septiembre 04, 2015

March

El otro día iba pasando junto al Éxito de la calle 80 con carrera 68 en Bogotá y vi unos muchachos de una banda de guerra. Estaban practicando en uno de esos prados que tiene el Éxito alrededor. No lo hacían mal, seguro ya han practicado un buen tiempo.

Por la calle junto a ellos, pasaban tres o cuatro amigos de Aguas de Bogotá, de los encargados de podar el césped. Uno llevaba la malla con la que evitan que salten piedras o pedazos de cosas hacia los lados, los otros dos llevaban las podadoras al hombro. Los tres iban con la espalda recta y paso acompasado, marchando al son de la banda de guerra en preparación. Tampoco lo hacían nada mal.

¿Qué habría pasado si me les unía? Pues, a los que marchaban, que a los músicos me quedaba más difícil acompañarlos.

septiembre 01, 2015

Soap

Globe

Se acabaron las telenovelas. La narración de historias con núcleos narrativos predecibles se agotó, o al menos eso pareciera. Ya no parece ser rentable el gastar dinero en vestuario, ubicaciones y en el sueldo de actores reconocidos por el público, esos que seguro harían un buen villano, una terrible arpía o una mujer desvalida y pobre que inspire solidaridad. Ya no importa quién haga de cantante vallenato o de santa paisa. El formato de historia que ahora importa es el de ficción histórica con actores jóvenes que seguro son más baratos. Ya no son telenovelas, las soap operas que tanto sorprendían. Son meros seriados.

La telenovela como formato se hizo cada vez más relevante, ocupó cada vez más espacio en las conversaciones y el imaginario colectivo hasta que brilló con Beatriz Pinzón Solano para entrar en decadencia poco tiempo después. Esta telenovela en particular terminó en 2001 (¿fue en 2001?) y los canales con dinero importaron exitosamente poco después los reality shows, desplazando el interés de la ficción que requería libretos y tiempo de escritores hacia otro tipo de seriados. Esos en los que se mostraba gente interactuando y respondiendo a restricciones (de lugar, de recursos disponibles) con un objetivo (un premio) siguiendo unas reglas definidas al comienzo del programa.

Puede que la telenovela, como la radionovela, haya sufrido por físico agotamiento ante un público que dispone de más datos, que requiere más estímulos para no aburrirse de algo y que pareciera tener intereses diferentes. La telenovela creó industrias millonarias en México y Venezuela; seguro alcanzó a dar lo suyo a sus responsables en Colombia. La pregunta legítima que surge es ¿qué pasa ahora mismo con toda esa gente que trabajaba repitiendo estructuras narrativas con vestidos diferentes? ¿Qué podía haber más allá de la maldita lisiada? Todo eso sólo soreviviría si encontraran una forma más barata de producirlo todo. Como los noticieros de la mañana que llenan cinco horas de emisión al día con lo que sea que digan y hagan cuatro o cinco personas. Suena a hacer un Tu voz estéreo que triunfe en horario prime.

Es más, si siguen escribiéndose nuevos libros, ¿por qué no podrían seguir escribiéndose nuevas telenovelas? Esto asumiendo que no importa el problema de competir con los reality shows.

Igual, no creo que muchos extrañen ese formato. Si la memoria no nos falla, no hubo una sola en la que no se promulgaran y reforzaran ideas aburridas o trasnochadas.

¿Será que es sólo mi visión sesgada por la falta de televisión?

agosto 26, 2015

Lazy town

Hay una entrevista que suele aparecer de vez en cuando, en la que Isaac Asimov hablaba con entusiasmo, casi que con esperanza, sobre las posibilidades infinitas que traería el poder compartir informacion en una gran red de comunicaciones. Poder aprender sobre cualquier rincón del conocimiento humano con tan sólo desearlo. Encontrar un aspecto diferente de lo cotidiano y expandir el propio saber a partir de ello. Alimentar la curiosidad como fogata, como un incendio voraz e incontenible.


