julio 31, 2026

Posture

Fue elegido un tipo soberbio, que se la pasa en redes, con asociaciones pasadas moralmente cuestionables (para la mitad de la población), que difícilmente representa a la mitad de la población, que apoya políticas y políticos de otros países que la mitad de la población rechaza.

Para reemplazar a un tipo soberbio, que se la pasa en redes, con asociaciones pasadas moralmente cuestionables (para la mitad de la población), que difícilmente representa a la mitad de la población, que apoya políticas y políticos de otros países que la mitad de la población rechaza. 

El gobierno de cada tipo soberbio hizo o hace alianzas con países que, en otras latitudes, ejercen actos de violencia contra poblaciones minoritarias o excluidas. Esas alianzas ponen en manos de esos otros países, recursos y procesos estratégicos para nuestro país, dejándolos al servicio de intereses estratégicos de largo alcance que nos dejan en medio de conflictos más allá de nuestro alcance.  ¿Qué nos queda? Esperar que, a cambio, le quede algún beneficio o mejora inmediatos a la población local (apagando la disonancia cognitiva de los actos de violencia lejanos). ¿La diferencia? Que ya hay antecedentes de los países que llegan junto al nuevo tipo soberbio; entrenamiento de paramilitares y venta de armas para los actores del conflicto armado.

Y entonces, ¿cuál es la diferencia entre un tipo soberbio y el otro?

Al parecer, sólo algunos tecnicismos. Que el nuevo tipo soberbio no tiene experiencia en la gestión pública. Que el nuevo tipo soberbio no tiene ningún proceso civil o legal en el que desande el camino cuestionable del pasado. Que los amigos del tipo nuevo tienen miles de muertos (gazatíes) encima, mientras que el tipo soberbio anterior no tenía esa asociación oscura (aunque, para sus detractores, era todo lo mismo)

Tecnicismos. 

febrero 26, 2026

Convenience (store)

La ropa en tallas, en tiendas, exhibida para pasar a comprarla, es un invento de unos cien años. Antes de eso, cada quien se hacía su ropa o le pagaba a alguien para que la hiciera (si le sobraba el dinero para pagarle a alguien). De ahí que enseñaran a bordar, coser y todo eso. Eran habilidades prácticas (que, por supuesto, le delegaban a las mujeres entonces). La ropa pasó de irse haciendo a medida de cada quién, a ser un algo que resolvías yendo a un almacén y probando cuál de los tamaños ofrecidos funcionaba mejor.

Cuál tamaño le quedaba mejor. De los tres o cuatro disponibles. Qué tallita busca y se la traigo.

Ya el resto fue cosa de publicidad (engañosa por definición) diciendo que era lo mejor, lo más moderno, lo más cómodo, lo más bonito. Se invirtió la cosa: el que sale a comprar hecho es mejor (vive mejor) que el que hace su ropa. Paga por la conveniencia y no se la pasa bordando y cosiendo. 

Y ahí depositamos un montón de estupideces sobre lo que representa eso que usamos para taparnos las tetas, el culo y todo lo que no quieren que veas. Más y más aspiraciones, representaciones y sentidos de pertenencia falsos. Todo ahí, entrelazado con las puntadas (que dieron sin dedal las máquinas frías).

Vaya usted y busque ropa en un almacén hoy día. Las telas son baratas, las costuras son mediocres, los acabados son lamentables, la durabilidad es mínima. Pero el precio, ¡el precio!, ese sí se mantiene igual. O peor. O depende de si te vendes en el norte global como tienda de ropa para usar un par de veces, o como tienda de lujo europea/gringa en el sur global (y la calidad es la misma, es decir, vendes a precio de oro un trapo que se deshace unos meses después).

Entonces, sin conveniencia, sin atractivo, más caro... con razón la ropa china es tan popular para los que tienen menos presupuesto. Es la única oferta que mantiene la promesa de ser más barata y conveniente porque a qué hora salgo de mi trabajo esclavizante a hacerle ropa a la familia.

Y para el resto, para los que nos queda dinero disponible -la minoría-, ¿por qué seguimos comprando en esas tiendas si no nos ofrecen ningún diferencial? Tal vez por costumbre. Y esa costumbre se aterriza un poco recorriendo la ciudad y viendo cuánto cuesta una camisa, un pantalón o unos zapatos hechos en el país, incluso en la ciudad.

Si uno busca ropa "de diario", hay numerosas opciones que cuestan menos y gustan/duran/sirven más, o que cuestan lo mismo y son de muchísima mejor calidad. El dinero de la compra paga salarios acá cerca y no es para pagarle a niños del sudeste asiático y sus deditos expertos en ensamblar ropa cara. Si uno busca ropa a la medida, un sastre cobra menos que un vestido caro de esos de diseñador que sólo le quedan al 1% del 1% (o a los que están en dieta de ozempic), y le va a quedar muchísimo mejor porque es a la medida, caray.

El ocaso del consumismo desbordado no tiene ningún sentido. Por ninguna parte. Apoye a su creador / sastre / costurero de confianza.

febrero 20, 2026

Motivation

Lo que mueve a la gente a hacer cosas.

Hace ya unos meses vi un video de un periodista colombiano contando sus anécdotas. Fue muy raro verlo mientras hablaba de su trabajo durante el terremoto de 1999: lo relataba en términos de lo bueno que era tener ese desafío de ir a cubrirlo y hacer reportajes en vivo. Casi que se le salían los ojos al contar lo que significó para él, lo bueno que él era para caminar sobre los escombros y sacarle declaraciones a la gente que buscaba a sus familiares o ayudaba a sus vecinos, abstrayendo el quehacer periodístico de la absoluta tragedia que implicaba esa noticia. Como si el quehacer sucediese en el vacío. Claro, ajá, muertos y destrucción por doquier, pero qué emocionante ir y subirse en el helicóptero y andar y reportar y demostrarle a su jefe lo buen periodista que él era. 

