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Mostrando las entradas de septiembre, 2012

Definición

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Flores, a photo by alfabravo_team on Flickr. capricho.
(Del it. capriccio).
1. m. Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.
2. m. Persona, animal o cosa que es objeto de tal determinación.
3. m. Obra de arte en que el ingenio o la fantasía rompen la observancia de las reglas.
4. m. Mús. Pieza compuesta de forma libre y fantasiosa.

(Tomado del Wikcionario)

Chit chat

- Dele.
- Que no.
- Hágale pues. Ya qué, ya le toca.
- Nada, no me toca nada todavía porque no me estoy muriendo. No moleste.
- Mírela bien. Ahora mírese. Usted sí quiere.
- Que no. Bueno, sí, pero ese no es el punto.
- Ese es EL punto.
- Claro que no. El día que usted se quería botar de cabeza por el acantilado, no había ningún punto a discutir. Ni siquiera pa pensarlo.
- Era diferente. Es normal que yo piense en locuras. En usted eso se da para la muerte de un obispo.
- Locuras son locuras, suyas o mías. Y por eso se llaman locuras. Mera locancia.
- Juegue a ser yo. Por esta vez. Y yo me quedo callado como si fuera usted.
- Qué va, voy a tomar coacola fría para que le pase el raye. Tome, bien fría.
- Naah, el que anda con calentura y nervios es usted. A mí no me eche la culpa. Y tampoco me eche coacola que esa mierda es muy fea.

***
- Oiga
- ¿Qué?
- Vea para allá.
- Uy!
- ¿Ya se rayó otra vez? Bien. Ahora sí, dele.
- Que no.
- Haga algo.
- ¿Qué quiere que haga?
- Algo, manito. Antój…

Mesa preferencial

Coticen el amor como commodity. Eso fijo, fijo da mucha plata. Más que los energéticos.

Con ese se especula muy fácil. Es más volátil que el petróleo. El retorno puede ser altísimo. Se puede transar rápidamente.

Pennies and cents

Mientras estuve en el colegio, vi a otros vender artículos varios para ganar algo de dinero. Pitillos rellenos de gelatina, gomitas ácidas con forma de gusano, dulces y galletas. En los últimos años la sofisticación llegaba a disponer de emparedados con gaseosa en lata (fría, claro), repollas y papas fritas en paquete, en cualquier clase del día.
Otros vendían su habilidad para realizar algunos de los trabajos más dispendiosos. Planchas de dibujo técnico, ensayos de literatura, mapas orográficos. Todo aquello en lo que la pereza solía vencer a la paciencia.

Yo gané dinero con mi ñoñez, claro. El día del idioma era divertido porque era seguro que ganaba dinero cortesía del amigo Andrés (Hurtado) y del Cablecito (el hijo de El Cable, venerable periódico escolar). Varias veces me ofrecieron dinero para sentarme junto a la puerta de algún salón y responder el examen de algún infeliz. Siempre rechacé la oferta y por eso me tenían por un hijueputa arrogante.

Después de mostrar habilidad par…

Reality check

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A veces, lo que se cuenta en este blog es cierto. Así el dibujo tenga una gallina y no un pato.

Ansteigen

Llego a la fila para comprar el pasaje. Al otro lado de la entrada están una mujer y un hombre joven, cerca de los treinta años, que hablan en voz baja. Miro hacia la fila y luego, al voltear a mirar de nuevo, veo al joven acercarse, con determinación pero rehuyendo las miradas de otros.

Me pregunta si puedo ayudarle con algo. La mujer con la que hablaba mira de lejos con curiosidad. Le respondo preguntándole en qué puedo ayudarle, me comenta que necesita ayuda con dinero para el pasaje. Miro de nuevo a la mujer y luego le digo a él que puedo comprar el pasaje junto con el mío. Me aclara que el de él es especial, pues debe incluir el pasaje a un municipio cercano.

Compro los tres pasajes, dos míos para ir y volver, uno para él que va de regreso a casa. Me agradece con cara de timidez y sudor en la frente. Salió más tímido que yo. Pasamos el torniquete y cada uno va a una fila diferente para esperar.

