julio 02, 2012

Tiranía del lector 7: Forgotten

Después de una noche de comer sin parar, de tomar té verde sin descanso, de puro desenfreno, Alfabravo durmió sin preverlo y despertó por su cuenta.


Se sentía diferente. Di fe ren te


Algo había cambiado en su interior, en la forma como interactuaba con el resto del mundo, en la voz con la que se hablaba a sí mismo. Algo se había ido por la cañería, tal vez, junto con los desechos del té o mezclado con los despojos de las hamburguesas. Algo había olvidado entre los sueños, quizás.

Ya no sentía el feelin' en él. Se veía a sí mismo y se decía "ya no tiene feelin". El Alfabravofeeling, aquel que había dado presencia a la mismísima Open List, aquella tan popular y llena de detalles, juegos y quehaceres. Llena de gente y de ánimos. Esa potencia latente se había ido, lo había abandonado y ahora sólo se sentía un curubo más. Como cualquier calentura-en-Ipiales.

Cualquier cosa que escribiera se veía simple, cualquier cosa que dijera carecía de gracia. Bien podía darse por muerto, igual, que nadie le miraba cuando iba por la calle. Tampoco es que eso pasara a menudo. Y sin embargo, qué podía hacer para revertir esa penosa situación? ¿Alguien podría haber robado su feeling con algún fin desconocido? No había forma de saberlo.

El feeling era la alegría y las ganas de existir para hacer algo trascendente. Era la necesidad de despertar y levantarse a tratar de cumplir con los sueños. El feeling era aquello que lo había impulsado por muchos años para seguir viviendo y mejorar, para ser feliz al ser un poco más como siempre quiso ser. Desde ese despertar, sin embargo, se veía a sí mismo sin sueños y sin algo que lo impulsase a salir de su cama siquiera. Bien podía morir e igual el mundo no cambiaría en lo absoluto.

El feeling se había marchado junto a la eterna juventud.

El feeling se había escurrido por entre las rendijas del sueño extraño que tuvo aquella noche.

El feeling hacía parte del pasado que extrañaba.

El feeling se fue por su propia cuenta, buscando un huésped propicio para más días halagüeños. Alfabravo se había quedado, desde ese día, a la vera del camino del feeling.


***


:O Alfabravo ha perdido el feeling... ¿dónde pudo haberlo dejado?
Grace

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