mayo 08, 2013

сварливый

Cuando me enojo, cuando estoy realmente enojado, las ideas se disipan rápido. Reviso ideas y argumentos una y otra vez. No grito ni digo malas palabras; hablo un poco más despacio para que cada palabra que digo se entienda. Todo me produce fastidio, me siento fatigado constantemente y respondo con monosílabos.
Cuando me enojo, la cosa empeora si me repiten preguntas o instrucciones, si me dicen qué hacer en situaciones triviales o evidentes como si no supiese yo hacer nada en la vida.

Si me enojo con alguien y la persona insiste en decir o hacer cosas que me enojan (reclamos injustos o insultos), hay un momento en el que siento un leve clic en la cabeza y pareciese que se rompiera un dique, que una tranca cediera o que una puerta se abriera de repente. Todo asomo de control o compostura se pierde y dejo de medir la sinceridad o la prudencia en las respuestas. Si con esa persona usamos malas palabras entonces fluyen los reclamos directos incluyendo malas palabras. Si no las usamos, me quedo en lo franco y directo. Si me interrumpen mientras hablo, me callo y miro muy mal.

Si el enojo es con alguien y me responde después de las quejas y los regaños, espero que como mínimo ofrezca algún argumento. Si supone cosas mías o generaliza cosas que he hecho una o dos veces, me frustro y peleo aún más. Por los problemas de forma y porque me molesta que supongan en vez de preguntar. Siempre pueden preguntar.

Desde que descubrí aquel clic, como si fuera un punto de contacto del embrague al hacer un cambio de velocidad, trato de evitarlo y escucho con calma. Trato de enojarme menos. Si es la otra persona la que grita mucho, me aburro y me quedo por fuera de la conversación.

Con el tiempo me he ablandado. Además, dentro de la idea general de exponerme un poco más para vivir las cosas a plenitud, procuro entender la situación antes que reaccionar a ella. Lo que no quita que a veces no lo logre y termine dejando salir los sentimientos de formas inusuales. Desfigurando usuarios y cuentas en redes sociales, borrando cosas viejas, releyendo el blog, desconectándome de todo.

Pero siempre pasa. Soy alfa antes que bravo. Soy Nelson Andrés antes que alfabravo. Ahí vamos, tratando de aprender de los errores.

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