julio 30, 2012

Rival

En algún momento del semestre, el monitor de la clase de todos los días trató de ser más amable con A. que con otras personas. Conversar más a menudo y buscarla para revisar cualquier cosa en sus trabajos y escritos.

Sé que, al finalizar una clase, ella se acercó a su mesa para hacerle alguna pregunta y que, inconscientemente, fui a pararme -sin siquiera pensarlo- junto a ellos comiendo ruidosamente un paquete de Limoncitas. Bueno, al menos les ofrecí compartirlas.

A. me miró con extrañeza, luego se despidió secamente del monitor y salió del salón. Luego le pregunté cualquier estupidez a él, tomé mis cosas y me fui.

Supe que había hecho lo correcto cuando ella, una mañana poco después en la que caminamos juntos, me confesó lo fastidioso que le parecía aquel tipo y lo molesto que resultaba el que él la buscara y la incomodara con sus comentarios y chistes malos. Creo que lo dijo para demostrar gratitud.

Y desde aquel choque de Limoncitas, él comenzó a fijarse en alguien más.

I felt like a dude amongst dudes that day

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