga usted, a los codazos mientras intentan entrar al mismo bus). Nos venden la idea de ser un país bello y bueno, lleno de gente que se pone la camiseta y es vivo reflejo de todo lo bueno que proyectan unos deportistas; la realidad, bien distinta, pasa por unos cuantos atletas de alto rendimiento que hicieron las cosas sin saltarse pasos, sin torcer las normas, con disciplina y dedicación, que es lo que normalmente no se usa en el cotidiano colombiano. Es por eso que lo que todos -periodistas e hinchas- rescatan de los partidos son precisamente los resultados a la vez que ponen el trabajo o la preparación en un segundo plano, supeditándolos a opiniones y cotilleos de esos que prefiguraron el clickbait en la era de la radio y la TV.

Todas las experiencias de país son entonces, igualmente válidas. Lo que me pase a mí nada tiene que ver con lo que sufre o goza el otro. No estoy loco por querer cambiar mi rutina al considerar inviables las opciones que tengo aquí; nada tiene de irracional el que otros se sientan a gusto en una u otra ciudad. Lo que se vive a diario es una construcción colectiva y una negociación permanente (de espacios, de recursos, de roles, de ideas) que funciona mejor para unos que para otros. A cada uno le corresponde simplemente gestionar su propio proceso de negociación y el espacio en el que mejor le funcione.

Es por todo esto que resulta necio cuestionar la experiencia de país que unos u otros puedan tener. Por eso es importante atender a quienes han vivido y viven la violencia, de la más cruda a la más sutil y normalizada. Ya estuvo bueno de minimizar las experiencias ajenas para ensalzar un estúpido sentido de pertenencia a algún colectivo inútil que poco se preocupa por el bienestar de quienes lo conforman.

Ranthought - 20180820

Para ver la diferencia entre la forma en la que trabajan los desarrolladores hispanohablantes y los de otras latitudes, sólo es necesario comparar las preguntas en las versiones en inglés y español de Stack Overflow.

El contenido del sitio en español está plagado de preguntas mal formuladas, de usuarios perezosos que no leen la documentación del software que usan para construir más software, incompletas porque no muestran el código que están intentando hacer funcionar, ilegibles porque no les importó aprender a escribir.

En general, dice mucho de las estructuras en la cabeza de quienes escriben líneas de código por acá. Hace rato me cansé de pelear con los que llegan a pedir que les escriban el código o les resuelvan el problema para su clase de programación.

Yo no soy ni mucho menos un gran desarrollador; me gusta resolver problemas y me preocupo por leer bien antes de escribir, me preocupo por escribir bien así me tome más tiempo. Me aterra ver cómo tantas cosas se hacen con las uñas, con pereza y sin mayor preocupación por la calidad.

Peón

Broom

El otro día un señor en su camioneta consideró prudente ir por una calle en reversa y entrar en reversa a una avenida. Mi comentario (la parte que pronuncié) fue "un campesino más". Mi pensamiento completo fue "un campesino más que se escuda en el hábito para no aprender nada". Igual no me gustó pensarlo. Me acordé de mis tíos en el valle de Tenza, de cuando alguno iba a la reunión de la vereda para ver cómo montaban el acueducto y las líneas de riego. Todos de repente sabían de mangueras, plantas, motobombas. Todos aprendieron para poder seguir con su oficio.

Luego, ayer, se posesionó un presidente nuevo. Esto salió hoy.


Ayer precisamente, pensaba en estas analogías. Los abuelos y los papás le decían peón (pión) al iletrado, tosco y burdo (normalmente, asociado a su falta de educación formal). Igual, la educación formal no es garantía de nada ni certifica nada más que conocimientos particulares sobre algo. Algo de esa costumbre nos quedó por ahí, normalizado.

La verdadera diferencia en esta foto (y lo digo yo, poco amigo de la Policía y lo que representa) está en que el que sostiene la sombrilla se compromete (en teoría, espero que en la práctica) con el servicio a los demás, a todos, al que lo necesite. El otro sirve a unos pocos y vive del favor sombrío como moneda de cambio, despreciando como despreció los últimos cuatro años a las minorías, a las mujeres y a los que pensaban diferente.


El peón trabajaba y trabaja de sol a sol, vive del jornal a cambio de su trabajo y no le debe nada a nadie. Haré la plana para quitarme esto también de entre las costumbres. Ya suficientes cagadas me han hecho personas con maestría y doctorado como para comer de póster con sellito.

Dependable

Anoche tembló. Fue un sismo relevante pero inocuo, de esos que se dan con cierta frecuencia al sur de Santander. En Bogotá, donde estamos a unos trescientos kilómetros de distancia, se sintió lo suficiente en los pisos altos como para preocuparse y buscar información.

De las cosas que uno recuerda sobre el entrenamiento en caso de terremoto es que toca tener un radio de pilas. Porque la radio es el medio más simple por el que nos podemos enterar de cualquier cosa, en cualquier situación. Pues bien, prendí la radio (el stream de Internet, pero casi) y comencé a ir de emisora en emisora, comenzando por las señales principales de las cadenas radiales más importantes. Sólo encontré normalidad: charlas sobre cuál podría ser la camiseta más bonita en el mundial de fútbol. Diálogos sobre la nueva unidad médica en un barrio de Bogotá. Programas de mucha música y poco diálogo que hacían pensar que los otros, de más diálogo y menos música, habían sido grabados más temprano y ahora sólo eran dispensados por una máquina sin miedo a morir aplastada por los escombros del edificio.

El único lugar donde encontré gente diciéndole a la gente qué hacer fue en la radio juvenil. Esa que han demandado y puesto en la picota pública por hablar de pipís y cucas y mierda y sexo, esa misma. Ahí estaban los practicantes de comunicación social, los primíparos que ponen a cubrir los turnos más aburridos o menos rentables. Esos fueron los humanos responsables de la noche, diciéndole a sus oyentes -muy a su manera- que dejaran de ponerle atención al programa de turno y salieran a un lugar seguro en calma, llevando consigo sus artículos de emergencia.

Gracias, queridos millenials. Ustedes parecen ser los únicos que se preocupan por cuidar de los demás.

Ranthought - 20180525

La pregunta fome de hoy en StackOverflow En Español fue:

"Si abro un puerto del router, podré conectarme de forma remota a mi servidor de base de datos"

Parce, no hay derecho. En manos de estos seres está la información de la gente. Y después están preocupados es por Facebook.

D:

Dad

Si hay algo que he aprendido bien es que el actuar de acuerdo a lo que se cree no garantiza nada. No da el derecho adquirido a nada ni merece un premio por nada. Sólo se es como se desea ser (o tan cercano a ello como se puede). Por eso mismo, cada vez que veo a alguien ser consistente en esa forma de vivir siento respeto y admiración.

Mi papá, por ejemplo, me legó algunos ejemplos que me pareció importante conservar. La mayoría, sin embargo, son ejemplos de lo que no quiero ser o hacer.

Creo que por eso mismo ha sido tan importante dar con la existencia de Arséne Wenger. Alguien que se dedicó a un quehacer que ama, rodeado de miles de caminos fáciles y que siempre eligió ser fiel a sus convicciones, valorando la importancia de justificar los caminos y los medios tanto como el fin mismo en cada meta de la vida.  Un recordatorio andante de lo mucho que se puede parecer el fútbol a la vida, día a día y jornada tras jornada (de la liga).

Podría afirmar sin temor a exagerar que Arséne fue el papá que elegí tener para poder imitar y aprender con el ejemplo; el que fue conmigo a fútbol cada fin de semana, sin falta, por dieciocho años. El que tenía algo qué decir sobre todo y para cualquier pregunta. El que nunca cedió a los caminos fáciles de la arrogancia y el irrespeto (tan populares en los medios, además).

Arséne me hizo creer que la gente buena también la logra sin dejar de ser, sin ceder a la presión de lo común. Que el valor está en ganar sin que sea a cualquier precio, de cualquier forma.

