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Mostrando las entradas de octubre, 2013

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Horses, a photo by alfabravo_team on Flickr.
Iba en una calmada cabalgata el otro día -evento inusual dentro de lo posible- y me vi conversando con nuestro guía ni bien comenzamos nuestro recorrido. Era un muchacho de nombre Jhon Jairo. En algo más de cuarenta minutos, le pregunté sobre su vida, sus quehaceres y demás. Al rato me vi a mí mismo y me sentí raro. Era extraño estar entablando una conversación fluida con un desconocido.
Días después lo pensaba más y lo veía aún más inusual. ¿En qué momento dejé de rehuir y me propuse conversar con otros? Me gusta mucho conocer personas, saber cómo son y qué piensan. Sólo que normalmente era dolorosamente difícil saber qué hacer o qué decir. Hoy en día creería que es extrañamente fácil y sólo tengo sospechas sobre lo que propició semejante cambio.
La rutina y la interacción con muchas personas durante los últimos quince años ha cambiado cosas. Exponerme a muchos entornos desconocidos ha sido importante. Los empleos que me han empujado a sit…

Ranthought - 20131017

Ayer me decían que uno no es según lo que hace, sino que uno hace de acuerdo a lo que es.

¿Cómo interpretar eso?

Fearsome

Hay un elemento de asombro al descubrir el miedo más grande que llevas por dentro. Eso tan irracional que ha condicionado tantas veces las cosas que decidiste hacer.

Es una imagen de uno mismo, a oscuras, respirando despacio para no empañar la ventana. Viendo la calle iluminada y vacía. Mirando cada taxi que pasaba, esperando que uno de esos girara hacia el oriente y parara en la portería. Esperando que mamá llegase a casa y todo estuviese bien esta noche.

Porque en el momento de esa imagen, como en muchos otros iguales a ese, me sentía solo y temía que ella no regresara para terminar con esa soledad. Que me quedara completamente solo hasta que me muriera como mi hermano, porque no tenía forma ni motivo para salir de esa casa. Me quedaba entonces en la ventana, todas las noches.

De día, ese miedo a la soledad se convirtió en exigencias inalcanzables que, al buscar ser lo suficientemente bueno, garantizaran el que no me quedase solo. «Si soy muy bueno, no se van a alejar de mí». Si soy…

Yoga

Para algunos de nosotros, el yoga sería redundante en nuestra vida porque ya tenemos el fútbol. Sí, el fútbol es como yoga.

El fútbol nos purifica en cuerpo y mente. Interactuar con otros, a veces en situaciones de riesgo, demanda lo mejor de nosotros. Exige que estemos preparados y en la mejor condición posible.

El fútbol remueve los dolores físicos de la vida cotidiana. Por un rato nos sentimos realmente bien.

En el fútbol, nuestro cuerpo y nuestra mente, si son dirigidos adecuadamente, nos traen mucha felicidad en vez de ansiedad y depresión.

El fútbol nos enseña a ver a los demás como compañeros de experiencia, rivales o no. Todos estamos allí para lo mismo: Ofrecer lo mejor de nosotros.

Una persona que practica el fútbol, a diferencia del yoga, no adquiere un nuevo nombre. No es un yogi. Su individualidad permanece incólume y todos le reconocen por su nombre o por aquel sobrenombre que recibió de sus amigos y que representa un vínculo especial con ellos.

Hay varias formas de juga…