mayo 26, 2017

Go

Todavía recuerdo los numerosos posts de Javier y de otros blogueros en los que hablaban de sus partidas de Go. De cómo jugar GO, dónde aprender a jugarlo y de cómo el juego se hacía lugar en sus rutinas. Cada post me llevaba a la misma colección de artículos, tutoriales y juegos en línea de Go, en los que finalmente nunca aprendí demasiado sobre las estrategias y las jugadas.

Como todo juego complejo, se vuelve algo ofuscado y de difícil acceso para los no iniciados. Esa misma penumbra lo hace fuente de orgullo para quienes creen en cosas como el patriotismo y la superioridad moral que pueda dar el ganar en un juego. En este caso es China la cuna del juego y la poseedora de la superioridad moral que da tener al mejor jugador del mundo.

Pues bien. Resulta que, al igual que con Deep blue y el ajedrez hace ya unos años, hay ahora un jugador artificial de Go que derrotó contundentemente al mejor jugador de Go, resquebrajando el orgullo patriótico y la inspiración que pueda dar el perfeccionamiento de una habilidad humana como símbolo de pertenencia a una comunidad o la filiación a una bandera determinada.

No tardará mucho el documental, lleno de rincones oscuros y sospechas variopintas, en el que nos cuenten cómo el campeón humano lo dio todo y no le quedó más que sospechar de aquella máquina traída de occidente.

1 comentario:

Nelson Castillo dijo...

Me avisas si sale el documental.