julio 24, 2015

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Satellites

Plutón, Caronte. Llegar a verlos de cerca como una prueba a la constancia, el esfuerzo y la paciencia.

Llegar a Plutón no es irse (en sentido estricto o figurado -a traves de algún actante-) a ver cosas que quedan muy lejos (solamente). Es probar cosas que con seguridad, servirán para propósitos terrenales. Tecnologías que podrán usarse en tareas cotidianas o en procesos complejos que serán más fáciles y baratos. Empujar la técnica y la tecnología un poquito más lejos usando un escenario demandante, unforgiving. Ver ese proceso en acción es divertido para muchos y tiene mucho sentido que así sea.

Un tío tenía una enorme biblioteca llena de enciclopedias que me gustaban y novelas que no me gustaban. Entre las enciclopedias había libros enteros dedicados a explicar cómo funcionaban los trenes, los aviones y los barcos. Las presas hidroeléctricas, los puentes colgantes y los cantilever. Por la época en la que releía esas enciclopedias, en la televisión salía un señor describiendo sondas que iban a lugares lejanos y desconocidos, que nos enviaban imágenes detalladas de mundos ajenos y cargaban mensajes propios para quien le pudiese interesar el recibirlos. Nadie decía que nos sobreactuábamos al sorprendernos por las cosas que desconocíamos antes y ahora hacían parte de lo que habíamos podido ver. Conocer a través de los ojos, a distancia. Como si usáramos un imán para traer los colores y el relieve, el brillo de algo que hasta entonces eran sólo puntos caprichosos en el cielo nocturno.

Ese recorrido que yo hice para saber cómo funcionaban las cosas y cómo conocerlas es, con seguridad, lo que me llevó a estudiar ingeniería. Escribir algunas líneas de código y dibujar algunos diagramas UML, eso lo aprende cualquiera. Poder explorar el trabajo de otros, entender cómo lo hacen y ayudarles a hacerlo más fácil, eso sólo lo encontré aquí en este espacio y es algo que procuro usar todos los días. Más allá de títulos y certificaciones, resulta extraño encontrarse con seres que se ven como uno y caminan como uno pero se rehusan a permitirse qués, cómos y porqués. Debe ser raro andar por ahí dando todo por cierto sin siquiera cuestionarse el que ese objeto cualquiera probablemente llegó al lugar que ocupa tras un largo proceso.

Por todo lo anterior, es bonito descubrir en comunidad o compartir lo conocido a otros para replicar el asombro. Es muy humano expresar asombro, hacer social la incertidumbre y la certeza e incluso la sensación extraña de «ser parte de algo» que está sucediendo o ha sucedido. De eso también se trata el hacer ciencia. Qué estúpido es el quejarse porque las personas se apropian a su manera de lo que la ciencia (como colectivo, como comunidad) nos ofrece a todos.

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