noviembre 21, 2016

Lilies

Lilies of the field (1963) es una película rara. Deja a la gente diciendo Amén para todo y Sidney Poitier hace un personaje intachable que parece desarrollarse pero no pasa de pucheros y berrinches. Es un ser idealizado -como John Wayne-, tanto que todos esos blancos que hacían cine en esa época le dieron un premio Óscar a Poitier. El problema que le encuentro es que uno dificilmente puede identificarse con él en algo y falla al transmitir emociones; la empatía de quien lo observa no pasa de lo básico (ojalá le paguen, ojalá logre terminar, ojalá no se pelee con los otros personajes). Nunca se llega a saber qué lo motiva y sólo queda creer que es dios.

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Arrival (2016) es otro trabajo muy bonito del director de Enemy, aquella peculiar adaptación de El hombre duplicado. La historia, que según entiendo viene de un cuento, se la juega usando como aproximación al problema de hablar con extraterrestres una profesión de la que no pueden salir todos a pontificar. Hay un poco de vacíos en el proceso que lo dejan a uno rascándose la cabeza (¿qué supuestos usaron para crear el conjunto de expresiones con las que se comunicaban? Pasaron sin asco de un tablero acrílico a una pantalla donde pintaban expresiones varias) pero más allá de eso, la historia es buena y el giro que toma está bien logrado.

Lo malo es que, recién pintaron el primer manchón de tinta, yo ya sabía cuál era la causa de eso y cómo iba a afectar al personaje principal. Para mí fue predecible. Escribo ésto para mí -no para usted que lee-, para leer esto en el futuro y recordar que no siempre soy la tortuga. A veces la cabeza me da para ir rápido como antes y entender con facilidad estas cosas.

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