mayo 10, 2016

Luigi

Hoy fue el día en el que la válvula que controla el paso del agua por el calentador a gas, decidió fallar. Era una valvula de bola, muy común en las instalaciones hidráulicas de los hogares acá en el trópico (no sé cómo será en otros lugares con otras condiciones de temperatura y humedad). Es la que normalmente encuentran en el tubo de entrada de agua a los calentadores de paso, con su larga y delgada manija roja (o con la pequeña perilla amarilla).

No fue una falla catastrófica ni una inundación súbita. La manija que abre o cierra el paso del agua se aflojó, supongo que por desgaste debido a la corrosión, y esa pequeña esfera que habita entre la valvula giró en un eje diferente, empujando la manija hacia afuera y dejando una pequeña fuga de agua.

Se ve cómo la manija tiene un par de empaques y una saliente en la punta que encaja en una muesca de la esfera perforada.


La solución es reemplazar la valvula completa. Debido al tamaño relativamente pequeño de la válvula, su costo no es muy alto (va de COP 11.000 a 17.000 dependiendo de la marca -y la calidad-). De paso, se puede revisar que el acople (la manguera blanca que va de la válvula a la toma del calentador) y las otras piezas (reductores de diámetro y/o de presión de agua, arandelas y empaques) esten en buen estado, no presenten fisuras y encajen correctamente aun sin tener cinta de teflón entre ellas.



Una vez se ha revisado todo, se pone cinta de teflón (un rollo cuesta COP 2000) para sellar las roscas con las que se unen todos los componentes y se sigue apretando hasta que no alcanzan las malas palabras para hacerlo seguir girando.



Normalmente, todas las roscas se cierran girando en sentido opuesto a las manecillas del reloj (creo que a eso lo llaman alfa negativo pero no lo recuerdo bien).



Listo, agua caliente para todos.


Adenda: Hoy aprendí qué es el pulso de Zhukowski.

No hay comentarios.: