octubre 04, 2013

Yoga

Para algunos de nosotros, el yoga sería redundante en nuestra vida porque ya tenemos el fútbol. Sí, el fútbol es como yoga.

El fútbol nos purifica en cuerpo y mente. Interactuar con otros, a veces en situaciones de riesgo, demanda lo mejor de nosotros. Exige que estemos preparados y en la mejor condición posible.

El fútbol remueve los dolores físicos de la vida cotidiana. Por un rato nos sentimos realmente bien.

En el fútbol, nuestro cuerpo y nuestra mente, si son dirigidos adecuadamente, nos traen mucha felicidad en vez de ansiedad y depresión.

El fútbol nos enseña a ver a los demás como compañeros de experiencia, rivales o no. Todos estamos allí para lo mismo: Ofrecer lo mejor de nosotros.

Una persona que practica el fútbol, a diferencia del yoga, no adquiere un nuevo nombre. No es un yogi. Su individualidad permanece incólume y todos le reconocen por su nombre o por aquel sobrenombre que recibió de sus amigos y que representa un vínculo especial con ellos.

Hay varias formas de jugar al fútbol. Clases, si se quiere. Como el Yoga, cualquier lugar es apropiado. Cualquier cosa se convierte en balón. Cualquier vestuario es válido pero hay algunas cosas que lo hacen más cómodo.

Nadie ha contado las razones por las que es conveniente practicar el fútbol. Seguro todas pasan por ser más fuertes, más flexibles, más ágiles, mejores personas, más empáticos. Felices.

El fútbol cubre en mi vida todo lo que el Yoga podría ofrecer.

2 comentarios:

jugodemaracuya dijo...

Qué maravilla de escrito.

A usted le gustaría "Calcio" de Juan Esteban Constaín.

Saludos.

Andrés Salcedo dijo...

Jé. Comenzó como una alegoría a esos textos que promueven la práctica del yoga, trasladando cada frase hacia la vida del fútbol y de quienes lo JUEGAN.

Porque es un juego. Y es más que eso.