Una vez entramos, se acerca nuevamente y me agradece con expresión de nerviosismo y si…

Improve

Eran otros tiempos. Cuando yo comencé el primer semestre en la universidad, no existían las memorias con puerto USB y todos los programas en C++ se cargaban en cajas de diskettes floppy de tres y media pulgadas. Se cargaban varios discos en la misma caja y se copiaban los archivos en dos o tres de ellos por si alguno de los discos fallaba justo ese día.
Cuando se trataba de compartir programas, juegos, canciones y videos, lo que se hacía normalmente era sacar el disco duro de su sitio, empacarlo en una bolsa antiestática (yo usaba una capa adicional, una bolsa con burbujas) y llevarlo al computador del destinatario para conectarlo y copiar cosas de un lado a otro. Igual pasaba si alguien no tenía aún unidad de CD con opción de escritura, valiéndose entonces de algún buen amigo que le dejara conectar el disco y quemar datos durante toda la tarde.
La primera memoria USB recién la tuve en 2004. Permitía cargar 128MB de información ocupando el espacio de un llavero y, siendo una memoria F…

Redirigir

Sigo sin poder dejar comentarios en el blog de Sergio. La última, hoy, es encontrar un mensaje como este al hacer clic en el botón "Enviar"

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Wordpress se está buscando una muerte muy chimba, parce.

Update: El comentario sí se guardó pero falló al mostrar de nuevo el blog. Como el día que le mandé una postal electrónica cursi a A. y falló al mostrarme el mensaje de éxito. Sé que le llegó tres veces la notificación.

Welding

Una de varias rarezas relativas en mi infancia y adolescencia estuvo en no haberme quebrado un hueso a pesar de estar en un colegio masculino en el que algunos llevaron como juguete en primer grado, unos guantes de boxeo. Jugábamos a diario sobre patios de asfalto, corríamos de arriba a abajo por las escaleras entre los cuatro niveles, sobre pisos de baldosas antiquísimas recubiertas por alguna clase de protector transparente que resultaba poco amable en días lluviosos.
Todo se prestaba para romperse la crisma y sin embargo, salí indemne más allá de rodillas sangrantes, una nariz sangrante y varios pantalones rotos.

Sólo fue hasta bien entrado en la veintena de años que terminé quebrándome algo. No fue jugando fútbol en una de las descuidadas canchas de la universidad, ni caminando por alguna montaña como nos enseñó el amigo Andrés. No. Fue caminando por la calle que tropecé torpemente y me apoyé en la mano izquierda, girando alrededor del dedo pulgar y sobreextendiéndolo. El tendón l…

Rizos

Por más que me siento a ver fotografías, a leer cuadernos y cartas, sólo he podido recobrar tres recuerdos de mi hermano. El primero es tal vez el más lejano. Estamos almorzando aún en el primer apartamento que recuerdo. Todos a la mesa, yo estaba en medio de algún berrinche o gruñido por la comida, mi hermano sentado a la cabecera de la mesa diciéndole a todos que no me consintieran tanto y que yo debía comer sin chistar. Que para eso ya estaba grande. Como siempre, es un recuerdo que bordea los cuatro años.

El segundo, del día en el que nos pasamos a vivir muy al norte de la ciudad. Esa misma tarde, cargó mi triciclo rojo y me llevó a dar algunas vueltas por el parque. Estaba ya oscuro, eran algo más de las seis de la tarde. Estuvimos una media hora en la que me divertí dando vueltas entre los juegos y los árboles. No recuerdo si él mismo llevó el triciclo de regreso o lo llevé yo mismo dando la vuelta alrededor del estacionamiento y los bloques más alejados.

El tercero y último, ya…

Wiedervereinigung*

Mi mamá me dice que lo primero que me oyó leer en voz alta fue una guía turística de Colombia que estaba por ahí. Un libro alargado, medio negrito, delgado y aburrido. En los días tristes llego a pensar que era premonición de cómo sería yo en el futuro lejano. Pero bueno, yo tenía la biblioteca de la casa para practicar. Ser el menor de tres hermanos garantizaba que tuviéramos muchos libros de texto, novelas colombianas de Soto Aparicio y Carrasquilla, una edición bonita de Pedro Páramo y todo eso que les gusta poner a leer en los colegios de por acá. Con la diferencia que mis libros ya olían a biblioteca y eran especiales, no tenían los colores horrendos de las ediciones de Panamericana.

