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Mostrando las entradas de abril, 2012

Dreamer

Un jueves cualquiera, en el que llegaba temprano a aquel edificio con bancas de parque en los pasillos. Como todos los jueves, buscaba llegar temprano para continuar en aquel acuerdo tácito con A. en el que llegábamos al menos media hora antes y así podíamos conversar un rato antes de entrar a la clase de todos los días. Todo producto de la casualidad, pues ambos lográbamos salir mucho tiempo antes de clase de 11.
Sin embargo, la conversación de este jueves en particular fue aún menos ortodoxa que todas las demás. Todo porque A. sintió la confianza suficiente para compartir sus sueños.

Siempre he creído que las personas le dan a sus sueños el valor suficiente para resguardarlos de desconocidos, como si en esas imágenes, a veces vívidas y a veces inconexas, se revelara aquello que con máscaras nos negamos a revelar y compartir. Es por eso que, salvo casos triviales, los sueños más descabellados o reveladores sólo se comparten con las personas en quienes se confía.

Pues sí, aquella maña…

Fortune teller

Aún ahora, 10 años después de vivirlo, a veces me pregunto cómo fue posible soñar cosas que viviría fielmente tiempo después. Cómo fue posible soñar a los 15 años con bancas de parque dentro de un edificio que no conocería hasta unos años después, sentado junto a una joven de pelo castaño y un delgado saco azul claro que no había visto antes. Como en todo sueño, no vi su cara ni la de nadie cercano. Tampoco pasó mucho más, pero el creer que ya había visto esa imagen antes hizo que este escéptico y agnóstico viviera momentos de angustia (y bueno, angustiado ya me sentía por estar tratando de entablar una conversación con A., que a esas alturas ya me causaba más que curiosidad).

No había sido la primera vez y no fue la última. Esas premoniciones, unas más relevantes que otras, siguieron presentándose y no hice otra cosa más que tratar de anotar en algún papel lo que recordaba de mis sueños cada mañana. Lo que se antojaba irreal y difuso, quise convertirlo en un ejercicio metódico y orde…

Reminder

Querido diario. Hoy Fernando Torres hizo gol en una semifinal de Champions League. Al Barcelona que todos aman con locura. Supongo que este es mi último post.

Señores, ha sido un placer. ¿Dónde está la banda del Titanic?

Rastros, restos

Hay cosas que se quedan en uno después de conocer una persona e interactuar con ella lo suficiente. Esas cosas se quedan al menos por un tiempo, mezcladas entre los hábitos y la rutina. Se infiltran en las frases más simples y las tareas de todos los días.

Lo primero que se queda pegado son las pequeñas expresiones. Frases para responder de alguna forma en particular, símiles para hacer referencia a algo; las pequeñas expresiones se adhieren de repente como muletillas, extrañas para quien interactúa con uno frecuentemente. Así como llegan con facilidad, así mismo se van reemplazadas por nuevas expresiones robadas inconscientemente de otros.
Luego vienen las canciones. Normalmente se asocian a recuerdos, aunque en ocasiones es a través de alguien que se llega a un sonido diferente, a una canción que no deja de gustar. En la medida en que uno se apropia más de lo descubierto y lo liga menos a recuerdos  de alguien, es más probable que el gusto perdure en el tiempo e incluso que crezca p…

Found

Mi historia con Pearl Jam está poblada y guiada, como todo lo importante en la vida, por casualidades.

Se cruzaron en mi camino por primera vez en 1995, cuando encontré casualmente una copia del Vitalogy tirada en el piso del bus escolar. Tuvo que ser precísamente ese con su cubierta peculiar, llena de texturas y la letra que ahora recuerdo dorada pero que pudo ser de cualquier color; lo recuerdo y lo veo como si se tratase de un tesoro oculto bajo la arena, desabrigado de repente por las olas. Como no podía hacerme a la idea de poder apropiarme de algo ajeno, volví a dejarlo junto a la silla donde su dueño lo había olvidado.