Cuando Bowie dejó de estar, algún reportero con iniciativa le preguntó a Arséne qué pensaba. Él, elocuente, tuvo por decir:

I must say, the message he gave to my generation was very important because it was after the Second World War and it was basically - be strong enough to be yourself. That is a very strong message and very important for my generation.

Quisiera creer que él me ofreció exactamente eso. El carácter propio del alsaciano hecho técnico de fútbol y padre. Supongo que ahora me corresponde ir solo al estadio, a vivir lo que me fue legado.


Gracias por todo, Arsenio.

Ranthought - 20180520

Hoy tuve que detenerme por más tiempo de lo normal frente a la entrada del estacionamiento en el edificio donde vivo, pues había un grupo de unas doscientas personas caminando hacia el centro de la ciudad.

Apenas me detuve y bajé la ventana, una de las personas -que iba en bicicleta- se acercó y me dijo sonriendo que Hay que esperar a que pase todo un país. Le sonreí de vuelta y simplemente le respondí que eso era lo que me correspondía hacer en ese momento: esperar. Que tenía tiempo.

Siguieron caminando con sus banderas venezolanas en la mano. Yo seguí camino a casa.

Pothole

Si le preguntan a cualquiera por ahí, es muy probable que les digan que Bogotá se ve más lenta desde el interior de un automóvil mientras llueve. Esa Bogotá gris, fría y húmeda, llena de charcos y adoquines flojos que juegan a ser silenciosas trampas de agua. Esa misma, sí.

Bogotá se hace más lenta y podrían decir que su andar se hace cansino. Es más difícil conseguir un taxi libre, es más probable que el bus esté lleno de gente con el pelo mojado y las medias empapadas. Los atascos son más largos y se hacen insoportables por el frío. Las ventanas salpicadas de gotas y cubiertas por el vaho salido de las tripas de todos. Los semáforos a veces se mueren y resucitan a las tres horas, siempre en amarillo intermitente.

Sin embargo, la dinámica de la ciudad cambia cuando uno la ve mientras va en bicicleta. Hay menos peatones, sí, pero los que hay van más descuidados por ahí. A veces por el afán, a veces porque la lluvia estimula los sentidos y los saca a todos de sus rutinas para ponerlos a pensar en las cosas importantes, en los sueños o en las añoranzas. Caminan o corren, buscan cambiar su situación actual porque van hacia alguna parte. La gente se cuida aún menos de respetar las normas de tránsito, los giros prohibidos son comunes y los choques proliferan por ese mismo descuido. Como si se sintieran al amparo de un manto gris de impunidad, bajo el cual todo vale porque todos nos queremos salir de debajo del agua.

Las vías para bicicletas se llenan de pequeñas pocetas, charcos que no reflejan luz alguna y sólo le dan un brillo indefinido al piso, de un gris más claro en medio del gris oscuro y el negro. Acá no son azules ni verdes salvo en pequeños tramos, así que no hay mucho color alrededor para mirar. Es este hábito reciente de ir y venir en la bicicleta el que ha traído color; las chaquetas y las luces, las ruedas fluorescentes y los tragaluces, los chalecos reflectivos y los modernos sistemas LED en los radios de las ruedas que van pintando figuras mientras giran.

Cada vez disfruto más el ir bajo la lluvia porque me exige pensar en el mínimo necesario. Como con las líneas de código, pero centrado en el cuerpo y en la carga que me pongo en las piernas. He ido simplificando todo el atavío hasta llegar a la versión de ayer, en la que iba con mi moderna chaqueta, una pantaloneta de fútbol y unos zapatos simples de verano europeo a tres euros que se secan en una noche. Es casi como si estuviese compensando los años de infancia en los que no salí a empaparme y ahora lo hago a placer, sin tareas que me esperen a la vuelta (aparte de mimar a los gatos) ni reproches porque me puedo resfriar (que tampoco va a pasar porque no me mojo el pecho ni la espalda).

Cada charco grande es un acto de fe en el que sujeto el manubrio con la firmeza justa, confiando en mi conocimiento de los baches y zanjas del camino e igual esperando lo inesperado. Siempre alerta, siempre desconfiado. Es la hora que no sé si es buena idea el usar gafas para no tener que entrecerrar los ojos por el agua.

La señal más clara de mi disfrute es el verme yendo a la misma velocidad (o más rápido) que el tráfico de la calle junto a la que voy. Me recuerda los últimos días del colegio, en los que competía con el bus en el que iba un amigo por la calle 45 y al que solía ganarle porque corría lo suficientemente rápido como para encontrar los semáforos en verde y dejar al bus detrás de alguna fila lenta de bogotanos enlatados.

Ranthought - 20180510

Saludos a mi gente bella de Coffeyville, KS, que nos visita en este blog.

Sí, Coffeyville. Kansas. Eso me dicen los enanos de Google sobre mis visitas de la última semana.

Ranthought - 20180427

Califica a tu conductor de Uber en el recorrido de hoy.

Estrellas: *

Motivo: Hijueputa tan godo, parce. Casi me bajo cuando dijo que los que reciben subsidios, lo hacen porque son vagos que no quieren trabajar.

System.out.println()

Acabo de ver a alguien preguntar por qué la salida en consola de código en un JPanel (sí, la salida en consola) no se afecta por cambios en fuente, color y atributos como el subrayado, hechos sobre una etiqueta del panel.

Yo no soy más que un programador común y corriente con un tiempo de experiencia, pero estos desconocimientos básicos del entorno en el que se trabaja no dejan de sorprenderme. Porque son, además, una falta absoluta de iniciativa.

Supongo que esa es la otra razón por la que sigo en StackOverflow. Esa mezcla entre pornomiseria, mejora de la propia autoestima y esa duda metódica sobre si mandar la gente a leer o no.

Consent



El consentimiento es un concepto poderoso y básico en las interacciones humanas. Parte de no asumir que las decisiones de una parte son igualmente válidas para todos los demás, procura conocer esas otras visiones antes de llevar a cabo cualquier cosa y da a otras perspectivas un lugar en el mundo.

¿Qué tan interiorizada puede estar esta idea novedosa? Imaginen que están en una reunión con delegados de una universidad sueca. Ustedes, muy latinos, departen y se toman el vinito y los tentempiés mientras hablan de sus planes en la universidad sueca. Al final, llega la señora sueca y se despide de cada uno, preguntando si está bien darles un abrazo. Como podrán imaginar, fue inesperado ver que la señora me preguntaba si estaba bien darme un abrazo. Lo preguntó como la cosa más natural del mundo mientras que yo sentía que mi opinión era importante y que mi espacio personal merecía respeto.

*

En el pasado distante sigue estando un recuerdo en particular. Una noche, mi pareja en aquel entonces tuvo sexo conmigo sin mi consentimiento, mientras yo estaba inconsciente, dormido.

Fue después de un día largo, en el que caminamos por horas bajo el sol, hicimos mil cosas y fuimos a muchos lugares. En la noche nos encontramos con unas amigas y nos tomamos un par de cervezas en un bar. Volvimos a casa de su familia pasada la medianoche y yo caí en un sueño profundo ni bien me había recostado en la cama. Lo siguiente que recuerdo son dos rayos de consciencia, de uno o dos segundos cada uno, en los que me veo debajo de ella mientras me quita el pantalón, me hace sexo oral y me monta. No le interesa despertarme, asegurarse de que yo participe activamente; sólo me usa para su placer.

El no recordar bien qué pasó es el primer problema que enfrenté y he enfrentado desde la mañana siguiente a ese episodio. No saber qué más había pasado ni cómo llegaron esas imágenes a mi cabeza. ¿Será que lo soñé? Recién en la tarde del dia siguiente, tantas horas después, ella atinó a preguntar si mi ensimismamiento tenía que ver con lo que había pasado anoche. Que tampoco quiso mencionarlo o describirlo. Y yo seguía sin saber qué nombre ponerle a lo que había pasado, cómo pensar al respecto.

