junio 22, 2016

Zombie

Mi teléfono decidió que un factory reset sería más divertido si volvía al estado en el que ni siquiera tenía sistema operativo. Libre de pecado original. Quedó completamente limpio, es un glorioso pisapapeles que representa la cúspide del desarrollo tecnológico. También podríamos decir que es la experiencia estándar del usuario de Linux cuando algún paquete falla miserablemente (flamewar calling). La solución es reinstalad Android, algo que los proveedores prefieren que uno no haga, por lo que los teléfonos vienen convenientemente bloqueados y sin acceso a las funciones básicas del sistema. Motorola envía los códigos de desbloqueo por email una vez uno acepta que ya no habrá garantía de ningún tipo. Cuando termine les cuento cómo quedó el teléfono.

Para equilibrar las cosas, mi PC de escritorio con Windows 10 siguió mostrando BSOD relacionadas con problemas de paginación (page_fault) o de validación de la memoria usada por los controladores de dispositivos. Pensé que con instalar de cero iba a quedar resuelto todo pero, PERO, el instalador de Windows 10 también me mostró un BSOD de paginación. Sospecho de la tarjeta de video y ahora mismo estoy probando con una vieja pantalla y lo que bote de imagen el chipset. Al menos ya instaló sin errores.

Ah, por cierto. El manejador de particiones en ese instalador no agrupa los cambios: los va haciendo a medida que uno da instrucciones y no confirma ningún cambio antes de hacerlo. Es muy fácil dejar un disco inservible.

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