(Y ya no encuentro el video, desafortunadamente, porque youtube está lleno de videos sobre su periodismo sensacionalista y efectista. Les tocó creerme) 

Se siente un poco como si James Joyce llegara un día y nos dijera Sí, escribí Ulises porque soy TAAAN BUEENO para escribir que, pues, escribo. Leerlo, eso ya no es problema mío sino de ustedes, porque lo mío es escribir. El mundo me chupa un huevo (o alguna expresión equivalente en gaélico).

Ajá, sólo llegué hasta la página treinta y cinco del Ulises. Joyce me chupa LOS DOS huevos. 

En fin. Ese camino del periodista se percibe amoral, en el que se desliga un oficio de sus consecuencias en el mundo, muy parecido a lo que nos quieren contar en las películas de guerra, de los soldados que se van al frente y están emocionados porque por fin van a matar gente y no es un entrenamiento. Siendo que, en realidad, eso se mantiene atado (porque existe en una sociedad) y el resto del mundo así lo ve (¡y los protagonistas lo saben!). Si el periodista le dice "muerte... ¡destrucción!" a la gente que ve el televisor (así lo hizo Yamid Amat en tono de canción de metal mientras un helicóptero sobrevolaba los incendios y los derrumbes), pues uno lo que está haciendo es presumir de habilidades y capacidades (técnicas, narrativas, etc.) y no está enfocado en lo que su quehacer le demanda. ¿Qué demanda el quehacer de periodista? Yo no lo sé, pero entiendo que hay y ha habido gente muy inteligente y sabia que ha educado a estudiantes de periodismo en eso y, hasta donde me he enterado, no pasa por ser unos verracos para hablar mierda en vivo por seis horas y ser absolutamente neutrales frente a la realidad. O algo así.

Aunque en esos sitios de noticias tradicionales, lo que no hay es neutralidad. 

Y algo así se siente que pasa con los ingenieros. Sobre todo con los que llegan a trabajar en estas grandes, grandísimas empresas que dominan el panorama tecnológico. Comentan lo bueno que es que pase equis cosa en el mundo, porque así pueden recoger más datos y mejorar sus modelos. Esa cosa equis puede implicar la muerte y el sufrimiento de miles, pero les sirve porque pueden modelar mejor algún patrón de comportamiento, que seguro es redituable en algún lugar del norte global (diga usted, palestinos huyendo de las bombas como fuente de datos para venderle modelos de atención y comportamiento al NHS británico... una cosa así vi por ahí). Una absoluta falta de empatía con otras personas y una abstracción absoluta de su quehacer, como si ocurriese en el vacío y su amor por el desafío técnico dejara atrás la posibilidad de cuestionar los medios para ese fin. Es que yo sólo escribo código y muevo tareas en Jira. Un corazón completamente desconectado de todo lo que no es su rutina entre el daily meeting, los sprints, los bonos de desempeño y las vacaciones pagas. Y tal vez, algún pull request enviado a algún proyecto de software libre porque les gusta aportar a la sociedad.

Cualquier resultado de cada quehacer en el mundo tiene como receptor a una persona. Y no sólo eso: el camino para llegar al resultado está lleno de personas. Nada se crea en medio del éter; incluso los LLM y su maremágnum de resultados están rodeados de humanos, de agentes que corrigen el rumbo de los Waymo desde el otro lado del mundo, de gente que ajusta el entrenamiento para que el resultado sea más facho o para que el resultado de las pruebas suba el valor de las acciones. Todo quehacer es inherentemente humano, desde su concepción hasta su obtención (o hasta que un humano dice Por acá no era). Pero esta lamentable cohorte de colegas, narcisistas como pocos, creen que tienen la respuesta final a muchas cosas y quieren probarse hasta dónde quieren llegar hoy, como lo fueron aquellos que jugaron con la termodinámica hace ciento veinte años. 

El fin de la ciencia, decían.

Las respuestas desde la incertidumbre estadística fueron la bofetada que necesitaban para dejar de probar qué tanta espuma hacían al mear. Y es ahora la estadística aplicada la que está en ese plan; habrá que ver contra qué piedra se tropiezan los idiotas esta vez. Ojalá sea pronto.

Llevo un tiempo preguntándome si quedaban periodistas que no fueran en realidad influenciadores o comunicadores sociales de los grandes conglomerados empresariales. Ha sido una grata sorpresa ver emerger más y más opciones a las que no les dé miedo o pereza ofrecer un espacio en el que no se digan verdades, sino que se haga algo más parecido a lo que había sido el periodismo en mis tiempos.

No confundir con los influenciadores que ya van en candidatura al congreso (para arrastrar votos de su público). Aunque, si me lo preguntan, ya no son muy diferentes a los que se autodenominan políticos y se dedicaban a... generar engagement. Vean no más a la Cabal, que ya se va del Congreso sin haber hecho jamás propuesta alguna de valor a la legislación colombiana. Tan parecida al recordado lustrabotas, siendo tan diferentes.

septiembre 08, 2025

Ranthought - 20250908

Ha aumentado el presupuesto para comprar CD y vinilos. Aumenta el tiempo durante el que escucho radio, sea a la antigua o escuchando algún stream. Disminuye el tiempo de exposición a spotify mientras logro ver si la familia puede salirse de ese gasto.