Es difícil aceptar la pereza ajena en este entorno. La falta de interés por encontrar la respuesta a la pregunta, la solución al problema. Es ir a Stack Overflow con regularidad y dedicarse a cerrar o votar negativamente en preguntas donde alguna persona (que puede ser un estudiante buscando que le hagan la tarea o un programador de los que cobra poco) simplemente dice "esto no funciona", lanza un pegote de algo que entiende es código y espera que Internet haga su magia. La red mundial de información vista como un enorme tapete para tirar mugre mezclado con el ratón Pérez (tooth fairy, hada de los dientes, etc.).
No es un incendio voraz sino un riachuelo seco. El mundo está ahí a la mano y lo único importante es no tener que pensar, ni siquiera en cosas que nos gusten. ¿Cómo vivir sin la curiosidad pateando el cráneo desde adentro?  ¿Cómo le hacen?

PD. Por eso es que yo no le hice la tarea a nadie en el colegio O en la universidad. Quitarle el derecho a la curiosidad a otro me parece una muy mala idea. Eso también me guía siempre cuando acompaño a los sobrinos a hacer tareas o cuando alguien me pide ayuda.

agosto 14, 2015

Tester

Aproximación al arte (4)

Ando probando Debian stretch y es todo muy bonito. Realmente es funcional y tiene todo lo que uno necesita. ¡Hasta se puede usar Spotify! Para el PC que uso sólo yo es la solución ideal (es eso o Manjaro que también me gustó mucho) y además es bonito (xfce en Manjaro es práctico y liviando pa cuando uno corre mil cosas. Si se tiene toda la RAM del mundo, Gnome3 en Debian es realmente bonito y amigo de la productividad).

También ando probando Windows 10 porque pensé que usar ramas testing de distribuciones Linux por años me había dado el valor para probar un release par de Windows. Grave error. Todos esos problemas que uno capoteaba en SuSE 7 o Fedora 10 han reaparecido en forma de fichas. Los problemas de audio, de controladores para el teclado o el mouse, de problemas con ciertas tarjetas gráficas, todo eso en un OS que se antoja inmaduro en lo que ofrece al usuario de a pie. Que hay mejoras en el rendimiento y en operaciones básicas, sí, las hay. Pero eso no lo es todo.
Otra cosa es la cantidad de información que recolectan y las cosas que no ofrecen pero están ahí. Descubrí un servicio de protección de software que básicamente revisa las licencias del software instalado y seguro se lo ofrecen a los creadores de programas como la panacea.

Dediqué tiempo a un curso en Coursera pero descubrí que, desde la cirugía, tengo todas las rutinas trastocadas y no le di un horario fijo a las tareas. Eso significó que al final estaba atrasado y nunca alcancé al resto. Fue una buena lección. Quiero seguir despertando la cabeza desempolvando el kung-fu de algoritmos, es un buen ejercicio.

El otro día le ayudé a alguien a resolver líos con su iMac y eso me llevó a destripar uno por primera vez. Fue divertido y de paso fue interesante ver el diseño de esos equipos por dentro. Además, sirve como historia de terror para los fanáticos porque por dentro tienen las mismas partes que cualquier humilde clón de Unilago.

Probé un parlante que me recomendaron por Twitter. Es parcialmente impermeable y trae una ventosa (la popular chupa) para adherirlo a la pared de la ducha. Es realmente divertido poder bañarse con música sin poner a totear el audio del PC del estudio. Pues, seguro es divertido para los vecinos que no sienten vibrar sus cristales.

Le envié mi HV a vacantes en McLaren y Ferrari. Ya me dijeron que no, gracias. Fue gracioso intentarlo.

Volví a jugar fútbol. Fue maravilloso.

agosto 03, 2015

Touch

Good memories, bad memories, sad memories.

Something you keep despite everything and anything is your first touch. The way you can receive a football with your feet and keep it close enough to you so you can actually move forwards (or backwards or wherever you want to go).

You can lay down in bed for months, you can dream of playing football now and then, you can limp and walk on crutches for months but the first touch will show up right when you touch a spheric object filled with air.

There are things you just were born with.

julio 30, 2015

Snapshot part deux

Ventana

El otro día hablábamos del tomar fotografías y su relación con lo cotidiano. Ahora podríamos hablar un poco de las novedades que tienen las personas a mano para tomar fotografías.

