septiembre 14, 2016

Radfahren

Siempre me dije a mí mismo que una buena forma de vivir debía incluir una rutina en la que pudiese ir y volver del quehacer en bicicleta. Siempre imaginé que eso estaría relacionado con una larga migración a un entorno menos violento, menos guerreado.

Todo indica que logré hacer una burbuja lo suficientemente grande para poder ofrecerme eso mismo sin irme muy lejos, después de muchos pasos. O tal vez ya no hay burbuja y simplemente salgo al mundo un poco menos temeroso. Tengo una bicicleta nueva y planeo usarla desde hoy para ir y volver. Para andar por ahí. Espero no sufrir mucho lidiando con el tráfico indiferente y muchas veces falto de cerebro que hay acá*.

Voy en bicicleta todos los días. Si me ven, hagan el favor y me saludan.

Me di a mí mismo una bicicleta y una vida en la que puedo usarla a diario. Y claro, en este plan también estuvieron los amigos. Siempre están los amigos.


*  Me cerraron dos taxis y casi me caigo por un furgón parado en un cruce que me dió 20cm de espacio para pasar. Ya veremos cómo transcurren los días.

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