Se descontroló la idea de mostrar lo que estamos escuchando (tan popular en tiempos de MSN Messenger) y ahora esa mierda nos consume la vida, literalmente (sobre todo si uno es destinatario de toda la mugre de armamento que financian).

https://community.plus.net/legacyfs/online/plusnet_blogs/2014/10/msn-music-plugin.png 

*

En 2021 compré un tarro para tomar agua. De los que mantiene el agua fría por muchas horas. No, no es el famoso tarro Stanley. Lo realmente interesante es que lo elegí con un diseño bonito porque no quería andar con un tarro aburrido por la vida. El tarro tiene pintura rosada y dibujos de sandías por todas partes.

De repente, la vida se hizo complicada y mi tarro ahora es un símbolo de resistencia a la opresión. Todo era más sencillo cuando no tocaba hacer saber -usando un tarro de agua en este caso- que uno no está de acuerdo con regímenes invasores y asesinos.

Sólo quería un tarro de agua. Afortunadamente no tengo que ponerle un sticker diciendo que lo compré antes de que el CEO se volviera un facho de mierda.

*

Todos los celulares son iguales. Hay más variedad en los portátiles y es por pura conveniencia. Se le agotó esa línea de pensamiento al capitalismo y ahora hay que sacar hojas de cálculo que sumen mal de vez en cuando. Pa ponerle emoción a la declaración de renta, supongo. 

Lo bueno es que no hay que pensar al comprar un aparato de esos si hace falta. Sólo se mira el presupuesto y se compra uno. A menos que ustedes vivan de aparentar con la vagabundería del iPhone, por supuesto.

*

Matemáticas de asalariado:

- Un domicilio para dos personas cuesta COP 70.000. Un tiempo de comida.

-  Un mes de hacer mercado con proteínas, frutas y verduras, de buena calidad y sin ir a la plaza de mercado principal de la ciudad, para las mismas dos personas, nos sale como a COP 800.000.

Comemos un mes, tres tiempos de comida con dos meriendas, con lo de diez domicilios. Podría ser con mucho menos yendo a mercar a la plaza, comprando cortes de carne y cerdo más baratos, arroz más barato, huevos más pequeños, café de menor calidad si hace falta. Fácilmente, podría ser el 60%

Y, lo más importante, le apuntamos a no morirnos tan pronto por comer porquerías en una proporción inadecuada.

La conveniencia es una trampa muy hijueputa. A diferencia de los lugares en los que la opción más barata es precísamente la comida rápida (como la fila socialista de cualquier McDonalds gringo). Y eso que la logística de la distribución de comida en este país podría mejorar mucho; ahí sí sería más barato todavía hacerle a la comida fresca. 

*

El maíz enlatado que se consume acá viene de EUA o de China.  

Finalmente se les dio esa cochinada de verificar la identidad de la gente "para cuidar a los niños". Así como arrestan octogenarios por cargar pedazos de cartón con textos escritos en ellos. Una vez hagan los primeros arrestos usando información de los proveedores de VPN menos confiables, la gente presumo que volverá a intercambiar pornografía y maricadas por medios físicos.

La seguridad democrática universal está muy maluca.

agosto 12, 2025

Bot

Y es entonces cuando todos estos seres que se la pasaban leyendo, viendo y oyendo historias sobre el romanticismo de comienzo del siglo veinte, se vieron ellos mismos inmersos en un parche de gente que se niega a usar la mugre que otros denominan progreso.

Porque ya no se trata de gastar menos tiempo, menos personas o menos recursos. Es la falsa economía del pensar menos. Misma promesa del tener más tiempo para ser feliz.

La felicidad que da tener menos agua y menos recursos disponibles. Porque tenemos un complejísimo entramado de cosas -que se consumen el mundo- hechas para poder decirle a alguien en su dispositivo móvil, cuál es el resultado de una suma. O una receta de pasta carbonara con la cantidad de ingredientes necesaria. Es como un mal cuento de Bradbury, donde la súpercomputadora de turno es una mofa a sí misma. Es la versión irónica de todos los cuentos sobre el modernísimo futuro, en los que no hay un éxito abrumador y el absurdo está presente como contexto del cuento, no como giro dramático. Las máquinas le roban, sin saberlo, el sentido del absurdo al humano protagonista.

Están todos esperando a Godot y ese man nunca llega porque no existe más allá de sus sueños. Aunque uno no sabe cuál es la peor opción: el tecnooptimismo desbordado de hagamos algo que nos dibuje un patronus con drones o los tecnochorros que venden humo sabiendo que es humo y usando mercadeo básico para inflarlo todo. 

Si tan sólo se robaran también el destino trágico -del héroe- sin arrastrarnos con ellas. Un gran despeñadero del destino en el que nos lográramos desprender de toda esa mugre sin morirnos en el proceso.

No demora en salir alguien a lo Fritz Lang, haciendo algo que represente el profundo malestar global alrededor de esta puta burbuja. Y, si queda alguien, lo entenderá en 80 años y lo celebrará. Y seremos esos bobitos de turno, ingenuos pero bonitos.

Veremos. 

mayo 23, 2025

Photojournalism

Hoy todos estamos lamentando que Sebastiao Salgado ya no esté más. Pero al mismo tiempo estamos todos hablando de cómo está presente todo el tiempo en el fotoperiodismo. En la fotografía como oficio. En la fotografía como arte. En la condición humana. El man siempre está si uno ha pasado de alguna forma por la historia de la fotografía o por el oficio de tomar fotos.

Creo firmemente que el ejercicio de salir y tomar fotos nació de la profunda necesidad de capturar historias. Hacer visibles cosas, como lo vi en Salgado y en Vik Muniz. Hacer visibles personas. Pero al mismo tiempo, si hace uno una revisión detallada de mis fotos, siempre he vivido la disyuntiva de querer mostrar sin ser invasivo. La gente sale entre sombras, de espaldas, cosas así. Y genuinamente no sé si eso está bien o lo hago mal o qué hacer, pero lo sigo haciendo porque supongo que soy yo reflejado en esas fotos de otras personas y otros lugares.