La primera barrera de entrada ha sido el destinar dinero a comprar algo dedicado exclusivamente a tomar fotografías. No es trivial comprar un aparato especializado sacando plata de las vacaciones, la cerveza o los taxis al trabajo. La segunda barrera de entrada está en el pensar en cargarlo, sacarlo, llevarlo a la mano y usarlo. Todo esto que se usa para tomar fotos junto a papeles, libros, computadores portátiles -o tabletas-, las llaves de la casa y el paquete de pañuelos desechables. Para más de uno no es una opción viable en su rutina. Si se quiere tomar fotografías de cosas cotidianas, quiero decir.

Bike

Creo que ese es el encanto de la fotografía desde teléfonos móviles. Permitir que alguien encuentre algo que ve en un momento dado, saque algo que siempre tiene a la mano, le tome una fotografía y la deje en algún lugar. No hay que preocuparse mucho por ajustes, lentes y filtros. Sólo abres una aplicación, enfocas (si es que no es automático) y ya está. Sigues con lo que sea que estabas haciendo y en algún otro momento responderás comentarios sobre esa foto.

Tienda de carretera

Por eso resulta extraño añadir atributos a la fotografía con dispositivos móviles buscando atenuar una de sus mayores ventajas. Esa disponibilidad y la posibilidad de capturar momentos importantes sin mayor preparación previa. Que surjan cosas como VSCOcam da a entender que existe quien quiere crear todo un ecosistema de creación, edición y publicación alrededor de estos dispositivos.

London winter

Si me preguntan a mí, si me voy a poner a ajustar mil cosas antes de tomar una foto, prefiero usar una cámara DSLR que me da más flexibilidad con los lentes y filtros reales -no emulados-, más poder con los sensores y mejor firmware dedicado a tomar la foto. Pero ese soy yo, claro.

julio 24, 2015

Engine-e-ring

Satellites

Plutón, Caronte. Llegar a verlos de cerca como una prueba a la constancia, el esfuerzo y la paciencia.

Llegar a Plutón no es irse (en sentido estricto o figurado -a traves de algún actante-) a ver cosas que quedan muy lejos (solamente). Es probar cosas que con seguridad, servirán para propósitos terrenales. Tecnologías que podrán usarse en tareas cotidianas o en procesos complejos que serán más fáciles y baratos. Empujar la técnica y la tecnología un poquito más lejos usando un escenario demandante, unforgiving. Ver ese proceso en acción es divertido para muchos y tiene mucho sentido que así sea.

Un tío tenía una enorme biblioteca llena de enciclopedias que me gustaban y novelas que no me gustaban. Entre las enciclopedias había libros enteros dedicados a explicar cómo funcionaban los trenes, los aviones y los barcos. Las presas hidroeléctricas, los puentes colgantes y los cantilever. Por la época en la que releía esas enciclopedias, en la televisión salía un señor describiendo sondas que iban a lugares lejanos y desconocidos, que nos enviaban imágenes detalladas de mundos ajenos y cargaban mensajes propios para quien le pudiese interesar el recibirlos. Nadie decía que nos sobreactuábamos al sorprendernos por las cosas que desconocíamos antes y ahora hacían parte de lo que habíamos podido ver. Conocer a través de los ojos, a distancia. Como si usáramos un imán para traer los colores y el relieve, el brillo de algo que hasta entonces eran sólo puntos caprichosos en el cielo nocturno.

Ese recorrido que yo hice para saber cómo funcionaban las cosas y cómo conocerlas es, con seguridad, lo que me llevó a estudiar ingeniería. Escribir algunas líneas de código y dibujar algunos diagramas UML, eso lo aprende cualquiera. Poder explorar el trabajo de otros, entender cómo lo hacen y ayudarles a hacerlo más fácil, eso sólo lo encontré aquí en este espacio y es algo que procuro usar todos los días. Más allá de títulos y certificaciones, resulta extraño encontrarse con seres que se ven como uno y caminan como uno pero se rehusan a permitirse qués, cómos y porqués. Debe ser raro andar por ahí dando todo por cierto sin siquiera cuestionarse el que ese objeto cualquiera probablemente llegó al lugar que ocupa tras un largo proceso.