Sólo hasta que le pregunté Qué pasaría si hubiese pasado lo mismo, sólo que invirtiendo los papeles, sólo ahí vio las cosas de otra forma y abrió un poco los ojos. Cambió el tono. Comenzaron las dudas. Me ayudó a través de su miedo, a entender que en realidad sí era algo grave, tal vez más de lo que yo creía.

Las dudas y el problema básico de la disonancia cognitiva (dos cosas radicalmente opuestas viniendo de la misma persona, ambas ciertas) hicieron que terminara el noviazgo con ella una semana después. Lo siguiente, igual de importante, fue el buscar ayuda en mi red de apoyo. Hablar, escuchar y tratar de entender a través de los demás. Atreverme a hablar de esto como violación y entenderlo como tal. Entender las emociones y las ideas que me pasaban por la cabeza a partir de ello. Pasar por el sentirme culpable, por el buscar lo que había hecho mal para que esto pasara.

Porque ella no era así. Si lo hizo es porque hice algo mal. Seguro.

Ella siempre se presentó a sí misma como feminista. Comunicó ideas feministas que nos educaron a todos los que los leímos. Cuestionó a aquellos que eran machistas en público y se enfrentó con quienes le restaban importancia a sus ideas o a sus protestas. Y sin embargo, eso no la llevó a cuestionarse cuando decidió por mí y me quitó el poder del consentimiento. No debatió ni se cuestionó a sí misma, sólo escuché que se dijo algo similar a "lo siento pero no" mientras me bajaba los pantalones, tal vez diciéndose que no iba a dejar pasar sus ganas de tener sexo.

Esa noche no fui merecedor de respeto. Se supone que el consentimiento es contínuo y consciente, pero esa vez no fue así. Lo que normalmente servía como fuente de confianza en esa persona no cambió nada y no modificó sus acciones. Nada de lo que alguien crea, piense o diga es un certificado que garantiza saber cómo serán sus decisiones futuras.

Nunca entendí de dónde salió esa versión de ella, tan diferente a todo lo demás. Una versión que tampoco supo explicarse a si misma y que tampoco pudo ofrecer la certeza de la no repetición. Sus excusas pasaron por decir que Se sintió como siempre, que Ella tomaba la iniciativa, por cosas que nada tenían que ver con el problema como tal. Con el tiempo entendí que no me corresponde entender y por ello ha sido más fácil dejar atrás. Tampoco me interesa debatir sobre la legitimidad de su feminismo, de sus palabras, porque no me corresponde. Lo que sí podría hacer es prevenir a otros sobre lo peligroso que es estar con ella, pero eso implicaría estar pendiente de su vida y eso francamente no me interesa.

¿Será que en algún momento, mientras escribe sus diatribas feministas, se pregunta el porqué de sus acciones esa noche? Nunca lo sabré, supongo.

**

Cuando he hablado con M. sobre esto (y en general, sobre cualquier cosa que esté medianamente conectada a la historia de aquella chica), ella me hace notar que hay cierto tipo de bloqueo en mí. Que bloqueo toda esa historia y el vínculo mismo, como si dejara en un desván todos los recuerdos asociados debidamente cubiertos por sábanas o empacados en cajas; nunca lo hice conscientemente pero encuentro verdad en ese comentario porque hay cosas que simplemente no recuerdo sin un esfuerzo prolongado.

Tal vez es que no encuentro la forma de ponerme en su lugar y sentir empatía, considerar las emociones que la afectaban en aquel entonces (que pensé conocer lo suficiente en su momento) y que han podido guiar sus decisiones. Así cómo me pasó antes con aquella exnovia en otra vida, esa que dejó tantas marcas imborrables, a quien simplemente dejé como una colección de recuerdos que no entiendo y que hace tiempo dejaron de ser mi problema. Posiblemente sea este el lío: la imposibilidad de convivir con estas cosas que inconscientemente bloqueo o ignoro.

Escribo esto, entonces, tratando de leerme a mí mismo y de encontrar esa pizca de paz que hace falta para no mirar de reojo hacia atrás, con temor de reencontrarme con aquello que me ha causado tanto temor cada vez que doy un paso adentrándome en el futuro.

Al final, todo siempre será cuestión de fe, de tener fe en otros y de cómo algunas veces la fe también se agota o se esfuma sin remedio.

Unconscious people don't want tea

Dataset

El viejo problema de leer datos en casi-tiempo-real, procesar de acuerdo a una cantidad muy grande de datos históricos y responder rápidamente, el viejo problema que sigue siendo el nuevo problema. Y como problema que es. ahora cualquiera ofrece cualquier cosa para aprender sobre Big Data y se supone que todos queremos aprender. Se presume por principio que es más facil hacer cosas con muchos datos que con pocos. Nos ahogamos en números y en mensajes que viajan de un lugar al otro porque es lo que se espera, aunque hace diez años era ridículo siquiera pensarlo.

Sigue siendo vigente el paradigma del Apollo 11, en el que un parche de seres humanos llegaron a la Luna, caminaron y volvieron con un par de computadores de 64 KB con un conjunto de instrucciones relativamente pequeño, sólo que ahora este paradigma es pertinente bajo una nueva perspectiva: El aterrizaje de ese módulo lunar casi se aborta por un overflow de datos que no eran necesarios en ese momento; el desbordamiento por exceso de datos es ahora un evento cotidiano y se asume como necesario, al menos hasta que "todos aprendamos sobre Big Data".

Stroll

Hay calles llenas de miedo. De incertidumbre y dudas. ¿Será que soy capaz de hacer lo que esperan que haga? ¿Será que cumplo con los objetivos del proyecto? Calles que suenan al timbre del celular del trabajo o que tienen el color del email corporativo.

Hay calles por las que discurre la desilusión. Calles de las que uno sólo recuerda el piso, las grietas, los desagües y el tono de gris del cemento. Calles que uno recorrió mirando al piso, como si buscase el ánimo o los restos del amor (propio o ajeno). A pesar de todo, son las que preferimos no volver a ver ni recorrer.

Hay calles llenas de desasosiego. Calles llenas de planes con mil condiciones sobre ellos. Sueños etéreos, vanos, loterías inalcanzables con una serie infinita de pasos hacia ellas.

Hay también calles en llamas. Calles donde no volvió a crecer la hierba después de que pasáramos por allí, invadidos por la ira, ahogados por ella.

Hay calles que huelen al amor. A la contentura y a la satisfacción. A la sensación de ser cuidado y querido, de estar a salvo y querer compartir las papitas a la francesa con alguien.

Lo más interesante de todo es descubrir que las calles también se pueden resignificar, se les puede cambiar el color, el olor y la banda sonora.

Heat (transfer)

¿A ustedes también les pasa que van al baño, orinan o cagan, y después sienten un escalofrío inesperado? Que además, no debería ser inesperado porque siempre nos pasa.

Qué peculiar forma de probar la transferencia de calor entre un cuerpo más caliente y otro más frío. De paso, hablar de la capacidad calorífica de la caca y de la orina, que parece ser mayor que la del aire que los sustituye.

Ese escalofrío asociado con el bienestar que trae desalojar las entrañas.

Ranthought - 20180323

Ya se hizo rutina el discutir y el tener que cruzar el carro cada viernes en el mismo semáforo que todos se quieren volar en contravía. Es además, paso obligado para llegar a la casa de mi má, a la que hay que llegar siempre por la misma avenida. Me dijeron que debíá andar por la ciudad con más actitud, que todo es cuestión de actitud. Cuando diez carros eligen ir en contravía para hacer doble fila y volarse un semáforo, no hay actitud que valga porque a eso sólo lo detiene más violencia. Violencia que no me interesa ofrecer y que todos me exigen que exhiba a diario como ritual de convivencia.

