julio 15, 2014

Myth



Hay historias y personas que se hacen mito en la memoria. Tabú. Intocables explicaciones para los miedos y la precaución del presente. Explicaciones sobrenaturales de una creación, del nacimiento de una idea o de un prejuicio. Cada vez que decides hacer algo de cierta forma, cada vez que alguien te genera desconfianza, es seguro que esos mitos te recuerdan los peligros. Como los mitos de antaño que prevenían a los jóvenes de meterse al raudal o ir más allá de aquel cañón, los mitos propios evitan la muerte o la esclavitud.

Hay historias y personas que se convierten en leyenda. Arquetipos llenos de humanidad que exhudan valor y que inspiran respeto. Que invitan a recordar como inspiración cada vez que se da un paso hacia el futuro. Que a veces son un golpe en la nariz para obligar al desmemoriado a quitarse los lentes oscuros y ver de nuevo la vida a plena luz.

Todos somos mito o leyenda para alguien más.

julio 10, 2014

Ranthought - 20140710

Me dijeron alguna vez que no era el más brillante. "Pero así te quiero"

También me dijeron que estaba muerto. Me dieron por muerto.

Ya he sido una persona horrible para alguien más.

Ya le he quebrado el corazón a alguien.

Ya me dijeron que "buscara algo pequeño para hacer". Que dejara de apuntar alto.

Ya fui demasiado dolor para alguien.

Puedo recordar mis propios pensamientos, hace diez o doce años, en los que me sentía excluído de muchas experiencias por estar tantos años aislado. Por decisión propia. Jamás imaginé que pasaría por tantas cosas. Recuerdo que soñaba con poder vivir todo eso que desconocía. Eso sólo me lleva a una idea: Why regret what you once wanted?

Ya recordé cómo es lo de soñar con cosas felices para uno mismo, so fuck off.


"It doesn't matter if the water is cold or warm if you're going to have to wade through it anyway"
- Teilard de Chardin

julio 05, 2014

La contesta

Ya en un post anterior había escrito algunas líneas sobre la evolución de la interacción a través de Internet. De cómo el tiempo entre respuestas fue reduciéndose poco a poco hasta volverse algo que se parece mucho al tiempo real. Hubo un espacio ahí en medio, en el que cada quien escribía en el propio blog sobre lo que había leído aquí y allá, lo que había escrito uno u otro. Había réplicas fuertes junto a aplausos e identificación con la opinión de otros.

Al principio no había forma de dejar comentarios en los blogs ajenos ni dejar señal alguna de que se había leído algo. Se dejaba una dirección de correo electrónico para quien quisiese decir algo al autor, lo que popularizó a su vez los servicios de generación de imágenes que ofuscaran la dirección de correo (todavía no se había ganado la guerra contra el correo no deseado, eran tiempos difíciles).

De repente aparecieron cajones para dejar mensajes. Los dejabas en la barra lateral y esperabas a que todos llegaran a decir cualquier cosa allí. No había usuarios identificables, así que cualquiera se ocultaba detrás de algún seudónimo para decir lo que quisiera decir. Había también (como ya dije, eran tiempos difíciles), herramientas que automatizaban la tarea de llenar estos tableros con spam. El reto en aquel entonces era incluir algo en estos tableros coloridos que no demorase tanto el uso normal y a la vez lo hiciera muy difícil de usar para scripts y herramientas automáticas.



Estos tableros de mensajes aún funcionan porque eran simples y lo simple suele perdurar en el tiempo.
Casi al mismo tiempo emergían sitios externos que alojaban comentarios. Comentarios asociados a cada post. Era maravilloso, al fin podía haber una conversación sobre un post específico. Yo aún conservo mi archivo de comentarios que salvé en la debacle de haloscan. Eso creo, por ahí debe estar pero no he visto que haya forma de importarlo a lo que montó google cuando llegó a Blogger.
Cuando apareció Wordpress con todas sus mejoras realmente se le dedicó tiempo a rehacer y embellecer las plataformas de blogging. Muchas cosas que ustedes dan por sentado, no se tenían a mano hace años y demandaban del usuario conocimientos en HTML, JavaScript y CSS. Eso o estar en The Evil List / The Open List. Como fuera, el proselitismo no se detenía ante nada y era equivalente al bumper sticker politics de ahora en varias ciudades de EUA (e igualmente era poco sano). Siempre había una opinión.