Por todo lo anterior, es bonito descubrir en comunidad o compartir lo conocido a otros para replicar el asombro. Es muy humano expresar asombro, hacer social la incertidumbre y la certeza e incluso la sensación extraña de «ser parte de algo» que está sucediendo o ha sucedido. De eso también se trata el hacer ciencia. Qué estúpido es el quejarse porque las personas se apropian a su manera de lo que la ciencia (como colectivo, como comunidad) nos ofrece a todos.

julio 06, 2015

Digitalism

Playing with electrical charges

¿A qué hora se volvió hábito desmenuzar la ficción porque no muestra una realidad ideal, correcta o completa?

Es cierto que estamos en una época en la que nos dedicamos esencialmente al entretenimiento. Siempre hay algo buenazo por hacer o por probar pero al final es una cura para el ocio y poco más. Deportes, tendencias, actividades, todo discurre entre las personas y sus interacciones como entretención pasajera. La ciencia sigue trabajando por mejorar la calidad de vida, claro que sí. Enviamos aparatos llenos de transistores y relés a sitios recónditos, buscamos vivir mejor y más tiempo. Todo eso está ahí pero nada hace parte de una lucha por la supervivencia; sólo estamos haciendo de nuestro nicho un espacio más cómodo y mejor decorado.

Parte de la entretención pasajera está en discutir sobre cada forma o intento de entretenimiento. Elaborar juicios de valor y compararlos con los de otros que se dan a la misma tarea. Un nutrido pánel de expertos ad-hoc por cada serie, película, partido de fútbol o proyecto aeroespacial que surge. Debates que duran horas y días sobre la naturaleza del show y sus posibilidades de mejora. Porque siempre le falta algo que lo haría aún mejor.

Hace un siglo y algo más se mostraba el viaje a la luna y todos exclamaban sorprendidos, Melier soñaba y le compartía su sueño a otros, Soñaban juntos y nadie juzgaba la ignorancia de la que nacía todo. Se asumía que no se sabía y se usaba ese vacío para soñar y jugar juntos. Alguien en una conversación me mostró el término pacto de ficción y es un gran nombre para ese viaje colectivo. Sin embargo, este metaentretenimiento que comentamos arriba lleva a que -por ejemplo- sea exhibida Interstellar y aparezca un grupo de personas inconforme con los detalles científicos o técnicos de la película, criticando la libertad que se toma quien cuenta la historia para hacerla menos real durante algún pasaje (incluso si fuese toda la película, ¿qué más da?).

Hace un tiempo, el debate giraba alrededor de lo necesario o innecesario que era el sufrimiento de un personaje de ficción. ¿Por qué violan a una mujer en un seriado televisivo? La pregunta deja ver claramente que se espera una relación directa entre la correctitud del contenido en el entretenimiento y  el funcionamiento de la realidad. ¿Lo que se muestra en un show es ejemplo de comportamiento para la audiencia? Es más útil caminar por la distopia y las ficciones impregnadas de realidad para mostrar preguntas legítimas de formas ingeniosas. Inundar los sentidos con versiones calcadas del Truman show no cambia nada y sólo prolonga el imperio de la correctitud política, tan peligrosa como conformista.

A veces siento que es una forma de matar el entretenimiento, criticándolo como si eso fuese equivalente a criticar la realidad para mejorarla. La ficción fenece cuando las luces se encienden y los problemas reales están esperando en la puerta. ¿Qué otra crítica puede dirigirse a un espectáculo más allá de la respuesta que genera en cada uno?

junio 30, 2015

Snapshot


Fotógrafa

Desde hace un tiempo, pareciese que muchos ansían tomar una foto o un video de cualquier cosa. Compartir lo que están viendo. Es una nueva forma de relato, compatible con la naturaleza instantánea de casi cualquier interacción hoy. Algo habíamos dicho ya al respecto por acá.
Así como las redes sociales se hacen extensión de lo que se hace cada día, las fotografías se vuelven un complemento del gran relato en curso, de la larga historia colectiva que nadie lee y todos revisan en sus notificaciones.

