agosto 01, 2014

Ranthought - 20140801

Mi primer parte por exceso de velocidad. Espero que el último. Doblé la velocidad máxima permitida.

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Viajaré de nuevo. Y una vez más, espero añadirle algo personal al viaje. Sobre todo gente. Gente que quiero y extraño.

Esta vez, con nueva compañera en lo de aprender a tomar fotos. Me prestarán un lente telefoto, así que habrá más opciones y más cosas por probar. Ya leí sobre lo que puedo hacer; eso sumado a algunas ideas debe ayudar a hacer cosas bonitas. Espero.

Soy afortunado.

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Recogí los post-it que tenía pegados al escritorio. Los guardé junto con otras cosas importantes que leeré «en caso de emergencia». Sólo dejé uno que todavía es importante ver a menudo.
Me siento mejor.

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Hoy presenté una prueba técnica por teléfono que resultó ser más desafiante de lo que esperaba. Me puse nervioso y todo, olvidé algunas cosas que ya sabía, en otras estuve bien. Sigo recordando lo aprendido antes y eso siempre será bueno.

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Alguien me dijo que se sentía orgulloso de mí. Fue un buen momento.

julio 29, 2014

Mischief

Aproximación al arte (3)

¿Recuerdan su primera travesura? O mejor, ¿cuál es la primera travesura que recuerdan haber hecho?

La primera que yo recuerdo se dio en el salón de clase en el jardín infantil. Tenía cinco años y la profesora nos dejó solos una media hora. Con el que era el amigo más cercano de entonces, encontramos divertido saltar desde una mesa de la primera fila y patear el tablero. Dejar la huella del zapato entre el polvo de la tiza.

Otros dos se nos unieron al juego. Para cuando la profesora volvió, los otros estaban entre las mesas y era yo el que saltaba. Los demás esperaban su turno pero el único que aparentaba estar en esas era yo. Me llevaron de la mano hasta el salón de pre-kinder, con niños dos años menores que yo. Como castigo, pasaría el resto de la jornada allí, algo más de una hora, recortando y pegando animalitos en una hoja con fondo de bosque. Creo que también había algo de unir los puntos o alguna pendejada por el estilo.

Sobre ese último salto, en el momento que entró la profesora al salón, a veces me gusta imaginar cómo me vio. Me gusta ponerle de fondo una canción que se ajuste al momento. En cámara lenta.




julio 26, 2014

Norm

Casa de barro

Que a los 30 uno debe tener cosas claras. Que la vida debe tener mucho de estabilidad, de esa que trae la madurez.

Que hay que vestirse de cierta forma porque uno ya no está para ponerse esa cosa o aquella otra.

Que «yo no quiero ver a nadie soltero en esta familia».

Que lo que ya no se hizo toca dejarlo atrás y dedicarse a la rutina esta que es señal de estabilidad. La misma estabilidad que se requiere para formar una familia.

Que hay que demostrar que uno es normal.


Fuck the norm.

julio 24, 2014

Demonstration

NIN

Toda la vida he creído que la música es parte esencial de la vida. Está siempre presente, siempre dejamos que nos acompañe. Mis hermanos, muchos años antes, lo vivían a su manera grabando canciones de la radio y llenando un cajón con discos de vinilo. Ahora la presencia de la música en la vida es diferente, es físicamente más cercana a la omnipresencia.
Hacer saber a otros que uno está escuchando algo se hace importante.

Algunos lo incluían en su blog, en cada uno de sus posts. Creo que había un plugin en Winamp que permitía sacar lo que uno estuviese oyendo mientras escribía, con algún formato bonito. Quedaba en el portapapeles y sólo restaba pegarlo. La música podía tener o no relación con el texto. Tal vez sólo daba un mood o un fondo a las palabras.

Luego, con la mensajería instantánea llegó la opción de actualizar regularmente la información de nuestro usuario para que incluyera lo que estábamos oyendo. MSN, Yahoo! y Google Talk se volvían ventana para contarle a los demás lo que nos gustaba escuchar. Si nos preguntaban por algo que veían, había tema de conversación automático.

Cuando las conexiones se hicieron un poco más veloces y baratas, aparecieron sitios para escuchar música en un stream de audio. Prometían aprender de tus gustos y ofrecerte cosas nuevas mezcladas con cosas que ya te gustaban mucho. Uno de esos, Last.fm, permitía además conservar la historia de todo lo que escucharas desde tu PC. Actualmente todos, incluso Spotify en su ubicuidad para cuanto dispositivo se nos ocurra, le delega a Last.fm la tarea de conservar esa historia.