Cuando era lo suficientemente pequeño para que mi hermana creyera que no sabía inglés, me gustaba que nos sentáramos en algún lugar de la casa y me tradujera la historia de Amelia Earhart que estaba en algún libro de texto de Inglés. Uno con una portada en la que aparecían dos piés cruzados sobre un …

Cold

La relación con la exnovia siempre ha sido peculiar. Incluso cuando comenzó a ser la novia, ya en aquel entonces el contexto y las condiciones hacían de todo algo muy extraño. Visto con incredulidad o extrañeza por la gente alrededor. grandes riesgos, problemas apenas evidentes, dificultades que se veían insalvables. E igual seguimos juntos porque había confianza. Y fue duradero, contra todo pronóstico.

Hoy en día los comentarios son similares. Que con la exnovia no se habla, que si no se olvida es porque  no se ha terminado del todo la cosa. O es que todavía te gusta, es que vas a volver con ella. Y así, todos dejan su preocupación particular sobre lo conveniente que pueda ser el seguir interactuando con la exnovia. Un pecado capital a los ojos de la sabiduría popular, esa misma que le apacigua las penas al corazón roto rellenándolo con odio -a veces injustificado- como quien rellena con cemento fresco el andén resquebrajado para endurecerlo.

La soledad presente no ha dejado responde…

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¿Y si la máquina que describen en la Guía del Autoestopista Galáctico era en realidad, una máquina generadora de números aleatorios criptográficamente muy fuerte?


Courthouse

Rompí el trato al no cumplir las condiciones pactadas.

Porque el desconocimiento de las normas no justifica su incumplimiento.

Triple word bonus

Freddo estaba allí, parado junto a las entrañas hirvientes del Monte Destino que rugía hambriento. Había superado ya las más crueles pruebas junto a su fiel compañero Simón, cruzando medio mundo para llegar allí con su pesada carga.

Eran todos los tableros de Scrabble del mundo. Con llamativos empaques y descripciones emocionantes en todos los idiomas del mundo (o al menos en todos los que se han llegado a conocer). Ediciones de lujo con fichas en marfil y grabados en pinturas con polvo de oro, ediciones de bolsillo con tableros magnéticos, ediciones piratas mal copiadas en las que los bonos de triple valor de palabra estaban desplazados dos casillas hacia el centro, versiones en cirílico con bellos tallados en madera de las letras escarlatas. Era el cargamento con todas las palabras existentes en el mundo conocido, todo aquello que se podría decir alguna vez o que se había dicho en algún momento de la historia. Incluso estas mismas palabras.

Simón miró entonces a Freddo con firmeza y…

Why go

E Ícaro enfermó de tétanos y murió a sus tres años por jugar con clavos, madera y parafina. Por ello, nadie hizo analogías tontas en los tres mil años subsiguientes.

Tremor

Sometimes, the feelings inside yourself stop making noises and choose to move underground, like a fire on a hidden coal mine. That often makes you stare at the window in your PC's desktop, the cursor blinking, and it just does not work. The feelings are not driving you this time.

Yet, you can't stop the daily exercise, that weak commitment with yourself. So you insist on writing something. Any vague idea that crosses your mind and goes slow enough to be seen. The doubt that remains in a dark spot, the certain fact covered in thorns, the flat fact that reveals no emotion. One of those should be good enough to write something about.

And the cursor keeps blinking. Travelling back and forth without moving a single pixel.

I guess this anguish is worthy enough to be written down this way alongside all the sentimental stuff. The fact I just write stuff while being driven by feelings keeps me a long way from the people with real skills on this matter. Those who write what they want to…

Tiranía del lector 8: Santa fe

El Peugeot 306 avanzaba raudo sobre la fina grava. Era un día soleado y seco en el que el polvo tardaba horas en caer de nuevo al suelo, donde el sonido de cada roca chocando con su vecina parecía amplificarse.

-Cien.cinco.derecha, rocas al centro, cincuenta.tres.izquierda, recto.cientocincuenta, horquilla a izquierda, veinticinco.saltocorto-, canturreaba Alfabravo sin demostrar emoción alguna. Cruzaban aquel paraje pedregoso confiando en que la configuración elegida haría la diferencia con Grönholm, lograrían recuperar los ocho segundos de diferencia y con suerte, alcanzarían el primer lugar en la clasificación del rally de Turquía.