Mi mamá, con todo y que viene de su sesión de quimioterapia, con todo y que es nerviosa al viajar en un carro, aboga porque acaben con los taxistas y se aguanta que crucemos el carro para que el taxista/chofer de bus/carro blindado/chofer clasista hijodeputa de turno no nos pase por encima.

Odio a los habitantes de esta puta ciudad.

*

Mi juego favorito es Gran Turismo pero jugar en línea es imposible. Demasiados idiotas. Es más fácil jugar a darse bala contra esos mismos idiotas y que ese sea el objetivo del juego. Mi otro juego favorito, The last of us, es todo un reto para tratar de obtener todos los trofeos. Me faltan dos. Espero que el tercer juego favorito, Call of duty, baje su precio lo suficiente como para no pagar la gana.

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Cambié el diseño del blog otra vez. Algo que vaya acorde con el chico victoriano que hay en mí. También actualicé el script de Google Analytics.

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Amo a mis gatos. Cada día los amo un poco más. Amo que Enzo me despierte con su patica en mi barbilla o lamiéndome la oreja. Amo la cantaleta de Chloe cuando llego a casa. Amo verlos jugar y cuidarse todos los días, hacer travesuras juntos y acompañarse incluso separados por la puerta del baño cuando alguno está castigado.

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Amo a M. Cada día la amo un poquito más. Es el refugio.

Wahl

Ya van varias elecciones nacionales en las que la gente va a Facebook a quejarse porque el resultado de dichas elecciones no coincide con su percepción de apoyos o mayorías en Facebook. Las redes sociales no son el mundo real, se repiten entre sí e igual caen en la repetición de memes, publicaciones, quejas, reclamos, acusaciones y demás pendejadas, pensando que con eso cambian la opinión o la intención de voto de los demás. Ahi tambien caen los líderes de opinión en redes: youtubers, blogueros, influenciadores varios. ¿Qué valor puede tener la opinión del tal Wally siendo que sólo le habla a los que lo quieren escuchar porque piensan igual? ¿Qué valor puede tener cualquiera de esos ejercicios siendo que son efímeros (como cualquier influencia) y nadie los ve como algo diferente a un meme?

¿Qué haremos ahora?, se preguntan. Todos sabemos que no harán nada más, que no saldrán de esta versión barata del bumper sticker politics.

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Ya hace diez años salió el Ghosts I - IV de Nine Inch Nails. Recuerdo que fue una cosa muy feliz recibir todo eso, las canciones en FLAC y las fotos que acompañaban las canciones. No recuerdo si pagué por ese o por The Slip. Yo a Trent le pago el guaro, la EPS y la ARL.

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Colombia debería ser tierra fecunda en filósofos. Acá surge un problema y se procede a argumentar sobre las condiciones del problema, el contexto del problema, la historia del problema. Todo esto, claro, sin llegar a una solución al problema. Lo triste es que esa tierra fértil se corrompe con maleza y por eso estamos plagados de abogados.

Bloodline

Todavíá recuerdo la primera vez que me sacaron sangre para hacer exámenes de laboratorio. Mi hermana me acompañó a la sede de la EPS que queda sobre la calle veintiséis, un sábado en la mañana, porque por algún motivo nadie más podía ir (y mi papá siempre fue cobarde con las agujas).

Todavía recuerdo a mi hermana verme entrecerrar los ojos y reír de forma nerviosa, preocupada por mí. Como siempre. Creo que fueron dos o tres tubos de sangre, que al sol de hoy sigo sin entender cómo hacen para quitarlos y ponerlos sin que todo parezca una película de Tarantino. Se me ocurren cosas pero nada concluyente.

Me gusta cuando me ponen curitas con dibujitos. En la cirugía más reciente que tuve, me pusieron una curita con cohetes, perritos y balones de fútbol. No me gusta tanto cuando revisan los niveles de azúcar porque salgo con los dos brazos chuzados y con hambre.

Siempre será curioso pensar en lo inusual que es el convivir con procesos así. Con el  haber visto que podíamos ver al interior de nosotros, una gota o dos por vez. Ayer acompañé a M. pero ya no dejan ir con acompañante, así que no pude cogerle la manito mientras le sacaban sangre. Igual la mimé después para compensar.

Ojalá no estemos alimentando vampiros. Qué tal que no necesiten toda esa sangre para los exámenes y todo se vaya a cocteles sanguinarios. Qué tal.

Ranthought - 20180308

Siempre he creído que StackOverflow es el foro más calmado y equilibrado en el que he estado. Parte de ello está en el formato y en los lineamientos, que son simples y fáciles de seguir. Habiendo pasado ya los seis mil de reputación, nunca creí que alguien la cogiera conmigo allá. Sin embargo, pasó ayer y es la hora que no entiendo por qué. Aparecí con un poco de votos negativos en preguntas y respuestas.

Lo bueno es que SO tiene, entre muchas cosas, un sistema automático que detecta estos downvoting sprees y los revierte. Hoy volví a mi valor de reputación previo pero quedé con la duda de qué carajos le rebota el odio a la gente. Sería alguno de los estudiantes que llegan con preguntas perezosas e incompletas, supongo. O alguna exnovia.

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Aquí voy, trofeo platino de The last of us.

La aceleración de la caca*

Tener gatos en casa ha incluido el tener caca de gato en casa. Mucha. Un resto, parce. La entropía del universo se acelera en la barriga de los gatos y producen caca y anticaca. Debe haber en algún lugar, hoyos negros de caca oscura. Probar las diferentes arenas para que los gatos dejen la caca ha sido toda una experiencia llena de cosas y que ayuda a aprender cómo cuidar mejor de los gatos. He lidiado con varias marcas de arena sanitaria y con varias versiones de bolsa para caca. Comento pues mi experiencia con la caca de mis dos gatos, que se quieren lo suficiente para usar la misma arenera, esa que procuro limpiar a diario (palear recogiendo caca y bolas de orina) y a la que lavo cada cambio completo de arena.

* Free miau. Es popular, la bolsa hace fácil transportarla y el precio es módico. El contenido de la bolsa puede usarse por partes, en intervalos de 8, 15 o 20 días. Compacta más o menos bien con la orina (sólo se deshacen la mitad de las bolas) y cubre aceptablemente la caca con su olor. Si se deja más de quince días, se corre el riesgo de que, aunque se vea limpia, absorba el olor a orina y los gatos se fastidien. Mi único motín sanitario ocurrió cuando probé los 20 días con toda la bolsa puesta de una vez en la arenera. Dormí al día 19 con cobijas prestadas; claramente fue una mala idea y desde entonces, cuando sé que debo cambiar la arena ando con miedo de encontrar caca fresca en mi cama.

* Royal cat. Después de usar Free miau, encontrar esta fue como ver a dios. Compacta de maravilla, controla el olor muy bien y limpiarla es muy fácil. Lo malo es que compacta tan bien que no rinde y su precio, intermedio comparado con otras, termina siendo más costoso que otras porque hay que comprar más con frecuencia. Además, la que tiene olor a lavanda la cobran como si tuviese esencia de entrepierna de unicornio.

* King cat. Como la Royal cat se fue mermando mucho antes de lo esperado, tuve que comprar una arena de emergencia. Esta fue la que encontré en el supermercado del barrio y la llevé porque el gato se parece a Enzo con corona (y a Enzo le decimos Lord Enzo). Es terrible y una bolsa completa no dura más de una semana. Úsela sólo en caso de emergencia o prepare las cobijas de respuesto.

* Fresh step. La famosa arena que venden en Price Smart. Venden un guacalado de 42 libras que rinde como mes y medio. Cargarla ya es épico y se siente uno fuerte andando con un bulto de arena sanitaria que pesa más que muchos perros. Huele bien, compacta muy bien, rodea la caca muy bien y se limpia facilísimo. Tiene un dejo de olor a detergente en polvo que me inquietó la primera vez pero bueh. Rinde mucho más que la Royal cat pero, como les dije, no es magia y ese volquetado dura mes y medio (les recuerdo que tengo dos gatos jóvenes).

