diciembre 22, 2021

Debt

Las personas ven esas películas del lejano oeste y se lo imagina como una vuelta lejana, un asunto mítico ubicado en un espacio abstracto, imaginario como los viajes interestelares o las aventuras del capitán Nemo. Olvidando o ignorando que eso fue real como espacio y como contexto para muchas historias. Y entre esas, todas las aventuras en las que alguien quedaba en deuda con otro por salvarle la vida. Te debo la vida, estoy en deuda. Después se propagaría a otro tipo de historias; el concepto era siempre el mismo. Tener una deuda con alguien por un valor equivalente al que se le daría a la propia vida.

Creo que la idea básica le llega a quienes ven pero creo que uno no llega a entender la magnitud del deber la vida hasta que, pues, le debes la vida a alguien. Tienes una deuda y, al mismo tiempo, sientes la necesidad de darle sentido a esa deuda haciendo que la vida tenga valor, signifique algo. Debe valer la pena que alguien se dé a la tarea de salvar mi vida. Debo seguir por acá por algún motivo.

Y no sabes cómo lidiar con la gratitud infinita. Constante. Per ma nen te.

¿Cómo pagas una deuda de esas ahora que no puedes meterle un balazo a algún forajido (o al sheriff)? Es difícil saldar esa deuda en el mundo moderno. Es difícil dejar ir a quien estuvo cerca y ya no lo está más. Pero le sigues debiendo. No puedes pagar la deuda, subirte a tu caballo y cabalgar hacia el horizonte.

La propia existencia cambia de nombre, de sabor y de música después de una experiencia así. Sospecho que no me iría bien en el lejano oeste, pero tampoco está muy sano lo de no saber si deberías escribir regular y seriamente a esas personas o simplemente deberías dejarles seguir su camino.

Lo más fresco

(To leave) behind

Ya hablábamos antes de cómo el dejar ir es un regalo. Bueno, ahora corresponde hablar de cómo eso es un regalo para uno mismo, a veces. Per...