diciembre 04, 2012

Knot

A veces, sólo a veces, es difícil mantener la cordura y creer que una coyuntura de hechos es una coincidencia y nada más.
Normalmente te mantienes alejado de algunas cosas en la vida y cuando llegan, se hacen más toscas y no sabes qué esperar.

Cuando reaparece la muerte en medio del quehacer y la rutina, cuando se manifiesta una y otra vez en tan poco tiempo, ese es el momento en el que se requiere un esfuerzo mayor al habitual para asumir que es casualidad, para apagar eso que vive en la mente y dice que ahí hay un patrón, que algo pasa, que la parca está encima de uno, que qué miedo todo.

Extraño tener a quien llamar para no decir una sola palabra. Sólo saber que ese alguien está ahí, al otro lado de esa llamada. Que respira, que está ahí conmigo, que me va a decir que todo va a estar bien y que seguimos vivos.

2 comentarios:

Arturo Sanjuán dijo...

jueputa, este es el mejor texto que le he leído, de lejos!

Andrés Salcedo dijo...

Hace rato no me dejaba llevar.
Qué bueno que le gustó porque a mí no me gustaba de a mucho recién lo publiqué.