julio 10, 2017

Pogo

¿Que cuál ha sido el momento más demente en un concierto? La respuesta es fácil. La segunda vez que vi a Iron Maiden, después de haber visto a Anthrax abriéndoles (mi español no es muy bueno pero mi metal es excelente, decía Scott Ian y no le faltaba verdad), comenzaron con el discurso de Churchill, Aces High y en algún momento sonó Wrathchild.

Los recuerdos son difusos y sólo sé que de repente estaba corriendo hacia el escenario. Corrí hasta que choqué con una masa de gente y comencé a saltar y empujar todo lo que estaba delante. Había quejas de "sin pogo, sin pogo" que fueron desoídas. Fue como si esa canción invocara un tsunami en medio del Simón Bolívar, conmigo encima de la ola más alta. Sólo recuerdo instantes en los que fui puro metal. Fui libre.

Cuando terminó la canción, volví junto a quienes habían ido conmigo, que estaban unos veinte o treinta metros más atrás. No recordaba haber corrido tanto. Me miraban estupefactos, como diciendo Qué carajos le pasó a este man. Cuando me vieron sonreir entendieron. Seguimos viendo el resto del concierto y fuimos felices.

Fui un maldito tsunami, jueputa.

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