Siempre he querido hacerme a alguno de los libros de Salgado. Nunca me he atrevido a comprarlos porque siento que representan un montón de cosas y que tal vez los vuelva un commodity si los tengo en la casa. Tal vez si los mantengo más como recuerdo y menos como posesión, se mantienen en la lista de criterios para tomar una foto y menos como inventario de pertenencias. Porque esa vuelta es muy grande para pertenecerle a alguien.

¿Cómo hace uno para abarcar lo que representa Salgado? Desde la intención -lograda- de representar las cosas importantes en el mundo, las que todos deben ver, hasta la renuncia absoluta a pertenecer a ese mundo y, en cambio, intentar crear uno diferente. Otro, uno que viva sin interactuar con aquel que se resiste a cambiar o mejorar.

Supone uno que esa es la función del arte también. Propagar la intención. Y este ser lo logró sin emitir una sola palabra.

enero 22, 2025

(To leave) behind

Ya hablábamos antes de cómo el dejar ir es un regalo.

Bueno, ahora corresponde hablar de cómo eso es un regalo para uno mismo, a veces.

Pero no es posible que alguien se siente con uno a tomar café, uno le cuente la historia del consentimiento, la inconsciencia propia y el sexo sin que uno dé consentimiento explícito, para que ese alguien simplemente diga Nah, eso seguro se lo soñó, eso no puede ser. Y siga, sin más.

Si yo fuese una mujer, esa misma persona habría salido a indignarse y toda la mierda. Pero soy un man y pues, es imposible que a uno lo violen. ¿No? Deje así, fue un mal sueño. Sea varón.

El carné de feminista no es certificado de buena conducta, ni el ser buena persona implica necesariamente que sean justos con uno, ni una persona inteligente es necesariamente feminista. Y así.

Entonces, ahí uno deja ir a la gente que no lo cuida. Porque se entiende que esa emoción que se tiene asociada a esa persona es de disgusto. Enojo y decepción. E igual que en los otros casos, uno no necesita un discurso ni una justificación; uno simplemente va cerrando puertas y ventanas de esa fachada hasta que ya no se extraña nada.

A la mierda.

diciembre 31, 2024

Water (today)

La palabra clave describiendo a un estadounidense es consumo. No sorprende uno a nadie con esa afirmación. Sin embargo, es sorprendente el nivel al que llegan en esa premisa. No hay actividad humana que desarrollen sin mediarla por el consumo. ¿Puede uno consumir algo para/mientras hace algo? Bien, es una experiencia de calidad. ¿No hay nada que consumir mientras se hace? Es soso, aburrido.

Ya vamos en que tomar agua no es lo mismo si no se consume. Agua.Hay que tener todo un bar de siropes, polvitos de colores, polvitos con escarcha y una selección de termitos de colores y de la marca de moda, para que tomar agua sea una experiencia.

WaterTOK (on YouTube, new window)  

Es ahí cuando cobra sentido la existencia, en algún momento de la historia, de AOL. Los gringos se imponen a sí mismos (a sus clientes) barreras de acceso y versiones aumentadas, exageradas, sobresaturadas de cada cosa. Como tomar agua. Para los que no lo supieron, los gringos tenían a AOL para que los conectara a Internet usando una aplicación que les filtraba todo a través de una página que les ofrecía todo lo que necesitaban...

Los gringos van por el mundo consumiendo. Van de vacaciones a caminar por Europa pa volver a la casa y andar en el carro hasta para salirse de la oficina a tirarse un peo. El plan ES consumir y el lugar o el camino son sólo una excusa.

noviembre 21, 2024

Ranthought - 20241121

En el mismo sentido del otro post, hoy me cruzo con otra idea relacionada.

Hace quince años, todos editábamos archivos de texto, creados con un formato muy específico, para sincronizar canciones con sus letras o películas con sus subtítulos. Era ir y volver, probar, volver a editar, encontrar el segundo exacto (con milésimas, a veces) en el que todo se veía impecable. Esos archivos se compartían luego y todos podían usar la misma magia, la misma perfección. Tenía sentido editarlo y compartirlo.

Ahora, veo con sorpresa que hay algo integrado a Spotify llamado Musixmatch, que no sé si es el mismo viejo MusicMatch que usamos para escuchar música algunos pocos (los que no estaban usando Winamp, Windows Media Player o Gamut 2000) y que ahora le provee las letras de las canciones a Spotify. Y no tiene todas las letras sincronizadas.

Si no es para esas tonterías que se tiene la IA, ¿para qué es entonces? Y todo ese trabajo colectivo, ¿dónde habrá quedado?

Ah, claro. Es que ahí no le están robando trabajo a nadie. No implica sustraerle capital a nadie. No tiene gracia, supongo.


PD. Joder, Blogger. ¿Por qué putas me creas un post nuevo que siempre tiene un espacio en blanco en el contenido? Odio arrancar a escribir borrando algo que no he puesto yo. Me da igual que quieras tener un contenido no nulo por defecto.

octubre 11, 2024

(AI) cavern

Construir software es un oficio y quienes lo hacen a diario son artesanos. Puede haber mil herramientas, definiciones técnicas, mejoras, tutoriales, cursos, gremios, talleres modernos y antiguos, pero el oficio es el mismo y el proceso es indiscutiblemente de artesanía.

Todo pasa por los infinitos caminos que tiene un constructor de software cada vez que se enfrenta a un problema por resolver. Algo nuevo por crear, un producto que debe entregar. Que puede tener características ya incluidas en otros, puede requerir técnicas y materiales ya conocidos, pero eventualmente pasa por decisiones individuales y por el criterio de cada artesano. La destreza, la experiencia, el tacto y todo lo inmaterial que se manifiesta en la artesanía terminada.

Se usan métricas, metodologías, procesos, buenas prácticas. Marcos de trabajo, diagramas, estándares. Entornos de trabajo, certificaciones, especializaciones. Todo eso no deja de ser el equivalente digital de hornos más modernos, hornos con control PID, hornos eléctricos o a gas en reemplazo de la leña y el carbón, herramientas más precisas o más duraderas para manipular los materiales, cinceles de materiales y aleaciones más modernas para tallar con más precisión, pinceles y pinturas hechos y formulados para pigmentar de forma más predecible una superficie,... son sólo mejoras a las particularidades del proceso, a lo que se tiene a la mano para ayudarse a crear, no al proceso mismo.

*

Una de las promesas de la IA generativa, y por ahí derecho de la búsqueda de la AGI, es el reducir el tiempo que le toma a las personas hacer algo. El reducir los errores. El hacer que todo se haga mejor, más rápido, más fácil, pagando menos empleados. Que si haces un curso de cómo escribirle instrucciones a chatGPT o a cualquiera de sus primos bastardos, entonces vas a poder ser mejor en tu trabajo y te van a ofrecer más empleos con mejores salarios. Que vas a ser un mejor programador si te ayudas preguntándole al modelo de genIA cómo escribir uno y otro bloque de código. Que nos van a echar a todos porque los dueños del capital se robaron todo el conocimiento humano para entrenar sus modelos y buscar el santo grial, flotando en la laguna de Eldorado, flanqueado por las entradas a Agartha y el Bifrost.

Las empresas se lanzaron a reemplazar sus roles más básicos por modelos entrenados para decirle a los clientes que no tienen la razón. Nada que un IVR no hiciera antes. Los inversores vieron la oportunidad perfecta para reponerse del humo y el ruido en el que cayeron con los NFT. Porque el punto de ser inversionista es llegar temprano para salir del lado ganador de los juegos suma-cero en los que entran a jugar. 

Y con todo esto alrededor, las grandes empresas de tecnología, ya establecidas y dueñas en todo rigor del espacio digital en el que nos movemos, le apuestan a ofrecer más de lo que los inversionistas esperan encontrar. Espejitos para bajar inversionistas de los árboles. Ideas ridículas que empeoran el funcionamiento de lo ya existente pero le permiten a los incautos soñar con lo que puede llegar a ser algún día, cuando el sueño febril de los doctos eventualmente se haga real y esa fuente infinita de sabiduría sea real. Sacrifican todo al nuevo ídolo, renuncian a todo lo que el mundo entero ha acordado, a todo lo que el mundo entero busca para poder seguir existiendo. Todo es desechable o secundario al lado del nuevo destino y el nuevo plan. Todo estará bien cuando el nuevo templo se haya erigido y el nuevo dios esté dentro de él. 

Nada diferente hay entonces, entre los arquitectos de antaño y los arquitectos de software de ahora: en ambos casos suelen ceder a todo lo que alimente su ego y sus ganas de usar todo lo nuevo, todo lo que potencialmente los haga famosos o relevantes.

*

Poco a poco se va viendo cómo las ganancias en esfuerzos son debatibles, cómo las nuevas formas son menos efectivas. Los buscadores web ya no buscan, las herramientas de dibujo ya no permiten dibujar, las herramientas de traducción siguen traduciendo mal, los asistentes para generar código no superan a nadie más allá de los peores programadores. Poco sentido tiene apoyarse en algo sobre lo que no tienes garantía de calidad. Dicen que alucina. Siguen nombrando y describiendo en términos de conciencia. Omiten todos, por olvido o por conveniencia económica, que son sólo calculos matemáticos, uno tras otro, que miden probabilidades y nada más. No hay conocimiento construido allí, no hay contextos, no hay nada más que oscuros y fríos cálculos de variables para los que no existe ninguna pregunta o problema por resolver. Torpes como torpe ha sido nuestro ejercicio por compilar nuestro propio conocimiento. Su torpeza delata lo inconcluso que es el ejercicio de recopilar que hemos hecho por tanto tiempo. Así como lo narró Irene Vallejo, lleno de peripecias y del azar incomprensible.

*

Roger Penrose tenía la idea de que la conciencia no es algo que podamos describir computacionalmente. Sin saber aún qué la origina o cómo persiste en el tiempo, después de cada noche de sueño, hace una serie de ejercicios mentales en los que sustenta su afirmación. Una que básicamente tira al traste, por la borda, al hoyo negro, al Mount Doom, la idea de una AI fuerte -que es lo que buscan todos estos CEO idiotas-.

O, tal vez, ni siquiera aspiran a tanto. Con poder enlazar de forma exitosa todo lo que conocemos y sabemos del mundo, creen que podremos llegar a la AGI. Día a día se siente la necesidad imperiosa de, siguiendo los pasos de Cipriano Algor, salir de la gran ciudad y devolverse a su casa. Tal vez a seguir haciendo alfarería en el horno del solar, con sus perros. Tal vez autodenominándose emprendimiento de artesanías orgánicas, gluten-free, libres de pruebas en animales, hechas de la tierra que alinea los chacras y conecta tus sentidos con el Universo.

Ven las sombras y creen que ven el mundo.

octubre 06, 2024

Best (sellers)

Hay dos grandes caminos que elige cada libro de divulgación (pseudo)científica que se vende un montón y se vuelve un best seller con muchas ediciones de muchos ejemplares. El camino del héroe o El camino de la imaginación compartida. Y de ahí creo que no salen.

