mayo 23, 2016

Duality

Siempre es curioso encontrar personas que encierran condiciones o ideas disímiles.

En la fila de inmigración me hallé justo tras un grupo de jóvenes adultos, todos ellos muy bellos y producidos. Dialogaban jocosamente con otra pasajera que iba sola, al tiempo que se quejaban de lo difícil que estaba alcanzar su conexión. Vaya y le pregunta si nos puede dejar pasar por allá (señalando la fila para pasaportes comunitarios), le dijo un muchacho a una muchacha del grupo. Ella, diligente, fue a preguntar y volvió con una respuesta negativa. Se reían y decían que los deberían ayudar porque ellos tenían una conexión. Cómo era posible que no los ayudase nadie. A ellos.
La pasajera solitaria les ofrecía su lugar en la fila (gesto noble pero poco útil) mientras les decía que Ese era el resultado de haber quitado las visas. No imagino entonces lo que diría si viese la fila de inmigración en Dulles o Charles de Gaulle. Ojalá después de la llegada de un A380.
Poco antes de dividirnos en filas para cada oficial disponible, un policía dio paso preferencial a una mujer que iba con su bebé en brazos, momento en el que una de las jóvenes adultas trató de usar su charm para que ese policía les dejara pasar también. La respuesta fue un Lo lamento mucho, debe esperar usted su turno, seguido de anuncios en varios idiomas. Sus compañeros sólo atinaron a reír mientras recordaban que no tenían ni un solo adaptador para los tomacorrientes europeos ("toca añadir eso a la lista para la próxima vez").

A la larga, todo está en los propios prejuicios y cada quien puede ser tan idiota como lo considere conveniente.

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