* Tidy cats de Purina. Es realmente muy mala. No compacta casi nada, por lo que la orina se vuelve una marea de arena oscura en la arenera. Hace lo mínimo para mantener el olor de la caca a raya y por eso no me limito a decir que es un maldito asco. Como la arena orinada se mezcla con la limpia rápidamente, pareciera que absorbiera el olor de la orina en poco más de una semana. Una bolsa cuesta unos veintitantos mil pesos y, si se usa toda de una vez, no dura más de diez días.

* Canada litter. La mejor en el balance entre compactación de orina, control del olor a caca, rendimiento y precio. Es linda como Justin Trudeau pero sin apoyar la masacre saudí en Yemen. Viene en una bolsa de 36 libras. Espero seguir comprando más de esta o de Fresh step.

* Aserrín/madera. Una amiga tiene una coneja. Me contó sobre la opción de usar aserrín con tronquitos olorosos y claramente no es una opción. A menos que deje de vivir en un apartamento, claro, pues el problema está en que la orina escurre y depende de que se absorba, mientras que el olor de la caca apenas se apacigua levemente.

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Sobre las bolsas, el lío está en su fortaleza. Supongo que ya no son tan gruesas para que tengan menos plástico y que se degraden más rápido, pero es eso mismo lo que las hace más proclives a fallar cuando las lanzo al vacío desde un séptimo piso (y las dejo caer por el shut de basuras, que está en el primer sótano). Son unos 22 metros. La aceleración de la caca no es, entonces, una cosa que deba tomarse a la ligera.

He usado de esas bolsitas que venden para recoger la caca del perro y se revientan al caer. He usado bolsas de las que se usan en papeleras de baño y se siente como si fuesen un poco overkill, un poco excesivas para desechar sólo un poco de caca y orines. Sería chévere contar con una opción menos contaminante y que, a su vez, asegure que la caca no se vaya quedando por el camino. Son muchas bolsas al año.

Encontré ya una vez la caca desparramada en el piso del cuarto de basuras y desde entonces prefiero bajar por la escalera y dejar la bolsa. Con seguridad es mejor que usar doble bolsa o comprar bolsas gruesas para botar caca. La caca que debería estar fertilizando bosques y praderas, algo así. El Jardín Botánico nos debería comprar la caca por kilogramo y el servicio de aseo nos debería descontar eso de la factura. ¡Es tanta caca!


* Título sugerido por M. al ver mis experiencias con las bolsas llenas de caca de gato, cayendo por el shut de basuras. La cacca di Enzo.

Healthcare

Las diferencias en los servicios médicos disponibles en Colombia se notan en cada detalle y en cada proceso. En el tamaño de las camas y en el grosor de las frazadas. En las ruedas que rechinan a las cuatro y media de la mañana, cuando las enfermeras hacen rodar algún equipo de hospital público o subsidiado. En los tiempos de respuesta a una orden médica, en las respuestas de las juntas médicas. En lo cercana que está la fecha que te dan cuando pides la siguiente cita. En el cansancio en la cara del enfermero, en su disposición a conversar mientras toma los signos vitales del paciente. En el espacio disponible para cada enfermo en Cuidados Intensivos. En lo iluminados que están los espacios donde permanecen las personas enfermas. En lo incómodas que son las sillas donde duerme quien pasa la noche con el paciente.

La medicina prepagada (el seguro médico más completo que hay acá) funciona asegurando la salud como un bien, declara cada enfermedad como un siniestro y cobra un deducible. De hecho, todas las opciones en cobertura del servicio de saludo funcionan de la misma forma y la diferencia es el servicio, lo que se asegura y el deducible. Pagamos pensando en la enfermedad futura, nuestra o de los demás.

Mamá y yo estamos esta vez, del lado correcto del sistema de salud, en donde lo que hemos pagado estos años ahora garantiza que su tratamiento, complicado y costoso, no nos deje en la ruina y todo se haga a la vuelta de un email (con la orden médica correspondiente). Tenemos suerte porque no tenemos que rogarle a nadie por ayuda, medicamentos o cuidados. Nos sabemos parte de una minoría privilegiada y celebro que nuestras versiones del pasado hayan hecho lo posible por conservar ese privilegio pequeño a pesar de todas las dificultades que enfrentamos.

Todo esto es una cosa menos en la que pensar mientras hago lo que puedo para que mamá esté bien.

Righteous

Hoy iba en la bicicleta por la trece y un carro blanco, de esos grandes y lujosos, decidió cerrarme el paso. Incluso teniendo otro carro delante que no lo iba a dejar pasar. No iba a avanzar más de un metro. Igual, prefirió acaparar el andén de repente, justo cuando yo estaba por pasar. Logré frenar e igual me golpeó con el parachoques en la pantorrilla izquierda. Me sacudí la mugre que me dejó el carro, me sobé y seguí mi camino. Ahora que recuerdo, algún viejo malparido atinó a decirme que le apurara, que pasara rápido porque le debió parecer que yo estaba estorbando.

La idea con la que llegué a casa es que El principal problema de todo esto está en lo incierto que es el obtener un resultado "deseable" al hacer las cosas de acuerdo a una escala de valores centrada en la cooperación, la solidaridad y el respeto por los demás. Alguien que no haga sus ideas relativas diría que "así yo lo haga bien, los demás me van a joder". Así yo coopere, me van a sacar de la fila del bus a codazos y empellones. Aunque M. se queje o no (o se vista holgado o no), los cincuentones machistas del centro le van a decir de frente que le están morboseando el culo, le van a decir que se calle y la van a amenazar con pegarle en frente de todos (que no hacen nada por ayudarla). Así yo vaya en la bicicleta y respete las normas que se definieron para ir seguros por la calle, los carros van a ir de forma imprudente y peligrosa porque NoSeaSapoHijueputa. Así yo respete a los demás en sus necesidades y motivaciones, muchos de los que están en la calle elegirán cagarse en mí si ven la más mínima posibilidad. Y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlo.

Una amiga me hablaba hace un tiempo de lo complicado que es todo cuando la gente le da al futuro un valor nulo. Cero. No importa ahorrar, cuidarse y cuidar a otros, cuidar las selvas, construir como colectivo. Es más barato en lo inmediato el no hacer nada orientado a algo de todo eso; es terriblemente más costoso cuando se calcula el valor presente tiempo después.

En este país se vive en una infinita suma de inmediateces, una densa bruma dividida en infinitos cortes sagitales que opaca el tesoro al final del arcoiris. Quiero irme a vivir en otro lugar, otra vez. Para no tener miedo, para no tener que sentirme vulnerable y vulnerado al final de cada día. Para no perder del todo la esperanza en los otros. Irme con M. a donde no haya tanto miedo y donde lo injusto no sea la norma.

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Estaba viendo The kite runner y, al leer los comentarios en iCheckMovies, encontré esto:

There is only one sin, only one. And that is theft. Every other sin is a variation of theft. When you kill a man, you steal a life. You steal his wife's right to a husband, rob his children of a father. When you tell a lie, you steal someone's right to the truth. When you cheat, you steal the right to fairness

Fashion

La moda no es arte porque no es universal. Es además, excluyente, pues se ufana de ser exclusiva; tampoco es práctica, pues no está hecha para ser usada. Es sólo un show caro que entretiene a los privilegiados. Ha sido vehículo de todas las expresiones del privilegio, de todos los mensajes que buscan hacer que lo presente perdure. Como no es arte, no tiene cómo buscar que algo mejore; no se revela porque sólo en la comodidad encuentra eco entre aquellos que le observan.

Algunos dirán que la moda es una expresión de la época. Y sí: es la expresión de lo hedonista que puede ser la élite económica de cada época. Nada más.

Ranthought - 20180220

Ahora hay una nueva app móvil para hacer seguimiento al trámite de la libreta militar. Sí, en Colombia todavía hay que pagarle al Ministerio de Defensa cuando uno no es apto para dar bala. Porque un rito de paso como hombre colombiano es dar bala o pagar por no ser capaz.
Supongo que también tecnifican el soborno al que nos someten a quienes tenemos que pagar más de un millón de pesos. Ya no nos tienen que llamar a la casa para citarnos con el mayor Equis, que amablemente nos ofrece ayudarnos a que la libreta salga más rápido.

No sé qué tiene menos sentido de todo en esa modernización de lo anacrónico.

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Compré una corneta de aire comprimido para la bicicleta. Ya se pagó al prevenir burradas de dos Uber, un Uber X y un peatón imprudente. En El Tomacorriente cuesta cincuenta lucas.

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¿Recordará Nelson el post en el que le dije que habría una película sobre el computador que ganó jugando Go? Pues ya existe y está en Netflix. :)


Pecueca

Poco a poco he ido desechando la idea en la que debo bañarme todos los días, meticulosa y rutinariamente. Ya sé bien que nuestros antepasados valoraban la limpieza, tanto los indios como los moros. Con seguridad, parte de los problemas en la Edad Media pasaban por la falta de higiene. Definitivamente, Pasteur aumentó la expectativa de vida.

Aún así, tanto talco, crema, champú y jabón se sienten un poco demasiado. El pelo no debe necesitar más de un par de lavados por semana (al menos para mí que ando en bicicleta y juego fútbol), mientras que el cuerpo no pide más que enjabonar las zonas más problemáticas (piés, axilas), day in, day out. ¿El resultado? Duchas significativamente más cortas, una piel menos reseca, un pelo más brillante y que se cae menos. Y no, eso no incluye cargar malos olores. Si acaso hay un poco más de olor a uno mismo, que no necesariamente es pecueca u olor a nalgas sin limpiar. Lo interesante es encontrar en otros una aproximación similar.

Lo anterior no se cruza con la necesidad de lavarse las manos después de cagar (por aquello de los retrovirus) y no justifica la epidemia de gel antibacterial con el que andan todos en el bolsillo (la colonia de bichos en las manos vuelve a su población habitual en una o dos horas máximo; es una simbiosis hasta bonita con la que cargamos queriéndolo o no). Todo sea por no premiar más esa vagabundería de las cremas que devuelven las axilas a su color natural, los champús sin sal y extracto de gusano de seda, los talcos para los piés y tantas cosas que viven de negarnos el derecho a ser animales andando sobre esta tierra.

Cliente

Ayer paré en el camino de regreso a casa para tomarme un café con M. Quedamos de vernos en un Café Quindío que queda junto a un supermercado y busqué dónde dejar la bicicleta mientras tanto. El único lugar diferente a un poste era el estacionamiento del supermercado, así que bajé al sótano y pregunté si había lugar para bicicletas. Una señora era la vigilante del lugar y me miró con seriedad durante varios segundos antes de responder. "Si viene a comprar, sí". Tras decirle tres veces que sí iba a comprar algo en el supermercado (que también era cierto), accedió a abrir el bicicletero, que estaba vacío.

Subí al supermercado y compré arena para los gatos. Sólo después fui al café a verme con M. por más o menos una hora. Al regreso, fui con mi factura al estacionamiento y la señora me recibió con que "esto es sólo para clientes", pues "esto no es para que lo use mas que mientras está en el supermercado". Eso sí, "no le digo que no sea cliente", me siguió diciendo mientras rayaba mi factura, "sino que esto es para que lo use 10 o 15 minutos, mientras está en el supermercado".  Me siguió diciendo mientras abría el bicicletero, que sólo tenía mi bicicleta, "usted se demoró lo que quiso y sólo necesitaba el parqueadero".

Y sí, necesitaba hacer más cosas además de comprar en el supermercado. Me pregunto, eso sí, qué gana la señora con cuidar que el bicicletero vacío sea usado sólo por 10 o 15 minutos, que es el tiempo que debe tardar uno en el supermercado. Regla que obviamente no se aplica a los carros.

País santanderista en el que todo aquello que no es negocio es además despreciable.

Sacol

Hay días en los que no siento nada diferente a que esta vuelta no tiene ningún sentido.

Hace unos días iba caminando hacia la oficina después de ir a hacer un pago al banco. Junto a la oficina discurre una calle estrecha, llena de huecos y muy transitada durante el día. Iba junto a esa calle cuando vi que, en la misma dirección que yo caminaba, iba un hombre de los que se dedican a recuperar desechos reciclables de entre la basura que todos disponen a diario. El hombre iba con su carreta llena de cartón, chatarra y desechos varios, halándola por la calle, pasando cada bache con cuidado de no voltear la carreta y con fuerza suficiente para salir de cada bache.

Caminé un poco más rápido y lo vi mirando al frente, mirada perdida, y parecía que dejaba salir un quejido agudo, un lamento constante mientras halaba y que salía como un murmullo amortiguado por el tarro de pegante que lleva agarrado entre los dientes. Salió del bache y siguió andando sin que le importara la fila de carros que estaba justo a su izquierda, a centímetros de su carreta. Siguiente bache, otro quejido, sale del bache, sigue andando.

Entré al edificio de la oficina pasando por la puerta automática y sólo pensaba en lo inútil que es todo. Ir, escribir código, compilar, pagar impuestos, andar en bicicleta o en bus. Nada de lo que haga o deje de hacer va a cambiar la vida de ese man. Ir y ofrecerle algo de comer tampoco cambiará nada e igual tendrá que seguir su faena, apaciguada por el sacol. Si le doy dinero sólo detendré la rutina un par de días. No sé de una vacante que no demande una persona altamente calificada, así que tampoco puedo sacarlo de su rutina para capacitarlo y que deje de ganar el dinero que necesita a diario. Igual, con los eventos recientes me alcanza la paga para cubrir todo y sobra muy poco. No tengo poder político o económico para cambiar permanentemente el destino del tipo que ya iba a un par de calles, o de cualquier otra persona. No hay camino pa ninguna parte.

La ruta simple para sobrevivir a esa falta de sentido de todo parece ser el gastar dinero. Rodearse de artefactos que amortiguen el murmullo de quejidos. Ya que no puedo hacer nada significativo, al menos vivamos una buena vida.

La ruta sensata pareciera ser el crear. Dejar salir todo el tiempo lo que uno tiene en la cabeza. Un dibujo, una fotografía, un escrito, un proyecto, un plan, un sueño. Crear como la única revolución posible.

Ranthought - 20180124

Mi día se ilumina cuando Arsenal le gana al Chelsea. Así sea jugando por la gaseosa, en el ponyfútbol, como sea. Hinchada londinense racista por descarte, equipo que antes de 2003 no era nada, petrochico despreciable, el origen de todo el mal.

Cómo odio al Chelsea, parce.

Frustration - encore

Como una adenda al post sobre la frustración y los juegos de video, un recuerdo que reapareció esta mañana mientras rumiaba la idea.

Era sobre otro de los juegos a los que dediqué bastante tiempo, que fue Resident Evil (a toda la saga de juegos, que ya va por 7 si la memoria no me falla). El que más recuerdo es RE3, subtitulado Nemesis porque a lo largo del juego hay numerosos encuentros con un antanogista que hace de jefe de zona y jefe final, apareciendo de forma sorpresiva varias veces y obligando al jugador a elegir entre correr por su vida y desperdiciar municiones (sin lograr matarlo hasta el final del juego con algún artilugio de mil millones de gigavatios).