 *

El primero establece un problema que tanto el autor como el lector enfrentan. El mundo, el sistema®, la cultura, los hábitos, el pasado, la gente extraña, la religión ajena, la familia, los pecados de la familia, las constelaciones familiares. Alguna de esas. Establece una forma rara de confianza, en la que lector y autor se enfrentan a situaciones similares; el autor le deja ver a quien lee que eso que le preocupa/entristece/enoja también le pasa a otros.

Una vez se establece esa relación conveniente, el autor procede a salvar al lector, a ofrecerle su aprendizaje, experiencia y conocimiento, para que el lector supere ese problema universal fácilmente. Una receta o una serie de principios que deben seguirse para no ser como los demás y triunfar.  

La receta o los pasos suelen mezclar datos ciertos y novedades científicas, con afirmaciones debatibles o cuestionables del autor. Esos que cambian el sistema©, la cultura o la rutina.

*

El segundo camino parte de una narración imaginaria. Un experimento mental, de esos que lleva a cualquier persona a imaginarse lo que le están contando. Una historia ajena a todos pero fácil de ver en la mente. El experimento suele llevar a una analogía simple y bella de la que todos los lectores se pueden llevar algo para sentir que leer el libro les dejó algo.

El autor es aquí un buen narrador. Un tío o abuelo que cuenta historias y que, como dicen Penrose y Hawking, cada vez que usa una ecuación pierde la mitad de los lectores.

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En cualquier caso, el reto es explicar todo lo que uno quisiera compartir, en menos de doscientas páginas.


julio 30, 2024

(To) entrench

El arraigo es un poco aceptación o resignación, dependiendo de las emociones que rodeen las decisiones. Es dedicarse a un huerto, como los recolectores que se hicieron sedentarios, pensando que así la vida era más viable, llevadera y con más tiempo para otras cosas -como pensar y dibujar-.

Ese huerto puede ser literalmente un huerto. O un puesto de tacos en la esquina del barrio. O un camino entre la parada del metro y la casa. Puede ser el vendedor de mazamorra que pasa siempre a la misma hora, el atardecer detrás de las mismas montañas. O la misma cuadra en los suburbios con la misma HOA y los mismos muchachos montando cicla por la calle. Lo que sea que represente establecerse y arraigarse. Pertenecer y sentir que nos pertenece -que no legalmente, pero sí nos ocupa su existencia en nuestras vidas-.

Es aceptación o resignación en tanto se aceptan o se resignan todas las cosas que no pueden ser. Los sueños inviables o incompatibles con lo que sí existe. La vida que es real negando la vida en sueños, para dolor de Calderón de la Barca o de Bretón. Ya no se pudo vivir la experiencia juvenil en algún diminuto apartamento en tierras lejanas; bien puede ser la experiencia menos juvenil en una casa en otro lugar de clima caliente y fruta abundante. Ya no se pudo lo de ser académico reconocido; bien puede ser lo de ofrecer un lugar sano a otros como líder de un equipo de trabajo altamente especializado. Los deberes de familia no permiten la vida nómada; bien puede hacerse uno un espacio feliz para estar mientras se hacen las cosas que demandan atención y cuidado.

El arraigo es posiblemente, el ejercicio más decidido de aprecio al presente. Valorar lo que hace tiempo se antojaba impensado y que, si tuvimos algo de suerte, encaja un poco con lo que soñabamos alcanzar o vivir. E incluso si no encaja, tal vez represente algo de la felicidad y la paz de espíritu que deseábamos alcanzar.

julio 16, 2024

Ranthought - 20240716

Es una vergüenza que Mozilla le incluya como opt-out a Firefox, una opción que recoge información para los anunciantes. Es decir, por defecto lo va a hacer y uno tiene que ir a decirle que no lo haga. 

Debería ser opt-in y preguntar si uno quiere habilitarlo. Aunque, sabiendo que está relacionado con Meta, no debería hacer parte de Firefox.

Por si acaso, es esta opción, incluida sin ningún comentario en la versión 128:


Se están acabando los navegadores libres de basura. Y como siempre, son los publicistas los que se cagan todo, manga de vagos forros.

julio 08, 2024

Breadcrumbs

En el pasado, el nombre de usuario era parte de la máscara, de ese ser que se representaba (a veces inconscientemente) en línea. Todos corríamos a cada nuevo servicio para hacernos al nombre de usuario que usábamos siempre, para no perderlo y no convertirnos en pepito84 o juanchito__ (dependiendo de qué carácteres especiales permitía cada quien). Los demás debían saber que éramos nosotros y nadie más.

Ahora que todos los proveedores de servicios nos siguen de un lado al otro para poder vendernos más cosas (o robarnos todo), la idea debería ser la opuesta. No dejar migajas entre un servicio y el otro para que nadie pueda unir cabos y buscarnos con el mismo usuario. Suena un poco a la idea que yo tenía en el pasado, de tratar de ser un rompecabezas y no ofrecer una imagen completa a alguien o a algún espacio. Dejar espacio para la duda.

Se parece mucho a una recomendación de la gente de Proton sobre los nombres de usuario. Uno piensa mucho en las contraseñas pero nadie piensa en los demás datos. Los nombres de usuario definitivamente sirven para atar cabos cuando los robos de bases de datos son moneda corriente. Correr un programa que enlace datos similares en diferentes servicios y buscar patrones; ver si hay usuarios reusando contraseñas o probando la contraseña conocida de un usuario pepito (a fuerza bruta, con rainbow tables, etc.) en los otros servicios donde hay un pepito. Por eso es que hoy tiene sentido tener servicios de mail relay (como éste o éste otro) para que las cochinas empresas de mercadeo y agregación de nuestros datos no puedan unir los puntos.

https://i.imgflip.com/8w8kna.jpg

Por ahí mismo va la idea de dejar rodar los datos de identificación sin ningún control. El número de identificación (cédula, pasaporte) y el nombre es una combinación de datos que no deberíamos entregar sin más. 