Años más tarde, volví a cruzarme con ellos cuando algún compañero de ruta escolar y de tardes jugando Goldeneye, me sugirió participar en alguno de esos concursos radiales. El artista del mes era precísamente Pearl Jam. Descargamos varias versiones de la historia del grupo y las encajamos, en orden cronológico, con la letra más pequeña posible en hojas usadas; ca…

Voy tarde

El último reloj que tuve lo perdí hace ya cinco años. Fue un regalo que recibí a los doce años y recién pude usar a los quince, un bonito reloj, apropiado para un brazo delgado y una persona introvertida.
Acostumbraba a quitármelo y ponerlo sobre la mesa cuando presentaba algún examen, como si me incomodara a pesar de no tenerlo en la mano con la que escribía, usándolo además para controlar el tiempo restante. Controlar el tiempo.

Tal vez sea casualidad, pero desde que perdí ese reloj dejé de procurar llegar antes de la hora fijada, elegí llegar a tiempo o irremediablemente tarde para no tener que esperar a nadie. Abandoné un poco el afán que trae consigo el tiempo restante y lo dejé vagar dentro del bolsillo en el que viajase el teléfono móvil de turno, creyendo que eso me haría un poco más feliz o al menos un poco más tranquilo. Pasé de ser aquel que se enojaba por tener que esperar a ser aquel que irrespeta los horarios arbitrarios y se limita a respetar el tiempo de los demás.

El …

Worse

¿A qué le temen más las personas, a los sentimientos que provocan en los demás o a los sentimientos propios? ¿Será más miedoso el odio ajeno que el temor propio?

A veces, la respuesta es fácil cuando no has llegado a odiar, incluso a las personas muy cercanas que han decidido poner su comodidad por encima de la confianza que tenías en ellos. Cuando el odio no te dura y se hace muy parecido a la ira repentina y pasajera; es ahí que algunos decidimos cuidarnos de temer sabiéndonos incapaces de albergar odio.
Supongo que el rencor, la otra cara del odio, es completamente visceral y sólo sobrevive cuando no se dedica el tiempo suficiente a pensar en los motivos reales y en saber qué se siente en realidad. Creo firmemente que es sólo una excusa y nada más.

Es fácil prometer que no se odiará jamás sin faltar a mi palabra. Es imposible decir que no se tendrá miedo.

Came undone

Hasta ahora no he visto o leído a ninguno de los miles de motivadores, en sus libros y canciones, decirle a la gente que aprenda a valorar más los momentos realmente difíciles y dolorosos de la vida. Que se conozcan a sí mismos recordando cómo se reconstruyeron de alguna forma a partir de esos momentos. Que no le den tantas vueltas a los ires y venires de lo cotidiano sabiéndose capaces de continuar, de dejar ir, de no pensarlo todo una y otra vez, porque ya se estuvo frente a la tristeza más grande.
El que más se acerca sin tener intención de motivar a nadie es Darío Gómez y le quedó faltando.

Excusas

Resulta difícil de entender la indignación profunda que ha generado en ese reducido segmento de la población, el que se haya aprobado una ley predecible y anunciada en la que se reafirman tipos penales ya existentes, casi como si se tratara de hacer una plana o reescribir algo en una nueva página del cuaderno para recibir un sello de aprobación.
La ley aquí vive en el papel, sobre todo estas leyes que surgen como respuesta a acuerdos. El país internamente convive constantemente con la ilegalidad y tácitamente acepta conductas contrarias a lo que el Diario Oficial dispuso algún día. Porque aquí la Ley es excusa cuando los acuerdos tácitos de la calle se agotan, nada más.

Galvanize

Una de las situaciones a las que lleva la introversión es a no expresar lo que se piensa o se siente en la misma medida que el común de las personas. Expresividad. Se da eso que algunos creen que es alimentar el mundo interior. En el fondo, es quedarse con aquello que normalmente iría dirigido al mundo (teniendo en cuenta que uno mismo ya lo sabe y no tiene que repetírselo) pero que, por algún motivo, se decide no dejarlo ir.

Este no dejar ir, cuando aquello que se guarda es lo suficientemente significativo, normalmente termina en manifestaciones físicas de tensión o estrés; somatizar la ansiedad por, quizás, exteriorizar algo que tal vez valga la pena, de pronto esto sí es importante, quizás esto tenga valor para alguien, tal vez, quizás, qué más da. Tensión.