El juego no tenía componente online, por lo que todo lo que había por hacer se hacía en soledad. Desbloquear artefactos, trajes para la protagonista, juegos ocultos con sus propios retos. Cada vez que se pasaba el juego, se obtenía una calificación de A a F (todo muy gringo). Esa calificación dependía de:
  • Cuánto tiempo se había tardado en pasar el juego.
  • Cuantas veces se había muerto.
  • Cuántas veces se había guardado el avance en el juego.
  • Cuántas veces se había usado un spray para recuperar la salud del personaje.
Para obtener una calificación A, era necesario:
  • Pasar el juego en menos de 1:30h
  • No morirse
  • No guardar más de una vez
  • No usar ni un solo spray. Curarse a punta de maticas.
Imaginen el terror de encontrarse con el Némesis y tener que salir corriendo, esquivar zombies sin quedarse a disparar, aprenderse las rutas de una puerta a otra y así no tener que detenerse nunca ni disparar (se pierde tiempo y se corre riesgo de ser herido). Terror aumentado por la posibilidad de morirse y tener que comenzar de cero (o desde la mitad). Yo guardaba una sola vez, en el pequeño pasaje comercial cerca a la redacción del periódico en llamas. Y creo que mi marca fue 1:15h o 1:20h, algo así. Obvio con calificación A. Con más putazos de los permitidos socialmente para un cadete en tiempos de paz.

Ese esquema de demandar perfección (o algo por el estilo) ya no es consistente con la oferta actual de videojuegos. No hay castigo, no hay dolor, no hay miedo. Por algo las películas de terror son tan sosas ahora.

Commuter

Ir y volver en la bicicleta ya es todo un hábito. Se siente raro no ir por la ruta de siempre, viendo los negocios de siempre. Casi como ir caminando pero con un mejor equilibrio entre llegar rápido a destino y decidir más fácil cuándo detenerse.

El costo de la bicicleta hace rato que se equilibró con el costo de los pasajes de bus que dejé de pagar. Incluso ahora que trabajo desde casa un par de días a la semana, casa recorrido es un poco más de dinero ahorrado. Justo de eso hablaba hoy con quien me atendió en el estacionamiendo donde la dejé mientras iba a comer (porque es en sitios concurridos de muchos restaurantes en los que más roban bicicletas). Es bonita esa alegría compartida de los que saben cuánta contentura trae el salir de un lado, camino al otro, y hacer algo para llegar a donde se va.

La lluvia, que en este comienzo de año ha desterrado los cielos azules de antaño, tampoco hace mucha mella porque siempre prefiero los piés mojados a los buses llenos y olorosos. La chaqueta Uni-qlo que compré en Tokio ha funcionado perfectamente hasta ahora y siempre voy con la barriga seca. El impermeable para la maleta es bueno y las salpicaderas para las llantas hacen soportable el transitar entre charcos y escorrentías (que en Chapinero son numerosas). Me hice también a un chaleco reflectivo que complementa bien la banda del tobillo con luces rojas y la potente luz blanca que me deja ver adelante y hace que los otros vean que voy hacia ellos. Fui con M. a comprar un par de guantes para que las palmas de las manos sufran menos con el andar; hoy los usé y definitivamente han sido una gran compra.

Salvo los períodos de vacaciones, la vías de bicicletas ya son transitadas por numerosos ciclistas que, como en cualquier aglomeración de individuos en este país, hacen lo que se les canta y les importa un culo cualquier cosa diferente a registrar un buen tiempo en Strava. En bicicleta también se puede hacer doble fila, ir en contravía, hablar por celular mientras se anda con una mano en el manubrio, botarle encima la bicicleta a los demás. Lo bueno es que normalmente resuelvo mi desazón dejando atrás a los que motivan mi fastidio.

Y los dejo atrás porque, en general, siento que mi condición física ha mejorado sustancialmente desde que comencé a andar en bicicleta. Hoy, mientras hacía un segmento de mi recorrido que va por calles comunes y corrientes, tuve el placer de arrancar junto a dos motos y mostrarles que arrancaba tan rápido como ellos. El que iba a la izquierda se quedó mirando. Veo mis piernas y me gusta como se ven ahora. Cómo funcionan.

Me preocupa el aire que me toca en turno. Ir en rutas por las que van buses y carros (como es el caso de todas las ciclorrutas) deja sentir lo pesado del aire cuando me da por ir un poco más rápido. Ya más de uno habla de lo contaminado que es el aire en Bogotá (link) y el par de pescuezos que uso claramente no tienen cómo lidiar con eso. Si alguien tiene alguna recomendación de máscara o dispositivo para no tragar tanto humo, la recibo con gusto.

Una conocida me dijo mientras tomábamos una cerveza, que la bicicleta era la mejor perspectiva que se podía tener de la vida. Ir en bicicleta a alguna parte demanda de nosotros el hacer algo al respecto. Alistarnos, salir e impulsarnos a nosotros mismos, cosa que ningún carro, tren o avión nos ofrece. No se puede ser pasajero de la bicicleta -que sí del bicitaxi, así los estén volviendo todos vehículos a motor de dos tiempos-. Salgo en bicicleta como recordatorio permanente de todo lo que quiero hacer por mí mismo y por mi gente, todo lo que me demanda acción y abandono de la inactividad.

Imagination

Los videos musicales para mí fueron un acompañante tardío. Por muchos años no los vi más allá de algunos eventos en el colegio, donde los estudiantes de undécimo grado ponían algunos videos como intermedio. La radio, en cambio, era la presencia permanente y el canal para llegar a la novedad. Al descubrimiento.Ya les he contado sobre los cassettes que mis hermanos grabaron, esos con New Order y The Cure. Pero no les he contado mucho sobre lo que mi propia niñez y adolescencia noventeras encontraron por su cuenta.

Como vinimos a entender después, la época del glam fue una época muy llena de Los Angeles y Hollywood, de mucha producción y preproducción, de mucha chica hecha objeto y hecha mierda, nada, un par de piernas, una cuca que se dejaba decir cherry pie. Y contra todo eso, Cyndi Lauper y Madonna mostrando que todo lo podían y todo lo superaban. Porque uno ya conocía La Isla Bonita pero la primera afirmación cada vez que el noticiero de las siete mostraba su nuevo video, era sobre lo promiscuas o exhibicionistas que eran. Porque el noticiero de las siete iba después del Minuto de Dios, patrocinado por azúcar Manuelita. Ni queriendo logra uno una combinación más reaccionaria (y más proclive a cautivar chicas jóvenes).

En los años noventa la cosa fue cambiando. Por necesidad, por pura rebeldía terminamos encontrando mujeres líderes, caras visibles de la música que escuchábamos. Estaba Courtney, claro. Siempre estaba Courtney para romperlo todo, a la garcha y me compro otro. Estuvo Nina Persson dándole vida a un rock raro que se hizo sinónimo de cómo suena lo sueco, yendo y viniendo entre los sonidos elaborados sacados de aparatos y las canciones a-la-Shirley Bassey. Esas que en español habrían pasado por el Show de las Estrellas. Estaba también Shirley Manson, esa que vino de Escocia creyendo que era fea y no lograría mucho, que comenzó con un Garbage con quejas reales y sentimientos, pasando luego a un Garbage moderno, de videos que invitaban a imaginar historias y sonidos pesados (con la mano de Butch Vig, yo sé).

Y estaba Dolores O'Riordan. Esa que el desprevenido confundía con Sinead O'Connor (sobre todo en la época de pelo rapado). La que cantó el lado menos jipi de esa tierra de la que venía Bono. La que era capaz de quejarse y dejar saber que estaba molesta. Muy. Tan. Verraca. Que algo no le gustaba. Que no no se iba mucho por lo agudo y tampoco por lo muy grave. Que te acompañaba al hacer las tareas y al parchar con los amigos. Que quien la escuchaba demostraba carácter sin dejar de escuchar canciones sobre desamor y sobre amor. Que tenía un pasito timorato cuando cantaba -tan europeo- y que igual no necesitaba más porque era pura melodía.