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¿Quién pagara por YouTube premium?

julio 02, 2024

(To set) free

Una de las cosas más amables que uno puede ofrecerle a alguien es la libertad de no tener que repetir rituales y saludos que la otra persona realmente no quiere hacer. Permitirle ser libre de situaciones que sólo repite porque no quiere que la otra persona se sienta mal. O sea, uno.

Porque se pueden estar haciendo y diciendo cosas con la intención de conservar una amistad o un vínculo de algún tipo con otra persona. Remando y remando, cuidando recuerdos comunes, sobre todo si hay distancia física en medio. Sin embargo, eso a veces termina en una forma rara de cautiverio -para la otra persona-, donde uno se mantiene en una situación asimétrica e incómoda porque sólo se reciben respuestas protocolarias mientras uno insiste e insiste en no dejar marchitar el canal.

La clave es dejar ir las fechas especiales, el cumpleaños que igual uno recuerda, las experiencias compartidas del pasado. El silencio eventualmente se hace cómodo y la persona es libre; uno se ocupa de sus propios recuerdos, por su cuenta, sin expectativas ni añoranzas de amistades pasadas. 

A veces, no es necesario que los demás sepan lo importantes que son o han sido para uno. O, si lo llegan a saber, no necesitan recordarlo. Dar gracias y avanzar.

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Parce, el morraco de la vergüenza en Intensamente 2 usa el mismo hoodie gris que yo.

junio 12, 2024

Compugreiff

El otro día fui a que le hicieran mantenimiento al celular en Unilago y vi dos muchachitos saliendo cada uno con su caja ATX nueva y con cara de acontecimiento, casi que mirándose el uno al otro, repasando mentalmente los planes a seguir. Con contentura genuina de por fin poder armar su compu como lo quieren y hasta donde da el presupuesto. El propio o el de los papás.

El acceso masivo a los dispositivos portátiles de cómputo se da por sentado, pero hace quince años eso no existía. El iPhone era aún novedad y muchos aún andaban con su teléfono GPRS o con los viejos Symbian (sí, corrían sobre Java) para jugar algún que otro jueguito. En las universidades públicas, los avistamientos de portátiles eran raros y limitados a los que tenían más dinero. Incluso en las privadas, había servicio de alquiler de portátiles para trabajar dentro del campus. Lo común durante toda mi vida universitaria fue cargar diskettes 3.5'' primero, discos duros después (en bolsas antiestática, por supuesto), los CD regrabables a veces (cuando el amigo con unidad quemadora la prestaba; era cara) y las memorias USB al final (con sus 128 MB de poder, inicialmente).

En ese contexto, comprar un computador de marcas reconocidas entraba en una de dos opciones: un lujo o una compra de persona que no sabía nada y sólo necesitaba que funcione. Aplicaba para equipo de escritorio o portátil. Y es por eso mismo que la industria de la importación, distribución y ensamblaje de computadores de escritorio fue tan próspera aquí. El antiguo parque Gaitán dio paso a muchas construcciones (que terminaron torcidas por el suelo cenagoso) y a un gran edificio de locales comerciales especializados en preguntar qué anda buscando y en ofrecer programas, juegos, películas. Los lugares donde uno iba con lista, cual carta al niño dios, para armar su compu soñado. Cotizar y buscar la tarjeta de video al mejor precio, una board compatible con un procesador para el que alcanzara el dinero. La mejor memoria RAM compatible con la board nueva.

En ese mismo contexto, no había aún un uso masivo de Internet para encontrar cosas cotidianas. El almacén, la comparación de precios, la mejor versión de algo. El volante con precios de partes y accesorios seguía siendo relevante y necesario. Es ahí donde Compugreiff fue exitoso. Un volante amarillo tamaño carta que cambiaba cada semana (dependiendo de la cotización del dólar, supongo) con precios de partes, accesorios y algunos programas. La referencia de todos para saber más o menos cuánto podía costar armar un PC de escritorio. Actualizar la tarjeta de video para lograr una mejor resolución en el juego nuevo. Armarle el computador a la tía o a los primos. Ese volante amarillo era replicado por los usuarios habituales y el mercado se movía alrededor de esos precios.

Compugreiff en sí era simplemente un almacén más, ubicado estratégicamente cerca de una de las entradas de Unilago. Su otra ventaja era tener una oferta variada para todos los presupuestos. En caso de flojera, el camino fácil era comprar todo ahí sin más. Eventualmente publicaron la misma información en Facebook o en su sitio web. 

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La siguiente coyuntura fue el cambio en la tributación para la importación de computadores. Todo lo que costara menos de USD 500 aprox (para la época) estaría exento de impuesto sobre las ventas. Computadores de escritorio, portátiles, tablets, celulares. De repente, era viable tener acceso a la Internet por el mismo dinero que normalmente gastarían en un equipo de sonido o un televisor. Ahí el público objetivo para los equipos ensamblados se redujo, pues para muchos era más fácil comprar un portátil (o un horrible todo-en-uno) de precio equivalente, aprovechando los esquemas de crédito disponibles en los grandes almacenes.