Todo este hilo de pensamiento lo trajo la reciente -aunque breve- interacción con el gran Entrescu en su blog. Recuperar el hábito de leer y compartir la impresión sobre lo leído. Es lo más cercano a conversar a través de cartas, sin el frenesí de la inmediatez y con el tiempo suficiente para dar una respuesta más cercana a lo que uno está pensando en realidad.

También se parece a charlar tomando trago. A menos que usted sea de los que se pone a hablar duro cuando toma.

julio 02, 2014

Legacy code

Beauty

Asumir algo es fácil, no requiere mayor esfuerzo. La vida sólo sucede. Revisarlo demanda disposición y atención.

Recuerdo la conversación con Olavia Kite. Comenzó como una queja por algo que yo dije. Si revisamos, aquí es muy común referirse a alguien flojo o temeroso como "una nenita". Claro, la revisión que uno hizo de la queja comenzó por la intención del comentario. Seguro, seguro, la intención no era molestar a nadie. Es que «no entiendes el sentido o la intención». Pero va uno luego al diccionario y a leer cosas por ahí. Porque queda la idea rondando la cabeza.

¿Y si el problema no es la intención sino lo que estás usando para darlas a entender?

Comienzan a aparecer en las lecturas términos como heteronormativo. Vas a ver y sí, la queja es fundada y Olavia tiene todo el derecho a quejarse. Años y años de niños hablando con otros niños, de niños hablando con los papás, han dejado como legado esas herencias en el lenguaje. Puede que no lo creas conscientemente pero involuntariamente lo aceptas sin pensarlo cada vez que usas ese mismo símil.

Si uno va y revisa la memoria (y los libros), las mujeres normalmente comienzan a crecer primero. Debe ser durante la adolescencia que los patrones viejos e innecesarios anidan y se multiplican en la cabeza de muchos de nosotros. Cuando la ilusión de poder patriarcal encaja en los roles de género que los anunciantes y la moral religiosa usan con eficiencia. Cuando se mezclan las expectativas profesionales y los futuros probables en «una familia normal», con todo lo que dicen que esa idea abarca: Hijos, casa, carro, deudas, mascotas. La normalidad.

Es aún más extraño que esas ideas perduren en un entorno en el que las mujeres cabeza de hogar construyen su vida y la de sus hijos con entereza y sin dependencia, luchando contra todos los demás obstáculos que la falta de privilegios les pone por delante. Más de una mamá es ejemplo de tesón, constancia, inteligencia, disciplina, talento, dedicación y tantas otras cosas; nada parece ser suficiente para erradicar la idea de debilidad implícita. De dependencia.

Un antiguo maestro me decía que el idioma de un pueblo es su cultura. Va uno a ver y sí. La forma en la que decimos las cosas deja ver mucho de cómo vivimos la vida. El cambio, eso sí, debería comenzar en las ideas y las interacciones para que se vea reflejado sin esfuerzo, en las palabras.

Yo todavía ando aprendiendo y revisando qué tanto legacy code tengo corriendo en la cabeza. A ver cuándo logramos mejorar las cosas.

junio 30, 2014

Please, please, please.

Me. Just me.


Please. Just fucking fuck off.

On defeat

The ball is not cleared

El buen general Entrescu nos decía en un post que, en algunos casos, no duele perder. No se siente insatisfactorio el resultado cuando se ha estado cerca de algo más o cuando se sabe que se recibe la derrota debido a errores propios y a virtudes del oponente.

