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Mostrando las entradas de marzo, 2012

Erase me

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kill me

Degree

Tengo amplia experiencia esperando gente estando sentado en bancas de parque. Ya sea que estén puestas dentro de un edificio -que las hay- o a la vera del camino, pero bancas de parque al fin y al cabo. Siempre estoy sentado en la banca, siempre escucho música para aquello del ensimismarse, siempre miro hacia arriba y hago cara de idiota (creería yo). Igual, creo que hay algunos elementos básicos para sentarse y esperar con éxito (sin huir o recibir a quien espera con cara de odio o aburrimiento).
Antes de sentarse a esperar es importante tener en cuenta el clima. Si la banca está al aire libre, considere la opción de encontrarse esperando bajo la lluvia. Tenga en cuenta el pronóstico para el día y confirme su banca de encuentro el mismo día según lo que encuentre y observe en el cielo.
El primer truco para esperar está en lograr una posición cómoda en la banca, acorde con su volumen corporal y con el clima. Puede sentarse normalmente, pero si está ansioso va a comenzar a mover los p…

Confidence

Our Berkgamp who art in Ajax,
hallowed be thy name,
thy kingdom come,
thy will be done,
on Emirates as it was on Highbury
Give us today our weekly win,
and forgive us our shoots off target as we forgive those who shoot on us.
And lead us not into Manchester but deliver us from Fergusson.
For thine is the kingdom, the power and the glory of Invincibles,
forever and ever. Amen
(In the name of Rocastle, Henry and the Holy Bergkamp, amen.)

Ranting me

I was born in the nineties. I was lost and I was found. Dead. Bloated. Lovely.

***

I was told to keep myself. So I built a keep to put myself inside. And keep it from everyone.
***

The world is beautiful, You're not. The world is funny. You're not. The world is special. You're not. The world is. You're not. You were and your place is in someone else's memories. Don't take that from them.

Loop

El eterno retorno puede hacerse evidente en los eventos que menos esperas. Sentarte en el piso brillante, espalda contra la pared como en los viejos tiempos y sollozar. Igual que hace diez años, como para que dejes de creer que ahora eres sofisticado, elaborado y consecuente. Sigues siendo la misma masa informe e irrelevante. Es casi seguro que, apenas te sientas en el piso, la espalda contra la pared, regresan las mismas ideas, esas que prometiste abandonar pensando que eran ellas y no tú quienes invocaban los temores de antaño. Y es que sabes que no son ideas; son el YO que crees elaborar pero que sólo escondes.
Porque el giro de trescientos sesenta grados tiene componente en el eje Z.
***
Hace tiempo no me sentaba en el piso, sentado contra una pared, a oir musica. Porque en el fondo el eterno retorno es lo único que existe. Estamos atrapados y todo se reduce a distracciones casuales. Igual que hace 10 años, escucho Pink Floyd e Incubus. La novedad es sentirte triste, completament…

Flight mode on

La diferencia de velocidad en el fluído de las dos zonas tiene como consecuencia una disminución en la presión dentro de la región en la que aquel se ve forzado a cubrir una mayor distancia en el mismo tiempo, disminución que hace a la superficie moverse y ocupar dicha zona. Una generalización de un fenómeno, tan simple como parece, garantiza el que podamos replicar el experimento cuantas veces lo deseemos, condicionado tan sólo por la obtención de la energía requerida para mantener el impulso horizontal.
Una vez garantizas ésto, puedes usar la superficie sujeta a la diferencia de presión, para llevar sobre ella cualquier cosa, cualquier persona, recordando siempre calcular la fuerza ascendente ejercida por la región de mayor presión. Habiendo elegido la carga y la compañía deseadas, es posible hacer el vuelo un poco maś cómodo -si es que se ha dejado capacidad de sobra, claro-.
Con todo esto preparado, ya estás listo para viajar a tu destino, así tu motivación sea irracional, estúpi…

Shoot on target

Corría. Sabía que debía correr. Sabía que era diestro pero el técnico le había dado lugar como extremo izquierdo y era por eso que ahora corría, devoraba la banda izquierda dirigiéndose hacia el arco rival.

Inhala. Exhala. Mira sus piés. Sigue corriendo.

Levanta la vista y ve a su compañero, su rostro apenas discernible, con el balón junto a su pie derecho, recorriendo el otro costado de la cancha, buscando el mismo destino.

Inhala. Exhala. Sigue corriendo.

Mira ahora hacia el frente. Dos defensas rivales se apresuran a tomar posiciones al borde del área para tratar de detener el ataque. Sabe que si entra al área en diagonal, puede ganar en velocidad y anticipar al defensa en su costado. Todo está en que el cruce sea perfecto.

Inhala. Exhala. Cambio de ritmo. Cambio de dirección.

Ve el balón levantarse y dirigirse a él, lucha por no cerrar los ojos y en un instante de aquellos en los que el cerebro parece no hacer nada, entiende qué es lo que debe hacer. Lo siente. Se perfila, tira ha…

Enter

Sudor frío, ojos entrecerrados. Miradas al techo y manos sobre los ojos.

Releer una y otra vez. Pa la bra por pa la bra. ¿Tiene sentido?

Antes cerrabas el sobre, lo marcabas (o lo marcabas primero para no dañar las hojas dentro), ibas a un puesto de correo, pagabas y entregabas el sobre. Y todavía tenías que esperar hasta media mañana del día siguiente (si era en la misma ciudad) o hasta tres días si era en otra ciudad. Hoy en día, la ansiedad del estómago y del corazón han aprendido a convivir con la tecnología e inmediatamente después de hacer clic en Enviar (pulsar Enter, barra espaciadora o Ctrl-Enter), el corazón ansía leer una respuesta y el estómago se retuerce de temor.

La acción a distancia (la interacción) es cada vez más natural, lo que sea que signifique eso. Mientras, el triste imán, otrora popular, se resigna a tomar shots de Neodimio para poder ir con uno en un audífono y no quedarse enterrado en la tierra.

Surreal. 1

Cerberus vs. Pietro. Round 1. FIGHT!!!!

Caja

Subió otra vez al árbol desde el que veía todo el vecindario. Frondoso a veces, con hojas amarillentas ahora, este era su árbol.

Al llegar a su rama favorita, miró hacia abajo y vió lo impensable. Era su cuerpo dentro de una caja, apenas descubierto y observado por un hombre de pelo corto y bata blanca.

Mientras el hombre anotaba, casi rabioso, el gato sólo atinó a sentirse medio muerto.

Fulfill

Su nombre era José. De origen humilde, que no extracción pues no es un tubérculo, viajó desde un pueblo sin nombre (para efectos de esta historia) hacia la capital, buscando emplearse en casi cualquier cosa, buscar fortuna.

Tras varios años trabajando en oficios diversos, ya sea como caddie en un renombrado club campestre al norte de la ciudad o bien como cotero, José cruzó su vida con una mujer igualmente humilde, casualmente de nombre María, como en el mito judeocristiano. Casualidades de la vida, supondríamos. Una vez compartieron sus vidas, no tardaron en llegar los hijos y las necesidades, ambos en constante crecimiento. Y con necesidades nuevas a cuestas, José se hizo a la tarea de buscar una nueva fuente de recursos para su creciente familia. Teniendo en cuenta que vivían en El Codito, barrio marginal de la capital encaramado en la falda de los cerros nororientales, las primeras opciones de búsqueda eran aquellas que se encontraban más cerca -que pensar en pagar pasajes de bus …