octubre 28, 2016

Sidewalk

En Bogotá, los andenes suelen ser hechos al gusto de quien construye. De hecho, cada construcción tiene la responsabilidad de hacer su parte de la calle (la calzada vehicular) y el andén. Por eso es que muchos andenes son desiguales, unos con un peralte moderado, otros que parecen la cara norte del Everest, algunos en un barro cocido muy resbaloso.

Cuando Enrique Peñalosa llegó a ser alcalde, su discurso pasaba por hacer espacios para que la gente fuese feliz y todo eso. Andenes despejados, andenes sin carros estacionados. Andenes con sillas, árboles, canecas y pajaritos. La carrera quince fue el ejemplo con el que vendió muchas más alamedas y avenidas de andenes amplios con bolardos que parecían tiburones. Una amable caminata entre el humo de las busetas y las hojas caídas de los árboles.

Una de las cosas que nunca entendí de los nuevos andenes es la forma como se hacen. Una capa de asfalto o cemento como base, una capa de arena, unas placas de concreto que hacen en grandes cantidades como si fuesen baldosas, relleno de arena entre las baldosas para rellenar los espacios vacíos. Creo que podríamos decir que emboquillan con arena. El problema es que llueve. Cuando llueve el agua arrastra la arena y deja expuestos los espacios entre las baldosas. Cuando ese espacio queda expuesto, el agua comienza a filtrarse y arrastrar la arena bajo las baldosas. Cuando eso pasa, las baldosas se desnivelan y exponen lo que hay debajo para que el agua siga con su trabajo incesante. Muchos casos hay de salpicadas y caídas por baldosas desniveladas con agua debajo. Mi mamá se cayó en una de esas y terminó con un menisco maltrecho. En Estados Unidos, caerse en el andén de alguien por algo así es demandable; acá las cosas se hacen frágiles (y baratas) desde el comienzo y después nadie asume la responsabilidad sobre los problemas.

Recorrer los andenes de la carrera quince entre las calles 90 y 93 muestra curvas y hundimientos que bien podrían usarse para montar tabla o criar truchas. No dejo de pensar en qué pasará con el metro que proponga Peñalosa, que ya dejó claro que anda recortando costos en tiempos de dólar caro.

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