Lo que escuchamos hace parte de lo que queremos que los demás vean como representación de nosotros mismos. La música realmente hace parte de nosotros.

julio 23, 2014

Leisure

Alerta

El ocio emocional. Las divagaciones inútiles sobre las emociones. Rumiar una y otra vez lo que se piensa de las emociones, en vez de revisar lo que se piensa con las emociones.

La prédica zen habla de trabajo como herramienta para la contemplación. El trabajo repetitivo en silencio permite "acercarse al espíritu". En general, el trabajo es finalidad y enriquece. Y sobre todo, impide el libre albedrío del ocio emocional que se alegra cuando le damos tiempo y recursos de sobra.

Si una emoción se controla modificando el pensamiento que la genera, ¿para qué gastarle tiempo a revisar la emoción? ¿para qué revisar una consecuencia? Para regodearse en la emoción, claro. Revolcarnos en la tristeza o en la alegría, lejos del presente.

Las emociones sólo se viven. Se reviven cuando uno logra amarrarlas a algún recuerdo, pero esa demostración se le deja al lector.

julio 15, 2014

Myth



Hay historias y personas que se hacen mito en la memoria. Tabú. Intocables explicaciones para los miedos y la precaución del presente. Explicaciones sobrenaturales de una creación, del nacimiento de una idea o de un prejuicio. Cada vez que decides hacer algo de cierta forma, cada vez que alguien te genera desconfianza, es seguro que esos mitos te recuerdan los peligros. Como los mitos de antaño que prevenían a los jóvenes de meterse al raudal o ir más allá de aquel cañón, los mitos propios evitan la muerte o la esclavitud.

Hay historias y personas que se convierten en leyenda. Arquetipos llenos de humanidad que exhudan valor y que inspiran respeto. Que invitan a recordar como inspiración cada vez que se da un paso hacia el futuro. Que a veces son un golpe en la nariz para obligar al desmemoriado a quitarse los lentes oscuros y ver de nuevo la vida a plena luz.

Todos somos mito o leyenda para alguien más.

julio 10, 2014

Ranthought - 20140710

Me dijeron alguna vez que no era el más brillante. "Pero así te quiero"

También me dijeron que estaba muerto. Me dieron por muerto.

Ya he sido una persona horrible para alguien más.

Ya le he quebrado el corazón a alguien.

Ya me dijeron que "buscara algo pequeño para hacer". Que dejara de apuntar alto.

Ya fui demasiado dolor para alguien.

Puedo recordar mis propios pensamientos, hace diez o doce años, en los que me sentía excluído de muchas experiencias por estar tantos años aislado. Por decisión propia. Jamás imaginé que pasaría por tantas cosas. Recuerdo que soñaba con poder vivir todo eso que desconocía. Eso sólo me lleva a una idea: Why regret what you once wanted?

Ya recordé cómo es lo de soñar con cosas felices para uno mismo, so fuck off.


"It doesn't matter if the water is cold or warm if you're going to have to wade through it anyway"
- Teilard de Chardin

julio 05, 2014

La contesta

Ya en un post anterior había escrito algunas líneas sobre la evolución de la interacción a través de Internet. De cómo el tiempo entre respuestas fue reduciéndose poco a poco hasta volverse algo que se parece mucho al tiempo real. Hubo un espacio ahí en medio, en el que cada quien escribía en el propio blog sobre lo que había leído aquí y allá, lo que había escrito uno u otro. Había réplicas fuertes junto a aplausos e identificación con la opinión de otros.

Al principio no había forma de dejar comentarios en los blogs ajenos ni dejar señal alguna de que se había leído algo. Se dejaba una dirección de correo electrónico para quien quisiese decir algo al autor, lo que popularizó a su vez los servicios de generación de imágenes que ofuscaran la dirección de correo (todavía no se había ganado la guerra contra el correo no deseado, eran tiempos difíciles).

