septiembre 03, 2012

Scenes

Yo siempre he buscado una explicación para las cosas que veo o descubro. Me preocupo por entender las causas de un fenómeno (por eso me gustó leer a Hume) y por descubrir el proceso que lleva a la construcción de algo. La ciencia me resulta natural, con el debate constante y la argumentación de una premisa (en el caso ideal, supongo).

Sin embargo, hay algunas cosas para las que no tengo explicación y para las cuales guardo algo entre el respeto y la reserva. Como el soñar y lo que allí se manifiesta.

Albergo un temor inexplicable por lo que sueño despierto, por esos innumerables escenarios que ideo mientras voy por ahí, creados a partir del pasado con culpas o del futuro deseable, imaginando los detalles y los resultados posibles; el gol improbable, la respuesta imposible, todo lo que se asociaría a eso que llaman suerte y que en últimas es una oportunidad nacida de un arrume de esfuerzo constante y prolongado. Todo lo que sueño pareciera que es borrado al instante de mis futuros posibles; de los infinitos Alfabravos que deambulan en el horizonte de sucesos, uno y otro parecen desvanecerse cuando los recreo allí en aquel espacio junto a la memoria.

Sueño despierto entonces, creyendo que nada de eso se hará realidad por más que lo desee. Sueño despierto porque me resigno a creerle a Breton al suponer que es el sueño lo más real para uno mismo, mientras que lo que llaman realidad se hace crudo y frío, torpe y sordo. Sueño despierto como rendición incondicional ante los imposibles, esos ochomiles infranqueables en la vida que despiertan pasiones al mismo ritmo que frustraciones.

Son esas ocasiones en las que no encuentro otra forma de crear recuerdos junto a alguien así sea por un instante y me digo de nuevo que me importa lo suficiente. Y sueño. Logro abstraerme por completo del mundo y sueño como si eso fuese lo único que necesitase para seguir vivo.

Y sigo vivo, aunque piense en ello y crea al final que sigo vivo a pesar de.


(Hasta aquí, 512 posts publicados. 2^9 ocasiones para contar una historia o para dejar salir algo de la belleza interior. Gracias por leer.)

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