Hay quejas por todas partes donde nostálgicos y puristas se quejan sobre el uso que se da a la fotografía y lo banal que resulta, casi espuria. Los teléfonos móviles ponen todo el oficio en manos de cualquiera y permiten jugar con ajustes y filtros sin entender en absoluto de dónde vienen tales ideas. Los eventos masivos se convierten en olas de pantallas encendidas, todas buscando recoger una imagen que irá a dar a las notificaciones de otros, acompañada de alguna frase ingeniosa o de algunos emojis.
Ya hablan de la muerte de la fotografía aunque suena un poco drástico. Que haya cien millones de imágenes cada día con gatos, playas y platos de comida no debería llevar a predicciones catastróficas. Hay cien millones de videos porno de acceso gratuito y nadie está gritando sobre el fin de los tiempos.

La fotografía para mí es, ante todo, paciencia. Hablo de la fotografía como oficio, como una tarea a la que se dedica tiempo, no a algo que sucede dentro de otra situación. El "ojo fotográfico" espera una iluminación, una hora del día, una postura, una mirada o una composición. No tiene afán, no tiene hambre ni se cansa (eso lo siente uno después, cuando descarga la maleta con lentes). Eso es lo que me ha quedado de dedicarle tiempo a tomar fotografías, aprender a hacerlo. Además, ¿quién soy yo para decidir quiénes tienen derecho a tomar fotografías?


¿Quién se detiene a mirar en Instagram lo que compartió hace dos años? ¿Quién revisa las primeras diez fotos que subió a Facebook? La motivación de quien comparte fotos varía pero siempre pasa por contar una historia. Muchas veces es una historia alrededor de sí mismo. Yo estuve, yo vi, yo fui, yo hice. Las fotografías que se toman como oficio también tienen una historia detrás, pero la historia le pertenece a ellas, no a uno. El fotógrafo se convierte en accesorio de la historia y la fotografía, en protagonista.

Algo bello hay en vivir tomando fotografías; no me resulta tan agradable el andar perdiéndome de lo que vivo por tomarle fotografías. Creo que es la diferencia más importante.

junio 12, 2015

Surname


Replicar figuras

Desde que entré al colegio, siempre ha habido alguien que encuentra raro o gracioso mi segundo apellido. Hasta cuarto de primaria era común que alguien lo reemplazara por salero, salsero, salsudo y otros tantos que no recuerdo. Para mí, el apellido de mamá tiene un significado especial desde que descubrí que me ata a la abuela de una forma inesperada.

Mi mamá fue bautizada antes que los abuelos se casaran. Como era de esperarse, el cura de turno se rehusó a ponerle el apellido del abuelo; como en ese entonces las partidas de bautismo eran más fiables que el registrador del pueblo, mi mamá siguió llevando el apellido de la abuela sin más.

Sé que mamá molestaba al abuelo y le decía que obviamente ella era recogida. Él siempre se apenaba y le ofrecía cambiar todo, arreglar todo. Ella se reía y le decía que no había nada que arreglar, Ciertamente no había nada que necesitara arreglo. Mamá se casó y se puso el "de alguien" a la vieja usanza. Tuvo hijos y los registró con su apellido, con el apellido de la abuela. Me dio el apellido de la abuela mientras mis primos se identificaban a sí mismos por el apellido del abuelo.

Cuando nos pasamos a vivir lejos del resto de la familia, el alejamiento se hizo físico. Yo no estaba con ellos ni era como ellos. Yo era el primo que veían un par de veces al año, a veces menos. Sin buscarlo, esa diferencia sencilla se hizo real y enorme, casi insalvable. Aún ahora es extraño interactuar, compartir cosas con personas a las que no conoces tanto.

Cuando murió la abuela hace un mes y medio, uno de los requisitos que ponen al hacer los trámites relacionados con la muerte es compartir un apellido con la persona muerta. Ninguno de mis primos podía hacer nada, sólo yo podía hacer uso de aquel apellido, esa herencia inusual.