A Dolores también le tocó sufrir el 9/11 y dejar que el video de Analyze, que era el primer sencillo del Wake up and smell the coffee, se fuese castigado a un rincón hasta que la gente no se sintiese triste al ver un avión pasar sobre edificios. E igual, ese álbum era otra cosa, era otra emoción y por eso lo recuerdo como una presencia rara en mi walkman mientras iba en bus a mis primeras clases en la universidad. Y era raro porque, como se lo expliqué a Iván (sí, ese Iván, Ivancito) durante el viaje a Salento, Dolores cambió la inspiración en las composiciones al ser mamá. El tono y el estado de ánimo predominante cambió y el amor le salía de otra forma. Era una pasión diferente, una contentura bonita. El adjetivo en inglés sería mellow y era eso lo que no había en Bury the hatchet o Everybody else... Era la vida de Dolores plasmada en las canciones y eso era definitivamente algo muy personal. Era un privilegio recibir todo ese amor tan sencillo y tan poderoso.

Luego vino esa época rara a mediados de la década pasada, en la que Cranberries puso pausa y nos dejó a todos con lo que pudimos recibir. Ahora tengo en la cabeza Not my imagination, esa que en el conteo de MTV de 1999 quedó un puesto por debajo de No leaf clover de Metallica. Esa del CD con mariposas que salían volando, como los recuerdos de los viernes en la noche. Esa que justo hoy me dice que no fue mi imaginación y que Dolores, como las otras chicas llenas de poder y talento, estuvo ahí conmigo cuando pensaba en A., cuando escribía en los comienzos de este blog, cuando trataba de encontrarle la vuelta a este cuento de vivir.

Uno siempre se pregunta qué harán los héroes de la juventud cuando lleguen a la vejez. Vean no más lo que nos dejó Bowie antes de irse por allá lejos. Me quedé sin saber qué haría Dolores con sus parceros. Me quedé sin quien le provea más melodías al amor bonito y me tocó buscarlas por otro lado. Pienso en ese amor que transmitió desde la esperanza en la familia y sólo puedo pensar en que su familia ya no la tiene al lado. ¡Todo fue tan repentino!

Supongo que ya estamos lo suficientemente viejos para que los héroes se vayan a ese rincón oscuro que Saramago describió en Todos los nombres, ese donde dejan a los muertos. Yo sólo trato de ponerle luz y música, de no olvidar el camino a ellos para no necesitar un hilo atado al cinto para volver después de visitarlos.

¡Chau, Dolores!

Frustration

Hace ya un rato que estoy jugando Gran Turismo Sport, la última entrega de la saga de juegos en los que se conducen carros reales en pistas reales y en condiciones reales. Un simulador. Lo compré el día que salió a la venta; en la misma compra pedimos dos ejemplares, uno para mí y otro para mi roomie. A ambos nos trae muchísimos recuerdos de cómo disfrutamos jugar -hasta el cansancio- las entregas anteriores, así que era apenas obvio que íbamos a seguir con la ahora tradición.

Gran Turismo se distinguía de otros juegos para PlayStation 1 por el nivel de detalle en los carros, las pistas y la banda sonora (Garbage, Foo fighters). El sonido de los motores era similar al real (después sabríamos que grababan el sonido de cada motor), el comportamiento variaba de una pista a otra, los ajustes a los componentes modificaban el comportamiento del carro en pista, las pruebas eran retadoras (comenzando por las licencias de conducción). El juego era, todo él, un enorme reto al jugador consumado, demandando horas y horas de juego.

Las siguientes versiones del juego mantendrían esa idea, añadiendo más carros para elegir, posibilidades de personalización y precisión en los detalles (v. gr. ahora grabarían los sonidos del motor cada 1000 rpm para ofrecer un sonido más fiel a la realidad). No era un juego para pasar las pruebas sin más: el jugador estándar mostraría con orgullo que superaba las pruebas con excelencia, en menos de cierto tiempo. Que su garage contenía este carro y aquel, ajustados de esta forma y aquella. Lograr esas cosas implicaba comenzar de forma humilde: comprar un carro viejo/usado y practicar en carreras cortas/pistas más simples que daban unos pocos créditos por vez; ganar las mismas carreras cortas una y otra vez hasta que se recogían los créditos necesarios para comprar una parte o hacer una mejora al carro viejo/usado. Reducción de peso, un ECU nuevo, un exhosto a la medida, mejores neumáticos, un intercooler, una suspensión para competencia. Luego venía ajustar cada parte nueva en las mismas carreras cortas hasta entender cuál era la mejor puesta a punto y, ahí sí, intentar alguna carrera un poco más difícil. Perder y perder, recoger los créditos que da quedar segundo o tercero o cuarto, una y otra vez, ganar al fin y poder comprar un carro nuevo. Uno no tan bueno, no tan reciente. Comenzar el mismo ciclo de recoger créditos para mejoras, mejorar el segundo carro hasta que se pueda ganar la carrera un poco más difícil (y que ojalá dé un carro de premio). Ganarse el premio varias veces y vender el/los carros.

Llegué a tener 80 carros en el garage, todos ajustados y afinados para competir en pistas de carrera o rally. Tuve todas las licencias de conducción de los juegos, (C, B, A, Superlicencia de piloto) con las pruebas superadas con trofeo de Oro (es decir, con tiempo de sobra siempre). Si algo sé es que se requería ser paciente, obstinado y resistente a la frustración. Resistente al ver cómo los tres primeros se alejaban de a un segundo por vuelta; que ya los alcanzaría en otra carrera, dentro de cincuenta carreras. Cuando tenga el motor en Stage 3, van a ver. Por ahora seamos el mejor del resto, aprendámonos la pista, mejoremos mi propio mejor tiempo. Corramos otra vez. Otras diez veces. Veinte. Cincuenta.

Pues bien: algo de esto en el nuevo Gran Turismo Sport era más o menos así, retador y demandante. Hasta que, en una actualización que se instaló en línea al mes de liberar el juego, cambiaron la dificultad de muchas pruebas y todo se hizo más fácil. Con menos penalidades y penalizaciones. Además, el juego regala un carro cada vez que se corre más de ciertos kilómetros (42) en un mismo día, así que se puede tener un garage lleno de opciones sin ganar nada. Sin esfuerzo. El juego simplemente quiere que la gente corra carreras en línea y que esté lista para hacerlo sin más. Sólo con comprar el juego y jugar unos días ya tendrán carros con los que podrán ir a jugar contra otros seres. Los ajustes son menos precisos y las mejoras son más rápidas, más fáciles de obtener. Todo tan a la mano. Sin cansancio, sin esfuerzo, sin perder muchas veces para llegar a ganar. Sin frustración.

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Qué triste resulta ver que todo en el mundo actual protege a los adolescentes y jóvenes adultos de la frustración. Porque, además, es a ellos a quienes les quieren vender cosas, así que es necesario respetar el que no les interese comprometerse con nada, que asuman la frustración como algo personal, que asuman la realimentación de cualquier tipo como algo personal y elijan siempre salir corriendo. Que el mundo sea algo personal y nunca salgan de esa etapa que solemos abandonar a los seis o siete años, esa en la que el mundo existe en tanto está alrededor mío y todos saben o deben saber lo que estoy pensando. Esa que abandonamos al aprender que los demás piensan de otra forma y no saben lo que yo pienso, en la que aprendemos a decir mentiras porque podemos.

Qué triste y qué frustrante es el mundo en el que todo es posible, todos tus sueños se harán realidad y el universo conspira para que suceda. Y todos (los godos) preocupados dizque por el rayo marica.

Gatos - 20180102

Bitácora del capitán.

Los gatos volvieron a asaltar la alacena que está sobre la estufa. Los pelos blancos junto al aceite indican que usan el rollo de papel cocina para pararse más cerca y abrir la puerta de la alacena. Esta vez yo reí de último, pues lo que encontraron fue pan integral y avena en hojuelas.

Creo que no les gusta el pan integral ni la avena en hojuelas porque encontré los paquetes con muchas mordidas, una abertura y su contenido intacto.

Ranthought - 20181210

Luis Carlos Vélez dice que la división del país " Es otro resultado, ni mejor ni peor, de no estar en medio de una guerra contra la...