Las manifestaciones son tan variadas como partes tiene el cuerpo. A veces es la tensión en los isquiotibiales que causa dolor constante en la rodilla, a veces es dolor de cabeza no localizado. Con el que se identifican muchos es…

Anything

Imagen
No one can refuse a good conversation.

Deal

Hagamos un trato.

Tú dejas que el bulbo raquídeo lata, que el líquido cefalorraquídeo vaya de aquí para allá y haga lo que tiene que hacer.

Yo acepto soñar despierto una o dos veces al día. Máximo dos.

Tú permites que los sueños de cada noche versen sobre cualquier cosa que me interese, conscientemente o no.

Yo acepto dejar que tus sueños diurnos hagan latir el corazón más rápido.

Tú me permites sentirme mal por lo que veo en tus sueños diurnos.

Yo te permito vivir en mí hasta que lo improbable sea posible o hasta que sea completamente imposible. Bien por las condiciones del entorno, bien porque el olvido te lleve consigo; con él es imposible hacer tratos de algún tipo.

Que sea un trato.

Belonging

Alguna vez, leyendo sobre sistemas sociales, encontré un texto en el que se afirmaba que la modernidad y lo que llaman posmodernidad podían distinguirse, entre otras cosas, por la forma en la que los individuos buscaban identificarse con un grupo (en el primer caso) e incluso identificarse a través de la diferencia, de la no semejanza con "los demás" o "los otros".
La diferencia, el no ser como otros, como aquellos, como los demás. La construcción de sí mismo a partir de la negación, de la diferenciación, en vez de hacerlo desde la afirmación. El no-ser.

Los sistemas sociales normalmente han sido incluyentes y excluyentes al mismo tiempo, en la medida en que, como sistemas vivos, se autolimitan. Sin embargo, su esencia ha estado siempre en el patrón a partir del que se autogeneran, no en el contenido o la generalización de su entorno.
Hoy en día es muy común encontrar a aquellos que se definen como pertenecientes a un grupo X o Y, hablando de sí mismos como "q…

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¿Y entonces, cuál es el cuantificador del éxito? Imagino que ya todos tienen uno.

Anfangen

Él había elegido sentarse sobre el barandal de ladrillo, recostado contra la columna. Era un lugar extraño, una suerte de balcón dentro del edificio que daba a la entrada principal. Estando en un tercer piso, permitía ver a todos los que entraban y salían, a lo lejos, sin involucrarse o mezclarse entre ellos. Además, el lugar era poco frecuentado puesto que allí se programaban clases de grupos no muy numerosos o de carreras poco populares.

Era el primer día y sin embargo él lograba sentirse cómodo allí, recostado contra la columna, sentado junto al vacío. Curiosamente el edificio ofrecía una pobrísima recepción de radio a quienes intentaban oirla dentro de él, por lo que recostarse contra la columna ayudaba a mejorarla considerablemente. Pragmatismo. Aislamiento. Oir la radio mientras observaba a las personas que discurrían junto al vendedor de libros en la entrada. El monólogo interior de fondo.

Y la vio llegar. Justo cuando ella entraba al edificio, pasando junto al vendedor de libr…

In pain

(...) Se murió exactamente a las cuatro. Apenas hubo ese gran silencio, mi madre abrió la ventana "para que el alma pueda volar". Objetivamente, esa noche no fue desgarradora, pero es como si hubieran plantado una semilla que luego creció para transformarse en el dolor. La planta empezó a crecer durante el funeral bajo la forma de la vergüenza. Sentía la piedad de los demás: "Pobre, perdió a su padre". Luego, vino la furia contra mi hermano que estaba llorando. Mostraba su sufrimiento, yo no. Más tarde, vinieron el miedo de ya no estar protegido, la pena frente a la soledad de mi madre, el vacío... Las mil facetas del dolor. Fue entonces cuando sentí en mis entrañas esa laceración, esa desgarradura. Tenía doce años. Era el 18 de junio de 1948. Su muerte no fue el punto culminante de mi dolor, sino una bomba con efecto retardado.
Sophie Calle. Dolor Exquisito (fragmento)

Fue mi hermano, fue a los 14 años. Creo que a partir de ese momento, me parezco un poco más a él…