Kam guiaba su vehículo con presteza, no requería maniobras espectaculares y se limitaba a buscar un ritmo de marcha que, sincronizado con la lectura sin descanso del copiloto, les permitiría morder cada curva yendo de costado y atravesar cada recta. Lo conocía bien y entendía con facilidad cada movimiento, sonido y vibración. Era SU máquina. Un automóvil …

Ranthought - 20120909

Todos tienen un momento para darle algo de valor al mundo. Como Will Ferrell y Stranger than fiction.
*** No importan las locuras que crean hacer. Todo se reduce a hacer precísamente eso.
No importa si le hacen caso al New Yorker o a Cosmopolitan. Todo se reduce a no guardarse las cosas.
No importa nada de todo eso que les dicen. Todo está en poder conocer.

Leftover

En aquel semestre que recién comenzaba, llevaba cerca de una semana sin verla. No sabía nada de ella. Y sin embargo, la encontré en alguna cartelera de Registro. Anunciaban que A. se había ido y que había hecho reserva de cupo.

Se fue. Se fue y no hice nada.

Decidí no hacer las cosas y el resultado fue saber de ella por una cartelera con papeles grapados. Pude haber hecho cualquier cosa y decidí seguir la peor opción: temer hacer algo y quedarme con las palabras guardadas y los sentimientos atravesados.

Supongo que aprendí algo de todo eso. O tal vez no.

Marchanta

Cuando era pequeño y tenía la suerte de estar en vacaciones del jardín infantil, solía acompañar a mamá cuando iba al mercado semanal. Era algún espacio vacío junto a la avenida donde se aparcaban camiones de estacas con sus carpas plásticas negras y verdes, apenas escondidos tras una hilera doble de toldos rojos y amarillos a rayas, en lo que pienso ahora y llego a suponer que habrán sido entregados por la alcaldía a modo de identificación.
Frutas variopintas, variedades de papa, hortalizas frescas, carnes rojas y pescados, todo llegaba a aquel lugar, el primero en el que reconocí la inmensa variedad de cosas para comer que se puede encontrar aquí. Ya a mis cuatro años (1) me intrigaba la forma como funcionaban las básculas que pendían aquí y allá, el por qué las personas hablaban de libras mientras que los tableros mostraban muy grandes los números que señalaban los kilogramos. Puto sistema imperial.

Cogollos de cosas, hojas, algo de sangre, jugos y alguna cabeza de pescado casual y…

Dual v2.0

¿Que lo que sirve para entristecerse y sentirse mal también sirve para darse ánimo e impulsarse?

Ah listo.

Building

Supe por alguno de mis tíos que el abuelo materno nació un 21 de abril de 1923. Fue en Chiquinquirá, creo, donde conoció a la mujer que lo acompañaría el resto de sus días, llegada ella de Soatá. Sé que tras algunos años, decidieron emigrar a Bogotá buscando vivir mejor. Él aprendió desde joven el oficio de maestro de obra, el cual dominó y enseñó a algunos de sus hijos. Ella siempre se dedicó a su hogar y a criar la descendencia creciente (habría de ayudar sin embargo, a buscar dinero en medio de la informalidad). Sé además por mis tardes viendo televisión con él que fue caddie, pues fue él quien me enseñó los detalles del golf que conoce el que ha recorrido el campo sin descanso.

El recuerdo que atesoro como pocos es el de un mediodía, en plenas vacaciones, en el que almorzamos juntos mis abuelos y yo. Él comenzó a contarme cómo había sido maestro de obra en la ciudad blanca de la Universidad Nacional, su trato con los ingenieros y las dificultades para cumplir con todo aquello que …

Scenes

Yo siempre he buscado una explicación para las cosas que veo o descubro. Me preocupo por entender las causas de un fenómeno (por eso me gustó leer a Hume) y por descubrir el proceso que lleva a la construcción de algo. La ciencia me resulta natural, con el debate constante y la argumentación de una premisa (en el caso ideal, supongo).

Sin embargo, hay algunas cosas para las que no tengo explicación y para las cuales guardo algo entre el respeto y la reserva. Como el soñar y lo que allí se manifiesta.

Albergo un temor inexplicable por lo que sueño despierto, por esos innumerables escenarios que ideo mientras voy por ahí, creados a partir del pasado con culpas o del futuro deseable, imaginando los detalles y los resultados posibles; el gol improbable, la respuesta imposible, todo lo que se asociaría a eso que llaman suerte y que en últimas es una oportunidad nacida de un arrume de esfuerzo constante y prolongado. Todo lo que sueño pareciera que es borrado al instante de mis futuros posi…