Mientras más lo pienso, más seguro estoy de estar en desacuerdo con esa idea. Cuando uno es superado ampliamente por el equipo contrario, es consciente de las diferencias. Comienza a revisar, jugada a jugada, lo que le permitió al rival hacer goles y jugadas. Uno lo acepta, con enojo pero con certeza. Uno SABE que ese debía ser el resultado, que si jugaban cien veces ese partido lo perderían en 99 y lo empatarían heroicamente alguna vez. No había cómo.

Cuando se pierde por poco, por una jugada aislada, el pensamiento va por lo que se hizo mal en esa única jugada. Qué posición debíamos ocupar para evitarlo, quién perdió la marca, quién aflojó en ese duelo por el balón. Se parece a una tusa. Se queda uno dándole vueltas por mucho más tiempo. Para hacerlo más difícil (como la tusa), se le arriman los recuerdos de los goles fallados, de los pases errados, de las que sacó el arquero del otro equipo, de la falta de sincronización en los movimientos. Del que no vino hoy a jugar e hizo mucha falta en alguna posición.

Cuando se pierde por poco, no suele haber otro camino mas que convertirse en la zorra que echó a andar con desdén, diciéndose a sí misma que igual están muy verdes.

junio 28, 2014

Temporal

Verlos pasar

Algunos problemas pareciese que se resuelven simplemente dejando pasar el tiempo.

Mi portátil parecía tener la pantalla dañada hace seis o siete meses. Uno de esos daños que muestra líneas horizontales en la mitad de la pantalla y que se muestra todo el tiempo. Desarmé el portátil completamente y lo limpié de forma minuciosa. Lo armé casi que con cariño. Porque el último que había armado y desarmado sólo me inspiraba odio.
A pesar de todo el esfuerzo y el amor puesto en la tarea, el fallo continuó presentándose cada vez. Puede ser el chipset, puede ser el bus de datos. Un arreglo que costaría lo mismo que recibiría si lo vendo. Nada que hacer, lo guardé en un armario por cinco meses, envuelto en algún empaque de DHL.

Hace tres semanas lo llevé a revisar para saber cuánto podía costar. Por saber. Por seguir limpiando todo. No falló durante las dos semanas que lo probaron. Sigue sin fallar. Recuperé los archivos que importaban y borré todo lo demás. Instalé una versión derivada de Arch Linux y funciona de maravilla.


Espero que otras tantas cosas funcionen de la misma forma. Que pase el tiempo y luego, cuando pase a revisar, las cosas simplemente funcionen, palpiten y se muevan con naturalidad. Que ya no sangren cuando las muevo ni se quejen cuando doy algún mal paso.

Quiero volver a correr.