De repente aparecieron cajones para dejar mensajes. Los dejabas en la barra lateral y esperabas a que todos llegaran a decir cualquier cosa allí. No había usuarios identificables, así que cualquiera se ocultaba detrás de algún seudónimo para decir lo que quisiera decir. Había también (como ya dije, eran tiempos difíciles), herramientas que automatizaban la tarea de llenar estos tableros con spam. El reto en aquel entonces era incluir algo en estos tableros coloridos que no demorase tanto el uso normal y a la vez lo hiciera muy difícil de usar para scripts y herramientas automáticas.



Estos tableros de mensajes aún funcionan porque eran simples y lo simple suele perdurar en el tiempo.
Casi al mismo tiempo emergían sitios externos que alojaban comentarios. Comentarios asociados a cada post. Era maravilloso, al fin podía haber una conversación sobre un post específico. Yo aún conservo mi archivo de comentarios que salvé en la debacle de haloscan. Eso creo, por ahí debe estar pero no he visto que haya forma de importarlo a lo que montó google cuando llegó a Blogger.
Cuando apareció Wordpress con todas sus mejoras realmente se le dedicó tiempo a rehacer y embellecer las plataformas de blogging. Muchas cosas que ustedes dan por sentado, no se tenían a mano hace años y demandaban del usuario conocimientos en HTML, JavaScript y CSS. Eso o estar en The Evil List / The Open List. Como fuera, el proselitismo no se detenía ante nada y era equivalente al bumper sticker politics de ahora en varias ciudades de EUA (e igualmente era poco sano). Siempre había una opinión.



Todo este hilo de pensamiento lo trajo la reciente -aunque breve- interacción con el gran Entrescu en su blog. Recuperar el hábito de leer y compartir la impresión sobre lo leído. Es lo más cercano a conversar a través de cartas, sin el frenesí de la inmediatez y con el tiempo suficiente para dar una respuesta más cercana a lo que uno está pensando en realidad.

También se parece a charlar tomando trago. A menos que usted sea de los que se pone a hablar duro cuando toma.

julio 02, 2014

Legacy code

Beauty

Asumir algo es fácil, no requiere mayor esfuerzo. La vida sólo sucede. Revisarlo demanda disposición y atención.

Recuerdo la conversación con Olavia Kite. Comenzó como una queja por algo que yo dije. Si revisamos, aquí es muy común referirse a alguien flojo o temeroso como "una nenita". Claro, la revisión que uno hizo de la queja comenzó por la intención del comentario. Seguro, seguro, la intención no era molestar a nadie. Es que «no entiendes el sentido o la intención». Pero va uno luego al diccionario y a leer cosas por ahí. Porque queda la idea rondando la cabeza.

¿Y si el problema no es la intención sino lo que estás usando para darlas a entender?

Comienzan a aparecer en las lecturas términos como heteronormativo. Vas a ver y sí, la queja es fundada y Olavia tiene todo el derecho a quejarse. Años y años de niños hablando con otros niños, de niños hablando con los papás, han dejado como legado esas herencias en el lenguaje. Puede que no lo creas conscientemente pero involuntariamente lo aceptas sin pensarlo cada vez que usas ese mismo símil.

Si uno va y revisa la memoria (y los libros), las mujeres normalmente comienzan a crecer primero. Debe ser durante la adolescencia que los patrones viejos e innecesarios anidan y se multiplican en la cabeza de muchos de nosotros. Cuando la ilusión de poder patriarcal encaja en los roles de género que los anunciantes y la moral religiosa usan con eficiencia. Cuando se mezclan las expectativas profesionales y los futuros probables en «una familia normal», con todo lo que dicen que esa idea abarca: Hijos, casa, carro, deudas, mascotas. La normalidad.

Es aún más extraño que esas ideas perduren en un entorno en el que las mujeres cabeza de hogar construyen su vida y la de sus hijos con entereza y sin dependencia, luchando contra todos los demás obstáculos que la falta de privilegios les pone por delante. Más de una mamá es ejemplo de tesón, constancia, inteligencia, disciplina, talento, dedicación y tantas otras cosas; nada parece ser suficiente para erradicar la idea de debilidad implícita. De dependencia.

Un antiguo maestro me decía que el idioma de un pueblo es su cultura. Va uno a ver y sí. La forma en la que decimos las cosas deja ver mucho de cómo vivimos la vida. El cambio, eso sí, debería comenzar en las ideas y las interacciones para que se vea reflejado sin esfuerzo, en las palabras.

Yo todavía ando aprendiendo y revisando qué tanto legacy code tengo corriendo en la cabeza. A ver cuándo logramos mejorar las cosas.