En esa visita a Unilago que hice hace poco, vi que la oferta ha cambiado y sólo algunos locales venden aún partes, particularmente para equipos de altísimo desempeño (videojuegos, transmisiones en vivo). El resto son reventas de equipos usados, de impresoras, reparación de celulares y accesorios varios. Compugreiff ya no existe. Aunque posiblemente todavía existan negocios de aquellos -no como era Compugreiff, sino su versión en las sombras- que evadan impuestos y hagan remisiones en vez de facturas (o eso me cuentan, yo no sé de eso).

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Hace sólo un par de semanas, alguien me contaba que tuvo que ayudarle a unas estudiantes universitarias porque las habían puesto a trabajar con un PC de escritorio y no sabían cómo prenderlo. La gente joven escribe mucho, sólo que de otra forma. Lo mismo, pero diferente.

junio 04, 2024

Attention-based

Hay un pana por ahí diciendo hoy que apague y vámonos.


El amigo en cuestión es relevante para el negocio de la ñoñada y por ello mismo, lo que comenta resuena por los rincones de Mastodon y otras redes sociales menos interesantes. Para este pana, lo que ha pasado en la última década tiene que ver con una sociedad basada en el conocimiento -y la fe infinita en la ciencia como camino a la realización como especie y como comunidad-. Pero que, a su juicio, ya todo tiene que ver con capturar la atención, como sea, para generar datos a usar. Una suerte de ciclo de realimentación de refuerzo donde la gente se queda cómodamente prestando atención a cosas y ofreciendo su tiempo a estas fuentes de... cosas.

Lo complementa con los desvaríos de la economía mundial en los últimos cinco años y las implicaciones de las decisiones económicas en el trabajo cotidiano de los ñoños. 

Y bueno, si uno va a ver, posiblemente sí. La app, servicio o funcionalidad que alguien esté pensando para alguna cosa suena y se percibe poco relevante con el panorama actual. Hay unos pocos silos (contados con los dedos de una mano) donde todos los datos existentes se están acumulando -como un robo continuado- para perseguir El Dorado contemporáneo: La computadora definitiva descrita por Asimov.

Estos silos moverán el dinero hacia esa cruzada y le venderán a todos basura en el proceso (vayan a ver lo que han hecho hasta ahora). Los demás, como usuarios de segunda mano de esa basura, seguirán despidiendo gente porque ya no es necesario empujar miles de funcionalidades para competir. Los ingenieros y programadores sobran, los científicos de datos escasean. 

El ingeniero que ha creado una burbuja de bienestar para sí mismo dice en el video que dejen todos de hacer cosas relevantes, metan su dinero en bitcoin -porque si las empresas pueden especular a lo grande, qué nos impide hacer lo mismo- y dedíquense al ocio. Dicho por supuesto desde un lugar muy cómodo en el mundo desarrollado del norte global.

 Y bueh, lo mezcla con un montón de conspiranoia bien mezclada en esa paella de ideas que le bota a la gente.

PD. Ya todos sabemos que lo que cambió con la pandemia global fue que salieron todos a alimentar la codicia. Este pana dice que todo se volvió juego suma-cero porque nadie genera valor. Yo creo firmemente que el problema está en que aquellos con poder están jugando suma-cero, ignorando voluntariamente que la ganancia máxima del juego está en la ganancia máxima colectiva. La cooperación siempre gana y hay pruebas matemáticas.

PD2. El no creer en la ciencia sino en lo que dice la Internet es lo mismo que ha pasado siempre. Hace cien años, los campesinos en Colombia bajaban los palos del telégrafo a machete porque eso era obra del diablo. La resistencia a los factos es algo que ha vivido siempre por ahí. Igual que el ponzi de la Academia; charlatanes ya había antes de los paper mills que alimentan las revistas indexadas con porquería. Digo yo.

mayo 30, 2024

Ranthought - 20240530

 El esfuerzo por salirse de las Google-cosas es más dispendioso de lo que uno habría pensado en un comienzo. La mudanza que recién termina de desempacar las cajas tampoco ha ayudado.

La caja microATX funciona perfecto y la fuente ThermalTake de 650W parece funcionar bien. Abrirla y limpiarla fue un reto divertido. La caja es compacta, para bien y para mal.

La board que estaba puesta, en cambio, no funciona correctamente. Después de limpiar todo y poner pasta térmica en el procesador y en el disipador, no arranca y se apaga tras unos segundos. Supongo que dañé algo en la board. Hago pruebas básicas con la fuente (hay dos pines que al hacerles short, prenden la fuente; lo hago y funciona normal), pero al prenderla desde la board, se apaga casi de inmediato. 

Los 16GB de RAM DDR4 son de alto desempeño. El procesador es un muy viejo AMD Athlon X4, de los que fritaba huevos.

Tengo ya cinco discos que quiero poner a funcionar, uno para el OS (que sería Debian) y los demás para montar un zpool ZFS y sacar mis archivos muy importantes de la nube que entrena LLVM con mis daticos.

Supongo que buscaré una board microATX y un procesador que no cuesten un montón de dinero. Y ojalá, más eficientes energéticamente. Una vez tenga mi pseudo NAS montado, supongo que seguiré con cosas como montar un sagrado proxy® para filtrar spam y alguna cosa de domótica.

Y una UPS pa que ninguna tormenta me frite todo.

mayo 27, 2024

Divergence

 ¿Y si alguien te dijera que todos esos hábitos tuyos son realmente señales de neurodivergencia?

Y si no fuese simplemente un conjunto de cosas que haces mal sino representaciones del cómo funciona tu cerebro.

Y si todas esas situaciones que se te quedaron como recuerdos emotivos fuesen realmente ejemplos claves de aquello que te hace particular (y no simplemente defectuoso o falto de disciplina/carácter/foco).


De pronto eso es lo que explica que haya terminado viviendo con el gato más disperso del mundo mundial.

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