junio 20, 2014

La censura, el asco

Leía hoy este artículo sobre el pudor y la censura alrededor de la menstruación y pensaba en lo que lleva a las personas a mantener en la oscuridad todo lo que tiene que ver con la forma como funcionan sus cuerpos. La saliva, los mocos, los orines, la mierda, la sangre. Todo está ahí o aparece periódicamente como resultado de nuestra existencia. No seríamos como somos si no fuese por estas cosas que creemos poco dignas o simplemente odiosas.
Nos da asco aquello que debería resultar más natural.
Es normal que nuestros sentidos nos indiquen que es mala idea comernos un bocado de mierda. Nos podemos enfermar. Hacen lo mismo con la comida rancia o podrida. Llevamos muchas generaciones en estas como para que el cuerpo de nuestra especie falle con algo tan simple. 
Sin embargo, es poco menos que infantil la sorna y la desaprobación que surge cuando alguien se limpia la nariz o cuando a una muchacha se le mancha el pantalón en la entrepierna, siendo que uno esperaría una identificación básica con esa persona si se parte de la premisa según la cual TODOS compartimos esos mínimos vitales. Todos tenemos nariz y mocos, todos los seres humanos con órganos sexuales femeninos menstrúan durante un período de su vida.
En pocas situaciones es más evidente el disgusto y el asco por lo que hace el propio cuerpo que durante el sexo. Los olores, los fluídos, el sudor, todo eso choca con la pulcritud que más de uno busca diariamente. No hay gel desinfectante que valga.
Es más frecuente que se interrumpa el sexo por el pudor de dejar ver y tocar la sangre durante la menstruación que por el problema real que puede significar el manchar las sábanas (y tener que lavarlas). Creo incluso que las parejas de estas mujeres coexisten y dan cabida a este pudor porque a todos nos inculcan ese mismo temor y la necesidad de no involucrarnos con esas «cosas sucias». Los chistes replican esa cotidianidad cuando usan la situación de la mujer que no puede tener sexo vaginal durante la menstruación. Es «lo normal».
¿Es usted un fascista de la salud? ¿Se preocupa constantemente por llenar sus manos de gel antibacterial? Piense en esto: La colonia de microorganismos que habita allí vuelve a su población habitual unos treinta o cuarenta minutos después de lavarse las manos, con o sin piedra pómez, con el jabón de avena o con el que dice acabar el 99.9% de los gérmenes. Son las especies poco habituales las que requieren que nos lavemos las manos después de defecar o tirar la basura, pero las que viven allí regularmente coexisten pacíficamente con nosotros.
Pienso que las mujeres deberían estar en la libertad de vivir y convivir con su cuerpo a plenitud. Sí, lo sé, los hombres también. Aceptémonos como somos, que harto trabajo le llevó al azar llegar a semejante construcción. Sudamos, producimos algo viscoso dentro de la nariz, sangramos, desechamos lo que no nos sirve. Así somos. Sudemos más, reconozcamos nuestra propia humanidad reflejada en el semejante que se come un moco despreocupadamente. 
Y bueno, dejen la bobada con el sexo durante la menstruación. Ofrézcanle ese nuevo espacio de libertad a su pareja. Liberación de la censura y el pudor innecesario.

Juan

Cuando comencé a ir a esa casa, la sensación en el ambiente era de prevención y desconfianza. Todas las personas allí sentían aprensión de compartir tiempo conmigo.

Excepto una persona. Juan. Él me saludó amablemente desde el primer día, así no recordara mi nombre fácilmente y otros tuviesen que recordárselo mientras me daba la mano. Él no sentía aprensión, sólo curiosidad. A medida que nos veíamos con más frecuencia, él ya recordaba mi nombre y me dejaba ver qué andaba haciendo cada vez. Me hacía partícipe de sus quehaceres.

Al cuarto o quinto saludo, Juan me recibió con un abrazo. Fue inesperado y fue muy especial. No me dijo nada, sólo me abrazó. Se sentía bien recibir cariño, así estuviese pensando que no había hecho mayor cosa para merecerlo. Le pregunté a una amiga por qué pudo Juan haber decidido hacer eso. Ella me dijo que Juan simplemente hacía cosas que quería hacer, que no se detenía en juicios y elaboraciones, en costumbres aceptadas y esas cosas. Que él vivía con sencillez y a plenitud sus emociones.

Juan siempre me demostró cariño y yo pude hacer lo mismo. Jugar y ver caricaturas juntos. Acompañarlo mientras almorzaba o mientras hacía alguna tarea. Pasarlo cargado a su cama cuando se quedaba dormido en algún otro lugar de la casa.

Las últimas veces que pasé por allí, él estaba ocupado en su habitación. No nos despedimos cuando llegó el momento de alejarse. Lo recuerdo con cariño. Espero que esté bien.

junio 04, 2014

YIKÁÍSDÁHÁ

Paseo Fernán Núñez

The way people connect ideas is always interesting for me to see. Even if I disagree.

I found this nice sequence called YIKÁÍSDÁHÁ, which, as stated by its author, can be understood either as Milky Way or that which awaits the dawn. The duality describes the nature of the word as well as its uses. It shows what could be someone watching or witnessing while using it. It holds all the information about itself.

It describes a way of living.