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Mostrando las entradas de febrero, 2015

Animals

Ese perro sabía que yo tenía el corazón roto esa tarde. No era como todos los demás días que iba a visitarlo, porque iba muchas veces a la semana. Ese día me notó diferente y desde que me vio supo reconocerlo. Ladró más duro y con más afán que de costumbre, como para que me abrieran más rápido la puerta. Apenas entré, no comenzó a saltar y a buscar que jugáramos con el balón rojo y blanco -pinchado- que tenía por ahí; se limitó a acompañarme como tratando de ver bien qué me pasaba.
Esa tarde mi amigo A. se iba a demorar un rato en llegar, así que me quedé en la sala leyendo alguno de los libros de la biblioteca. Al rato el perro entró a la casa y se hizo al lado mío, no ladraba y se limitaba a acompañarme. No sé qué fue lo que vio pero en algún momento comenzó a lamerme una mano y a poner la frente bajo los dedos. Pocas veces he sentido que alguien entiende tan bien como me siento. Dejé de leer y me dejé acompañar del perro.

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Una noche que andaba muy triste, terminé casi que por puro…

¡Showtime!

Todos recordamos la presencia de El Espacio en cada esquina. Grandes titulares en tinta roja, enmarcados siempre por signos de admiración. ¡Siempre!
Era básicamente un llamado a gritos para que todos vieran lo que habían puesto en esa nueva edición. En este país, donde por más de un siglo hubo dos periódicos de circulación nacional hechos de la forma más ortodoxa, la existencia de El Espacio era tan disruptiva como predecible. En la cabeza de todos, la existencia de esas noticias y esa reportería estaba limitada a El Espacio y a una única emisora radial.

El Tiempo y El Espectador cuidaron siempre las formas, las maneras, los compromisos. El Espacio acudía a una versión simple, más cercana al entretenimiento que al deber informativo. A los hallazgos de la noche anterior, con fotografías a todo color y descritos de forma minuciosa. A las fotos de muchachas mostrando las tetas en la última página -con denominación genérica: «la mona»-, rodeadas siempre por chismes de farándula. Al crucig…

Ran along

La calle 45 en Bogotá hace parte integral de los recuerdos. Desde la infancia hasta la vida adulta. Muchas cosas han pasado mientras voy por ahí.

Cuando estaba en el colegio, un amigo tomaba el colectivo que lo llevaba por la 45 hasta la 30 y ahí, hasta la calle 22, a las torres Colseguros. Como el tráfico era lento, yo corría por la calle 45, por la acera norte, tratando de llegar antes que el colectivo a la carrera 30. Conocía los tiempos de los semáforos, sabía que si cruzaba uno justo antes de cambiar a rojo, podría encontrar los siguientes en verde si iba a toda velocidad. Era una larga carrera de 14 cuadras que ganaba cuando tenía suerte.

Había un local de alquiler de videojuegos con cinco PSx apiñados en tres metros cuadrados. Cada consola atendía a tres y cuatro participantes que se turnaban para jugar, así que el espacio era bien escaso y las sillas se chocaban cuando alguno se paraba a celebrar un gol. Ahí comencé a ir a sitios como ese con amigos. Es divertido.

Cuando comen…

printf

Como pasa con los computadores, creo haber visto muchas cosas cambiar en la forma de imprimir documentos. No había hecho el ejercicio de recordarlo pero este post de Olavia Kite me empujó a hacerlo.

Todo esto lo vi en la oficina de mamá, un banco relativamente joven que por eso mismo no tenía miedo de usar tecnología novedosa.

Los primeros recuerdos que tengo, por la misma época de las cintas magnéticas y los mainframes IBM, son de pequeñas y lentas impresoras con cabezas esféricas que giraban y ponían cada letra, más cercanas a las máquinas de escribir eléctricas que a una impresora como la imaginamos todos. Una única cinta negra, una única fuente (estilo de letra), mucho papel en formas contínuas.
El papel era normalmente blanco. Luego vi que había uno especial para contabilidad con líneas verdes y blancas a modo de renglones. El famoso papel de carnicería. ¿Cómo llegaría a las carnicerías viniendo de los bancos? Nunca lo supe.

Cuando comenzaron a llegar los primeros computadores pe…

Carta a Uldarico Peña

Saludos,

espero que esté usted bien. Que el día sin carro haya sido un buen día. Es importante que lo haya sido, pues todas las personas a las que representa estaban sirviendo a una ciudad que los necesitaba más de lo habitual.
Es en días como ese, en los que cobran más protagonismo en la vida de la ciudad, que se hace más importante revisar las cosas que podrían mejorar. Porque, como todos aquí, usted y el gremio al que representa también pueden mejorar muchas cosas.

Sería bueno que comenzaran por respetar las normas de tránsito. Esas que están consignadas en el Código de Tránsito. Usted sabe bien de qué hablo: no ir en contravía, no hacer doble fila en un giro a la izquierda (porque obstruye el tráfico que no va a girar), no volarse semáforos en rojo, no transitar por las bermas y ciclorrutas. Algo básico. Equivale a comenzar aceptando ese acuerdo colectivo que hicimos para definir cómo vamos a comportarnos cuando vamos por la calle.
Que los conductores de taxis sólo se rían cuando …

Sport ranthought - 20150210

¿Alguien pensó que el Manchester City dependía tanto de Yaya Touré? Es decir, este equipo ha buscado cubrir cada posición del campo con dos y tres jugadores de buen nivel para enfrentar todas las competencias. Sin embargo, la defensa se ve expuesta y vulnerable ahora que el corpulento y habilidoso centrocampista está atendiendo partidos en la Copa Africana de Naciones.

Kompany se ve como un capitán voluble y con poco acierto al hacer cierres; Demichelis es lento; Zabaleta no alcanza a cubrir los errores de todos; Clichy le quitó el puesto a Kolarov y todos recordamos los momentos en los que Gaël toma malas decisiones, se apaga momentaneamente. Hace poco compraron un defensa joven, Mangala, por una cifra desproporcionada. Se ha visto cómo no hace justicia a lo que pagaron por él; le faltan muchas temporadas sobre los hombros y se ve descompuesto e inseguro.
Frente a ellos, Fernando y Fernandinho erran pases, no dan salida, cortan el juego de forma violenta (dependiendo de qué tan permi…

Negotiator

Imagen
¿Recuerdan la película El negociador con Kevin Spacey y Samuel Jackson? Ambos son negociadores de la policía, uno (Jackson como Lt. Danny Roman) toma rehenes en su oficina para ganar tiempo y hacer su propia investigación sobre la muerte de su compañero. Mientras tanto, hace llamar a otro negociador desconocido por todos, de otro distrito (Spacey como Lt. Chris Sabian) para que negocie la liberación de los rehenes.

Hay buenos diálogos y la trama de la historia va andando con sobresaltos y matices. Uno de estos diálogos entre negociadores, en el que Roman y Sabian hablan para tratar de saber lo que el otro piensa, trae una secuencia en la que Roman comparte su gusto por los westerns, especialmente Shane. Sabian responde con algo de burla diciendo que es curioso que elija el western en el que el héroe muere al final. Discuten sobre lo que pasa en la última escena. Cae muerto sobre el caballo o sólo se deja caer (slumped).

El recuerdo de esta película me llevó a ver Shane. Demás que gus…